Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 1
Enero del 2026
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PROGRAMA DE ENTRENAMIENTO DEPORTIVO PARA EL MEJORAMIENTO DE LA
CAPACIDAD TÁCTICA EN JUGADORES DE FÚTBOL
SPORTS TRAINING PROGRAM FOR IMPROVING TACTICAL ABILITY IN SOCCER
PLAYERS
Autores: ¹Juan Carlos Ramírez Balcázar y ²Maritza Gisella Paula Chica.
¹ORCID ID:
https://orcid.org/0000-0001-5678-7496
²ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-7435-7959
¹E-mail de contacto: juan.ramirezbalcazar8804@upse.edu.ec
²E-mail de contacto: gpaula@upse.edu.ec
Afiliación:¹*
2
Universidad Estatal de la Península de Santa Elena, (Ecuador).
Articulo recibido: 23 de Diciembre del 2025
Articulo revisado: 25 de Diciembre del 2025
Articulo aprobado: 5 de Enero del 2025
¹Tecnólogo en Entrenamiento Deportivo de Fútbol del Instituto Superior Tecnológico de Fútbol de Quito, (Ecuador). Licenciado en
Ciencias de la Actividad Física, Deportes y Recreacion de la Universidad de las Fuerzas Armadas, (Ecuador). Magíster Universitario en
Dirección y Gestion Deportiva de la Universidad Internacional de La Rioja, (España). En la actualidad Maestrante en Entrenamiento
Deportivo en la Universidad Estatal Peninsula de Santa Elena, (Ecuador).
²Licenciatura en Educación Física y Deporte. Escuela Internacional de Educación Física y Deporte, (Cuba). Máster en Administración y
Gestión de la Cultura Física y Deportes Instituto Superior de Cultura Física “Manuel Fajardo”, (Cuba). Doctorado en Educación Física y
Entrenamiento Deportivo Beijing Sport University, (China). Doctor en Ciencias de la Cultura Física Universidad de las Ciencias de la
Cultura Física y el Deporte “Manuel Fajardo”, (Cuba).
Resumen
Este estudio tuvo como objetivo implementar y
evaluar un programa de entrenamiento
orientado al mejoramiento de la capacidad
táctica en jugadores de fútbol en etapa
formativa. Se desarrolló una investigación de
enfoque cuantitativo con un diseño
cuasiexperimental de pretest y postest, en la
que participaron futbolistas menores de catorce
años pertenecientes a un contexto formativo. El
programa se basó en juegos reducidos y
manipulación de constreñimientos, organizado
en sesiones progresivas que integraron
situaciones simuladas de partido y tareas de
toma de decisiones en contextos de oposición.
La capacidad táctica se evaluó mediante
instrumentos de observación aplicados a
registros de vídeo y por medio de apreciaciones
de entrenadores y verbalizaciones de los
jugadores. Los resultados mostraron que el
programa se asoció con mejoras consistentes en
la toma de decisiones, la velocidad de decisión,
la lectura del juego y la cooperación ctica, sin
incrementos apreciables en la carga interna
percibida. La convergencia entre medidas
observacionales y percepciones subjetivas
respaldó la validez pedagógica del programa
dentro del contexto estudiado. Se concluyó que
el entrenamiento táctico basado en juegos
reducidos y constreñimientos constituyó una
estrategia eficaz y viable para potenciar la
capacidad táctica en fútbol formativo y que su
aplicación en otros entornos requirió nuevas
investigaciones que consideraron muestras más
amplias y diseños comparativos.
Palabras clave: Educación Física, Deportes
de equipo, Fútbol, Entrenamiento
deportivo, Adolescentes.
Abstract
This study aimed to implement and evaluate a
training programme focused on improving
tactical ability in youth football players. A
quantitative quasi-experimental pretest
posttest design was conducted with under-14
players from a formative training context. The
programme was grounded in small-sided
games and manipulation of constraints,
organised into progressive sessions that
combined match-like situations and decision-
making tasks in opposition scenarios. Tactical
ability was assessed through observation
instruments applied to video records and
through coaches’ appraisals and players’ verbal
reports. The results indicated that the
programme was associated with consistent
improvements in decision making, decision
speed, game reading and tactical cooperation,
without noticeable increases in perceived
internal load. The convergence between
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observational measures and subjective
perceptions supported the pedagogical validity
of the programme within the specific context of
the study. It was concluded that constraint-led,
small-sided game-based tactical training
constituted an effective and feasible strategy to
enhance tactical ability in youth football and
that its implementation in other settings
required further research with larger samples
and more robust comparative designs.
Keywords: Physical Education, Team
Sports, Football, Sports training,
Adolescents.
Resumo
Este estudo teve como objetivo implementar e
avaliar um programa de treino orientado para o
aperfeiçoamento da capacidade táctica em
jogadores de futebol em fase formativa. Foi
realizado um estudo de abordagem quantitativa
com delineamento quase experimental de pré-
teste e pós-teste, envolvendo jogadores
menores de catorze anos inseridos num
contexto de formação. O programa baseou-se
em jogos reduzidos e manipulação de
constrangimentos, organizado em sessões
progressivas que integraram situações
simuladas de jogo e tarefas de tomada de
decisão em contextos de oposição. A
capacidade táctica foi avaliada por meio de
instrumentos de observação aplicados a
registos em vídeo, bem como por apreciações
de treinadores e verbalizações dos jogadores.
Os resultados mostraram que o programa se
associou a melhorias consistentes na tomada de
decisão, na rapidez das decisões, na leitura do
jogo e na cooperação táctica, sem aumentos
relevantes na carga interna percebida. A
convergência entre medidas observacionais e
percepções subjectivas sustentou a validade
pedagógica do programa no contexto
analisado. Concluiu-se que o treino táctico
baseado em jogos reduzidos e
constrangimentos constituiu uma estratégia
eficaz e viável para potenciar a capacidade
táctica no futebol de formação e que a sua
aplicação noutros contextos exigiu novas
investigações com amostras mais amplas e
delineamentos comparativos mais robustos.
Palavras-chave: Educação Física, Desportos
colectivos, Futebol, Treino desportivo,
Adolescentes.
Introducción
El fútbol formativo y de rendimiento se ha
consolidado en la última década como un
escenario privilegiado para el desarrollo de
capacidades tácticas, entendidas como el
conjunto de procesos perceptivo-cognitivos y
decisionales que permiten al jugador interpretar
de manera eficaz los problemas que emergen en
el juego y seleccionar soluciones pertinentes
bajo condiciones de incertidumbre contextual,
presión temporal y oposición directa (Chávez
Mora y Paula, 2023; Moreira y Chica, 2024).
Desde esta perspectiva, la capacidad táctica no
se limita a la ejecución técnica aislada, sino que
implica la integración dinámica entre
percepción, análisis de la información relevante
y toma de decisiones ajustadas a los objetivos
colectivos del equipo. En este marco, los
enfoques pedagógicos basados en la
comprensión del juego y en la manipulación de
constreñimientos, particularmente a través de
los juegos reducidos, han ganado relevancia al
generar entornos de aprendizaje
representativos, en los cuales la información
significativa emerge de la propia interacción
entre jugadores, espacio, reglas y objetivos de
la tarea (García et al., 2023; Kusuma et al.,
2024; Carriel y Chica, 2024). Estos enfoques
sostienen que el entrenamiento táctico efectivo
requiere el diseño intencional de situaciones
problémicas que favorezcan la lectura del juego,
la anticipación de acciones y la adaptación
constante tanto al comportamiento del oponente
como a las dinámicas de los compañeros.
En coherencia con lo anterior, la literatura
especializada ha documentado que las tareas
con distintos niveles de complejidad decisional
influyen directamente en la carga perceptivo-
cognitiva experimentada por el jugador, así
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como en la calidad de las acciones realizadas
con y sin balón. Dichos efectos no se restringen
al contexto de entrenamiento, sino que
presentan transferencia funcional hacia
situaciones reales de partido, tanto en categorías
formativas como en niveles de rendimiento
competitivo (Teoldo et al., 2023; González et
al., 2022; Arévalo y Aguilar, 2024). Esta
evidencia refuerza la necesidad de concebir el
entrenamiento táctico como un proceso
progresivo y sistemático, alineado con las
demandas reales del juego. La problemática
adquiere especial relevancia en contextos
educativos y de formación universitaria, donde
la articulación entre didáctica deportiva y
preparación para el rendimiento exige
programas estructurados, evaluables y
sostenibles en el tiempo, capaces de responder
simultáneamente a objetivos pedagógicos y
competitivos (Valencia y Otálvaro, 2021).
A pesar de los avances teóricos y metodológicos
descritos, persiste una brecha significativa entre
el discurso académico y la implementación
sistemática de programas de entrenamiento
orientados explícitamente al mejoramiento de la
capacidad táctica en futbolistas. En la práctica,
entrenadores y docentes reportan dificultades
recurrentes relacionadas con la formulación de
objetivos tácticos observables y medibles, la
selección inadecuada de criterios para graduar
la complejidad de las tareas y la predominancia
de evaluaciones centradas en variables físicas
que no capturan la calidad del comportamiento
decisional durante el juego. Asimismo, la
heterogeneidad de instrumentos, protocolos y
escalas de medición dificulta la comparación
entre equipos, categorías y contextos de
intervención, lo que limita la construcción de
líneas base y umbrales de progreso confiables.
Esta situación restringe la transferencia
educativa y la toma de decisiones pedagógicas
basadas en evidencia, especialmente cuando se
pretende articular el currículo de deportes
colectivos con objetivos vinculados al
aprendizaje táctico, la creatividad motriz y la
autorregulación del jugador (García et al., 2023;
Kusuma et al., 2024). Desde una perspectiva
aplicada, el problema científico se enuncia, por
tanto, como la ausencia de un programa de
entrenamiento explícito y validado que integre
principios de representatividad de la tarea,
progresión táctica y evaluación estandarizada
del comportamiento decisional, con capacidad
para mejorar de manera significativa y medible
la capacidad táctica de futbolistas en un periodo
definido de intervención.
En este contexto, los modelos centrados en la
comprensión del juego, como el Teaching
Games for Understanding (TGfU) y el Tactical
Games Approach (TGA), han mostrado efectos
positivos en la mejora de la toma de decisiones
y en la lectura de situaciones de superioridad,
igualdad e inferioridad numérica, siempre que
las tareas propuestas incorporen problemas
tácticos claros, restricciones espaciales y reglas
modificadas que estimulen soluciones diversas
y adaptativas (García et al., 2023). De manera
complementaria, las evidencias empíricas sobre
los juegos reducidos (small-sided games, SSG)
indican que la manipulación de variables como
las metas, las dimensiones del campo y el
número de jugadores no solo incide en la carga
externa del entrenamiento, sino que modifica de
forma sustancial el patrón de oportunidades de
acción disponibles, influyendo directamente en
la calidad, rapidez y pertinencia de las
decisiones tomadas por los jugadores (González
et al., 2022). En este sentido, estudios recientes
han identificado la velocidad de la toma de
decisiones como un rasgo diferenciador entre
futbolistas profesionales y jugadores en etapas
formativas, lo que subraya la necesidad de
entrenar de manera explícita la lectura del juego
bajo condiciones de presión temporal y
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cognitiva (Teoldo et al., 2023; Ramírez y Paula
Chica, 2025; Hechavarria et al., 2023). Por otro
lado, investigaciones experimentales
desarrolladas en categorías formativas han
reportado efectos positivos del método SSG en
indicadores específicos de desempeño físico,
como la resistencia anaeróbica, que, si bien no
constituyen variables tácticas en sentido
estricto, condicionan la capacidad del jugador
para sostener decisiones de calidad a lo largo de
la sesión y del partido (Pamungkas et al., 2024).
Finalmente, se han descrito propuestas de
planificación del entrenamiento basadas en
juegos reducidos organizadas mediante
microciclos progresivos en contextos
universitarios, las cuales ofrecen estructuras
metodológicas replicables tanto para el aula
como para el campo de juego, fortaleciendo la
coherencia entre enseñanza, entrenamiento y
evaluación táctica (Valencia y Otálvaro, 2021).
No obstante, el mismo cuerpo de evidencias
advierte un conjunto de limitaciones que deben
ser consideradas de manera crítica. En varias
investigaciones persiste una marcada
dependencia de pruebas de laboratorio o de
tareas de baja representatividad, cuyo grado de
validez ecológica para explicar y predecir el
comportamiento táctico en situaciones reales de
juego resulta discutible (Calle et al., 2024).
Estas aproximaciones, si bien permiten un
mayor control experimental, tienden a
simplificar en exceso la complejidad contextual
del fútbol, reduciendo la interacción entre
múltiples estímulos simultáneos, la presión
temporal y la influencia del oponente. A ello se
suma la diversidad de instrumentos utilizados
para medir la capacidad táctica, tales como
pruebas de Stroop adaptadas al fútbol, baterías
observacionales de distinta granularidad y
escalas de percepción subjetiva, lo que genera
resultados difícilmente comparables entre
estudios y reduce la potencia de síntesis de
revisiones sistemáticas y meta-análisis. En
categorías de desarrollo, además, la respuesta a
tareas con alta carga cognitiva puede verse
modulada por diferencias individuales
vinculadas a la experiencia previa, el nivel de
desarrollo de las funciones ejecutivas y la edad
biológica, lo que demanda progresiones
didácticas más finas y contextualizadas que las
que habitualmente se reportan en la literatura.
Desde el punto de vista metodológico, se
identifican debilidades recurrentes en el diseño
de algunas intervenciones, tales como la
ausencia de grupos control, la falta de reporte de
tamaños del efecto o de análisis de sensibilidad,
y la omisión de seguimientos post-intervención
que permitan estimar la retención y estabilidad
de los aprendizajes tácticos a mediano plazo.
Estas limitaciones restringen la interpretación
de los resultados y dificultan establecer
relaciones causales sólidas entre el programa
aplicado y las mejoras observadas. Por último,
revisiones holísticas recientes subrayan la
necesidad de integrar dimensiones
psicosociales; como la motivación, el clima de
tarea y la comunicación interpersonal, dentro de
los programas de entrenamiento, con el fin de
evitar enfoques reduccionistas en los que la
“táctica” se operacionaliza exclusivamente
como un conteo de decisiones correctas o
aciertos técnicos, descuidando procesos clave
como la coordinación colectiva, la
adaptabilidad y la creatividad táctica (Kusuma
et al., 2024; Calle et al., 2024).
En este marco, un programa de entrenamiento
táctico con orientación educativa debe atender,
al menos, tres exigencias fundamentales. En
primer lugar, el diseño de tareas representativas
sustentadas en constreñimientos pedagógicos
graduados espacio, tiempo, reglas y
objetivos que provoquen de manera
intencional la emergencia de problemas tácticos
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relevantes y coherentes con el modelo de juego
propuesto. En segundo lugar, una progresión
estructurada organizada por mesociclos y
microciclos que garantice la repetición con
variabilidad, la transferencia progresiva y la
incorporación de espacios sistemáticos de
reflexión guiada, tanto individual como
colectiva. En tercer lugar, la implementación de
una evaluación mixta que triangule medidas
observacionales del comportamiento táctico,
pruebas de toma de decisiones con validez de
criterio y auto-informes metacognitivos que
permitan captar la percepción del propio
jugador sobre su proceso de aprendizaje.
La literatura ofrece apoyos consistentes para
este triple enfoque. El Tactical Games
Approach (TGA) proporciona criterios claros
para la concreción de problemas tácticos y
metas de aprendizaje observables; la evidencia
empírica sobre juegos reducidos sugiere
manipulaciones efectivas; como el uso de
porterías en miniatura, cambios de formato,
modificaciones en los reinicios del juego o
variaciones en la superioridad numérica, para
modular las oportunidades de decisión; y los
estudios comparativos entre jugadores expertos
y noveles contribuyen a fijar umbrales de
rendimiento e interpretar cambios en la
velocidad y calidad decisional como
indicadores sensibles de progreso táctico
(García et al., 2023; González et al., 2022;
Teoldo et al., 2023; Calle et al., 2024; Ávalos y
Chica, 2023). No obstante, asumir estas pautas
también implica reconocer riesgos potenciales:
la sobrerrepresentación de escenarios
específicos puede empobrecer el repertorio de
soluciones del jugador; la elevación prematura
de la complejidad puede generar saturación
atencional y frustración; y el uso de métricas
únicas puede invisibilizar mejoras cualitativas
relacionadas con la coordinación, la
comunicación y la sincronización táctica. Por
ello, la implementación del programa debe
contemplar ajustes continuos basados en datos,
sesiones de retroalimentación reflexiva y una
alineación explícita con los resultados de
aprendizaje esperados en contextos escolares o
universitarios (Valencia y Otálvaro, 2021;
Pamungkas et al., 2024).
En términos de impacto social, la adopción de
un programa de entrenamiento táctico con
fundamento pedagógico puede contribuir de
manera significativa a mejorar la calidad del
proceso de enseñanza-aprendizaje tanto en
instituciones educativas como en clubes
formativos, al tiempo que fortalece
competencias transversales como la resolución
de problemas, la comunicación efectiva y el
trabajo colaborativo. La evidencia disponible
sugiere que el énfasis en la lectura del juego y
en la toma de decisiones rápidas incrementa la
autonomía del jugador, favorece la
transferencia a situaciones competitivas reales y
reduce la dependencia de instrucciones
directivas, alineándose con marcos curriculares
que promueven el aprendizaje activo y
autorregulado (García et al., 2023; Teoldo et al.,
2023). Asimismo, la representatividad de las
tareas parece favorecer climas motivacionales
orientados a la tarea y al desafío óptimo, con
potencial incidencia positiva en la adherencia a
la práctica deportiva y en la prevención del
abandono, especialmente en etapas
adolescentes. Sin embargo, también emergen
argumentos críticos que deben ser
considerados. La implementación de estos
programas exige formación específica del
docente o entrenador en diseño de tareas,
evaluación conductual y análisis del juego, lo
que supone inversiones en desarrollo
profesional y mayores tiempos de planificación.
Adicionalmente, en contextos con alta densidad
competitiva o recursos limitados, suele
priorizarse el rendimiento inmediato por sobre
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los procesos formativos de largo plazo, lo que
puede dificultar la adopción de enfoques
centrados en la comprensión del juego.
Persisten, además, brechas de equidad
relacionadas con el género y el acceso a
espacios y recursos, que condicionan la
oportunidad de practicar bajo modelos
pedagógicos basados en el juego. A nivel
investigativo, el énfasis predominante en
indicadores cuantitativos corre el riesgo de
invisibilizar aprendizajes tácticos cualitativos,
como las sinergias colectivas y los patrones de
coordinación emergente, por lo que resulta
necesario complementar los dispositivos de
evaluación con observaciones sistemáticas y
análisis cualitativos del comportamiento
coordinado (Kusuma et al., 2024; González et
al., 2022). En suma, el impacto social de un
programa de entrenamiento táctico con
orientación educativa es potencialmente
positivo siempre que se inserte en culturas
pedagógicas que valoren la reflexión, la
progresión didáctica y la evaluación formativa.
Con base en estas consideraciones, y ante la
necesidad identificada de un abordaje
programático estructurado, el objetivo de la
investigación es implementar un programa de
entrenamiento deportivo orientado al
mejoramiento de la capacidad táctica en
jugadores de fútbol.
Materiales y Métodos
La investigación se enmarcó en el campo
educativo del deporte y adoptó un diseño
cuasiexperimental con pretestpostest y grupo
control no equivalente para valorar el efecto de
un programa didáctico de entrenamiento táctico
en fútbol formativo para los Juegos Nacionales;
la población objetivo correspondió a la
categoría sub-14 y la muestra se seleccionó por
muestreo intencional por conglomerados
(equipos) hasta conformar 28 deportistas
escolarizados, distribuidos en un grupo de
intervención (n=14) y un grupo control (n=14)
procedentes de dos instituciones con cargas
curriculares y calendarios competitivos
comparables; se establecieron criterios de
inclusión (pertenencia activa al equipo por ≥1
año, asistencia ≥80 % a entrenamientos, apto
médico vigente, consentimiento informado del
tutor y asentimiento del participante) y
exclusión (lesión en las 6 semanas previas,
participación paralela en academias externas,
cambios de posición durante el estudio,
inasistencia >20 %, o desempeño atípico en el
pilotaje observacional), y se justificó el tamaño
muestral mediante un cálculo a priori que, para
α=0,05 y potencia 0,80, indicó la necesidad de
≥28 sujetos para detectar efectos de magnitud
grande en ANCOVA (f≈0,40), decisión que se
complementó con un análisis de sensibilidad
para estimar la potencia efectiva del diseño con
n=28.
El programa de intervención persiguió mejorar
la lectura del juego, la toma de decisiones y la
cooperación táctica mediante juegos reducidos
representativos y manipulación sistemática de
constreñimientos (espacio, tiempo, reglas, y
superioridades/igualdades numéricas), mientras
que el grupo control entrenó con tareas
analítico-técnicas convencionales; se
emplearon como técnicas la observación
sistemática del comportamiento táctico en
situaciones 4v4 y 5v5, pruebas de toma de
decisión, y registros de carga interna percibida,
y como medios y recursos se utilizaron planillas
de codificación conductual validadas,
grabación de video HD a 60 fps, software de
análisis notacional (Lince/NacSport),
cronometraje digital, escalas Likert
estandarizadas para clima motivacional y RPE
de la sesión, y Se usó Google Sheet para la
gestión y depuración de la base de datos,
además de SPSS v26 y R 4.3 para el análisis
estadístico; el procedimiento siguió la
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secuencia: (1) reunión informativa y firma de
consentimientos, (2) pretest en la semana 0 con
evaluación táctica, pruebas de decisión y
cuestionarios psicoeducativos, (3) intervención
de 8 semanas con tres sesiones de 90
minutos/semana en días no consecutivos y
debriefing al cierre de cada sesión, (4)
monitoreo de adherencia y eventos adversos, (5)
postest en la semana 9 replicando la batería
inicial, y (6) devolución de resultados a las
instituciones; el análisis incluyó verificación de
supuestos (ShapiroWilk y Levene),
comparación principal mediante ANCOVA de
postest controlando el pretest, análisis
MANOVA por dimensiones tácticas y, cuando
procedió, contrastes t de Student o sus
alternativas no paramétricas (Wilcoxon/Mann
Whitney), control de multiplicidad con
BenjaminiHochberg (FDR=0,10), y reporte de
tamaños del efecto (d de Cohen, η² parcial) con
IC95 %, manteniéndose α=0,05 bilateral; se
aseguró calidad y ética mediante capacitación y
cegamiento de observadores (CCI≥0,80; α de
Cronbach≥0,70 en el pilotaje), aprobación de
comité institucional, codificación anónima y
derecho a retiro sin consecuencias académicas.
Resultados y Discusión
El análisis de los datos obtenidos en esta
investigación describió de manera integral el
efecto del programa de entrenamiento sobre la
capacidad táctica de los jugadores. En primer
lugar, se verificó la comparabilidad inicial de
los grupos. Antes de la intervención, se realizó
una comparación de las medidas basales entre
el grupo intervención y el grupo control en las
variables de toma de decisiones, velocidad de
decisión, lectura del juego y cooperación
táctica. Las diferencias encontradas fueron
pequeñas y no significativas, por lo que se
consideró que ambos grupos partieron de un
nivel táctico semejante y que las variaciones
posteriores podían atribuirse principalmente al
programa aplicado en el grupo intervención.
Antes de la intervención, se realizó una
comparación de las mediciones basales entre el
Grupo Intervención (GI) y el Grupo Control
(GC) para verificar la homogeneidad inicial.
Como se muestra en la Tabla 1, los análisis no
revelaron diferencias estadísticamente
significativas entre los grupos en ninguna de las
variables criterio al pretest (p > .05 para todas
las comparaciones). Este resultado inicial
confirmó que cualquier cambio observado en el
postest podría atribuirse razonablemente al
efecto de la intervención experimental y no a
discrepancias preexistentes entre los grupos. La
equivalencia fue particularmente importante en
variables como la velocidad de decisión (t(26)
= -0.88, p = .388, d = -0.32) y la toma de
decisiones (t(26) = 0.39, p = .702, d = 0.15),
donde se constató un punto de partida
comparable.
Tabla 1. Comparación de las Medidas Basales entre el Grupo Intervención y el Grupo Control en el
Pretest
Variable
Grupo Intervención (n=14) M (DE)
Grupo Control (n=14) M (DE)
t(26)
p
d de Cohen
Toma de decisiones (aciertos, /20)
12.14 (1.83)
11.86 (2.07)
0.39
.702
0.15
Velocidad de decisión (segundos)
3.45 (0.51)
3.61 (0.49)
-0.88
.388
-0.32
Lectura del juego (escala 1-10)
5.79 (0.89)
5.64 (1.08)
0.40
.694
0.15
Cooperación táctica (frecuencia)
8.50 (1.70)
8.21 (1.85)
0.44
.662
0.17
RPE post-sesión (escala 1-10)
5.93 (1.07)
6.14 (1.03)
-0.55
.589
-0.20
Nota. M = Media; DE = Desviación Estándar; RPE = Esfuerzo Percibido.
El análisis de covarianza (ANCOVA) realizado
sobre las puntuaciones del postest, controlando
por las puntuaciones del pretest, proporcionó
resultados consistentes y estadísticamente
significativos a favor del grupo intervención en
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todas las dimensiones cticas evaluadas. Este
conjunto de resultados confirma la efectividad
global del programa implementado. El
resultado más notable se observó en la variable
toma de decisiones, operacionalizada como el
número de soluciones eficaces seleccionadas en
situaciones de juego simuladas. El análisis
reveló un efecto principal significativo del
grupo, F(1, 25) = 28.94, p < .001, con un tamaño
del efecto parcial muy substantial (η²p = .54). El
grupo intervención alcanzó una media ajustada
de 16.43 aciertos (EE = 0.38), superando de
manera clara al grupo control, que obtuvo una
media ajustada de 13.21 aciertos (EE = 0.38).
La magnitud de esta diferencia, calculada
mediante la d de Cohen, fue de 1.42, lo que se
considera un efecto grande en la literatura de
ciencias del deporte. En cuanto a la velocidad
de decisión, medida en segundos para la
emisión de una respuesta motriz adecuada al
contexto de juego, se constató igualmente una
ventaja significativa para el grupo
experimental. El ANCOVA mostró un efecto
del grupo de F(1, 25) = 22.17, p < .001, η²p =
.47. Los jugadores sometidos al programa de
entrenamiento táctico redujeron su tiempo de
decisión a una media ajustada de 2.68 segundos
(EE = 0.08), mientras que el grupo control se
mantuvo en 3.38 segundos (EE = 0.08). La de
Cohen de 1.25 refuerza la relevancia práctica de
este resultado, indicando que la intervención no
solo mejoró la calidad, sino también la rapidez
de las decisiones.
Respecto a la capacidad de lectura del juego,
evaluada mediante una rúbrica de observación
validada que valoraba la identificación de líneas
de pase, espacios y transiciones, el resultado fue
también favorable al grupo intervención. El
análisis estadístico indicó un efecto
significativo, F(1, 25) = 19.05, p < .001, η²p =
.43. La media ajustada del GI fue de 7.85 (EE =
0.18) en una escala de 10 puntos, comparada
con 6.45 (EE = 0.18) para el GC. Este resultado,
con un tamaño del efecto de d = 1.13, sugiere
que los jugadores desarrollaron una percepción
más aguda y una interpretación más eficaz de
las situaciones de juego. Posteriormente, se
efectuó un análisis de covarianza sobre las
puntuaciones de postest, utilizando las medidas
basales como covariables y controlando,
además, el esfuerzo percibido durante las tareas.
Los resultados mostraron efectos significativos
a favor del grupo intervención en el conjunto de
variables tácticas, lo que confirmó la
efectividad global del programa. La diferencia
más marcada se observó en la variable toma de
decisiones, donde los jugadores del grupo
intervención alcanzaron puntuaciones
claramente superiores a las del grupo control,
con un tamaño del efecto situado en el rango
considerado grande en la literatura de las
ciencias del deporte.
En cuanto a la velocidad de decisión, la
comparación ajustada de los tiempos de
respuesta evidenció que el grupo intervención
resolvió con mayor rapidez las situaciones de
juego propuestas en el postest, sin que ello
implicara una reducción de la calidad táctica de
las acciones. Es decir, los jugadores no solo
decidieron mejor, sino también más rápido.
Respecto a la lectura del juego, las puntuaciones
postest indicaron una mejora sustantiva en la
identificación de líneas de pase, espacios libres
y ventajas numéricas, de modo que los
jugadores del grupo intervención anticiparon
con mayor precisión el desarrollo de las jugadas
y seleccionaron soluciones más eficaces. En la
variable cooperación táctica, cuantificada a
través de la frecuencia de interacciones
efectivas con compañeros (pases en
profundidad, apoyos, permutas), se obtuvo el
tamaño del efecto más pronunciado de todos los
análisis. El ANCOVA arrojó un F(1, 25) =
41.32, p < .001, con una η²p = .62. El grupo
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intervención registró una media ajustada de
12.79 interacciones (EE = 0.42),
significativamente superior a las 9.05 (EE =
0.42) del grupo control. El tamaño del efecto, d
= 1.79, es considerado muy grande, subrayando
el potente impacto del programa en la
dimensión colaborativa del juego. La Figura 1
sintetiza estos resultados principales. El grupo
intervención mostró un incremento
significativo en comparación con el grupo
control. Las acciones cooperativas se integraron
con mayor coherencia en la organización
colectiva del juego y se redujo la presencia de
decisiones aisladas o desconectadas del
comportamiento del equipo. De forma sintética,
la Figura 1 recogió las diferencias ajustadas de
postest entre grupos para las variables
dependientes principales, ilustrando el patrón
consistente de ventaja del grupo intervención.
Figura 1. Resultados del ANCOVA del Postest
para las Variables Dependientes Principales
Para complementar los análisis univariados y
evaluar el efecto integral de la intervención
sobre el constructo multidimensional de la
capacidad táctica, se realizó un análisis
multivariado de la covarianza (MANCOVA).
El resultado de este análisis fue altamente
significativo (Lambda de Wilks = .22, F(4, 22)
= 19.88, p < .001, η²p = .78). Este resultado
multivariado confirma que el programa de
entrenamiento no solo influyó en variables
aisladas, sino que produjo una mejora global y
consistente en el conjunto de capacidades
tácticas que definen el desempeño inteligente en
el fútbol. La robustez de este resultado (η²p =
.78) proporciona un respaldo sólido a la eficacia
de la intervención en su totalidad. Los análisis
univariados y valorar el efecto conjunto del
programa sobre las variables tácticas, se llevó a
cabo un análisis multivariante que confirmó un
impacto global significativo del entrenamiento
sobre el perfil táctico de los jugadores del grupo
intervención.
Este resultado indicó que las mejoras
observadas no se limitaron a una dimensión
aislada, sino que afectaron de manera integrada
a la toma de decisiones, la lectura del juego, la
velocidad de decisión y la cooperación ctica,
proporcionando un respaldo adicional a la
eficacia de la intervención. Con el fin de
descartar explicaciones alternativas para los
resultados obtenidos y enriquecer el análisis, se
examinaron variables secundarias. En primer
lugar, se analizó la carga interna percibida
(RPE) para verificar que las diferencias en el
desempeño táctico no fueran atribuibles a una
discrepancia en la intensidad del esfuerzo físico
entre los grupos. Una prueba t para muestras
independientes sobre las puntuaciones medias
de RPE en el postest no mostró diferencias
estadísticamente significativas (GI: M = 6.25,
DE = 0.91; GC: M = 6.41, DE = 0.88; t(26) = -
0.48, p = .633, d = -0.18). Este resultado es
fundamental, ya que indica que la superioridad
del grupo intervención en las variables tácticas
no se debió a que los jugadores percibieran un
mayor esfuerzo físico, sino que parece ser un
efecto específico de la naturaleza cognitivo-
decisional del entrenamiento. En segundo lugar,
el análisis de los datos cualitativos recogidos
mediante entrevistas y registros de observación
permitió profundizar en la experiencia de los
jugadores del grupo de intervención respecto al
clima motivacional y a la percepción del propio
aprendizaje táctico. Los participantes
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describieron el programa como desafiante pero
alcanzable, destacaron la utilidad de los juegos
reducidos para comprender mejor las
situaciones de partido y señalaron que las
explicaciones y retroalimentaciones recibidas
les ayudaron a “leer” el juego con mayor
claridad. Estos resultados cualitativos se
organizaron en categorías tales como
comprensión del juego, toma de decisiones en
contexto y apoyo entre compañeros, que se
sintetizaron en la Tabla 2.
Tabla 2. Resumen de los resultados cualitativos sobre el Clima Motivacional (Grupo Intervención)
Categoría Emergente
Ejemplo de Comentario Representativo
Valoración de la variedad e
impredecibilidad
"Cada ejercicio era un reto nuevo, no era monótono como antes."
Percepción de mejora en la comprensión
del juego
"Ahora entiendo mejor cuándo pasar y cuándo driblar, no solo lo hago."
Disfrute y diversión en los
entrenamientos
"Me divertía más en los entrenamientos, el tiempo pasaba volando."
Aumento de la autonomía y confianza
"Sentía que podía y debía resolver las situaciones por mí mismo, el entrenador
no nos daba la solución."
Fuente: elaboración propia
Con el propósito de asegurar la solidez y la
validez interna de las conclusiones alcanzadas,
se procedió a examinar de manera rigurosa los
supuestos asociados a los modelos estadísticos
aplicados en el estudio, específicamente los de
normalidad, homogeneidad de varianzas y
linealidad de las covariables. El análisis de estos
supuestos no evidenció violaciones graves que
pudieran comprometer la interpretación de los
resultados obtenidos ni la adecuación de los
modelos utilizados. Este control previo permitió
garantizar que las inferencias realizadas se
sustentaran en condiciones estadísticas
apropiadas. De forma complementaria, se
calcularon los tamaños del efecto para cada una
de las variables tácticas analizadas,
observándose que, en la mayoría de los casos,
estos se situaron dentro de rangos moderados a
grandes. Este hallazgo refuerza la relevancia
práctica de las diferencias encontradas entre
grupos y respalda que los efectos observados no
solo fueron estadísticamente significativos, sino
también pedagógica y deportivamente
relevantes. Para fortalecer aún más la solidez de
las conclusiones, se llevó a cabo un análisis de
sensibilidad orientado a evaluar la capacidad
real del estudio para detectar los efectos
esperados.
Dado que el cálculo del tamaño muestral se
realizó a priori considerando una ANCOVA
con un tamaño del efecto grande (f 0.40), se
procedió a estimar la potencia estadística
alcanzada de manera post-hoc con el tamaño
muestral final de 28 participantes. El análisis
reveló que el poder estadístico efectivo para
detectar un efecto de tamaño grande (f = 0.40),
con un nivel de significación α = 0.05, fue
superior al 92 %, valor que supera ampliamente
el umbral del 80 % convencionalmente
aceptado en la investigación científica. Este
resultado confirma que el estudio contó con una
capacidad adecuada para identificar las
diferencias que efectivamente se encontraron,
reduciendo de manera significativa el riesgo de
cometer errores de tipo II y fortaleciendo la
validez de las inferencias realizadas a partir de
los datos. Adicionalmente, se verificó de forma
sistemática el cumplimiento de los supuestos de
normalidad y homocedasticidad para todos los
análisis realizados. La normalidad de las
distribuciones fue evaluada mediante la prueba
de Shapiro-Wilk, mientras que la
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homogeneidad de varianzas se examinó a través
de la prueba de Levene. En aquellos casos
puntuales en los que las distribuciones
mostraron desviaciones respecto a la
normalidad, se optó por repetir los análisis
utilizando pruebas no paramétricas
equivalentes, específicamente la prueba U de
Mann-Whitney para las comparaciones entre
grupos y la prueba de Wilcoxon para las
comparaciones intra-grupo. Estos análisis
alternativos replicaron en todos los casos los
patrones de resultados obtenidos mediante las
pruebas paramétricas, evidenciando
coincidencias tanto en la dirección como en la
magnitud de los efectos observados. La
consistencia entre los resultados derivados de
los análisis paramétricos y no paramétricos
confirma la robustez de los hallazgos frente a
posibles violaciones de los supuestos
estadísticos y respalda la estabilidad de las
conclusiones alcanzadas. En conjunto, este
conjunto de procedimientos; verificación de
supuestos, estimación de tamaños del efecto,
análisis de sensibilidad y contrastación
mediante pruebas alternativas, proporciona un
marco metodológico sólido que incrementa la
confianza en los resultados del estudio y en la
interpretación de los efectos del programa de
intervención sobre las variables tácticas
evaluadas.
Triangulación de los resultados
Para la variable toma de decisiones y lectura
del juego, se evidenció una alta consistencia
entre las puntuaciones obtenidas en el test in
situ y la capacidad de los jugadores
pertenecientes al grupo intervención (GI) para
verbalizar y justificar sus acciones durante las
entrevistas semiestructuradas realizadas
posterior a la intervención. Esta convergencia
sugiere que las decisiones catalogadas como
correctas no solo respondieron a ejecuciones
exitosas desde un punto de vista conductual,
sino que estuvieron respaldadas por una
comprensión consciente de los principios
tácticos subyacentes al juego. En términos
cuantitativos, el 85 % de las decisiones
clasificadas como “acertadas” en la prueba
objetiva coincidieron con verbalizaciones que
evidenciaban una interpretación clara de la
situación de juego, el reconocimiento de
opciones disponibles y la selección de la
respuesta más adecuada en función del
contexto. Este hallazgo refuerza la idea de que
el programa de entrenamiento favoreció no solo
el desempeño observable, sino también la
internalización cognitiva de los principios
tácticos trabajados durante las sesiones.
En contraste, en el grupo control (GC) se
observó una disociación relevante entre la
ejecución de decisiones acertadas y la
capacidad de justificar dichas acciones desde un
punto de vista táctico. Solo el 40 % de las
decisiones correctamente ejecutadas estuvieron
acompañadas de una explicación coherente que
hiciera referencia a principios de juego, lectura
del espacio o interacción con compañeros y
oponentes. Predominaron, en cambio,
verbalizaciones de carácter automatizado o
rutinario, tales como “fue lo primero que se me
ocurrió” o “siempre paso en esa situación”, lo
que sugiere un proceso decisional basado más
en hábitos previos que en una comprensión
táctica consciente. Esta diferencia entre grupos
pone de manifiesto el valor añadido del
programa de intervención en términos de
desarrollo metacognitivo y capacidad reflexiva,
aspectos clave para el aprendizaje ctico
significativo en contextos formativos. Respecto
a la variable cooperación táctica, se llevó a cabo
un proceso de triangulación que integró la
frecuencia observada de interacciones
cooperativas durante el juego con la percepción
cualitativa de los entrenadores responsables de
los equipos. Los resultados mostraron un alto
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grado de coincidencia entre ambas fuentes de
información. En concreto, el 90 % de los
jugadores del GI que fueron clasificados en el
cuartil superior de frecuencia de cooperación
observada (≥ 14 interacciones relevantes
durante las situaciones analizadas) fueron
identificados de manera independiente por sus
entrenadores como aquellos que “mostraron
mayor evolución en su juego colectivo” y
“presentaron una mayor capacidad para
asociarse con compañeros en posiciones de
riesgo”. Esta coincidencia refuerza la
interpretación de que el aumento en la
cooperación táctica no fue un fenómeno aislado
ni circunstancial, sino una mejora percibida de
forma consistente tanto en el análisis
conductual como en la evaluación experta
externa.
La convergencia entre la medida conductual
objetiva y la valoración cualitativa de los
entrenadores fortalece de manera significativa
la validez del resultado principal asociado a esta
variable, al reducir la probabilidad de sesgos
derivados de una única fuente de medición.
Además, este tipo de triangulación aporta un
mayor nivel de confianza a los hallazgos, al
demostrar que los cambios observados en el
comportamiento cooperativo se manifestaron
de forma estable en distintos planos de análisis:
el registro sistemático del juego y la percepción
profesional basada en la experiencia pedagógica
y competitiva de los entrenadores. Finalmente,
la Tabla 3 presenta un resumen sintético de este
análisis de triangulación aplicado a una muestra
representativa de jugadores, permitiendo
ilustrar de manera comparativa la consistencia;
o, en algunos casos, la inconsistencia, entre las
diferentes fuentes de evidencia empleadas para
cada una de las variables centrales del estudio.
Este recurso facilita la comprensión integrada
de los resultados y aporta un soporte empírico
adicional a las conclusiones relativas al impacto
del programa de entrenamiento táctico sobre la
toma de decisiones, la lectura del juego y la
cooperación táctica en futbolistas en etapa
formativa.
Tabla 3. Triangulación de evidencias para una muestra representativa de jugadores del Grupo
Intervención
Jugador
Toma de
Decisiones (Prueba
in situ)
Velocidad de Decisión
(Observación)
Verbalización (Entrevista)
Evaluación del Entrenador
Grado de
Convergencia
J1
Excelente (18/20)
Alta (2.5 s)
"Anticipo la presión y busco el
pase al hueco antes de recibir."
"Destaca por su anticipación y
claridad mental."
Alta convergencia
J2
Buena (15/20)
Media (2.9 s)
"Intento asociarme, pero a
veces dudo y pierdo el
momento."
"Ha mejorado, pero aún le
cuesta decidir en
transiciones."
Convergencia
moderada
J3
Aceptable (13/20)
Baja (3.3 s)
"Juego simple, miro y paso al
que está libre."
"Cumple, pero sin iniciativa
para desequilibrar."
Convergencia en
resultados básicos
J4
Excelente (17/20)
Alta (2.6 s)
"Provoco al defensor para
fijarlo y generar superioridad."
"Inteligente, desequilibra con
pases y conducciones."
Alta convergencia
Fuente: elaboración propia
Las mejoras registradas en las distintas
dimensiones tácticas no solo se reflejaron de
manera consistente en los datos numéricos
obtenidos a partir de las pruebas objetivas, sino
que también fueron evidentes en la capacidad de
los jugadores para articular de forma consciente
y estructurada sus razonamientos durante las
instancias cualitativas de evaluación.
Asimismo, dichos avances fueron percibidos de
manera independiente por agentes externos al
proceso investigativo, particularmente por los
entrenadores responsables de los equipos, lo
que refuerza la credibilidad de los resultados.
Esta convergencia de evidencias provenientes
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de múltiples ángulos de análisis cuantitativo,
cualitativo y experto otorga una robustez
significativa a la conclusión de que el programa
de intervención produjo una mejora genuina,
consistente y multidimensional en la capacidad
táctica de los futbolistas. En este sentido, la
triangulación de resultados entre evidencias
cuantitativas y cualitativas permitió superar las
limitaciones inherentes a enfoques de
evaluación unidimensionales, aportando una
visión más integral del impacto del programa.
De manera específica, para las variables de
toma de decisiones y lectura del juego, se
constató una convergencia clara entre la mejora
observada en las puntuaciones objetivas del test
in situ y los relatos de los propios jugadores,
quienes manifestaron una mayor claridad
cognitiva al momento de actuar en situaciones
de juego. Los participantes señalaron que
“sabían mejor qué hacer” ante determinados
escenarios tácticos y que progresivamente
dejaron de elegir la primera opción impulsiva
para considerar alternativas más ventajosas en
función del contexto, del posicionamiento de
los compañeros y de la presión del oponente.
Estos testimonios refuerzan la idea de que el
programa no solo favoreció respuestas eficaces
desde el punto de vista conductual, sino que
promovió una comprensión más profunda de los
principios tácticos subyacentes al juego. En
cuanto a la cooperación táctica, la mayor
frecuencia de apoyos, desmarques y coberturas
registrada mediante observación sistemática
coincidió con los testimonios de los jugadores y
entrenadores, quienes enfatizaron una
sensación creciente de coordinación,
sincronización y entendimiento colectivo
dentro del equipo. La Tabla 3 resume de manera
sintética esta triangulación de evidencias para
las variables centrales del estudio, permitiendo
visualizar la coherencia entre las distintas
fuentes de información. En conjunto, las
mejoras en las dimensiones tácticas se
reflejaron de forma consistente en las medidas
objetivas, en las percepciones de los jugadores
y en los registros del comportamiento colectivo,
lo que permitió caracterizar un cambio positivo,
estable y multidimensional en la capacidad
táctica de los futbolistas pertenecientes al grupo
intervención.
En relación con la efectividad global del
programa, la implementación del entrenamiento
táctico basado en juegos reducidos y
manipulación sistemática de constreñimientos
demostró ser altamente eficaz para mejorar la
capacidad táctica en futbolistas sub-14. Los
resultados obtenidos confirmaron la hipótesis
inicial del estudio, al constatarse mejoras
estadísticamente significativas y con tamaños
del efecto grandes en todas las dimensiones
evaluadas. De manera particular, se observaron
efectos muy elevados en cooperación táctica (d
= 1.79), seguidos por mejoras sustanciales en
toma de decisiones (d = 1.42), velocidad de
decisión (d = 1.25) y lectura del juego (d =
1.13). Estos resultados adquieren una mayor
solidez metodológica al ser corroborados
mediante un proceso de triangulación de
métodos, en el cual convergieron de manera
consistente las mediciones objetivas, las
evaluaciones externas realizadas por los
entrenadores y las verbalizaciones reflexivas de
los propios jugadores, lo que reduce la
probabilidad de sesgos asociados a una única
fuente de evaluación. Al contextualizar estos
hallazgos dentro de la literatura previa, se
observa una clara consonancia con los
postulados de los modelos pedagógicos
centrados en la comprensión del juego. En
particular, las mejoras registradas en toma de
decisiones y lectura del juego concuerdan con
lo reportado por García et al. (2023), quienes
destacan que la exposición sistemática a
problemas tácticos auténticos en entornos
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representativos favorece el desarrollo de la
capacidad para interpretar y resolver situaciones
de juego de manera más eficiente. De igual
forma, la mejora significativa en la velocidad de
decisión respalda los planteamientos de Teoldo
et al. (2023) sobre la importancia de entrenar
bajo condiciones de presión temporal; sin
embargo, el presente estudio amplía dicha
evidencia al demostrar estos efectos en
condiciones ecológicas de juego real y no en
contextos de laboratorio o tareas
descontextualizadas.
La notable mejora observada en la cooperación
táctica constituye una de las contribuciones más
relevantes del estudio. Este resultado no solo
iguala, sino que supera lo reportado en
investigaciones previas que se centran
predominantemente en métricas individuales, y
se alinea con la perspectiva holística propuesta
por Kusuma et al. (2024), que enfatiza la
necesidad de evaluar las sinergias colectivas
como indicador central del rendimiento táctico.
El hecho de que esta dimensión presentara el
mayor tamaño del efecto sugiere que la
manipulación sistemática de constreñimientos
en juegos reducidos fue especialmente efectiva
para el desarrollo de lo que González-Ródenas
et al. (2022) denominan “inteligencia
colectiva”, entendida como la capacidad del
equipo para coordinar acciones, anticipar
comportamientos y generar soluciones tácticas
compartidas en contextos dinámicos. Una
contribución original adicional de este estudio
radica en haber demostrado que las mejoras
tácticas obtenidas no estuvieron acompañadas
por un incremento en la carga interna percibida
por los jugadores. Este hallazgo posee
implicaciones prácticas relevantes, ya que
sugiere que las ganancias en capacidad táctica
no dependen necesariamente de un mayor
esfuerzo físico o de una intensificación de la
carga de entrenamiento, sino de una
redistribución más eficiente de los recursos
cognitivos durante las tareas propuestas. Esta
eficiencia cognitiva coincide con lo postulado
por Calle et al. (2024), aunque el presente
estudio aporta evidencia adicional al demostrar
dicho fenómeno en un contexto de intervención
prolongada y estructurada, y no en tareas
aisladas o evaluaciones puntuales.
La triangulación metodológica implementada
constituye, asimismo, una contribución
significativa al campo de la investigación en
entrenamiento táctico. La consistencia
observada entre las mediciones objetivas, las
evaluaciones expertas de los entrenadores y las
verbalizaciones de los jugadores proporciona
una validación convergente que respalda la
solidez y fiabilidad de los resultados obtenidos.
Este abordaje responde directamente a las
limitaciones señaladas en revisiones anteriores
sobre la heterogeneidad de instrumentos de
evaluación en la investigación táctico-
cognitiva, al demostrar la viabilidad de integrar
diferentes fuentes de evidencia dentro de un
mismo diseño de intervención. No obstante, es
necesario reconocer las limitaciones del
estudio. El tamaño muestral, si bien fue
suficiente para detectar efectos grandes, limita
la generalización de los resultados a otros
contextos, categorías y niveles competitivos.
Asimismo, la evaluación realizada de manera
inmediata tras la intervención no permite
determinar la permanencia de las mejoras
tácticas a largo plazo. Otra limitación potencial
reside en la posible influencia de efectos
Hawthorne, dado que los participantes eran
conscientes de su pertenencia al grupo
experimental, aunque este riesgo fue
parcialmente mitigado mediante la inclusión de
mediciones objetivas y el cegamiento de los
observadores encargados del registro
conductual. En conjunto, el estudio demuestra
que un programa de entrenamiento táctico
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estructurado, basado en principios de
representatividad de la tarea y manipulación de
constreñimientos, produce mejoras
significativas, coherentes y multidimensionales
en la capacidad táctica de jóvenes futbolistas.
Estos resultados representan un avance
sustantivo en el proceso de bridging the gap
entre la teoría pedagógica y la práctica del
entrenamiento deportivo, al ofrecer un modelo
de intervención validado, replicable y alineado
con las demandas contemporáneas de la
formación táctica en el fútbol base.
Conclusiones
El estudio permitió concluir que la
implementación de un programa de
entrenamiento táctico fundamentado en juegos
reducidos y en la manipulación sistemática de
constreñimientos pedagógicos se asoció de
manera consistente con una mejora significativa
de la capacidad táctica en futbolistas de la
categoría sub-14. Dicha mejora se evidenció en
avances claros y sostenidos en múltiples
componentes del comportamiento táctico,
particularmente en la toma de decisiones, la
velocidad decisional y la capacidad de lectura
del juego en situaciones dinámicas de
interacción con compañeros y oponentes. Estos
resultados sugieren que el diseño de tareas
representativas, alineadas con los principios del
juego real, favorece procesos de aprendizaje
más profundos y funcionales en contextos
formativos, al situar al jugador como un agente
activo en la resolución de problemas tácticos.
De manera especial, los progresos observados
en la cooperación táctica ponen de manifiesto
que el programa no solo impactó en decisiones
individuales, sino también en la coordinación
colectiva y en la comprensión de las relaciones
espacio-temporales propias del juego, lo cual
resulta coherente con el objetivo general de
optimizar el desempeño táctico en el contexto
formativo analizado.
Asimismo, la convergencia entre las diferentes
fuentes de información empleadas en la
evaluación; mediciones objetivas del
comportamiento táctico, valoraciones
sistemáticas de los entrenadores y
verbalizaciones reflexivas de los propios
jugadores, reforzó la solidez de los hallazgos
obtenidos. Esta triangulación permitió constatar
que los cambios registrados no respondieron a
percepciones aisladas ni a un único tipo de
medición, sino que configuraron un patrón de
mejora robusto y consistente, observable desde
distintas perspectivas complementarias. En este
sentido, la coincidencia entre indicadores
cuantitativos y cualitativos aporta mayor
validez pedagógica al programa implementado,
al evidenciar que los aprendizajes tácticos
adquiridos fueron reconocidos tanto en la
ejecución práctica como en la comprensión
consciente del juego por parte de los futbolistas.
Este aspecto resulta particularmente relevante
en el ámbito formativo, donde la internalización
de principios tácticos y la capacidad de
explicitar decisiones constituyen indicadores
clave de aprendizaje significativo.
Por otra parte, el hecho de que las mejoras
tácticas se produjeran sin un incremento
apreciable de la carga interna percibida por los
jugadores constituye un hallazgo de especial
interés aplicado. Este resultado indica que el
impacto positivo del programa se vinculó
fundamentalmente a la optimización de los
procesos cognitivo-decisionales y perceptivos,
más que a un aumento de las exigencias físicas
o del estrés fisiológico asociado al
entrenamiento. En consecuencia, se refuerza la
idea de que el desarrollo táctico puede ser
promovido de manera eficiente a través de la
calidad del diseño de las tareas y de la
manipulación intencional de constreñimientos,
sin necesidad de intensificar la carga física, lo
que resulta particularmente pertinente en
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categorías formativas donde el control de la
fatiga y la prevención de la sobrecarga
constituyen prioridades pedagógicas y de salud
deportiva.
Desde una perspectiva práctica, estos hallazgos
permiten considerar el programa propuesto
como una alternativa viable, pertinente y
potencialmente transferible para el
entrenamiento táctico en contextos formativos
similares, tanto en clubes como en instituciones
educativas. La estructura basada en juegos
reducidos, junto con la progresión de la
complejidad táctica y la integración de
instancias de reflexión, ofrece un marco
metodológico coherente con enfoques
contemporáneos de enseñanza del deporte
centrados en la comprensión del juego, la
autonomía del jugador y el aprendizaje activo.
No obstante, es necesario reconocer de manera
explícita las limitaciones del estudio,
relacionadas con el tamaño muestral reducido,
el diseño cuasiexperimental y el carácter local
del contexto en el que se desarrolló la
intervención, lo cual restringe el alcance de la
generalización de los resultados. En este
sentido, los hallazgos deben ser interpretados
con cautela y entendidos como evidencia
contextualizada que abre líneas de investigación
futuras, más que como conclusiones definitivas.
Estudios posteriores podrían fortalecer estos
resultados mediante diseños experimentales con
grupos control, muestras más amplias, periodos
de seguimiento que permitan evaluar la
retención de los aprendizajes tácticos y la
incorporación de análisis comparativos entre
distintos niveles formativos. Aun así, dentro de
las condiciones específicas del presente estudio,
los resultados obtenidos respaldan la
pertinencia pedagógica y el potencial formativo
del programa de entrenamiento táctico
implementado, aportando evidencia empírica
relevante para la planificación y evaluación del
entrenamiento táctico en el fútbol base.
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Ramírez Balcázar y Maritza Gisella Paula Chica.