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comunidad a partir del "diálogo de saberes", del
"compromiso social compartido" y "la
participación de los actores locales" (CACES,
2021). La vinculación permite a los y las
estudiantes participar en la aplicación del
conocimiento adquirido en el aula; finalmente,
se fortalece la formación integral y el
compromiso social del alumnado. "La sociedad
recibe de la universidad conocimientos
académicos, técnicos y humanos".
¡Promoviendo procesos de aprendizaje
recíproco y de construcción compartida de
conocimientos! La articulación va más allá del
enfoque asistencialista para plantearse como
pedagogía transformadora y como estrategia
para el desarrollo territorial sostenible. La
articulación justa de la la planificación de las
acciones e intervenciones, la articulación
interinstitucional, la evaluación sistemática y el
llamado explícito al impacto social. La
articulación en contextos amazónicos debe
considerar un enfoque intercultural de base,
reconociendo la diversidad étnica-lingüística
como punto de partida para establecer
relaciones pertinentes y respetuosas en el
ámbito educativo (Walsh, 2010, UNESCO,
2022).
La interculturalidad crítica se perfila como un
modelo epistemológico, educativo y político
que busca alterar las relaciones de poder-
conocimiento-cultura en los sistemas
educativos, para dar cabida a la pluralidad
epistémica y al hacer-conocer. Este modelo se
posiciona en la vereda opuesta de los modelos
educativos tradicionales, eurocéntricos,
homogeneizantes y excluyentes, que
invisibilizan los conocimientos ancestrales y
reproducen lógicas coloniales de poder (Walsh,
2010). En el contexto amazónico y andino la
interculturalidad crítica adquiere sentido en la
medida en que permite la presencia de una
cosmovisión indígena en los procesos
formativos universitarios, ya que posibilita la
discusión en igualdad de condiciones entre el
conocimiento científico y el conocimiento
producido y reproducido por la comunidad
desde sus prácticas y territorios, generando
procesos formativos más pertinentes e
inclusivos que contextualicen la formación
universitaria y posibiliten el empoderamiento
identitario, la autonomía comunitaria y la
justicia cognitiva. Desde esta perspectiva, la
vinculación con la comunidad se entiende como
un lugar para la práctica de las experiencias de
educación intercultural, cuyos principios están
definidos por el respeto, la cooperación y la
responsabilidad social (UNESCO, 2022).
En la educación superior, la educación integral
implica formar integralmente a la persona en
sus dimensiones cognitiva, afectiva, ética,
social, profesional, en colaboración con otros.
El objetivo es formar personas críticas,
comprometidas y responsables con sus
comunidades. En este caso, participar en la
comunidad es una forma de desarrollar
habilidades sociales y emocionales importantes
como la empatía, la comunicación asertiva, el
trabajo en equipo, la resiliencia y la resolución
pacífica de conflictos (UNESCO, 2017). Los
estudiantes conocen otras realidades al
involucrarse con sus comunidades. Esto les
permite reflexionar, aprender en contexto y
desarrollar valores ciudadanos. Estas vivencias
también enseñan habilidades profesionales que
les servirán para toda la vida, para realizar
mejores decisiones morales y actuar ante
situaciones injustas. En la Amazonía la
educación integral es intercultural; esto implica
que los maestros deben conocer la cultura local,
ser receptivos a la diferencia. Por tanto, la
educación superior debe promover modalidades
de enseñanza activas, participativas, reflexivas,
vinculadas con la realidad.