Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
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PÉRDIDA DE COSTUMBRES ALIMENTARIAS ANCESTRALES Y EL DETERIORO DE
LA SALUD COMUNIDAD SALASAKA
LOSS OF ANCESTRAL FOOD CUSTOMS AND THE DETERIORATION OF THE
HEALTH OF THE SALASAKA COMMUNITY
Autores: ¹Saida Yarina Jimenez Masaquiza y ²Diana Isabel Bustillos Ortiz.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-6864-5321
²ORCID ID: https://orcid.org/0009-0000-2840-4785
¹E-mail de contacto: csjimenez1977@uta.edu.ec
²E-mail de contacto: di.bustillos@uta.edu.ec
Afiliación:¹*²*Universidad Técnica de Ambato, (Ecuador).
Artículo recibido: 27 de Febrero del 2026
Artículo revisado: 28 de Febrerodel 2026
Artículo aprobado: 5 de Marzo del 2026
¹Estudiante de pregrado de la Carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Técnica de Ambato, (Ecuador).
²Ingeniera Bioquímica graduada de la Universidad Técnica de Ambato, (Ecuador). Máster Universitario en Innnovación en Nutrición,
seguridad y tecnología alimentarias graduada en la Universidad Santiago de Compostela, (España).
Resumen
El objetivo de este estudio fue analizar la
relación entre la pérdida de prácticas
alimentarias ancestrales y el estado nutricional
en niños de 9 a 12 años y adultos mayores de la
comunidad Salasaka Llikakama -
Kapillapamba. Se llevó a cabo un estudio
observacional, analítico y transversal con 25
niños y 39 adultos mayores. El patrón
alimentario se evaluó mediante una encuesta de
consumo adaptada culturalmente, a partir de la
cual se crearon índices de consumo tradicional
y de alimentos procesados. El estado
nutricional se determinó calculando el índice
de masa corporal (IMC). Se realizaron análisis
descriptivos, pruebas de Chi-cuadrado para
comparar los patrones alimentarios entre los
grupos de edad, y correlación de Spearman
para evaluar la relación entre el patrón
alimentario y el estado nutricional. Los
resultados mostraron diferencias significativas
en el consumo de alimentos ancestrales y
alimentos procesados entre niños y adultos
mayores. Los adultos consumieron más
alimentos tradicionales, mientras que los niños
optaron por productos como galletas, snacks y
embutidos. La prevalencia de sobrepeso fue
mayor en los adultos mayores que en los niños.
La relación positiva entre un mayor consumo
de alimentos tradicionales y un mayor IMC en
adultos sugiere que factores como el tamaño de
las porciones y las formas de preparación
influyen en el aporte energético. En conclusión,
se observó una transición alimentaria
generacional en la comunidad Salasaka, con
una disminución del consumo de alimentos
ancestrales en los niños y cambios en las
prácticas alimentarias que podrían afectar el
estado nutricional.
Palabras clave: Transición nutricional,
Alimentación tradicional, Estado
nutricional, Sobrepeso, Pueblos indígenas.
Abstract
The aim of this study was to analyze the
relationship between the loss of ancestral
dietary practices and nutritional status among
children aged 9 to 12 years and older adults
from the Salasaka LlikakamaKapillapamba
community. An observational, analytical,
cross-sectional study was conducted with 25
children and 39 older adults. Dietary patterns
were assessed using a culturally adapted food
consumption survey, from which traditional
consumption and processed food consumption
indices were constructed. Nutritional status
was determined by calculating body mass
index. Descriptive analyses were performed,
and Chi-square tests were used to compare
dietary patterns between age groups. Spearman
correlation analysis was applied to evaluate the
association between dietary patterns and
nutritional status. The results showed
significant differences in the consumption of
ancestral and processed foods between children
and older adults. Adults reported higher
consumption of traditional foods, whereas
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children showed a greater preference for
products such as cookies, snacks, and
processed meats. The prevalence of overweight
was higher among older adults than among
children. The positive relationship observed
between greater traditional food consumption
and higher body mass index in adults suggests
that factors such as portion size and preparation
methods may influence total energy intake. In
conclusion, a generational nutritional transition
was identified in the Salasaka community,
characterized by reduced consumption of
ancestral foods among children and changes in
dietary practices that may affect nutritional
status.
Keywords: Nutritional transition,
Traditional diet, Nutritional status,
Overweight, Indigenous peoples.
Sumário
O objetivo deste estudo foi analisar a relação
entre a perda de práticas alimentares ancestrais
e o estado nutricional em crianças de 9 a 12 anos
e idosos da comunidade Salasaka Llikakama
Kapillapamba. Foi realizado um estudo
observacional, analítico e transversal com 25
crianças e 39 idosos. O padrão alimentar foi
avaliado por meio de um questionário de
consumo adaptado culturalmente, a partir do
qual foram construídos índices de consumo
tradicional e de alimentos processados. O
estado nutricional foi determinado pelo cálculo
do índice de massa corporal. Foram realizados
análises descritivas, testes do qui-quadrado para
comparar os padrões alimentares entre os
grupos etários e correlação de Spearman para
avaliar a associação entre o padrão alimentar e
o estado nutricional. Os resultados
demonstraram diferenças significativas no
consumo de alimentos ancestrais e alimentos
processados entre crianças e idosos. Os adultos
apresentaram maior consumo de alimentos
tradicionais, enquanto as crianças optaram com
maior frequência por produtos como biscoitos,
snacks e embutidos. A prevalência de sobrepeso
foi maior entre os idosos do que entre as
crianças. A relação positiva observada entre
maior consumo de alimentos tradicionais e
maior índice de massa corporal nos adultos
sugere que fatores como tamanho das porções e
formas de preparo podem influenciar a ingestão
energética total. Conclui-se que foi identificada
uma transição alimentar geracional na
comunidade Salasaka, caracterizada pela
redução do consumo de alimentos ancestrais
nas crianças e por mudanças nas práticas
alimentares que podem afetar o estado
nutricional.
Palavras-chave: Transição nutricional,
Alimentação tradicional, Estado nutricional,
Sobrepeso, Povos indígenas.
Introducción
Ecuador es reconocido como un Estado
plurinacional e intercultural desde la
Constitución de la República del Ecuador de
2008, lo que implica el reconocimiento formal
de la diversidad étnica y cultural existente en su
territorio. De acuerdo con el Censo de
Población y Vivienda 2022, los principales
grupos de autoidentificación étnica en el país
incluyen mestizos, indígenas, afroecuatorianos,
montubios y blancos. La población que se
autoidentifica como indígena representa
aproximadamente el 7,7 % del total nacional.
En el país se reconocen oficialmente 14
nacionalidades y 18 pueblos indígenas, lo que
refleja una amplia diversidad sociocultural que
coexiste dentro del mismo territorio (INEC,
2023). Las prácticas alimentarias tradicionales
constituyen uno de los pilares históricos de la
seguridad nutricional en las comunidades
indígenas andinas. Estos patrones dietéticos,
basados en la diversidad agrícola local, la
preparación artesanal de los alimentos y el uso
equilibrado de productos como granos
ancestrales, tubérculos, leguminosas y
vegetales nativos, han sustentado por
generaciones el estado nutricional y el bienestar
comunitario. Sin embargo, en las últimas
décadas se ha observado una transición
alimentaria acelerada, caracterizada por la
disminución de preparaciones tradicionales y el
desplazamiento de alimentos locales por
productos industrializados de alta densidad
calórica y bajo valor nutricional. Este fenómeno
se ha documentado en poblaciones indígenas de
América Latina, donde la pérdida de
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costumbres ancestrales se ha asociado con un
incremento en enfermedades crónicas, deterioro
funcional en adultos mayores y alteraciones
nutricionales en niños en edad escolar (Amaya
et al., 2022a).
En comunidades andinas del Ecuador, la
erosión de las prácticas alimentarias
tradicionales coincide con transformaciones
sociales profundas: migración urbana,
reducción de actividades agrícolas, cambios en
roles comunitarios y mayor acceso a alimentos
ultraprocesados a través de mercados y tiendas
de abarrotes. Investigaciones recientes han
encontrado que la reducción en el consumo de
alimentos nativos; como quinua, melloco,
mashua, oca y maíz criollo, se vincula con
menor ingesta de fibra, micronutrientes
esenciales y proteínas de alta calidad biológica,
lo que favorece la aparición de desnutrición
crónica en niños, anemia, sarcopenia en adultos
mayores y altos índices de enfermedades
metabólicas (De Amicis et al., 2022). Estos
cambios dietéticos, además, deterioran la
relación cultural con la tierra y la transmisión
intergeneracional del conocimiento culinario,
aspectos que históricamente constituían
mecanismos de protección social y nutricional.
Particularmente, los adultos mayores
representan un grupo vulnerable ante esta
transición. La disminución de la agricultura
familiar, el abandono de técnicas culinarias
tradicionales y el acceso desigual a alimentos
frescos incrementan el riesgo de fragilidad,
pérdida de masa muscular y deterioro funcional,
especialmente en comunidades rurales donde
los servicios de salud son limitados.
Paralelamente, los niños de 9 a 12 años
enfrentan una problemática distinta: la
sustitución de alimentos ancestrales por
productos ultraprocesados, bebidas azucaradas
y snacks, promovidos por la publicidad y la
creciente disponibilidad comercial. Estudios en
regiones indígenas muestran que estos cambios
se correlacionan con mayor prevalencia de
sobrepeso, alteraciones de la composición
corporal y déficits nutricionales simultáneos,
situación que compromete su desarrollo escolar
y su salud futura (Franco, 2023). Las
comunidades Salasaca Llikakama y
Kapillapamba, pertenecientes al pueblo
Salasaca de la Sierra central ecuatoriana,
reflejan este escenario de manera particular.
Aunque mantienen prácticas culturales
robustas, enfrentan un proceso progresivo de
pérdida de costumbres alimentarias ancestrales,
fenómeno que afecta tanto a niños como a
adultos mayores (Vallejo, 2019).
En estas regiones rurales, la limitada evidencia
científica disponible no ha explorado de forma
integral cómo la modificación del patrón
alimentario tradicional influye en indicadores
de salud, nutrición y bienestar funcional.
Tampoco se ha evaluado de manera
comparativa el impacto de esta transición en dos
grupos generacionales distintos, lo cual es
fundamental para diseñar estrategias educativas
y de recuperación cultural adaptadas a la
realidad local (Global Food Research Program,
2023). En este contexto, se vuelve
imprescindible analizar la magnitud de la
pérdida de prácticas alimentarias ancestrales y
su relación con el deterioro de la salud en ambas
etapas de la vida. Por ello, el presente estudio se
orienta a determinar la asociación entre el
patrón de consumo de alimentos tradicionales y
procesados con el estado nutricional en niños y
adultos mayores de la comunidad Salasaka. La
investigación generará evidencia local
necesaria para fortalecer estrategias
comunitarias, programas de salud intercultural
e intervenciones de rescate alimentario que
permitan preservar la identidad culinaria y
mejorar la salud de la población.
Materiales y Métodos
Se realizó un estudio observacional, analítico y
de corte transversal en niños de 9 a 12 años (n =
25) y adultos mayores (n = 39) pertenecientes a
las comunidades Salasaca Llikakama y
Kapillapamba. La variable independiente fue el
patrón alimentario, evaluado mediante una
encuesta de frecuencia de consumo adaptada
culturalmente, que incluyó alimentos
ancestrales y productos procesados. Se
construyeron dos índices: Índice de Consumo
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Tradicional (ICT), calculado como la suma de
once alimentos ancestrales consumidos (Sí = 1;
No = 0; rango 011), e Índice de Consumo
Procesado (ICP), correspondiente a la suma de
cuatro productos ultraprocesados (rango 04).
Las variables dependientes fueron el índice de
masa corporal (IMC) en ambos grupos. El
análisis estadístico se efectuó en Jamovi. Se
aplicó estadística descriptiva (medias,
desviaciones estándar, frecuencias y
porcentajes), prueba de Chi-cuadrado para
evaluar diferencias en el consumo alimentario
entre grupos etarios, y correlación de Spearman
para analizar la asociación entre los índices
alimentarios (ICT e ICP) y el IMC. Se consideró
significancia estadística un valor de p < 0,05. Se
obtuvo consentimiento informado de adultos y
de padres o representantes legales de los niños,
respetando principios éticos de
confidencialidad y autonomía.
Resultados y Discusión
En la comunidad Salasaka, la población infantil
(n = 25) presentó predominantemente estado
nutricional normal (96,0%), con un 4,0% de
sobrepeso y sin casos de bajo peso, lo que
sugiere que en este grupo etario aún se
conservan condiciones nutricionales
relativamente adecuadas; no obstante, la
presencia de exceso de peso, aunque nima,
podría reflejar manifestaciones iniciales de la
transición alimentaria vinculada a la progresiva
pérdida de costumbres alimentarias ancestrales.
En contraste, en los adultos mayores (n = 39) se
observó 64,1% de normopeso y 35,9% de
sobrepeso, sin desnutrición ni obesidad,
evidenciándose una mayor proporción de
exceso de peso respecto al grupo infantil, lo que
podría indicar un impacto acumulativo de
cambios en los patrones dietéticos tradicionales
y un posible deterioro progresivo del perfil de
salud asociado al desplazamiento de prácticas
alimentarias propias de la cultura Salasaka.
El IMC se obtiene mediante la fórmula: IMC =
peso (kg) / estatura (m²). Este índice permite
clasificar el estado nutricional según criterios de
la Organización Mundial de la Salud: bajo peso
(<18.5 kg/m²), peso normal (18.524.9 kg/m²),
sobrepeso (25–29.9 kg/m²) y obesidad (≥30
kg/m²). Su utilidad radica en que se ha validado
como un indicador asociado al riesgo de
desarrollar enfermedades crónicas no
transmisibles como diabetes tipo 2, hipertensión
arterial y enfermedades cardiovasculares
(Nuttall, 2015). La alimentación impacta
directamente en la salud y el bienestar, y las
dietas no saludables son un riesgo clave para
enfermedades y discapacidad. Las poblaciones
indígenas están experimentando una transición
donde convive la dieta tradicional con un estilo
de vida más sedentario, lo que eleva el riesgo
metabólico incluso con alimentos naturales
(OMS, 2019)
Tabla 1. Estado nutricional según grupo etario
Estado nutricional
Niños n (%)
Adultos n (%)
Bajo peso
0 (0%)
0 (0%)
Normal
24 (96,0%)
25 (64,1%)
Sobrepeso
1 (4,0%)
14 (35,9%)
Total
25 (100%)
39 (100%)
Fuente: Elaboración propia
La figura 1 evidencia una marcada diferencia
generacional en el consumo de alimentos
ancestrales dentro de la comunidad Salasaka.
Los adultos mayores presentan mayor
frecuencia de consumo de productos
tradicionales como haba, ocas, maíz, quinua,
maíz, berro y otros cultivos andinos, mientras
que en los niños el consumo es
considerablemente bajo. En contextos rurales y
comunidades indígenas, el desplazamiento de
alimentos ancestrales por productos
industrializados contribuye a una deterioración
en la seguridad alimentaria y a deficiencias
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nutricionales a largo plazo (Monteiro et al.,
2019).
Figura 1. Consumo de alimentos ancestrales
El análisis de Chi-cuadrado evidenció
diferencias estadísticamente significativas en el
consumo de varios alimentos ancestrales entre
niños y adultos mayores. En particular, se
observaron asociaciones significativas para
habas, ocas, maíz, quinua, berro, sambo y
zapallo (p < 0,05), siendo el consumo
consistentemente mayor en el grupo adulto.
Estos resultados reflejan una marcada brecha
generacional en el mantenimiento de prácticas
alimentarias tradicionales dentro de la
comunidad Salasaka. Por el contrario, no se
encontraron diferencias significativas en el
consumo de cuy, frejol, chochos y papa, lo que
sugiere que estos alimentos mantienen una
presencia relativamente estable en ambos
grupos etarios (Amaya et al., 2022b). Este
patrón sugiere una progresiva pérdida de
prácticas alimentarias ancestrales en las
generaciones jóvenes, fenómeno descrito en
comunidades indígenas latinoamericanas como
parte del proceso de transición nutricional y
transformación sociocultural. La disminución
del consumo de alimentos tradicionales en
población infantil refleja no solo cambios en
preferencias dietéticas, sino también
modificaciones en la estructura alimentaria
comunitaria y en los sistemas locales de
producción (Popkin et al., 2020).
El bajo consumo infantil de alimentos como
habas, ocas, berro y sambo resulta
particularmente relevante debido a su alto valor
nutricional y su rol histórico en la seguridad y
soberanía alimentaria andina. La literatura ha
señalado que el desplazamiento de estos
productos por alimentos procesados y
ultraprocesados se asocia con cambios en el
perfil epidemiológico y aumento del riesgo de
sobrepeso y enfermedades crónicas (OMS,
2019). Los carbohidratos simples son azúcares
que se absorben rápidamente, proporcionando
energía instantánea. Sin embargo, al no ser
utilizados, se almacenan como grasa y aportan
poco valor nutricional. El consumo excesivo de
estos carbohidratos, como azúcares, puede
causar alteraciones fisiológicas y metabólicas,
favoreciendo el desarrollo de enfermedades
como obesidad, diabetes tipo II, enfermedades
cardiovasculares y algunos tipos de cáncer
(Ordoñez et al., 2021).
En la tabla 2 se observa, la papa no muestra
diferencia significativa (p=0.86), con un
consumo altísimo en ambos grupos (92% y
94.9%). Lo mismo ocurre con el cuy (p=0.62).
Esto indica que ciertos alimentos han logrado
"blindarse" contra la transición alimentaria,
posiblemente por su versatilidad culinaria o su
fuerte carga simbólica en festividades. Aunque
se mantenga el consumo de papa, la forma de
preparación en los jóvenes está migrando hacia
la fritura, perdiendo las propiedades del
tubérculo hervido con cáscara que prefieren los
adultos (Olivera y Tito, 2024). El análisis
mediante prueba de Chi-cuadrado mostró
diferencias estadísticamente significativas en el
consumo de la mayoría de los alimentos
procesados entre los grupos etarios (Tabla 3).
La población infantil presentó una mayor
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frecuencia de consumo de galletas, snacks
salados y embutidos en comparación con los
adultos mayores. No se observaron diferencias
significativas en el consumo de bebidas
azucaradas. Estos resultados evidencian un
patrón diferencial consistente, caracterizado por
mayor incorporación de productos
ultraprocesados en la dieta infantil.
Tabla 2. Asociación entre grupo etario y
consumo de alimentos ancestrales en la
comunidad Salasaka
Alimento
Niños n
(%)
Adultos n
(%)
p-valor
Cuy
12 (48.0%)
21 (53.8%)
0.62
Frejol
2 (8.0%)
15 (38.5%)
0.070
Habas
3 (12.0%)
34 (87.2%)
0.0009*
Chochos
7 (28.0%)
22 (56.4%)
0.56
Papa
23 (92.0%)
37 (94.9%)
0.86
Ocas
2 (8.0%)
29 (74.4%)
0.017*
Maíz
11 (44.0%)
34 (87.2%)
0.70
Quinua
6 (24.0%)
23 (59.0%)
0.30
Berro
2 (8.0%)
31 (79.5%)
0.003*
Sambo
2 (8.0%)
30 (76.9%)
0.005*
Zapallo
12 (48.0%)
32 (82.1%)
0.27
Fuente: Elaboración propia
La OMS advierte que el consumo temprano de
snacks salados y embutidos programa el paladar
hacia sabores intensos, dificultando la
aceptación de vegetales amargos o neutros.
Durante la niñez ocurren cambios físicos y
psicológicos propios del crecimiento. En esta
etapa es fundamental enseñar repetidamente
hábitos saludables para formar conductas
adecuadas y prevenir problemas nutricionales
como el sobrepeso, la obesidad y la desnutrición
(Garcés y Silva, 2024). En la tabla 2 se puede
observar la correlación de Spearman no
evidenció asociaciones estadísticamente
significativas entre los índices de consumo
alimentario y el IMC. En niños, el índice de
consumo tradicional (ICT) mostró una
correlación positiva muy débil con el IMC (ρ =
0,06; p = 0,707), mientras que el índice de
consumo procesado (ICP) presentó una
correlación negativa débil (ρ = −0,09; p = 0,66),
sin alcanzar significancia estadística.
Tabla 3. Asociación entre grupo etario y
consumo de alimentos ultra procesados en la
comunidad Salasaka.
Alimento
Niños n
(%)
Adultos n
(%)
χ²
p-valor
Bebidas
azucaradas
8 (32.0%)
11
(28.2%)
0.10
0.75
Galletas
23
(92.0%)
9 (23.1%)
25.16
0.0000005*
Snacks
18
(72.0%)
3 (7.7%)
28.40
0.0000001*
Embutidos
6 (24.0%)
2 (5.1%)
4.59
0.032*
Fuente: Elaboración propia
Sin embargo, el patrón observado en la
comunidad Salasaka refleja un proceso de
transición alimentaria, donde las generaciones
más jóvenes, influenciadas por la globalización
y el acceso a productos industrializados,
reducen el consumo de alimentos autóctonos.
Este cambio se ha asociado con un aumento en
la prevalencia de enfermedades crónicas no
transmisibles, como la obesidad y la diabetes
tipo 2, en varias comunidades indígenas de
América Latina (Benítez et al., 2020). Esto
puede ocurrir debido a que los niños con menor
peso a veces son quienes consumen más
"calorías vacías" (snacks y galletas) para saciar
el hambre rápidamente, desplazando alimentos
tradicionales densos en nutrientes (como el
chocho o la quinua). A esto se le conoce como
el fenómeno de la malnutrición por exceso de
energía y déficit de micronutrientes
(Gaździńska et al., 2024). En la tabla 4 en
adultos, se observó una correlación positiva
moderada entre el índice de consumo
tradicional y el IMC = 0.36; p = 0.025), lo
que indica que un mayor consumo de alimentos
tradicionales se asocia con valores más
elevados de IMC. Aunque estos alimentos
forman parte de la dieta culturalmente aceptada,
su impacto depende del modo de preparación,
tamaño de porción y frecuencia de consumo,
factores que podrían favorecer un mayor aporte
energético en este grupo etario.
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Tabla 4. Correlación entre patrones
alimentarios e IMC en niños
Relación
ρ de Spearman
p-valor
ICT vs IMC
0.06
0.78
ICP vs IMC
-0.09
0.66
Fuente: Elaboración propia
Por su parte, el índice de consumo de alimentos
procesados mostró una correlación negativa no
significativa con el IMC (ρ = -0.29; p = 0.071).
Este patrón podría estar influenciado por
diferencias generacionales en los hábitos
alimentarios y por el tamaño muestral, que
puede limitar la detección de asociaciones más
sólidas. En conjunto, los resultados sugieren
que la relación entre dieta y estado nutricional
varía según el grupo etario y requiere análisis
ajustados para una interpretación más precisa.
Tabla 5. Correlación entre patrones
alimentarios e IMC en adultos mayores
Relación
ρ de Spearman
p-valor
ICT vs IMC
0.36
0.025
ICP vs IMC
-0.29
0.071
Fuente: Elaboración propia
Varios estudios recientes subrayan que la
preservación de las dietas tradicionales está
asociada con mejores indicadores de salud,
especialmente en comunidades indígenas, al
proporcionar una nutrición balanceada y rica en
micronutrientes. La quinua, por ejemplo, es
ampliamente reconocida por su alto contenido
de proteínas, fibra y minerales como hierro,
magnesio y zinc, esenciales para el desarrollo y
la prevención de enfermedades crónicas
(Bharathi et al., 2020).
Conclusiones
Existe una brecha generacional significativa en
el patrón alimentario de la comunidad Salasaka,
caracterizada por mayor consumo de alimentos
ancestrales en adultos mayores y mayor
consumo de productos procesados en niños. En
la muestra evaluada, la prevalencia de
sobrepeso fue mayor en adultos mayores que en
niños; no se evidenció asociación significativa
entre los índices de consumo alimentario y el
índice de masa corporal en la población infantil,
mientras que en los adultos mayores se
identificó una asociación positiva moderada
entre el consumo de alimentos tradicionales y el
índice de masa corporal. Los hallazgos sugieren
que la pérdida de costumbres alimentarias
ancestrales es un fenómeno evidente a nivel
conductual, cuyo impacto antropométrico aún
no se manifiesta de manera estadísticamente
detectable en esta muestra transversal.
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Esta obra está bajo una licencia de
Creative Commons Reconocimiento-No Comercial
4.0 Internacional. Copyright © Saida Yarina
Jimenez Masaquiza y Diana Isabel Bustillos Ortiz.
Declaraciones éticas y editoriales del artículo
Contribución de los autores (Taxonomía CRediT)
Saida Yarina Jimenez Masaquiza: conceptualización de la investigación, diseño metodológico, desarrollo del proceso investigativo, análisis formal de
los datos, curación y organización de los datos,
Diana Isabel Bustillos Ortiz: Participación en la recolección de información, validación de los resultados obtenidos y elaboración de representaciones
gráficas y visualización de los datos.
Declaración de conflicto de intereses
Los autores declaran que no existe conflicto de intereses en relación con la investigación presentada, la autoría del manuscrito ni la publicación del
presente artículo.
Declaración de financiamiento
La presente investigación no recibió financiamiento específico de agencias públicas, comerciales o de organizaciones sin fines de lucro. En
caso de existir financiamiento institucional o externo, este deberá ser declarado explícitamente por los autores en esta sección.
Declaración del editor
El editor responsable certifica que el proceso editorial del presente artículo se desarrolló conforme a los principios de integridad científica,
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garantizando la confidencialidad de la identidad de los autores y revisores durante todo el proceso de dictamen académico. Asimismo, el
editor declara que el artículo cumple con los criterios científicos, metodológicos y éticos establecidos por la revista.
Declaración de los revisores
Los revisores externos que participaron en la evaluación del presente manuscrito declaran haber realizado el proceso de revisión de manera objetiva,
independiente y confidencial. Asimismo, manifiestan que no mantienen conflictos de interés con los autores ni con la investigación evaluada,
y que sus observaciones y recomendaciones se fundamentan exclusivamente en criterios científicos, metodológicos y académicos.
Declaración ética de la investigación
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 428
Los autores declaran que la investigación se desarrolló respetando los principios éticos de la investigación científica, garantizando la confidencialidad
de los datos y el respeto a los participantes del estudio. En los casos en que la investigación involucre seres humanos, los procedimientos
deben ajustarse a los principios éticos establecidos en la Declaración de Helsinki y a las normativas institucionales correspondientes.
Declaración sobre el uso de inteligencia artificial
Los autores declaran que el uso de herramientas de inteligencia artificial, en caso de haberse utilizado durante el proceso de investigación o redacción
del manuscrito, se realizó únicamente como apoyo técnico para mejorar la claridad del lenguaje o el análisis de información, manteniendo
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Disponibilidad de datos
Los datos que respaldan los resultados de esta investigación estarán disponibles previa solicitud razonable al autor de correspondencia, respetando las
normas éticas y de confidencialidad establecidas por la investigación.