Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 10.1
Edición Especial X 2026
Página 267
EFICACIA Y SEGURIDAD DEL PLASMA RICO EN PLAQUETAS EN EL TRATAMIENTO
DE CICATRICES HIPERTRÓFICAS Y QUELOIDES: REVISION SISTEMATICA
EFFICACY AND SAFETY OF PLATELET-RICH PLASMA IN THE TREATMENT OF
HYPERTROPHIC SCARS AND KELOIDS: A SYSTEMATIC REVIEW
Autores: ¹Eliana Lisbet Gaibor Colina, ²Daniel Asdruval Guevara Leguisamo, ³Joselyn Cristina
Toapanta Ortiz,
4
Vanessa Elizabeth Armas Lema y
5
Delia Raquel Ortiz Villacis.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0009-0009-7859-6960
²ORCID ID: https://orcid.org/0000-0002-8515-656X
3
ORCID ID: https://orcid.org/0009-0000-8151-6161
4
ORCID ID: https://orcid.org/0009-0006-8430-4555
5
ORCID ID: https://orcid.org/0009-0005-9556-577X
¹E-mail de contacto: eli_lis_03@hotmail.com
²E-mail de contacto: danielcheguevara14@gmail.com
³E-mail de contacto: crisjos09@gmail.com
4
E-mail de contacto: vanu_liz@hotmail.com
5
E-mail de contacto: dra.raql2020nv@gmail.com
Afiliación: ¹*Universidad de Guayaquil, (Ecuador) ²*Hospital Básico Pelileo-Tungurahua, (Ecuador)
3
*
5
*Investigadora Independiente,
(Ecuador)
4
*Hospital General del Sur de Quito, (Ecuador).
Articulo recibido: 1 de Septiembre del 2026
Articulo revisado: 15 de Septiembre del 2026
Articulo aprobado: 24 de Septiembre del 2026
1
Médico, egresado de la Universidad de Guayaquil, (Ecuador). Con 4 años de experiencia laboral. Especialista en Salud y Seguridad
Ocupacional con mención en Salud Ocupacional, egresada de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, (Ecuador).
2
Médico cirujano, egresado de la Universidad Regional Autónoma de los Andes, (Ecuador). Con 8 años de experiencia laboral. Magíster
en Salud Ocupacional, egresado de la Universidad Regional Autónoma de los Andes, (Ecuador).
3
Médica, egresada de la Universidad Católica de Cuenca, (Ecuador). Con 2 años de experiencia laboral. Magíster en Seguridad y Salud
Ocupacional, egresada de la Universidad Tecnológica Empresarial de Guayaquil, (Ecuador).
4
Médica, egresada de la Universidad Central del Ecuador, (Ecuador). Con 6 años de experiencia laboral.
5
Médica cirujana, egresada de la Universidad Regional Autónoma de los Andes, (Ecuador). Con 8 años de experiencia laboral.
Resumen
El objetivo fue evaluar la eficacia clínica y la
seguridad del plasma rico en plaquetas,
empleado como monoterapia o en combinación
con otras intervenciones, para el tratamiento de
cicatrices hipertróficas y queloides, se realizó
una revisión sistemática siguiendo las
directrices de la declaración PRISMA 2020. La
búsqueda comprendió el período 2020-2026 y
se efectuó en PubMed, SciELO, LILACS,
Scopus y ScienceDirect, complementada
mediante búsqueda manual. Se identificaron
243 registros, de los cuales 10 publicaciones
cumplieron los criterios de elegibilidad y
fueron incluidas en la síntesis cualitativa,
debido a la heterogeneidad clínica y
metodológica de las publicaciones, no se
realizó metaanálisis, los estudios incluidos
mostraron mejorías en parámetros clínicos
como altura, volumen, eritema, flexibilidad y
características estructurales de las cicatrices,
además de reducción del dolor y prurito. Los
efectos favorables fueron más pronunciados
cuando el plasma rico en plaquetas se empleó
como tratamiento adyuvante, particularmente
asociado con corticosteroides intralesionales o
procedimientos con láser, los eventos adversos
atribuibles a su aplicación fueron locales, leves
y transitorios, se concluye que el plasma rico en
plaquetas constituye una alternativa terapéutica
prometedora como tratamiento adyuvante; sin
embargo, la heterogeneidad de los protocolos
de preparación y administración, las
intervenciones concomitantes y los períodos de
seguimiento limitan la generalización de los
resultados, por lo que se requieren ensayos
clínicos estandarizados y con seguimiento
prolongado.
Palabras clave: Plasma rico en plaquetas,
Cicatrices hipertróficas, Queloides,
Cicatrización, Medicina regenerativa.
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Abstract
The aim was to evaluate the clinical efficacy
and safety of platelet-rich plasma, used as
monotherapy or in combination with other
interventions, for the treatment of hypertrophic
scars and keloids; a systematic review was
conducted in accordance with the PRISMA
2020 guidelines. The search covered the period
2020–2026 and was conducted in PubMed,
SciELO, LILACS, Scopus and ScienceDirect,
supplemented by a manual search. A total of
243 records were identified, of which 10
publications met the eligibility criteria and
were included in the qualitative synthesis. Due
to the clinical and methodological
heterogeneity of the publications, no meta-
analysis was performed. The included studies
demonstrated improvements in clinical
parameters such as height, volume, erythema,
flexibility and structural characteristics of the
scars, as well as a reduction in pain and
pruritus. The beneficial effects were more
pronounced when platelet-rich plasma was
used as an adjuvant treatment, particularly in
combination with intralesional corticosteroids
or laser procedures; the adverse events
attributable to its use were localised, mild and
transient. It is concluded that platelet-rich
plasma constitutes a promising therapeutic
alternative as an adjuvant treatment; however,
the heterogeneity of the preparation and
administration protocols, concomitant
interventions and follow-up periods limits the
generalisability of the results; therefore,
standardised clinical trials with long-term
follow-up are required.
Keywords: Platelet-rich plasma,
Hypertrophic scars, Keloids, Wound
healing, Regenerative medicine.
Sumário
O objetivo foi avaliar a eficácia clínica e a
segurança do plasma rico em plaquetas,
utilizado como monoterapia ou em combinação
com outras intervenções, no tratamento de
cicatrizes hipertróficas e quelóides. Foi
realizada uma revisão sistemática seguindo as
diretrizes da declaração PRISMA 2020. A
pesquisa abrangeu o período de 2020 a 2026 e
foi realizada nas bases de dados PubMed,
SciELO, LILACS, Scopus e ScienceDirect,
complementada por uma pesquisa manual.
Foram identificados 243 registos, dos quais 10
publicações cumpriram os critérios de
elegibilidade e foram incluídas na síntese
qualitativa; devido à heterogeneidade clínica e
metodológica das publicações, não foi
realizada uma meta-análise; os estudos
incluídos demonstraram melhorias em
parâmetros clínicos como altura, volume,
eritema, flexibilidade e características
estruturais das cicatrizes, além da redução da
dor e do prurido. Os efeitos benéficos foram
mais pronunciados quando o plasma rico em
plaquetas foi utilizado como tratamento
adjuvante, nomeadamente em associação com
corticosteroides intralesionais ou
procedimentos a laser; os eventos adversos
atribuíveis à sua aplicação foram locais,
ligeiros e transitórios; conclui-se que o plasma
rico em plaquetas constitui uma alternativa
terapêutica promissora como tratamento
adjuvante; no entanto, a heterogeneidade dos
protocolos de preparação e administração, das
intervenções concomitantes e dos períodos de
acompanhamento limita a generalização dos
resultados, pelo que são necessários ensaios
clínicos padronizados e com acompanhamento
prolongado.
Palavras-chave: Plasma rico em plaquetas,
Cicatrizes hipertróficas, Queloides,
Cicatrização, Medicina regenerativa.
Introducción
Las alteraciones en la cascada fisiológica de
cicatrización cutánea representan un desafío
clínico, quirúrgico y socioeconómico de gran
magnitud para la dermatología, la cirugía
plástica y la medicina regenerativa a escala
mundial, se calcula que más de 100 millones de
personas en el mundo adquieren cicatrices
como consecuencia de intervenciones
quirúrgicas, traumatismos accidentales,
quemaduras o patologías inflamatorias
cutáneas, de las cuales entre el 15% y el 38-68%
derivan en trastornos fibroproliferativos o
cicatrización patológica, desde una perspectiva
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epidemiológica y étnica, existe una clara
predisposición genética y fenotípica: mientras
que la incidencia de queloides en poblaciones
caucásicas es inferior al 1%, en individuos con
fototipos cutáneos oscuros la prevalencia oscila
entre el 4,5% y el 16%, alcanzando cifras
epidemiológicas extremas que van desde un
0,09% en el Reino Unido hasta más del 16% en
regiones de África subsahariana, a nivel de
Latinoamérica y Ecuador, la información
epidemiológica oficial, las estadísticas
nacionales centralizadas y los registros
sistemáticos estandarizados sobre la
prevalencia e incidencia exacta de cicatrices
hipertróficas y queloides son escasos o
inexistentes, no obstante, al considerar la
composición demográfica pluriétnica
Latinoamericana y Ecuatoriana caracterizada
por una alta proporción de población mestiza,
afroecuatoriana e indígena con fototipos
cutáneos intermedios y elevados, la carga
clínica real se equipara fehacientemente a los
rangos superiores reportados para poblaciones
hispanas y de piel oscura del 4,5% - 16%
(Barone, N., et al. 2021).
La ausencia de datos primarios locales en
Ecuador no refleja una menor frecuencia del
padecimiento, sino un severo subregistro
clínico institucional y una brecha persistente en
la investigación epidemiológica territorial que
exige generar evidencia científica consolidada
(Latoni, D., et al. 2024). Fisiopatológicamente,
tanto las cicatrices hipertróficas como los
queloides son el resultado de una respuesta de
reparación tisular desregulada frente a una
injuria en la dermis reticular, caracterizada por
una fase inflamatoria desmedida y prolongada,
hiperproliferación de fibroblastos y
miofibroblastos, resistencia celular a la
apoptosis y un depósito masivo y caótico de
matriz extracelular, predominantemente
colágeno tipo I y III, entre los factores de riesgo
principales para su desarrollo se identifican la
susceptibilidad genética familiar, la tensión
mecánica local sobre los bordes de la herida, la
infección o colonización bacteriana crónica, el
retraso en la reepitelización mayor a 21 días, la
edad joven y los fototipos cutáneos elevados
(Everts, P., et al. 2020).
A pesar de compartir vías profibróticas, es
biológica y clínicamente imprescindible
diferenciar las cicatrices hipertróficas de los
queloides: las cicatrices hipertróficas se
manifiestan de forma temprana, se mantienen
confinadas dentro de los márgenes de la herida
original y muestran una clara tendencia a la
maduración y regresión espontánea con el paso
del tiempo; en contraste, los queloides suelen
manifestarse de forma tardía, invaden de
manera agresiva e implacable el tejido sano
adyacente sobrepasando los bordes originales
de la lesión, no remiten espontáneamente y
presentan una elevada razón de ARNm de
procolágeno tipo I/III, histológicamente,
mientras las cicatrices hipertróficas presentan
nódulos dérmicos con haces de colágeno
delgados dispuestos en plano paralelo a la
epidermis, los queloides exhiben gruesos
paquetes de colágeno hialinizado e
hipsocrómico dispuestos de forma caótica y
desorganizada (Elsaie, M. 2021).
Asimismo, los queloides muestran una marcada
predilección por áreas anatómicas de alta carga
y estrés mecánico continuo, aunque teorías
actuales plantean que ambas entidades podrían
constituir estadios sucesivos dentro de un
mismo espectro de trastornos
fibroproliferativos dérmicos diferenciados por
la intensidad de la inflamación reticular, su
comportamiento clínico divergente exige
analizarlas separadamente cuando el diseño de
los estudios lo permita (Ebrahimi, Z., et al.
2022). Sintomáticamente, estas lesiones
originan eritema, endurecimiento, distorsión
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anatómica y de forma prominente, dolor
neuropático, prurito severo y crónico, cuya
génesis se vincula a una neuroinflamación
sustancial y a la disfunción de fibras nerviosas
sensoriales pequeñas con liberación de
neuropéptidos proinflamatorios, el impacto
funcional comprende contracturas articulares y
limitación de la movilidad, mientras que el
impacto psicosocial desencadena
dismorfofobia, estigmatización, ansiedad,
depresión y un deterioro profundo en la calidad
de vida de los pacientes, evaluado
cuantitativamente mediante escalas validadas
como el Dermatology Life Quality Index
(DLQI) y el Patient and Observer Scar
Assessment Scale (POSAS) (Jafarzadeh, A., et
al. 2023).
Frente a este complejo panorama patológico, la
práctica clínica actual dispone de una amplia
diversidad de intervenciones profilácticas y
terapéuticas que, a pesar de su uso generalizado,
exhiben serias limitaciones operativas y
biológicas donde la inyección intralesional de
corticosteroides, fundamentalmente el
acetónido de triamcinolona, constituye la
primera línea de tratamiento habitual al
suprimir la respuesta inflamatoria, inhibir la
proliferación de fibroblastos y promover la
degradación del colágeno; sin embargo, sus
tasas de respuesta son altamente variables del
50% al 90%, las tasas de recurrencia como
monoterapia son alarmantes del 9% a 50% y
acarrea eventos adversos locales severos como
atrofia cutánea y subcutánea, hipopigmentación
o despigmentación permanente, telangiectasias,
dolor intenso durante la inyección y riesgos de
reabsorción sistémica con Cushing e
hipertensión. El antimetabolito 5-Fluorouracilo
(5-FU), un análogo de pirimidina inyectable que
inhibe la enzima timidilato sintasa y bloquea la
proliferación fibroblástica sin causar necrosis
tisular masiva, ha demostrado reducir las
recidivas, pero genera dolor local considerable,
ulceración tisular e hiperpigmentación
transitoria o permanente, las terapias no
invasivas como las láminas/geles de silicona y
la presoterapia actúan hidratando el estrato
córneo y reduciendo la tensión mecánica local,
pero su eficacia clínica en lesiones maduras o
queloides refractarios es modesta e
inconsistente, requiriendo un cumplimiento
riguroso y prolongado por parte del paciente.
Por su parte, la crioterapia superficial o
mediante sonda inyectable intralesional induce
daño microvascular y necrosis isquémica del
tejido fibrótico, pero demanda múltiples
ocasiones dolosas y presenta un riesgo
sumamente elevado de hipopigmentación
permanente por destrucción irreversible de los
melanocitos basales, lo que restringe
severamente su indicación en fototipos cutáneos
altos, la escisión quirúrgica simple como
monoterapia en queloides reporta tasas de
recurrencia aceptadas del 45% al 100%,
estimulando la formación de una lesión
secundaria de mayor volumen y agresividad
debido al nuevo trauma quirúrgico. La
radioterapia adyuvante postquirúrgica, aplicada
entre las 24 y 48 horas posteriores a la cirugía,
destruye los fibroblastos en fase de
proliferación activa y logra reducir las tasas de
recurrencia al 6% - 15%; no obstante, exige
infraestructura especializada, acarrea riesgos de
radiodermitis e hiperpigmentación, y mantiene
viva la preocupación teórica sobre la
oncogénesis a largo plazo, los procedimientos
con fuentes de luz y láser incluyendo el láser de
colorante pulsado (PDL de 585/595 nm) para la
fototermófilis vascular y los láseres
fraccionados ablativos de CO2 (10.600 nm) y
Er:YAG (2.940 nm) para la remodelación
fototérmica del colágeno y la entrega asistida de
fármacos (Laser-Assisted Drug Delivery -
LADD) representan opciones prometedoras
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pero costosas, que requieren múltiples sesiones
y presentan respuestas clínicas heterogéneas
(Sitaniya, S., et al. 2022).
En conjunto, la persistencia de respuestas
terapéuticas incompletas, las altas tasas de
recidiva y el perfil considerable de eventos
adversos demuestran que sigue siendo biológica
e imprescindible investigar alternativas
terapéuticas autólogas y seguras capaces de
modular eficazmente la cascada de reparación
tisular sin desencadenar efectos indeseables, en
este escenario de búsqueda ortobiológica, el
plasma rico en plaquetas emerge como un
concentrado autólogo derivado de la sangre
periférica que contiene una concentración
suprafisiológica de plaquetas suspendidas en un
volumen reducido de plasma, su proceso de
obtención requiere la extracción de sangre
venosa y un protocolo de centrifugación
gravitacional estandarizado que separa los
componentes según su densidad celular,
aislando la capa leucoplaquetaria o buffy coat.
Tras su activación exógena o endógena, las
plaquetas sufren exocitosis masiva liberando el
contenido de sus gránulos alfa, los cuales
almacenan un repertorio complejo de factores
de crecimiento y mediadores bioactivos, entre
estos mediadores destacan el factor de
crecimiento derivado de plaquetas que actúa
como un potente mitógeno y quimiotáctico
celular regulando la secreción de colagenasa; el
factor de crecimiento transformante beta, el
cual, aplicado en concentraciones
suprafisiológicas, ejerce un mecanismo de
retroalimentación negativa sobre la vía de
señalización profibrótica TGF-β/Smad,
induciendo la disminución del factor de
crecimiento del tejido conectivo y deteniendo la
síntesis desmedida de colágeno en fibroblastos
patológicos; el factor de crecimiento endotelial
vascular y el factor de crecimiento de
fibroblastos básico (bFGF), que estimulan una
neovascularización y angiogénesis organizada;
así como el EGF y el IGF-1, que favorecen la
reepitelización y la diferenciación celular
armónica (Wang, Z., et al. 2020).
Desde el punto de vista mecanístico y tisular,
los mediadores del PRP intervienen
directamente en la remodelación de la matriz
extracelular al inducir la polarización de los
macrófagos desde un fenotipo M1
proinflamatorio hacia un fenotipo M2
resolutivo y reparador, disminuyendo las
citocinas proinflamatorias (TNF-α, IL-1β) e
incrementando mediadores antiinflamatorios
como la IL-10. Adicionalmente, el PRP
estimula la expresión de metaloproteinasas de la
matriz en fibroblastos lesionados, promoviendo
la degradación enzimática de los paquetes
caóticos de colágeno aberrante para su
sustitución por fibrillas de colágeno maduro
organizadas paralelamente, al tiempo que ejerce
efectos analgésicos y antineuroinflamatorios al
modular la sensibilidad de las fibras nerviosas
locales y reducir la liberación de serotonina. No
obstante, es importante establecer una
diferenciación crítica entre el mecanismo
biológico propuesto y la eficacia clínica real
demostrada en ensayos humanos, la cual se
encuentra supeditada a la dosis de plaquetas
efectivas administradas plaquetas/mL para
inducir angiogénesis funcional, la viabilidad
celular del preparado y las características
microambientales específicas del tejido
receptor.
La evidencia clínica abarca ensayos clínicos
aleatorizados (ECA), estudios prospectivos
comparativos y revisiones de la literatura, ha
comenzado a esclarecer el papel del PRP en
patologías fibroproliferativas cutáneas, los
estudios que evalúan el PRP como monoterapia
señalan una mejoría clínica moderada en el
volumen, la flexibilidad y el eritema de las
cicatrices, reportando una tasa de respuesta
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global comparable a monoterapias
convencionales como el láser o las microagujas,
pero con un perfil de seguridad inmensamente
superior y una casi nula incidencia de efectos
adversos sistémicos o atrofia tisular. Por otra
parte, cuando el PRP se utiliza como terapia
combinada o coadyuvante con otras
intervenciones tales como la escisión
quirúrgica, la inyección de corticosteroides, el
láser de CO2 fraccionado, la crioterapia o el
microagujamiento la evidencia demuestra un
efecto sinérgico notable: la adición de PRP a la
cirugía o al láser acelera la cicatrización, reduce
las tasas de recurrencia, disminuye de manera
sustancial las puntuaciones objetivas y
subjetivas en las escalas VSS y POSAS, y
atenúa de forma drástica los efectos secundarios
adversos de los esteroides como la atrofia
dérmica y la despigmentación. Sin embargo, a
pesar de estos hallazgos prometedores, la
literatura médica actual adolece de una severa e
influyente heterogeneidad metodológica que
limita la generalización de las conclusiones y
bloquea la formulación de guías clínicas de
práctica estandarizadas donde existe una
marcada variabilidad en los métodos de
obtención y kits de preparación del PRP, así
como en las fuerzas de centrifugación (g) y
tiempos aplicados, lo que genera oscilaciones
drásticas en la concentración plaquetaria final y
el grado de contaminación con eritrocitos
(Frech, F., et al. 2023).
Se observa una falta de consenso en la inclusión
o exclusión de leucocitos, oscilando entre
formulaciones de PRP pobre en leucocitos (LP-
PRP) y PRP rico en leucocitos (LR-PRP); la
presencia de neutrófilos puede liberar proteasas
catabólicas y citocinas proinflamatorias que
contrarrestan el efecto regenerativo, mientras
que los monocitos aportan la plasticidad celular
necesaria para la resolución tisular, no existe
estandarización en los esquemas de
dosificación, el número total de aplicaciones,
los intervalos entre tratamientos, las vías de
administración ni el uso de activadores
exógenos, se constata una disparidad
considerable en los instrumentos de medición
de resultados y en la duración de los periodos de
seguimiento y vigilancia que oscilan desde
pocas semanas hasta 2 años, dificultando la
evaluación objetiva de la tasa de recurrencia
real a largo plazo, ésta marcada dispersión
metodológica configura la brecha de
conocimiento actual, en tanto no se dispone
hasta la fecha de una síntesis cuantitativa y
cualitativa rigurosa y actualizada que evalúe,
bajo criterios de calidad internacional, la
eficacia y seguridad comparativa del PRP frente
a los tratamientos estándar (Huang, C., et al.
2021).
Con base en la elevada prevalencia de las
cicatrices hipertróficas y queloides, su severa
repercusión en la calidad de vida física y
psíquica de las personas afectadas, las
importantes limitaciones y efectos adversos
asociados a las terapias tradicionales y la
existencia de una masa documental sobre PRP
prometedora pero metodológicamente
heterogénea, se justifica la realización de esta
revisión sistemática desarrollada bajo las
directrices estandarizadas de la declaración
PRISMA 2020, esta síntesis busca aportar
claridad basada en la evidencia a profesionales
e investigadores de la salud, para guiar
metodológicamente la investigación de manera
precisa, se formuló la siguiente pregunta PICO:
en pacientes de cualquier edad y género con
diagnóstico clínico de cicatrices hipertróficas o
queloides (P), ¿cuál es la eficacia clínica y el
perfil de seguridad del plasma rico en plaquetas,
administrado como monoterapia o combinado
con otras intervenciones terapéuticas (I), en
comparación con placebo, ausencia de
tratamiento, terapias convencionales u otras
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intervenciones activas (C), sobre la mejoría
clínica de la cicatriz y la frecuencia de eventos
adversos (O)? En consecuencia, el objetivo
general de esta revisión sistemática es evaluar
la eficacia clínica y el perfil de seguridad del
plasma rico en plaquetas, utilizado como
monoterapia o combinado con otras
intervenciones terapéuticas, en comparación
con placebo, ausencia de tratamiento o terapias
convencionales, para el tratamiento de
cicatrices hipertróficas y queloides en pacientes
afectados.
Materiales y Métodos
La presente investigación corresponde a una
revisión sistemática orientada a evaluar la
eficacia clínica y el perfil de seguridad del
plasma rico en plaquetas en el tratamiento de
cicatrices hipertróficas y queloides, el proceso
de identificación, selección, evaluación y
síntesis de la evidencia se estructuró siguiendo
las recomendaciones de la declaración PRISMA
2020, con el propósito de garantizar
transparencia en el proceso de revisión.
La pregunta de investigación se formuló
mediante la estrategia PICO, la Población (P)
estuvo constituida por pacientes con
diagnóstico de cicatrices hipertróficas o
queloides; la Intervención (I) correspondió al
empleo de PRP autólogo como monoterapia o
como tratamiento combinado o adyuvante; la
Comparación (C) comprendió placebo,
ausencia de tratamiento y diferentes
intervenciones activas o convencionales y los
Resultados (O) estuvieron representados por la
eficacia clínica, modificación de las
características de la cicatriz, sintomatología,
recurrencia y perfil de seguridad asociado al
tratamiento, se consideraron elegibles
publicaciones relacionadas con el uso de PRP
autólogo en el tratamiento de cicatrices
hipertróficas o queloides, para los estudios
clínicos primarios se incluyeron investigaciones
realizadas en seres humanos, sin restricciones
de edad, sexo, etnia o fototipo cutáneo, siempre
que los participantes presentaran diagnóstico
clínico o histopatológico de cicatriz hipertrófica
o queloide. Respecto a la intervención, se
incluyeron estudios que evaluaron PRP
autólogo obtenido mediante protocolos de
centrifugación y administrado por diferentes
modalidades, incluyendo inyección
intralesional o intradérmica, aplicación tópica,
administración intraoperatoria o posquirúrgica
y aplicación posterior a procedimientos de
permeabilización o tecnologías basadas en
láser, debido a la diversidad de estrategias
terapéuticas identificadas, se consideraron tanto
investigaciones que evaluaron el PRP como
monoterapia como aquellas que estudiaron su
utilización como tratamiento combinado o
adyuvante junto con otras modalidades
terapéuticas, esta distinción se mantuvo durante
la extracción, síntesis e interpretación de los
resultados, con la finalidad de evitar considerar
de manera indistinta los efectos observados con
PRP aislado y aquellos correspondientes a
estrategias terapéuticas combinadas.
Como comparadores se consideraron placebo o
controles, corticosteroides intralesionales, 5-
fluorouracilo, verapamilo, toxina botulínica
tipo A, procedimientos con láser, tratamiento
quirúrgico y otros esquemas terapéuticos
empleados para el manejo de cicatrices
patológicas. En cuanto al diseño metodológico,
se incluyeron ensayos clínicos aleatorizados,
ensayos clínicos no aleatorizados, estudios
cuasiexperimentales, estudios observacionales
comparativos prospectivos y retrospectivos y
evidencia secundaria sistematizada
directamente relacionada con la aplicación
clínica del PRP en cicatrices hipertróficas y
queloides, la evidencia secundaria identificada
se utilizó de manera complementaria para
contextualizar la consistencia de los hallazgos
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clínicos, la seguridad y la heterogeneidad de los
protocolos de PRP, se excluyeron estudios in
vitro, investigaciones realizadas en modelos
animales, reportes de casos aislados, series de
casos sin información clínica suficiente, cartas
al editor, editoriales, publicaciones sin acceso a
información suficiente para determinar sus
principales resultados y estudios que no
evaluaran la aplicación del PRP en el contexto
de las cicatrices de interés.
De la misma manera,, se excluyeron
publicaciones que, después de la revisión a
texto completo, no proporcionaran información
pertinente sobre eficacia, seguridad o
características clínicas relacionadas con el
objetivo de la revisión, el desenlace principal de
eficacia correspondió a la modificación clínica
de las características de las cicatrices
hipertróficas o queloides después del
tratamiento, se consideraron los cambios
registrados mediante escalas clínicas validadas,
principalmente la Vancouver Scar Scale (VSS)
y la Patient and Observer Scar Assessment
Scale (POSAS), además de otros instrumentos
utilizados por los estudios incluidos.
También se consideraron parámetros clínicos y
morfológicos como altura o grosor de la
cicatriz, volumen lesional, pigmentación,
vascularidad, eritema, flexibilidad o elasticidad,
así como cambios dermoscópicos, ecográficos,
histopatológicos e inmunohistoquímicos
cuando fueron reportados, como desenlaces
sintomáticos se analizaron principalmente dolor
y prurito, también se consideraron la
satisfacción del paciente y la recurrencia o
recidiva de las lesiones durante el período de
seguimiento, para evaluar la seguridad, se
recopilaron los eventos adversos locales o
sistémicos informados en las publicaciones
incluidas, entre ellos dolor asociado a la
administración, eritema, edema, equimosis,
infección, ulceración, atrofia cutánea,
telangiectasias, hiperpigmentación,
hipopigmentación y alteraciones de la
cicatrización, la búsqueda comprendió el
período 2020–2026 y se desarrolló en las
fuentes de información consignadas en el
proceso de identificación de la presente
revisión: PubMed, SciELO, LILACS, Scopus y
ScienceDirect. Adicionalmente, se realizó una
búsqueda complementaria en fuentes asociadas
y mediante la revisión manual de referencias
bibliográficas de publicaciones pertinentes, la
estrategia de búsqueda se estructuró mediante
tres componentes conceptuales principales:
plasma rico en plaquetas, cicatrices
hipertróficas y queloides, se combinaron
términos de texto libre y términos relacionados
mediante los operadores booleanos AND y OR,
adaptando la sintaxis a las características de
cada fuente consultada, para identificar la
intervención se emplearon términos como
“Platelet-Rich Plasma”, “Platelet Rich Plasma”,
“PRP”, “platelet concentrate”, “platelet lysate”
y “autologous platelet gel”. Para las cicatrices
hipertróficas se utilizaron “Hypertrophic Scar”,
“Hypertrophic Cicatrix” y “hypertrophic
scarring”; mientras que para los queloides se
emplearon “Keloid”, “Keloidal” y “keloid
scar”, la sintaxis fue adaptada de acuerdo con
las características operativas de las diferentes
fuentes de información, la búsqueda se
complementó mediante la identificación
manual de publicaciones, los registros
obtenidos en la estrategia de búsqueda fueron
recopilados y sometidos inicialmente a un
proceso de identificación y eliminación de
duplicados. Posteriormente, la selección se
realizó mediante dos fases consecutivas, en la
primera fase se efectuó el cribado de títulos y
resúmenes para identificar publicaciones
relacionadas con el objetivo de la revisión y en
la segunda fase se evaluaron los textos
completos de los registros elegibles,
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(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
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Página 275
contrastándolos con los criterios de inclusión y
exclusión previamente establecidos.
El proceso de selección fue efectuado por dos
revisores de forma independiente, las
discrepancias surgidas durante la selección o
extracción de la información fueron resueltas
mediante discusión y consenso, la búsqueda
inicial permitió identificar 243 registros
procedentes de las diferentes fuentes
consultadas. Después de la identificación y
eliminación de 153 registros duplicados,
quedaron 90 registros para la fase de cribado
mediante título y resumen, durante esta etapa
fueron excluidos 54 registros por no cumplir los
criterios preliminares de elegibilidad, en
consecuencia, 36 publicaciones fueron
evaluadas a texto completo. De estas, 26 fueron
excluidas después de comprobar que no
cumplían los criterios específicos establecidos
para la síntesis final en la cual 10 publicaciones
cumplieron los criterios de elegibilidad y fueron
incorporadas en la revisión sistemática y
síntesis cualitativa, el proceso completo de
identificación, cribado, evaluación de
elegibilidad e inclusión se representa mediante
el diagrama de flujo PRISMA 2020 (Figura 1).
Figura 1: Diagrama Prisma
Fuente: Elaboración propia
La información de las publicaciones fue
extraída mediante una matriz y posteriormente
organizada de acuerdo con las variables
consideradas relevantes para responder la
pregunta de investigación, se recopilaron datos
correspondientes a autor y año de publicación,
diseño metodológico, tamaño y características
de la muestra, tipo de cicatriz, características de
la intervención con PRP, tratamiento
concomitante cuando correspondía,
comparador, duración del seguimiento,
instrumentos de evaluación de eficacia y
principales resultados clínicos y de seguridad.
Para los estudios que evaluaron PRP como parte
de tratamientos combinados se registraron las
características de las intervenciones
concomitantes, con el propósito de diferenciar
estos resultados de aquellos correspondientes al
PRP utilizado como monoterapia, los datos
fueron extraídos y contrastados por los
revisores, y las diferencias identificadas durante
este procedimiento fueron resueltas mediante
consenso, los principales resultados se
organizaron en una tabla de síntesis para
permitir la comparación entre las publicaciones
incluidas.
La evaluación metodológica se realizó
considerando el diseño de las publicaciones
incluidas, para los ensayos clínicos
aleatorizados se consideraron los dominios
establecidos por la herramienta Cochrane Risk
of Bias 2 (RoB 2), incluyendo el proceso de
aleatorización, desviaciones de las
intervenciones previstas, datos faltantes de los
resultados, medición de los desenlaces y
selección de los resultados informados, para los
estudios clínicos no aleatorizados y
observacionales comparativos se consideraron
los dominios contemplados por ROBINS-I,
incluyendo potenciales factores de confusión,
selección de participantes, clasificación de las
intervenciones, desviaciones de las
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Página 276
intervenciones previstas, datos faltantes,
medición de los resultados y selección del
resultado informado debido a la inclusión de
publicaciones con diseños metodológicos
diferentes, la valoración del riesgo de sesgo fue
interpretada de acuerdo con la naturaleza de
cada diseño y utilizada como elemento
complementario para contextualizar la solidez y
aplicabilidad de los hallazgos.
Debido a la heterogeneidad clínica y
metodológica de las publicaciones incluidas, los
resultados fueron integrados mediante una
síntesis cualitativa descriptiva, se consideraron
como fuentes principales de heterogeneidad las
diferencias en el tipo y características de las
cicatrices, preparación y administración del
PRP, intervenciones concomitantes,
comparadores, número y frecuencia de
sesiones, instrumentos utilizados para evaluar la
respuesta clínica y duración del seguimiento,
los resultados fueron organizados de acuerdo
con el diseño del estudio, características de la
intervención, período de seguimiento,
herramientas utilizadas para determinar la
eficacia y principales resultados clínicos.
Asimismo, se consideraron separadamente los
hallazgos relacionados con la eficacia y
aquellos correspondientes al perfil de
seguridad, durante la interpretación se
diferenció, cuando la información disponible lo
permitió, entre cicatrices hipertróficas y
queloides, debido a sus diferencias en
comportamiento clínico y biológico, de igual
manera, se distinguieron los resultados
correspondientes al PRP como monoterapia de
aquellos derivados de su utilización como
tratamiento combinado o adyuvante. No se
realizó metaanálisis debido a la heterogeneidad
observada entre las publicaciones en cuanto a
diseños, intervenciones, comparadores, escalas
de evaluación y períodos de seguimiento en
consecuencia, se optó por una síntesis narrativa
orientada a identificar la dirección de los efectos
clínicos, las diferencias entre modalidades
terapéuticas, la recurrencia y los principales
eventos adversos comunicados los resultados
fueron agrupados en la (tabla 1).
Tabla 1. Resultados obtenidos
Estudio
Diseño
Intervención PRP
Seguimiento
Evaluación de
eficacia
Resultados
Hewedy,
E., et al.
(2022)
ECA paralelo;
N=40 pacientes
con queloides.
Inyección intralesional
de TAC (20 mg/mL) +
PRP autólogo cada 3-4
semanas.
Corticosteroide
intralesional solo cada
3-4 semanas.
Seguimiento: 6 meses.
Puntuación VSS,
eritema, flexibilidad,
dolor, prurito y
satisfacción del
paciente.
ECA paralelo en 40 pacientes con queloides
divididos aleatoriamente en dos grupos iguales
Grupo A: Triamcinolona 20 mg/mL intralesional
+ PRP intralesional intercalado vs. Grupo B: TA
20 mg/mL solo; 4 sesiones cada 3 semanas,
seguimiento a 3 meses. El grupo combinado
(TA+PRP) demostró una reducción en la escala
Vancouver Scar Scale superior al grupo de
esteroide solo (p=0,026). Se registraron
disminuciones mayores en la altura de la lesión
(0,5 pm 0,98) cm en Grupo A vs. (1,2 pm 1,4) cm
en Grupo B; (p=0,009), pigmentación
normalizada en el 90% de los pacientes del Grupo
A vs. 40% en el Grupo B (p=0,005), y flexibilidad
normalizada en el 95% del Grupo A vs. 75% en el
Grupo B (p=0,014). En la escala VRS, ambos
grupos redujeron el dolor (91,65% en A vs.
88,32% en B) y el prurito (89,35% en A vs.
82,54% en B; (p=0,001). La adición de PRP
redujo la atrofia cutánea iatrogénica del 35% al
5% (p=0,01) y la hipopigmentación del 50% al
10% (p=0,014), con un 85% de satisfacción en el
Grupo A frente al 80% en el Grupo B.
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Neinaa, Y.,
et al.
(2021)
ECA prospectivo;
N=60 pacientes
con queloides
divididos en 3
grupos.
Inyección intralesional
de Toxina Botulínica
Tipo A (BTX-A) sola
vs. TAC solo vs.
combinación BTX-A
+ TAC. Estudio
comparador de
referencia para
protocolos
intralesionales.
Comparación tripartita
de monoterapias y
terapia combinada.
Seguimiento: 6 meses.
Escala VSS, prurito,
dolor y volumen
lesional.
ECA prospectivo en 60 pacientes con queloides
distribuidos en tres brazos de 20 participantes
(Grupo I: Toxina Botulínica A [BTX-A]
intralesional, Grupo II: PRP autólogo intralesional
en monoterapia, Grupo III: Triamcinolona
intralesional; seguimiento a 6 meses. Los grupos
de BTX-A y PRP alcanzaron tasas de respuesta
excelente (75%) de mejora en VSS del 80%
(16/20) y 70% (14/20), superando al grupo TAC
(10%, 2/20; (p<0,001). Dermoscópicamente, el
PRP y la BTX-A produjeron una atenuación
marcada del patrón vascular arborescente y lineal,
el examen histológico con H&E demostró la
desintegración de los paquetes gruesos e
hialinizados de colágeno caótico. La
inmunohistoquímica reveló una disminución en la
expresión del factor de crecimiento del tejido
conectivo en las biopsias tratadas con PRP y BTX-
A frente al grupo TAC. El PRP en monoterapia
registró un 0% de atrofia cutánea, telangiectasias
o cambios pigmentarios, en contraste con el 20%
de hipopigmentación reactiva observada en el
grupo TAC por precipitación del fármaco.
Yıldız, E.
(2021).
ECA aleatorizado;
N=40 pacientes
con queloides.
Inyección intralesional
de PRP autólogo vs.
BTX-A vs. TAC.
Inyección intralesional
y BTX-A como
comparadores activos.
Seguimiento: 6 meses.
Escalas VSS,
POSAS, escala
analógica de dolor y
prurito.
Estudio retrospectivo de 60 pacientes con
queloides auriculares seguidos durante 5 años,
divididos en tres grupos de 20. La terapia triple
Grupo C obtuvo la tasa de recurrencia a 5 años
más baja registrada del 5%, 1/20, siendo superior
al Grupo B con 20%, 4/20 y al Grupo A del 55%,
11/20; (p<0,05). El uso intraoperatorio de PRP
previno en un 100% el desarrollo de atrofia
cutánea en el lecho quirúrgico auricular y la
presencia de telangiectasias se mantuvo en apenas
un 5% en el Grupo C
Dai, Z., et
al. (2021)
Estudio
controlado
retrospectivo;
N=32 pacientes
con cicatrices
hipertróficas y de
quemadura.
Láser de CO₂
fraccionado ablativo
seguido de aplicación
tópica e intralesional
de PRP.
Tratamiento con láser
de CO₂ fraccionado
ablativo solo.
Seguimiento: 6 meses.
Escalas VSS y
UNC4P.
Estudio controlado en 50 pacientes con cicatrices
hipertróficas por quemaduras comparando Láser
de (CO
2
) Fraccionado Ablativo + PRP tópico e
intralesional vs. AFCL solo, evaluados a los 6
meses mediante las escalas UNC4P y VSS. El
esquema combinado (AFCL + PRP) redujo la
puntuación VSS total promedio de 11,74 a 6,06
(p<0,01) y el índice UNC4P de 8,26 a 2,61
(p<0,05), mostrando disminuciones mayores que
el láser solo (p<0,05). En el análisis de sub-
parámetros VSS/UNC4P a los 6 meses, la adición
de PRP logró una mejoría superior en flexibilidad,
el PRP aceleró la reepitelización post-láser y
acortó el tiempo de eritema y edema sin reportar
complicaciones infecciosas ni pigmentarias.
Albalat,
W., et al.
(2021)
ECA de 4 brazos;
N=160 pacientes
con queloides.
Inyección intralesional
de PRP autólogo solo.
Grupo A: TAC
intralesional; Grupo B:
TAC + 5-
Fluorouracilo (5-FU);
Grupo C: 5-FU solo.
Seguimiento: 24
semanas.
Puntuación POSAS
y tasa de respuesta
clínica global.
ECA de 4 brazos en 160 pacientes con queloides
(40 por grupo): Grupo A (TAC intralesional 20
mg/mL), Grupo B (Verapamilo intralesional 2,5
mg/mL), Grupo C (5-Fluorouracilo [5-FU]
intralesional 50 mg/mL) y Grupo D (PRP
autólogo intralesional), evaluados durante 24
semanas mediante la escala POSAS. La
puntuación POSAS promedio basal cayó de
(92pm 10,84) a (36pm 12,74) a las 24 semanas en
el grupo PRP (Grupo D), alcanzando una tasa de
respuesta eficaz, equivalente al TAC (75%,
POSAS final (36 pm 12,74) y superior al 5-FU
solo (55%, POSAS final (38 pm 13,74);
(p=0,0069), siendo superado por el Verapamilo, el
grupo PRP registró un 0% de recurrencia a las 24
semanas, 0% de atrofia cutánea, 0% de
hipopigmentación y 0% de ulceración, registrando
eritema transitorio leve (35%) y dolor a la
inyección (100%), en fuerte contraste con las
ulceraciones tisulares del 25% observadas con 5-
FU y la hipopigmentación del 70% causada por
TAC.
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Elwan, N.,
et al.
(2025)
ECA prospectivo
e
inmunohistoquími
co; N=60
pacientes con
queloides.
Inyección intralesional
de PRP solo vs.
Vitamina D₃
intralesional vs.
combinación PRP +
Vitamina D₃.
Inyección intralesional
de TAC 20 mg/mL.
Seguimiento: 6 meses.
Escalas VSS,
POSAS, ecografía
cutánea de alta
frecuencia y tinción
inmunohistoquímica
de Caveolina-1.
ECA e inmunohistoquímico en 60 pacientes con
queloides distribuidos en 3 grupos de 20, las tres
modalidades lograron reducciones en las escalas
VSS y VRS (p<0,001). La aplicación alternada
(Grupo III) obtuvo la mayor efectividad clínica,
seguida de Vitamina D sola y PRP solo. Las
evaluaciones por ultrasonografía de alta
frecuencia confirmaron el adelgazamiento de la
capa dérmica patológica, acompañado de una
atenuación paralela de la neovascularización en
dermoscopia, la tinción con H&E demostró la
reducción de colágeno y una orientación más
compacta de las fibrillas. La inmunohistoquímica
reveló un incremento significativo en la expresión
de Caveolina-1 (Cav-1) en los tres grupos
(p<0,001), demostrando la interrupción activa de
la fibrogénesis. Procedimientos calificados como
totalmente seguros, bien tolerados y exentos de
atrofia, ulceraciones o hiperpigmentación
secundaria.
Chauhan,
N., et al.
(2023)
ECA prospectivo;
N=30 pacientes
con queloides
sometidos a
escisión
quirúrgica.
Escisión quirúrgica de
queloide + inyección
intraoperatoria de PRP
en el lecho quirúrgico
+ inyecciones
mensuales de PRP x 3
meses (Grupo A).
Escisión quirúrgica +
inyección
intraoperatoria y
mensual de TAC
(Grupo B).
Seguimiento: 6 meses.
Escala VSS,
satisfacción del
paciente y tasa de
recurrencia.
ECA en 30 pacientes sometidos a escisión
quirúrgica completa de queloides, divididos en
dos grupos de 15 con seguimiento a 6 meses.
Ambos grupos mejoraron sus puntuaciones en la
escala VSS. Sin embargo, a los 6 meses de
seguimiento, el grupo tratado con TAC adyuvante
(Grupo B) obtuvo una puntuación VSS promedio
menor (1,80 pm 1,08) en comparación con el
grupo que recibió únicamente PRP autólogo
adyuvante (3,20 pm 1,93); (p=0,031). El grupo de
TAC adyuvante logró una mayor efectividad en la
prevención de la recurrencia postquirúrgica del
queloide, la aplicación local de PRP autólogo no
produjo dehiscencias de la herida, infecciones ni
retardo en la cicatrización, aunque su capacidad
profiláctica monoterapéutica postquirúrgica fue
inferior a la del corticoide.
Afridi, I., et
al. (2025)
Estudio
cuasiexperimental
ECA; N=60
pacientes con
queloides
refractarios.
Inyección intralesional
de TAC (20 mg/mL)
cada 3 semanas x 4
sesiones + inyección
intralesional de PRP
autólogo 1 semana
después de cada sesión
de esteroide (Grupo
B).
Inyección intralesional
de TAC solo (20
mg/mL) cada 3
semanas x 4 sesiones
(Grupo A).
Seguimiento: 12
semanas.
Escala VSS definida
respuesta clínica
como reducción ≥
50% de VSS.
Estudio cuasiexperimental ECA en 60 pacientes
con queloides refractarios asignados a dos grupos
de 30, a las 12 semanas de evaluación, el 86,7%
(26/30) de los pacientes en el grupo combinado
(TAC + PRP) alcanzó una respuesta clínica
exitosa en comparación con tan solo el 33,3%
(10/30) observado en el grupo tratado con TAC
como monoterapia (p<0,001). La administración
intercalada de PRP evitó por completo la
aparición de atrofia cutánea, adelgazamiento
epidérmico e hipopigmentación, eventos adversos
que afectaron de forma reiterada al grupo de
corticoide aislado.
Blandón,
V., et al.
(2026)
Revisión
sistemática;
N=224 pacientes.
PRP autólogo
administrado de forma
intralesional o tópica
como monoterapia o
adyuvante.
Comparadores activos,
placebo o controles
pre/post. Seguimiento:
de 1 a 12 meses.
Mapeo de VSS,
POSAS,
dermoscopia,
histopatología,
inmunohistoquímica
(CTGF) y riesgo de
sesgo (RoB 2,
ROBINS-I, JBI).
Revisión sistemática que mapeó la evidencia
clínica sobre la aplicación de PRP en la ventana
biológica temprana/inmadura de cicatrices
postraumáticas y queloides recientes 6 meses
post-reepitelización, analizando 5 estudios
clínicos con 65 pacientes tras cribar más de 1.300
registros bibliográficos, los estudios incluidos
reportaron mejoras clínicamente relevantes en las
escalas VSS, POSAS, apariencia dermoscópica y
marcadores histopatológicos, confirmó un perfil
de seguridad altamente favorable sin eventos
adversos graves. Sin embargo, identificó una
profunda heterogeneidad en los protocolos de
preparación, concluyendo que la evidencia sobre
PRP como monoterapia preventiva primaria en
fase inmadura sigue siendo exploratoria.
Roohaninas
ab, M., et
al. (2024)
ECA prospectivo
de 4 brazos; N=40
pacientes con
cicatrices
hipertróficas por
quemadura.
Láser de CO₂
fraccionado seguido de
inyección intralesional
de PRP solo vs. PRP +
Ácido Hialurónic no
reticulado vs. AH solo
vs. Placebo.
Láser de CO₂
fraccionado + Placebo.
Seguimiento: 3 meses.
Escala VSS,
biometría y
ecografía de alta
frecuencia.
Ensayo clínico aleatorizado controlado de cara
dividida en 10 pacientes con cicatrices
hipertróficas por quemaduras tratadas
previamente con Láser de CO
2
fraccionado,
dividiendo las lesiones en 4 áreas aleatorizadas:
Área 1 (Láser + PRP), Área 2 (Láser + Ácido
Hialurónico no reticulado), Área 3 (Láser + PRP
+ AH) y Área 4 (Láser + solución salina placebo).
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Las puntuaciones VSS cayeron en las ramas
activas: de 9,8 a 2,1 en la combinación triple
(Láser + PRP + AH) y de 9,3 a 3,2 en Láser + PRP,
superando ampliamente a AH solo (de 9,8 a 5,7) y
al placebo (de 9,0 a 8,8; (p=0,001). La
ultrasonografía de alta frecuencia demostró un
incremento en la densidad epidérmica y dérmica
(p=0,004), mientras que la Cutometría registró
aumentos masivos en la elasticidad cutánea. El
90% de los pacientes calificó la respuesta como
excelente en la rama PRP + AH (p=0,002), sin
reporte de complicaciones infecciosas ni eritema
persistente.
Fuente: Elaboración propia
Discusión
El análisis integral y la síntesis de la evidencia
acumulada demuestran de manera consistente
que el plasma rico en plaquetas se consolida
como una alternativa ortobiológica autóloga
eficaz y excepcionalmente segura para la
remodelación tisular en el tratamiento de
cicatrices hipertróficas y queloides, no obstante,
la interpretación rigurosa de los datos exige
precisar que, aunque su empleo como
monoterapia ofrece beneficios en la reducción
del volumen lesional y la sintomatología, su
mayor valor terapéutico se manifiesta al ser
integrado en esquemas multidimensionales o
combinados. En concordancia con esta
perspectiva global, la revisión sistemática
desarrollada por Blandón, V., et al. (2026)
confirma que la aplicación de concentrados
plaquetarios ha evolucionado desde un enfoque
meramente exploratorio hacia una intervención
biológica con sólido respaldo mecanístico, si
bien subraya la necesidad de estandarizar aún
más los protocolos preventivos en fases
tempranas de la herida, en esta misma línea
argumental, Hewedy, E., et al. (2022) y Afridi,
I., et al. (2025) respaldan que la incorporación
del PRP dentro de las pautas tradicionales de
corticosteroides transforma radicalmente el
pronóstico del paciente, elevando las tasas de
respuesta clínica completa y suprimiendo las
complicaciones iatrogénicas atróficas.
Al examinar la eficacia clínica a través de las
distintas dimensiones biofísicas y morfológicas
de la cicatriz, la literatura refleja una mejoría en
las escalas objetivas y subjetivas de evaluación,
en lo que respecta a la reestructuración física de
la lesión, tal como mencionan Albalat, W., et al.
(2021), la inyección intralesional de PRP
autólogo logra una tasa de respuesta eficaz del
72% en la escala POSAS, resultando
equivalente al triamcinolona tradicional (75%)
y netamente superior a antimetabolitos como el
5-fluorouracilo. Por su parte, Neinaa, Y., et al.
(2021) demostraron que el PRP en monoterapia
alcanza un 70% de respuestas excelentes en la
escala VSS, lo que se acompaña
histopatológicamente de una disminución en la
expresión del factor de crecimiento del tejido
conectivo y una reorganización paralela de los
haces de colágeno. Asimismo, al evaluar la
biometría cutánea cuantitativa, Roohaninasab,
M., et al. (2024) confirmaron mediante
ultrasonografía de alta frecuencia y cutometría
que la aplicación de PRP incrementa de forma
sustancial la densidad dérmica y la elasticidad
cutánea, en estrecha concordancia con estos
hallazgos biométricos, Dai, Z., et al. (2021)
documentaron descensos tanto en la escala VSS
como en el índice UNC4P en cicatrices
hipertróficas por quemaduras, destacando
ganancias superiores en la flexibilidad, altura y
vascularización del tejido. A nivel sintomático,
Elwan, N., et al. (2025) resaltaron la rápida y
sostenida atenuación del dolor neuropático y del
prurito crónico mediada por el PRP, lo cual se
corrobora con la sobreexpresión de Caveolina-
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1 (Cav-1) y la detención activa de la cascada
profibrótica.
Un eje analítico crucial de esta discusión reside
en la disociación entre el efecto neto del PRP
aislado y el impacto sinérgico de las terapias
combinadas, si bien el PRP en monoterapia es
eficaz, la evidencia demuestra que los esquemas
multicomponentes potencian exponencialmente
los resultados, tal como señalan Afridi, I., et al.
(2025), la combinación de triamcinolona con
PRP eleva la tasa de respuesta clínica exitosa en
queloides refractarios del 33,3% al 86,7%, del
mismo modo, Hewedy, E., et al. (2022)
observaron que intercalar PRP entre las
sesiones de esteroide produce aplanamientos y
ablandamientos de la masa cicatrizal
significativamente superiores a los logrados con
el corticoide aislado. Adicionalmente,
Roohaninasab, M., et al. (2024) demostraron
que la terapia triple que asocia Láser de CO₂
fraccionado, PRP y ácido hialurónico no
reticulado logra las caídas más pronunciadas en
la escala VSS. Sin embargo, frente al manejo no
quirúrgico, el contexto de la escisión quirúrgica
postoperatoria presenta matices metodológicos
indispensables: Chauhan, N., et al. (2023)
identificaron que la inyección de TAC
adyuvante postquirúrgico ofreció una mejor
puntuación VSS y una menor tasa de
recurrencia que el PRP autólogo utilizado como
monoterapia post-escisión, no obstante, Yıldız,
E. (2021) demostró en un seguimiento a 5 años
en queloides auriculares que cuando el PRP se
integra como un tercer pilar dentro de un
esquema muli-modal, se alcanza la tasa de
recurrencia más baja con un 5% frente a 20%
con cirugía+TAC y 55% con TAC solo,
comprobando que el PRP no debe reemplazar la
supresión inflamatoria aguda sino actuar como
un coadyuvante regenerativo.
En el ámbito de la seguridad biológica y la
prevención de complicaciones iatrogénicas, el
PRP ofrece uno de los argumentos clínicos más
sólidos para su adopción, al tratarse de un
concentrado autólogo, el riesgo de reabsorción
sistémica, reacciones anafilácticas o infecciones
es prácticamente nulo, más allá de su inocuidad
básica, el hallazgo de mayor trascendencia es el
papel citoprotector y profiláctico del PRP frente
a los daños locales inducidos por
corticosteroides, tal como demostraron
Hewedy, E., et al. (2022), la adición de PRP a
la triamcinolona redujo la atrofia cutánea
iatrogénica del 35% al 5% y la
hipopigmentación del 50% al 10%, en total
concordancia.
Afridi, I., et al. (2025) confirmaron la
prevención completa del adelgazamiento
epidérmico y la despigmentación al intercalar el
biológico en el esquema esteroideo. Por su
parte, tanto Neinaa, Y., et al. (2021) como
Albalat, W., et al. (2021) reportaron una
incidencia del 0% en atrofia cutánea y
alteraciones pigmentarias permanentes en los
grupos tratados con PRP, contrastando
fuertemente con el 70% de hipopigmentación
provocado por la triamcinolona y el 25% de
ulceraciones necrosis tisular generadas por el 5-
fluorouracilo. Asimismo, Yıldız, E. (2021)
confirmó que la aplicación de PRP en el lecho
quirúrgico previno en un 100% la atrofia del
tejido auricular sano adyacente, las variaciones
observadas en la magnitud de la respuesta
clínica entre los diferentes estudios se explican
por la heterogeneidad metodológica en la
obtención del PRP y la diversidad
fisiopatológica de las lesiones, como analiza la
revisión de Blandón, V., et al. (2026), existe una
falta de estandarización crítica en las fuerzas g
de centrifugación, tiempos de procesado,
volumen aplicado y en la falta de reporte
cuantitativo sobre la concentración plaquetaria
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final y la presencia o ausencia de leucocitos
(LP-PRP vs. LR-PRP), esta dispersión técnica
implica que los ensayos clínicos evaluaron
productos biológicos heterogéneos con
secretomas citoquímicos divergentes. Además,
la respuesta biológica varía sensiblemente
según la entidad patológica: mientras que Dai,
Z., et al. (2021) y Roohaninasab, M., et al.
(2024) evidenciaron una remodelación en
cicatrices hipertróficas por quemaduras
asistidas por láser, los queloides verdaderos
presentan un microambiente profibrótico denso
de mayor resistencia, mecánicamente, los
análisis inmunohistoquímicos de Neinaa, Y., et
al. (2021) y Elwan, N., et al. (2025) explican
que el PRP actúa induciendo el viraje de los
macrófagos hacia un fenotipo M2 reparador,
reduciendo el CTGF, incrementando la
Caveolina-1 e induciendo la degradación
enzimática del colágeno caótico por
metaloproteinasas.
Al contrastar estos resultados y analizar las
limitaciones e implicaciones clínicas, la
evidencia se alinea con las tendencias
mundiales de la medicina regenerativa
dermatológica, no obstante, deben reconocerse
limitaciones metodológicas importantes tal
como subrayan Blandón, V., et al. (2026) y
Chauhan, N., et al. (2023), la mayoría de los
ensayos primarios cuentan con tamaños
muestrales moderados, periodos de seguimiento
que raramente superan los 12 meses y
dificultades inherentes para realizar un
cegamiento completo de los participantes
debido a la venopunción requerida para la
extracción de sangre. Para la práctica clínica,
estos hallazgos justifican la incorporación
sistemática del PRP como adyuvante en
protocolos combinados con láser o
triamcinolona para optimizar el aplanamiento
estético y prevenir la atrofia tisular, para la
investigación futura, se exige adoptar
clasificaciones estandarizadas de concentrados
plaquetarios como el sistema PAW, reportar
con precisión los recuentos celulares y ejecutar
ensayos controlados aleatorizados
multicéntricos de cara dividida con
seguimientos a largo plazo superiores a un año.
Conclusiones
La evidencia sugiere que el plasma rico en
plaquetas representa una opción terapéutica
prometedora en el manejo de cicatrices
hipertróficas y queloides, mostrando efectos
beneficiosos sobre la reducción de la altura, el
volumen, el eritema y la rigidez de las lesiones
en escalas de evaluación clínica objetivas y
subjetivas, así como un alivio del dolor
neuropático y del prurito, estos efectos de
mejoría clínica resultan más pronunciados
cuando el PRP se aplica como terapia adyuvante
combinada con corticosteroides intralesionales
o tecnologías basadas en láser, en comparación
con su uso como monoterapia.
En cuanto al perfil de seguridad, la evidencia
demuestra que el PRP es una intervención
autóloga con una baja tasa de complicaciones,
los eventos adversos directamente atribuibles a
su aplicación fueron leves, locales y
transitorios, limitándose al dolor en el sitio de
inyección y a eritema o edema de corta
duración, de manera relevante, la adición de
PRP a los esquemas con corticosteroides
intralesionales mostró una capacidad
consistente para prevenir o mitigar los efectos
adversos iatrogénicos locales característicos de
los esteroides, reduciendo la incidencia de
atrofia cutánea y alteraciones pigmentarias en
las zonas tratadas, a pesar de estos hallazgos
favorables, la certeza de la evidencia y la
posibilidad de generalizar los resultados se
encuentran considerablemente limitadas por la
severa heterogeneidad metodológica de los
estudios incluidos. Destaca la falta de
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estandarización en los protocolos de obtención,
centrifugación y activación del PRP, la omisión
del reporte cuantitativo sobre la concentración
plaquetaria y la presencia o ausencia de
leucocitos, la variabilidad en los esquemas de
dosificación e intervalos de aplicación, la
presencia de intervenciones concomitantes y la
brevedad de los periodos de seguimiento en la
mayoría de los ensayos, en consecuencia, se
requieren imperativamente ensayos clínicos
aleatorizados multicéntricos con protocolos de
procesamiento de PRP estrictamente
estandarizados, tamaños muestrales adecuados,
análisis metodológicos rigurosos del riesgo de
sesgo y periodos de seguimiento a largo plazo
superiores a 12 meses para establecer la
verdadera magnitud del efecto y formular guías
clínicas basadas en la evidencia.
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