Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 11
Noviembre del 2026
Página 21
CARGA PSICOLÓGICA OCULTA Y EFECTO PROTECTOR DEL EJERCICIO FÍSICO
EN PACIENTES CON ÚLCERAS POR PRESIÓN
HIDDEN PSYCHOLOGICAL BURDEN AND PROTECTIVE EFFECT OF PHYSICAL
EXERCISE IN PATIENTS WITH PRESSURE ULCERS
Autores: ¹Madelin Rodríguez Riscart,
2
Zaily Fuentes Díaz,
3
Irinka Font Rodríguez y
4
Rolando
Rodríguez Puga.
1
ORCID ID: https://orcid.org/0009-0003-8822-9095
2
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0002-6410-869X
3
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0002-6422-8421
4
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0003-3350-374X
¹E-mail de contacto: madelinrodriguezriscart@gmail.com
²E-mail de contacto: fzaily487@dpe.cm.rimed.cu
3
E-mail de contacto: irinka.font@reduc.edu.cu
4
E-mail de contacto: rolandote1986@gmail.com
Afiliación:
1
*Policlínico Docente Mario Muñoz Monroy, Vertientes, Camagüey, (Cuba).
2
*Hospital Provincial Docente de Oncología
“Marie Curie” de Camagüey, (Cuba).
3*
Universidad Ignacio Agramonte Loynaz de Camagüey, Camagüey (Cuba).
4*
Hospital Provincial
Docente “Dr. Eduardo Agramonte Piña” de Camagüey, (Cuba).
Artículo recibido: 2 de Octubre del 2026.
Artículo revisado: 4 de Noviembre del 2026.
Artículo aprobado: 4 de Noviembre del 2026.
1
Licenciada en Enfermería, graduada de la Universidad de Camagüey, con aproximadamente 25 años de experiencia profesional.
Doctorando del Programa en Ciencias de la Cultura Física de la Universidad de Camagüey, (Cuba).
2
Especialista de primer grado en Medicina General Integral, graduada de la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey, (Cuba).
Especialista de primer y segundo grado en Anestesiología y Reanimación, graduada de la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey,
(Cuba). Doctora en Medicina, con aproximadamente 25 años de experiencia profesional. Doctora en Ciencias Médicas. Profesor e
Investigador Titular.
3
Licenciada en Cultura Física, graduada de la Universidad de Camagüey, (Cuba), con más de 20 años de experiencia profesional. Doctor
en Ciencias de la Cultura Física por la Universidad de Camagüey, (Cuba).
4
Especialista de Primer y Segundo Grado en Higiene y Epidemiología, graduado de la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey,
(Cuba). Magíster en Atención Integral al Paciente Oncológico, graduado de la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey, (Cuba).
Doctor en Medicina, graduado de la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey, con 14 años de experiencia laboral. Doctor en
Ciencias de la Educación, egresado del Programa Doctoral de la Universidad de Camagüey, (Cuba). Profesor e Investigador Titular.
Resumen
Las úlceras por presión constituyen un
problema sanitario global con consecuencias
físicas bien documentadas. Sin embargo, sus
repercusiones psicológicas permanecen poco
reconocidas. El objetivo consistió en determinar
la carga psicológica oculta y evaluar el efecto
protector del ejercicio físico en pacientes con
úlceras por presión. Se empleó un diseño mixto
secuencial exploratorio, que comprendió una
fase diagnóstica transversal con 37 pacientes;
de ellos 11 con úlcera por presión establecida y
26 en alto riesgo. Del mismo modo, se realizó
un estudio cuasiexperimental piloto con 20
casos experimentales y 20 controles). La
investigación se llevó a cabo en el Policlínico
"Mario Muñoz Monroy" de Vertientes,
Camagüey, Cuba. Los resultados psicológicos
se evaluaron mediante la Escala de Depresión
Geriátrica-15 (GDS-15), la subescala Anxiety
and Depression Scale y los dominios
psicológicos del Cuestionario de Salud SF-36.
El grupo experimental recibió un programa de
ejercicios físicos estructurado de 12 semanas
junto con la atención habitual. El análisis reveló
que el 81,8 % de los pacientes con úlceras por
presión cumplía criterios de cribado de
depresión probable (p= 0,002), con respecto a
los pacientes en riesgo sin lesiones (p<0,001).
Las puntuaciones de ansiedad también fueron
significativamente más elevadas, mientras la
regresión multivariante identificó la presencia
de úlceras por presión como predictor
independiente de síntomas depresivos. La
intervención cuasiexperimental demostró que el
ejercicio físico estructurado produjo mejoras
significativas. Las úlceras por presión imponen
una carga psicológica sustancial y subestimada,
para lo cual el ejercicio físico estructurado
constituye una intervención eficaz, de bajo
costo y sostenible.
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 11
Noviembre del 2026
Página 22
Palabras Clave: Ansiedad, Atención
Primaria, Depresión, Ejercicio Físico,
Úlceras por Presión.
Abstract
Pressure ulcers constitute a global health
problem with well-documented physical
consequences. However, their psychological
repercussions remain under-recognized. The
objective consisted in determine the hidden
psychological burden and evaluate the
protective effect of physical exercise in patients
with pressure ulcers. An exploratory sequential
mixed design was used, comprising a cross-
sectional diagnostic phase with 37 patients; 11
with established pressure ulcers and 26 at high
risk. A pilot quasi-experimental study was also
conducted with 20 experimental cases and 20
controls. The research was carried out at the
"Mario Muñoz Monroy" Polyclinic in
Vertientes, Camagüey, Cuba. Psychological
outcomes were assessed using the Geriatric
Depression Scale-15 (GDS-15), the Anxiety
and Depression Scale subscale, and the
psychological domains of the SF-36 Health
Survey. The experimental group received a 12-
week structured exercise program in addition to
usual care. Cross-sectional revealed that 81.8%
of patients with pressure ulcers met screening
criteria for probable depression (p = 0.002),
compared to at-risk patients without lesions (p
< 0.001). Anxiety scores were also significantly
higher, while multivariate regression identified
the presence of pressure ulcers as an
independent predictor of depressive symptoms.
The quasi-experimental intervention
demonstrated that structured exercise produced
significant improvements. Pressure ulcers
impose a substantial and underestimated
psychological burden, for which structured
exercise is an effective, low-cost, and
sustainable intervention.
Keywords: Anxiety, Primary Care,
Depression, Exercise, Pressure Ulcers.
Sumario
Las úlceras por pressão constituem um
problema de saúde global, com consequências
físicas bem documentadas. No entanto, suas
repercussões psicológicas permanecem pouco
reconhecidas. O objetivo foi determinar a carga
psicológica oculta e avaliar o efeito protetor do
exercício físico em pacientes com úlceras por
pressão. Foi utilizado um desenho misto
sequencial exploratório, que compreendeu uma
fase diagnóstica transversal com 37 pacientes,
dos quais 11 apresentavam úlcera por pressão
estabelecida e 26 estavam em alto risco. Do
mesmo modo, foi realizado um estudo-piloto
quase experimental com 20 participantes no
grupo experimental e 20 no grupo controle. A
pesquisa foi conduzida no Policlínico “Mario
Muñoz Monroy”, em Vertientes, Camagüey,
Cuba. Os resultados psicológicos foram
avaliados por meio da Escala de Depressão
Geriátrica-15 (GDS-15), da subescala de
Ansiedade e Depressão e dos domínios
psicológicos do Questionário de Saúde SF-36.
O grupo experimental recebeu um programa
estruturado de exercícios físicos com duração
de 12 semanas, juntamente com os cuidados
habituais. A análise revelou que 81,8% dos
pacientes com úlceras por pressão preenchiam
os critérios de rastreamento para depressão
provável (p = 0,002), em comparação com os
pacientes em risco, mas sem lesões (p < 0,001).
As pontuações de ansiedade também foram
significativamente mais elevadas, enquanto a
regressão multivariada identificou a presença de
úlceras por pressão como preditor independente
de sintomas depressivos. A intervenção quase
experimental demonstrou que o exercício físico
estruturado produziu melhorias significativas.
As úlceras por pressão impõem uma carga
psicológica substancial e subestimada, para a
qual o exercício físico estruturado constitui uma
intervenção eficaz, de baixo custo e sustentável.
Palavras-Chave: Ansiedade, Atenção
Primária, Depressão, Exercício Físico,
Úlceras por Pressão.
Introducción
Las úlceras por presión (UPP), también
denominadas lesiones por presión constituyen
un problema de salud frecuente en personas con
movilidad reducida y necesidades prolongadas
de cuidado. Se caracterizan por un daño
localizado en la piel o en los tejidos
subyacentes, generalmente sobre una
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 11
Noviembre del 2026
Página 23
prominencia ósea, como consecuencia de la
presión intensa o prolongada, sola o combinada
con fuerzas de cizallamiento (Mervis y Phillips,
2019). Su frecuencia varía según el entorno
asistencial y las características de la población
estudiada, como documentaron Moore et al.
(2019) en su revisión de estudios europeos. A
escala mundial, Li et al. (2020) estimaron una
prevalencia agrupada del 12,8 % en adultos
hospitalizados (IC del 95 % [11,8–13,9]). Esta
cifra equivale aproximadamente a uno de cada
ocho pacientes y da cuenta de la magnitud de un
problema cuyas consecuencias se extienden a la
autonomía, las relaciones sociales y el bienestar
emocional.
Desde el modelo biopsicosocial, el impacto de
una UPP puede comprenderse a partir de la
interacción entre el daño físico y las actividades
que la persona deja de realizar a causa de la
lesión. El dolor puede interrumpir el descanso,
dificultar un cambio de postura o acortar el
tiempo que el paciente tolera permanecer
sentado en compañía de otras personas. Ruiz y
López (2022) identificaron trastornos del sueño
y restricciones físicas entre las repercusiones
descritas por quienes viven con estas lesiones.
Por su parte, Roussou et al. (2023) en una
revisión sistemática de 14 estudios, encontraron
afectación en las dimensiones física, emocional
y social de la calidad de vida. En conjunto, estos
hallazgos permiten comprender por qué una
limitación aparentemente puntual, como
necesitar ayuda para levantarse, puede
modificar tanto la organización del día como la
percepción de independencia.
Los relatos de los pacientes permiten precisar
qué aspectos de esa experiencia pueden pasar
inadvertidos durante la atención. Ibeh y
Hambridge (2024) sintetizaron nueve estudios
cualitativos con 244 participantes e
identificaron tres experiencias recurrentes: el
dolor persistente, la pérdida de independencia y
el aislamiento social. Para los participantes, la
dificultad para desplazarse también significaba
disponer de menos oportunidades para
encontrarse con otras personas o decidir cómo
ocupar su tiempo. En una revisión posterior de
22 estudios, Liu et al. (2025) observaron que
algunas de las puntuaciones más bajas de
calidad de vida correspondían al
funcionamiento físico y a las dificultades para
cumplir actividades habituales por motivos
físicos o emocionales. En este contexto, la
expresión carga psicológica oculta se refiere al
malestar que experimenta el paciente y que
puede pasar inadvertido si durante el
seguimiento se registra la evolución de la herida
sin indagar cómo se siente la persona o qué
actividades ha dejado de realizar.
Entre las manifestaciones de esta carga destacan
los síntomas depresivos y la ansiedad. Galhardo
et al. (2010) encontraron que 17 de los 21
adultos mayores con UPP evaluados (80,9 %)
obtuvieron puntuaciones compatibles con
depresión en la versión abreviada de la Escala
de Depresión Geriátrica. El tamaño de la
muestra y el uso de un instrumento de cribado
delimitan el alcance de este porcentaje, que
describe a los participantes evaluados. A su vez,
Gorecki et al. (2009) documentaron
preocupaciones relacionadas con la evolución
de la lesión y con sus repercusiones cotidianas.
Estas experiencias pueden adquirir significados
distintos para cada paciente.
Mientras que para algunos la principal fuente de
malestar es la persistencia del dolor, para otra
cobra mayor importancia depender de un
familiar para el aseo o tener que renunciar a
encuentros sociales. Por ello, conocer la
intensidad de los síntomas y las circunstancias
en que aparecen permite interpretar mejor el
malestar que acompaña a la lesión. El entorno
familiar también influye en la experiencia del
paciente, especialmente cuando los cuidados
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 11
Noviembre del 2026
Página 24
continúan en el domicilio. En un estudio
cualitativo con familiares de personas con
lesiones por presión, Gomes et al. (2024)
identificaron sobrecarga física y económica,
dificultades para asumir los cuidados sin
preparación previa y conflictos ante la
concentración de las tareas en una sola persona.
Desde la perspectiva de la prevención
domiciliaria, Roddis et al. (2024) encontraron
que el agotamiento y el aislamiento de los
cuidadores coexistían con limitaciones de
tiempo, apoyo profesional y equipamiento.
Estos hallazgos son relevantes para la atención
primaria porque la posibilidad de que el
paciente mantenga actividades cotidianas
depende, en parte, de quién puede ayudarlo y de
qué recursos tiene a su alcance. La valoración
del bienestar emocional adquiere así mayor
sentido cuando incorpora las condiciones
concretas en las que transcurre el cuidado.
La relación entre movimiento y salud mental
plantea una pregunta particularmente pertinente
para quienes viven con UPP. En estudios
prospectivos de población adulta, Schuch et al.
(2018) encontraron que una mayor actividad
física se asociaba con un menor riesgo posterior
de depresión. Pearce et al. (2022) precisaron la
magnitud de esta asociación en un metanálisis
de 15 estudios prospectivos. En comparación
con los adultos que no reportaban actividad
física, quienes acumulaban la mitad del
volumen semanal recomendado presentaban un
riesgo relativo de depresión un 18 % menor (IC
del 95 % [13–23 %]).
Por otra parte, al estudiar el ejercicio
estructurado en adultos mayores, Miller et al.
(2020) encontraron que distintas modalidades,
entre ellas el ejercicio aeróbico y el de
resistencia, podían reducir los síntomas
depresivos. Estos antecedentes aportan dos
perspectivas complementarias: la relación entre
la actividad habitual y la aparición posterior de
depresión, y los cambios en los síntomas tras
participar en un programa de ejercicio. La
aplicación de estos hallazgos a pacientes con
UPP requiere considerar que el dolor, la
localización de la lesión y el grado de
dependencia condicionan las posibilidades de
movimiento. Una persona que conserva mayor
autonomía puede tener, al mismo tiempo, más
oportunidades de realizar ejercicio, mantener
sus vínculos sociales y decidir sobre sus
actividades diarias.
Por tanto, si los pacientes que realizan ejercicio
refieren menor malestar emocional, parte de esa
diferencia podría relacionarse con su capacidad
funcional previa o con el apoyo disponible.
Aunque los estudios sobre UPP han
documentado el deterioro de la calidad de vida
y los estudios sobre ejercicio han descrito
beneficios emocionales en otras poblaciones,
persiste la necesidad de examinar cómo se
relacionan ambas dimensiones en personas que
ya presentan estas lesiones. En atención a esta
brecha, la presente investigación tiene como
objetivo determinar la magnitud de la carga
psicológica oculta en pacientes con úlceras por
presión y analizar si la práctica de ejercicio
físico se asocia con un menor nivel de malestar
psicológico. El estudio busca aportar
información que ayude a reconocer las
necesidades emocionales de estos pacientes
durante el seguimiento clínico y a interpretar el
posible papel del ejercicio en función de sus
posibilidades de movimiento.
Materiales y Métodos
Se realizó una investigación en dos fases
cuantitativas secuenciales. La primera
correspondió a un estudio transversal destinado
a caracterizar el estado psicológico de los
pacientes con úlceras por presión (UPP) o en
riesgo de desarrollarlas. La segunda consistió
en un estudio piloto cuasiexperimental, con
grupo control y mediciones antes y después de
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 11
Noviembre del 2026
Página 25
la intervención, para evaluar los cambios en los
síntomas depresivos, la ansiedad y la calidad de
vida relacionada con la salud tras un programa
de ejercicio físico estructurado. La
investigación se desarrolló entre enero y
diciembre de 2025 en el Policlínico Docente
«Mario Muñoz Monroy», del municipio de
Vertientes, provincia de Camagüey, Cuba. El
protocolo contó con la aprobación del Consejo
Científico y del Comité de Ética de la
Investigación de la institución y se desarrolló
de acuerdo con los principios de la Declaración
de Helsinki (Rodríguez, 2025).
En la fase diagnóstica, los participantes se
reclutaron a partir del registro de atención
primaria del policlínico. Se consideraron
elegibles las personas de 18 años o más que
residían en el municipio de Vertientes, tenían
capacidad para otorgar el consentimiento
informado y cumplían al menos una de dos
condiciones clínicas. La primera fue presentar
una UPP de cualquier estadio, clasificada
según los criterios del National Pressure Injury
Advisory Panel (Kottner et al., 2019). La
segunda fue presentar riesgo de desarrollar una
UPP, definido por una puntuación igual o
inferior a 18 en la escala de Braden.
Los criterios de exclusión comprendieron la
presencia de una enfermedad psiquiátrica grave
no controlada, una enfermedad terminal o la
negativa a participar. Según el registro de
selección descrito, se excluyeron 37 personas,
de las cuales 11 presentaban una UPP y 26 se
encontraban en riesgo sin lesión establecida.
Para la fase cuasiexperimental se reclutaron 40
pacientes adicionales que cumplían los mismos
criterios de elegibilidad. La asignación a los
grupos se realizó sin aleatorización, en función
de la accesibilidad geográfica y la
disponibilidad del profesional encargado de
supervisar las sesiones. El grupo experimental
(n = 20) recibió la atención habitual y participó
en el programa de ejercicio físico. El grupo
control (n = 20) recibió la atención habitual del
policlínico, que incluía cambios posturales,
cuidados de la piel, recomendaciones generales
de movilización y, en los pacientes con
lesiones establecidas, curas de las heridas.
Los desenlaces psicológicos comprendieron los
síntomas depresivos, los síntomas de ansiedad
y dos dimensiones de la calidad de vida
relacionada con la salud. Los síntomas
depresivos se evaluaron mediante la Escala de
Depresión Geriátrica de 15 ítems (GDS-15),
instrumento de cribado desarrollado para
adultos mayores (Sheikh y Yesavage, 1986).
La puntuación total oscila entre 0 y 15, y los
valores más altos indican una mayor presencia
de síntomas depresivos. Se utilizó el punto de
corte de 5 o más para identificar un cribado
positivo y el umbral de 10 o más para distinguir
a los participantes con mayor carga de
síntomas.
La ansiedad se midió con la subescala de
ansiedad de la Escala Hospitalaria de Ansiedad
y Depresión (HADS-A), compuesta por siete
ítems y con una puntuación total de 0 a 21. Se
consideró que una puntuación igual o superior
a 8 indicaba un cribado positivo para síntomas
de ansiedad (Zigmond & Snaith, 1983). La
calidad de vida se evaluó mediante los
dominios de salud mental (MH) y rol
emocional (RE) del Cuestionario de Salud SF-
36. El primero recoge la percepción del
bienestar y el malestar emocional, mientras que
el segundo valora en qué medida los problemas
emocionales interfieren con el trabajo u otras
actividades habituales. Las puntuaciones de
ambos dominios se transformaron a una escala
de 0 a 100, en la que los valores más altos
indican un mejor estado en la dimensión
evaluada (Ware y Sherbourne, 1992). En la
población estudiada, los coeficientes alfa de
Cronbach fueron de 0,84 para la GDS-15, de
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 11
Noviembre del 2026
Página 26
0,81 para la HADS-A y de 0,79 para el dominio
de salud mental del SF-36. La valoración
clínica incluyó el riesgo de desarrollar UPP, la
independencia funcional, la intensidad del
dolor y la fragilidad. El riesgo se estimó
mediante la escala de Braden, integrada por
seis componentes y con una puntuación total de
6 a 23. Se estableció como umbral de riesgo
una puntuación igual o inferior a 18 (Bergstrom
et al., 1987).
La independencia para realizar las actividades
básicas de la vida diaria se evaluó con el índice
de Barthel, que comprende diez actividades y
proporciona una puntuación de 0 a 100, con
valores más bajos a mayor dependencia
(Mahoney & Barthel, 1965). La intensidad del
dolor se registró mediante una escala visual
analógica (EVA) expresada de 0 a 10, en la que
las puntuaciones más altas representan mayor
dolor (Jensen et al., 1986). Para valorar la
fragilidad se empleó el fenotipo de Fried, que
clasifica como frágiles a las personas que
cumplen al menos tres de sus cinco criterios
(Fried et al., 2001). En los pacientes con UPP
establecida se registraron, además, el tamaño
de la lesión, las características del tejido, el
exudado y el estado de la piel perilesional.
El grupo experimental participó en el programa
«Movimiento para la integridad tisular» (MIT-
UPP), diseñado para personas con UPP o en
riesgo de desarrollarlas. La intervención se
llevó a cabo durante 12 semanas, con una
frecuencia de tres sesiones semanales, para un
total de 36 sesiones programadas. El programa
contempló un eje preventivo para los pacientes
en riesgo sin lesión establecida y un eje
terapéutico para quienes presentaban una UPP.
En ambos casos, la progresión de los ejercicios
se organizó en tres fases: básica, de
fortalecimiento y funcional. Cada sesión
comenzó con actividades de educación,
inspección de la piel y ejercicios de respiración
diafragmática. En la parte principal se
realizaron ejercicios de bombeo de tobillos,
contracciones isométricas de glúteos,
movimientos articulares circulares y cambios
posturales asistidos. En las fases más
avanzadas se incorporaron ejercicios de
transferencia y entrenamiento del equilibrio, de
acuerdo con la capacidad funcional del
paciente. La sesión concluyó con actividades
de relajación, hidratación y reposicionamiento.
Un profesional capacitado en cultura física
terapéutica supervisó la intervención y ajustó
semanalmente la dosificación de los ejercicios
según la tolerancia individual y la evolución
clínica.
Los datos se analizaron con el programa SPSS,
versión 25.0. Las variables cuantitativas se
resumieron mediante medias y desviaciones
estándar, y las categóricas, mediante
frecuencias absolutas y porcentajes. Para
comparar dos grupos independientes se utilizó
la prueba t de Student cuando las variables
cuantitativas cumplieron los supuestos del
análisis paramétrico. En los demás casos se
aplicó la prueba U de Mann-Whitney. Las
asociaciones entre variables categóricas se
examinaron con la prueba de chi-cuadrado de
Pearson (χ²), y las asociaciones lineales entre
variables cuantitativas se exploraron mediante
el coeficiente de correlación de Pearson (r).
Para identificar las variables asociadas de
manera independiente con la intensidad de los
síntomas depresivos, se ajustó un modelo de
regresión lineal múltiple con selección por
pasos. La puntuación total de la GDS-15 se
utilizó como variable dependiente. Como
variables candidatas se consideraron la edad, el
sexo, la presencia de UPP y las puntuaciones
de la escala de Braden, el índice de Barthel, la
EVA de dolor y el fenotipo de fragilidad de
Fried. Se evaluaron la normalidad y la
homocedasticidad de los residuos, así como la
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 11
Noviembre del 2026
Página 27
multicolinealidad entre las variables
explicativas. Para esta última se utilizó como
criterio un factor de inflación de la varianza
inferior a 5.
En la fase cuasiexperimental se calculó el
cambio individual de cada desenlace restando
la puntuación posterior a la intervención de la
puntuación inicial (Δ = preintervención −
posintervención). Dado el sentido de las
escalas, un valor positivo de Δ indicó una
reducción de los síntomas en la GDS-15 y la
HADS-A, mientras que un valor negativo
indicó una mejoría en los dominios de salud
mental y rol emocional del SF-36. Las
diferencias medias de cambio entre los grupos
experimental y control se compararon
mediante la prueba t de Student para muestras
independientes. En todos los análisis se adoptó
un nivel de significación bilateral de p < 0,05.
Resultados y Discusión
En la fase diagnóstica se evaluó a 37 pacientes
del Policlínico Docente «Mario Muñoz
Monroy», de Vertientes, Camagüey. De ellos,
11 presentaban úlceras por presión (UPP) y 26
se encontraban en riesgo de desarrollarlas, sin
lesiones cutáneas. En la fase de intervención
participaron otros 40 pacientes, distribuidos
entre el grupo que recibió el programa de
ejercicio MIT-UPP más la atención habitual y
el grupo que recibió únicamente la atención
habitual. Los resultados se presentan por
separado porque cada fase respondió a una
pregunta distinta.
Tabla 1. Características clínicas de los participantes según la presencia de úlceras por presión
Característica
Con UPP (n = 11)
En riesgo sin lesión (n = 26)
p
Proporción de la muestra, n (%)
11 (29,7)
26 (70,3)
—
Riesgo de UPP, escala de Braden, media ± DE
10,8 ± 2,1
14,2 ± 2,9
0,001
Independencia funcional, índice de Barthel, media ± DE
32,5 ± 14,2
55,8 ± 19,3
< 0,001
Intensidad del dolor, EVA, media ± DE
7,2 ± 2,4
2,6 ± 2,1
< 0,001
Fragilidad, criterio de Fried ≥ 3, n (%)
9 (81,8)
15 (57,7)
0,262¹
Nota. DE = desviación estándar. EVA = escala visual analógica. ¹ Prueba exacta bilateral de Fisher, recalculada a partir de las frecuencias
correspondientes a los porcentajes informados.
Fuente: Elaboración propia.
La edad media de los participantes fue de 76,4
± 9,8 años, con un rango de 52 a 94 años. Las
mujeres representaron el 62,2 % de la muestra.
No se identificaron diferencias
estadísticamente significativas entre los grupos
en edad (p = 0,412) ni en sexo (p = 0,743). La
principal diferencia clínica se observó en la
intensidad del dolor. Los pacientes con UPP
registraron, en promedio, 4,6 puntos más en la
EVA que quienes se encontraban en riesgo sin
lesión. Además, obtuvieron 23,3 puntos menos
en el índice de Barthel, lo que indica una mayor
dependencia para realizar las actividades
cotidianas. La fragilidad también fue más
frecuente en los pacientes con UPP, aunque la
diferencia no alcanzó significación estadística
al contrastar las frecuencias disponibles.
Tabla 2. Síntomas depresivos, ansiedad y calidad de vida según la presencia de úlceras por presión
Indicador
En riesgo sin lesión (n = 26)
Diferencia de medias¹
p
Síntomas depresivos, GDS-15, media ± DE
4,1 ± 2,3
+5,3
< 0,001
Síntomas de ansiedad, HADS-A, media ± DE
6,8 ± 3,1
+5,3
< 0,001
Salud mental, SF-36, media ± DE
64,5 ± 15,6
−27,3
< 0,001
Rol emocional, SF-36, media ± DE
58,7 ± 22,4
−30,1
< 0,001
Cribado positivo para depresión, GDS-15 ≥ 5, n (%)
7 (26,9)
—
—
Cribado positivo para ansiedad, HADS-A ≥ 8, n (%)
6 (23,1)
—
0,008³
Nota. ¹ Media del grupo con UPP menos la media del grupo en riesgo. ² El 80,9 % consignado en el texto original no corresponde a un número entero
de pacientes cuando el denominador es 11. La frecuencia y su contraste quedan pendientes de confirmación. ³ Prueba exacta bilateral de Fisher.
Fuente: Elaboración propia.
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 11
Noviembre del 2026
Página 28
Los pacientes con UPP presentaron
puntuaciones medias más elevadas en síntomas
depresivos y de ansiedad. La diferencia
también se manifestó en el cribado individual
de ansiedad, cuyo umbral alcanzaron 8 de los
11 pacientes con lesión, frente a 6 de los 26
pacientes en riesgo. En los dos dominios del
SF-36 se observó una peor valoración en el
grupo con UPP. La mayor diferencia se registró
en el rol emocional, con una brecha de 30,1
puntos sobre 100. Este resultado indica que los
pacientes con lesión informaron más
limitaciones para realizar sus actividades
habituales por motivos emocionales.
Tabla 3. Correlaciones entre las variables clínicas y las puntuaciones psicológicas de la fase
diagnóstica.
Variable clínica
Síntomas depresivos, GDS-15, r (p)
Ansiedad, HADS-A, r (p)
Salud mental, SF-36, r (p)
Puntuación de Braden
−0,68 (< 0,001)
−0,59 (< 0,001)
+0,61 (< 0,001)
Índice de Barthel
−0,65 (< 0,001)
−0,54 (0,001)
+0,57 (< 0,001)
Intensidad del dolor, EVA
+0,71 (< 0,001)
+0,62 (< 0,001)
−0,66 (< 0,001)
Puntuación de fragilidad de Fried
+0,58 (< 0,001)
+0,49 (0,002)
−0,52 (0,001)
Estadio de la UPP¹
+0,62
+0,55
−0,58
Nota. r = coeficiente de correlación de Pearson. ¹ Se conservan los coeficientes informados para el estadio. La significación de esta fila queda
pendiente de verificar porque solo 11 pacientes tenían una lesión susceptible de estadificación y el informe no precisa cómo se codificó a los 26
participantes sin lesión.
Fuente: Elaboración propia.
La intensidad del dolor presentó la asociación
de mayor magnitud con los síntomas
depresivos (r = 0,71). A mayor dolor también
se observaron puntuaciones más altas de
ansiedad (r = 0,62) y una menor puntuación de
salud mental (r = −0,66). La independencia
funcional mostró el patrón inverso. Los
pacientes con puntuaciones más altas en el
índice de Barthel tendieron a presentar menos
síntomas depresivos y de ansiedad, así como
una mejor percepción de su salud mental. Dado
que las mediciones se realizaron en un mismo
momento, los resultados describen
asociaciones y no permiten establecer su
secuencia temporal.
Tabla 4. Variables asociadas con la puntuación de síntomas depresivos en el modelo de regresión
lineal múltiple
Variable incluida en el modelo final
Coeficiente no estandarizado (B)
IC del 95 % de B
Coeficiente estandarizado (β)
p
Presencia de UPP
+4,82
2,98 a 6,66
+0,41
< 0,001
Intensidad del dolor, EVA
+0,71
0,27 a 1,15
+0,32
0,003
Índice de Barthel
−0,29
−0,51 a −0,07
−0,26
0,011
Puntuación de fragilidad de Fried
+0,83
0,12 a 1,54
No informado
0,024
Fuente: Elaboración propia.
Según el modelo informado, la presencia de
UPP se asoció con una puntuación media de
síntomas depresivos 4,82 puntos mayor tras el
ajuste por dolor, independencia funcional y
fragilidad. Una mayor intensidad del dolor y
una mayor fragilidad también se asociaron con
puntuaciones más elevadas en la GDS-15. En
cambio, la asociación con el índice de Barthel
fue inversa. El informe consignó un R² ajustado
de 0,742 y un estadístico F de 25,84 (p <
0,001). Estas dos cifras no coinciden
exactamente para un modelo de cuatro
predictores y 37 observaciones, por lo que
conviene confirmar el tamaño analítico y los
valores de ajuste antes de publicar el porcentaje
de varianza explicada. En la tabla 5, tras 12
semanas, el grupo MIT-UPP presentó una
reducción media de 4,2 puntos en síntomas
depresivos, frente a 0,8 puntos en el grupo
control. Esto representó una reducción
adicional de 3,4 puntos en el grupo que realizó
ejercicio. Para la ansiedad, la reducción
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 11
Noviembre del 2026
Página 29
adicional fue de 3,2 puntos. En el SF-36, las
diferencias de cambio favorecieron al grupo
MIT-UPP en 16,2 puntos en salud mental y en
18,3 puntos en rol emocional.
Tabla 5. Puntuaciones psicológicas iniciales y finales y diferencias de cambio entre los grupos
Desenlace
MIT-UPP
inicial
MIT-
UPP
final
Cambio
MIT-UPP
Control
inicial
Control
final
Cambio
control
Diferencia de
cambios¹
p informado
Síntomas
depresivos, GDS-
15
8,9 ± 3,1
4,7 ± 2,8
−4,2 ± 1,9
8,5 ± 3,0
7,7 ± 2,9
−0,8 ± 1,6
−3,4
< 0,001
Ansiedad,
HADS-A
11,8 ± 3,6
8,0 ± 3,2
−3,8 ± 2,1
11,5 ± 3,4
10,9 ± 3,5
−0,6 ± 1,8
−3,2
< 0,001
Salud mental, SF-
36
39,5 ±
14,2
58,0 ±
12,5
+18,5 ±
10,2
41,2 ± 15,0
43,5 ±
14,2
+2,3 ± 7,4
+16,2
< 0,001
Rol emocional,
SF-36
ND
ND
+22,4 ±
14,6
ND
ND
+4,1 ± 10,2
+18,3
< 0,001
Nota. Cada grupo contó con 20 participantes. Los valores se expresan como media ± DE. Se utilizó Δ = puntuación final − puntuación inicial, de
acuerdo con los signos del apartado de resultados. ¹ Cambio medio del grupo MIT-UPP menos el del control. ND = dato no disponible en el informe.
Fuente: Elaboración propia.
Los cuatro desenlaces mostraron una evolución
más favorable en el grupo de intervención. La
asignación por accesibilidad geográfica y
disponibilidad profesional limita la atribución
de toda la diferencia observada al programa.
Tabla 6. Respuesta individual en síntomas depresivos y frecuencia de ansiedad antes y después de la
intervención.
Indicador
MIT-UPP (n = 20), n (%)
Control (n = 20), n
(%)
Diferencia entre grupos
p¹
Reducción de al menos 3 puntos en GDS-15
17 (85,0)
3 (15,0)
+70 puntos porcentuales
< 0,001
HADS-A ≥ 8 al inicio
15 (75,0)
14 (70,0)
+5 puntos porcentuales
—
HADS-A ≥ 8 al finalizar
7 (35,0)
13 (65,0)
−30 puntos porcentuales
0,058
Nota. ¹ Prueba de χ² de Pearson sin corrección, recalculada a partir de las frecuencias. El contraste de la última fila compara las proporciones finales
entre grupos. Para contrastar las transiciones individuales de ansiedad se necesita conocer qué pacientes cambiaron de categoría.
Fuente: Elaboración propia.
En el grupo MIT-UPP, 17 de 20 participantes
alcanzaron la reducción de al menos 3 puntos
en la GDS-15, frente a 3 de 20 en el grupo
control. En cuanto a la ansiedad, la proporción
con cribado positivo descendió del 75 % al 35
% en el grupo de intervención y del 70 % al 65
% en el control. Al finalizar, la diferencia entre
grupos fue de 30 puntos porcentuales. El
contraste de estas proporciones finales arrojó p
= 0,058. Este resultado responde a una
pregunta distinta de la tabla 5, donde se
comparó cuánto cambió la puntuación
completa de ansiedad de cada participante.
Tabla 7. Cambio en síntomas depresivos según la presencia de UPP al inicio de la intervención
Condición clínica inicial
MIT-UPP, n
Cambio en GDS-15 con MIT-UPP, media ±
DE
Cambio en GDS-15 con
atención habitual, media ± DE
UPP establecida
6
−5,3 ± 2,1
−0,9 ± 1,7
En riesgo sin lesión
14
−3,7 ± 1,7
−0,7 ± 1,5
p de la comparación entre condiciones
clínicas dentro de cada grupo
—
0,082
0,812
Fuente: Elaboración propia.
Dentro del grupo MIT-UPP, los pacientes con
UPP establecida presentaron una reducción
media de 5,3 puntos en la GDS-15, frente a 3,7
puntos entre quienes se encontraban en riesgo
sin lesión. La diferencia entre estos subgrupos
fue de 1,6 puntos y no alcanzó significación
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 11
Noviembre del 2026
Página 30
estadística (p = 0,082). Tampoco se detectó una
interacción significativa entre la condición
clínica inicial y el grupo de tratamiento. Con
solo seis pacientes con UPP en el grupo
experimental, la precisión es insuficiente para
concluir que la respuesta al programa fue igual
en ambas condiciones clínicas.
Los pacientes con úlceras por presión (UPP)
atendidos en el Policlínico Docente «Mario
Muñoz Monroy» presentaron mayor dolor,
menor independencia funcional y más síntomas
depresivos y de ansiedad que los pacientes en
riesgo sin lesión. La comparación es relevante
porque ambos grupos compartían condiciones
de vulnerabilidad, pero quienes ya tenían una
UPP obtuvieron, en promedio, 5,3 puntos más
tanto en la escala de depresión GDS-15 como
en la subescala de ansiedad HADS-A.
Galhardo et al. (2010), quienes también
utilizaron la GDS-15 y el SF-36, encontraron
mayor sintomatología depresiva y peor calidad
de vida en adultos mayores con UPP. En el
contexto de Vertientes, estos resultados indican
que la valoración de la herida puede
complementarse con preguntas sobre el estado
de ánimo, especialmente cuando el paciente
refiere dolor persistente o dificultades para
realizar sus actividades habituales.
La intensidad del dolor fue la variable clínica
que mostró la asociación más estrecha con los
síntomas depresivos (r = 0,71). Además, los
pacientes con mayor independencia en las
actividades básicas de la vida diaria tendieron
a presentar puntuaciones más bajas de
depresión (r = −0,65). Estos hallazgos
coinciden con la revisión de Ibeh y Hambridge
(2024), en la que las personas con lesiones por
presión describieron el dolor persistente, la
pérdida de movilidad y la dependencia como
experiencias que alteraban su vida cotidiana.
La relación entre estas dimensiones ayuda a
interpretar los resultados del estudio. Para una
persona que necesita asistencia para
incorporarse o cambiar de postura, el dolor
puede coincidir con una menor capacidad para
decidir cuándo levantarse, descansar o
compartir tiempo con su familia. El diseño
transversal impide establecer cuál de estas
dificultades apareció primero, pero su
coexistencia permite identificar a pacientes con
mayores necesidades de apoyo.
La mayor diferencia en la calidad de vida se
observó en el dominio de rol emocional del SF-
36. Los pacientes con UPP obtuvieron 30,1
puntos menos que aquellos en riesgo sin lesión,
lo que indica que percibían una mayor
interferencia de los problemas emocionales en
sus actividades habituales. Este hallazgo
coincide con Liu et al. (2025), quienes
identificaron el funcionamiento físico y las
limitaciones de rol por problemas físicos o
emocionales entre las dimensiones más
afectadas en personas con lesiones por presión.
Asimismo, Roussou et al. (2023)
documentaron que la repercusión de estas
lesiones comprende el bienestar emocional y la
participación social. En el presente estudio,
ocho de los once pacientes con UPP alcanzaron
el umbral de cribado para ansiedad. Por tanto,
la expresión carga psicológica oculta resulta
pertinente para describir el malestar que una
evaluación centrada en la herida podría pasar
por alto.
En el modelo exploratorio de regresión, la
presencia de UPP mantuvo una asociación con
las puntuaciones depresivas después de
considerar el dolor, la independencia funcional
y la fragilidad. Una posible explicación es que
la experiencia de vivir con la lesión incluya
dificultades que estas variables clínicas captan
solo parcialmente. Entre ellas podrían
encontrarse la pérdida de privacidad durante
las curas o las restricciones para participar en
actividades familiares. Las revisiones de Ibeh y
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 11
Noviembre del 2026
Página 31
Hambridge (2024) y Liu et al. (2025) respaldan
la pertinencia de explorar estas experiencias.
En la muestra de Vertientes, sin embargo, esos
factores no se midieron directamente. Además,
el reducido número de participantes y la
selección de variables por pasos limitan la
estabilidad del modelo. Su principal aporte
consiste en señalar qué dimensiones
convendría evaluar conjuntamente en estudios
posteriores.
En la fase de intervención, el hallazgo más
claro fue el cambio en los síntomas depresivos
tras 12 semanas. El grupo que recibió el
programa MIT-UPP junto con la atención
habitual presentó una reducción media de 4,2
puntos en la GDS-15, frente a 0,8 puntos en el
grupo control. Esta diferencia también se
observó en las respuestas individuales.
Diecisiete de los veinte participantes del
programa alcanzaron una disminución de al
menos tres puntos, frente a tres de los veinte
que recibieron atención habitual. La dirección
del resultado coincide con el metanálisis de
Miller et al. (2020), que documentó beneficios
de distintas modalidades de ejercicio sobre los
síntomas depresivos en adultos mayores con
depresión clínica.
El aporte del presente estudio consiste en
observar un patrón semejante en pacientes con
movilidad comprometida, mediante un
programa que incorporó movimientos
articulares, contracciones isométricas y
actividades funcionales ajustadas a la
tolerancia. El antecedente de Miller et al.
respalda la plausibilidad del hallazgo, aunque
las diferencias de población y de ejercicio
impiden trasladar directamente la magnitud del
beneficio. La interpretación de la ansiedad
requiere distinguir el cambio en la intensidad
de los síntomas de la proporción de pacientes
que permaneció por encima del umbral de
cribado. En la HADS-A, la reducción media
fue 3,2 puntos mayor con MIT-UPP que con la
atención habitual (p < 0,001). Al finalizar, siete
de veinte participantes del grupo de
intervención y trece de veinte del grupo control
mantuvieron una puntuación igual o superior a
ocho.
Esta última comparación fue menos
concluyente (p = 0,058). Ambos resultados son
compatibles, ya que un paciente puede
experimentar una reducción importante de los
síntomas y continuar por encima del umbral.
Singh et al. (2023) también encontraron que las
intervenciones de actividad física se asociaban
con una disminución de los síntomas de
ansiedad en diversas poblaciones adultas. En el
estudio cubano, la evidencia más clara
corresponde a la reducción de la puntuación
media durante las 12 semanas de seguimiento.
La evolución favorable también alcanzó dos
aspectos de la calidad de vida. Frente al grupo
control, los participantes de MIT-UPP
presentaron una mejoría adicional de 16,2
puntos en salud mental y de 18,3 puntos en rol
emocional. Este último cambio merece
atención porque el rol emocional fue
precisamente el dominio con mayor diferencia
entre pacientes con lesión y pacientes en riesgo
durante la fase diagnóstica. Aunque ambas
fases incluyeron participantes distintos, su
lectura conjunta señala una dimensión
relevante para el seguimiento en atención
primaria: hasta qué punto la persona puede
retomar sus actividades habituales sin que el
malestar emocional interfiera en ellas. Esta
interpretación es coherente con la importancia
que Liu et al. (2025) atribuyen al
funcionamiento cotidiano en la valoración de la
calidad de vida de las personas con UPP. El
alcance de los hallazgos está condicionado por
el carácter piloto del estudio, su realización en
un solo policlínico y la asignación a los grupos
según accesibilidad geográfica y
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 11
Noviembre del 2026
Página 32
disponibilidad profesional. Estas condiciones
pudieron influir tanto en la participación como
en la evolución de los pacientes. Además, el
grupo MIT-UPP recibió ejercicio supervisado,
educación y contacto profesional periódico,
por lo que el cambio observado corresponde al
programa en su conjunto. Aunque los seis
participantes con UPP del grupo de
intervención mostraron una reducción
depresiva media mayor que los catorce
participantes en riesgo, el análisis de
interacción no permitió establecer que la
respuesta variara según la presencia de lesión.
Tampoco se dispone de mediciones posteriores
a las 12 semanas para conocer la duración de la
mejoría.
En conjunto, el estudio aporta dos hallazgos
para la atención primaria en Vertientes.
Primero, el dolor y la pérdida de independencia
acompañaron a una mayor carga de síntomas
psicológicos, por lo que conviene considerar
estas dimensiones durante el seguimiento de
las UPP. Segundo, quienes participaron en
MIT-UPP mostraron una evolución más
favorable en síntomas depresivos, ansiedad y
desempeño emocional que quienes recibieron
únicamente la atención habitual. Estos
resultados justifican evaluar el programa en
una muestra más amplia, con asignación
aleatoria y seguimiento posterior, para precisar
qué pacientes se benefician más y durante
cuánto tiempo se mantienen los cambios.
Conclusiones
Los pacientes con úlceras por presión (UPP)
presentaron mayor intensidad del dolor, mayor
dependencia funcional y más síntomas
depresivos y de ansiedad que quienes se
encontraban en riesgo sin lesión. También
informaron una peor calidad de vida,
especialmente por la interferencia de los
problemas emocionales en sus actividades
habituales. El dolor y la pérdida de autonomía
mostraron las relaciones más estrechas con los
síntomas depresivos. La fragilidad fue más
frecuente entre los pacientes con UPP, aunque
la diferencia entre los grupos no alcanzó
significación estadística.
Después de 12 semanas, los pacientes que
participaron en el programa de ejercicio físico
estructurado MIT-UPP junto con la atención
habitual mostraron una mayor reducción de los
síntomas depresivos y de ansiedad, así como
una mayor mejoría en salud mental y rol
emocional, en comparación con quienes
recibieron únicamente la atención habitual. El
cambio fue particularmente visible en los
síntomas depresivos, con una reducción de al
menos tres puntos en la GDS-15 en 17 de los
20 participantes del programa, frente a 3 de los
20 del grupo control.
Se observaron reducciones de estos síntomas
tanto en pacientes con UPP como en aquellos
en riesgo, aunque el tamaño de los subgrupos
limita la comparación de sus respuestas. La
relación entre la cicatrización y la mejoría
emocional también requiere confirmación en
una muestra más amplia. En conjunto, los
hallazgos respaldan un abordaje preventivo y
biopsicosocial en la atención primaria que
integre el cuidado de la piel y de la lesión con
la valoración periódica del dolor, la autonomía
y el bienestar emocional. Los resultados del
programa MIT-UPP sugieren que el ejercicio
adaptado a la capacidad funcional de cada
paciente puede complementar la atención
habitual. Su evaluación en estudios con
asignación aleatoria y seguimiento prolongado
permitirá precisar la magnitud y la duración de
los beneficios observados.
Referencias Bibliográficas
Bair, M. J., Robinson, R. L., Katon, W., &
Kroenke, K. (2003). Depression and pain
comorbidity: A literature review. Archives of
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 11
Noviembre del 2026
Página 33
Internal Medicine, 163(20), 2433–2445.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/14609780/
Bandura, A. (1977). Self-efficacy: Toward a
unifying theory of behavioral change.
Psychological Review, 84(2), 191–215.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/847061/
Bergstrom, N., Braden, B. J., Laguzza, A., &
Holman, V. (1987). The Braden Scale for
Predicting Pressure Sore Risk. Nursing
Research, 36(4), 205–210.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/3299278/
Bryant, C., Jackson, H., & Ames, D. (2008).
The prevalence of anxiety in older adults:
Methodological issues and a review of the
literature. Journal of Affective Disorders,
109(3), 233–250.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18155775/
Carvajal-Zambrano, P. Y., & Berrios-Rivas, A.
T. (2026). Medidas de prevención de úlceras
por presión en adultos mayores según la
teoría de Dorothea Orem. Qualitas, 32(32),
17–35.
https://revistas.unibe.edu.ec/index.php/qualit
as/article/view/382
Creswell, J. W., & Plano Clark, V. L. (2018).
Designing and conducting mixed methods
research (3rd ed.). SAGE.
Duman, R. S., & Monteggia, L. M. (2006). A
neurotrophic model for stress-related mood
disorders. Biological Psychiatry, 59(12),
1116–1127.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16631126/
Fried, L. P., Tangen, C. M., Walston, J.,
Newman, A. B., Hirsch, C., Gottdiener, J.,
Seeman, T., Tracy, R., Kop, W. J., Burke, G.,
& McBurnie, M. A. (2001). Frailty in older
adults: Evidence for a phenotype. The
Journals of Gerontology: Series A,
Biological Sciences and Medical Sciences,
56(3), M146–M156.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/11253156/
Galhardo, V. A., Garroni Magalhaes, M.,
Blanes, L., Juliano, Y., & Masako Ferreira, L.
(2010). Health-related quality of life and
depression in older patients with pressure
ulcers. Wounds, 22(1), 20–26.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25901458/
Gomes, L. S., Kochergin, C. N., Santos, R. S.
dos, & Cunha, J. X. P. da. (2024).
Experiences of family caregivers in the home
care to people with pressure injuries. Revista
de Enfermagem da UFPI, 13(1).
https://doi.org/10.26694/reufpi.v13i1.4698
Gorecki, C., Brown, J. M., Nelson, E. A.,
Briggs, M., Schoonhoven, L., Dealey, C.,
Defloor, T., Nixon, J., & European Quality of
Life Pressure Ulcer Project Group. (2009).
Impact of pressure ulcers on quality of life in
older patients: A systematic review. Journal
of the American Geriatrics Society, 57(7),
1175–1183.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19486198/
Ibeh, C., & Hambridge, K. (2024). A narrative
review of patients’ lived experience of having
a pressure injury. British Journal of Nursing,
33(4), S10–S23.
https://doi.org/10.12968/bjon.2024.33.4.S10
Jensen, M. P., Karoly, P., & Braver, S. (1986).
The measurement of clinical pain intensity: A
comparison of six methods. Pain, 27(1), 117–
126.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/3785962/
Katon, W. J. (2003). Clinical and health
services relationships between major
depression, depressive symptoms, and
general medical illness. Biological
Psychiatry, 54(3), 216–226.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/12893098/
Kok, R. M., & Reynolds, C. F., III. (2017).
Management of depression in older adults: A
review. JAMA, 317(20), 2114–2122.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28535241/
Kottner, J., Cuddigan, J., Carville, K., Balzer,
K., Berlowitz, D., Law, S., Litchford, M.,
Mitchell, P., Moore, Z., Pittman, J., Sigaudo-
Roussel, D., Yee, C. Y., & Haesler, E. (2019).
Prevention and treatment of pressure
ulcers/injuries: The protocol for the second
update of the International Clinical Practice
Guideline 2019. Journal of Tissue Viability,
28(2), 51–58.
https://doi.org/10.1016/j.jtv.2019.01.001
Langemo, D. K., Melland, H., Hanson, D.,
Olson, B., & Hunter, S. (2000). The lived
experience of having a pressure ulcer: A
qualitative analysis. Advances in Skin &
Wound Care, 13(5), 225–235.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/11075022/
Li, Z., Lin, F., Thalib, L., & Chaboyer, W.
(2020). Global prevalence and incidence of
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 11
Noviembre del 2026
Página 34
pressure injuries in hospitalised adult
patients: A systematic review and meta-
analysis. International Journal of Nursing
Studies, 105, 103546.
https://doi.org/10.1016/j.ijnurstu.2020.10354
6
Liu, S., Rawson, H., Islam, R. M., & Team, V.
(2025). Impact of pressure injuries on health-
related quality of life: A systematic review.
Wound Repair and Regeneration, 33(1),
e13236. https://doi.org/10.1111/wrr.13236
Luppa, M., Sikorski, C., Luck, T., Ehreke, L.,
Konnopka, A., Wiese, B., Weyerer, S.,
König, H. H., & Riedel-Heller, S. G. (2012).
Age- and gender-specific prevalence of
depression in latest-life: Systematic review
and meta-analysis. Journal of Affective
Disorders, 136(3), 212–221.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21194754/
Mahoney, F. I., & Barthel, D. W. (1965).
Functional evaluation: The Barthel Index.
Maryland State Medical Journal, 14, 61–65.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/14258950/
Masaquiza-Morales, E. M., & Velasco-Acurio,
E. F. (2025). Intervenciones de enfermería en
la prevención de úlceras por presión. IBERO
Journal of Health Research, 5(2), 438–444.
https://health.iberojournals.com/index.php/I
BEROJHR/article/view/849
McAuley, E., & Blissmer, B. (2000). Self-
efficacy determinants and consequences of
physical activity. Exercise and Sport
Sciences Reviews, 28(2), 85–88.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/10902091/
Mervis, J. S., & Phillips, T. J. (2019). Pressure
ulcers: Pathophysiology, epidemiology, risk
factors, and presentation. Journal of the
American Academy of Dermatology, 81(4),
881–890.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30664905/
Miller, K. J., Areerob, P., Hennessy, D.,
Gonçalves-Bradley, D. C., Mesagno, C., &
Grace, F. (2020). Aerobic, resistance, and
mind-body exercise are equivalent to mitigate
symptoms of depression in older adults: A
systematic review and network meta-analysis
of randomised controlled trials.
F1000Research, 9, Article 1325.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34158928/
Moore, Z., Avsar, P., Conaty, L., Moore, D. H.,
Patton, D., & O’Connor, T. (2019). The
prevalence of pressure ulcers in Europe, what
does the European data tell us? A systematic
review. Journal of Wound Care, 28(11), 710–
719.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31721669/
Netz, Y., Wu, M. J., Becker, B. J., &
Tenenbaum, G. (2005). Physical activity and
psychological well-being in advanced age: A
meta-analysis of intervention studies.
Psychology and Aging, 20(2), 272–284.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16029091/
Pearce, M., Garcia, L., Abbas, A., Strain, T.,
Schuch, F. B., Golubic, R., Kelly, P., Khan,
S., Utukuri, M., Laird, Y., Mok, A., Smith,
A., Tainio, M., Brage, S., & Woodcock, J.
(2022). Association between physical
activity and risk of depression: A systematic
review and meta-analysis. JAMA Psychiatry,
79(6), 550–559.
https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2022
.0609
Pocklington, C., Gilbody, S., Manea, L., &
McMillan, D. (2016). The diagnostic
accuracy of brief versions of the Geriatric
Depression Scale: A systematic review and
meta-analysis. International Journal of
Geriatric Psychiatry, 31(8), 837–857.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26890937/
Ramírez-Bonivento, E. R., Guarquila-Abril, E.
M., Latorre-Segovia, S. del R., Arce-
Chariguaman, W. P., & Chancay Domenech,
L. F. (2021). Manejo integral de las úlceras
por presión en pacientes institucionalizados.
Journal of American Health, 4(2), 56–68.
https://jah-
journal.com/index.php/jah/article/view/98
Ratliff, C. R., & Rodeheaver, G. T. (2005). Use
of the PUSH tool to measure venous ulcer
healing. Ostomy Wound Management, 51(5),
58–60.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16014985/
Roddis, J., Dyson, J., Woodhouse, M., Devrell,
A., Oakley, K., & Cowdell, F. (2024).
Barriers and facilitators to pressure ulcer
prevention behaviours by older people living
in their own homes and their lay carers: A
qualitative study. BMJ Open, 14(3), e080398.
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 11
Noviembre del 2026
Página 35
https://doi.org/10.1136/bmjopen-2023-
080398
Rodríguez, J. M., Ramírez-Guerra, D. M.,
Rodríguez-Labrada, R., & Gordo-Gómez, Y.
M. (2024). Programa de Cultura Física
Terapéutica para la atención en la comunidad
a pacientes con fibromialgia. Revista Cubana
de Reumatología, 26, e1336.
https://revreumatologia.sld.cu/index.php/reu
matologia/article/view/1336
Rodríguez Puga, R. (2025). Nuevas directrices
de la Declaración de Helsinki, impacto y ética
en la investigación médica actual. Revista
Cubana de Oftalmología, 38.
https://revoftalmologia.sld.cu/index.php/ofta
lmologia/article/view/2043
Roussou, E., Fasoi, G., Stavropoulou, A.,
Kelesi, M., Vasilopoulos, G., Gerogianni, G.,
& Alikari, V. (2023). Quality of life of
patients with pressure ulcers: A systematic
review. Medicine and Pharmacy Reports,
96(2), 123–130.
https://doi.org/10.15386/mpr-2531
Ruiz, D., & López, I. (2022). Afectación de la
dimensión psicológica y social en personas
con lesiones por presión. Index de
Enfermería, 31(3), 185–189.
http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_ar
ttext&pid=S1132-
12962022000300010&lng=es
Samsa, G., Edelman, D., Rothman, M. L.,
Williams, G. R., Lipscomb, J., & Matchar, D.
(1999). Determining clinically important
differences in health status measures: A
general approach with illustration to the
Health Utilities Index Mark II.
PharmacoEconomics, 15(2), 141–155.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/10351188/
Schuch, F., Vancampfort, D., Firth, J.,
Rosenbaum, S., Ward, P. B., Silva, E.,
Hallgren, M., Ponce De Leon, A., Dunn, A.
L., Deslandes, A. C., Fleck, M. P., Carvalho,
A. F., & Stubbs, B. (2018). Physical activity
and incident depression: A meta-analysis of
prospective cohort studies. American Journal
of Psychiatry, 175(7), 631–648.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29690792/
Sheikh, J., & Yesavage, J. (1986). Geriatric
Depression Scale (GDS): Recent evidence
and development of a shorter version.
Clinical Gerontologist, 5(1), 165–173.
https://www.scirp.org/reference/referencesp
apers?referenceid=2683174
Spilsbury, K., Nelson, A., Cullum, N., Iglesias,
C., Nixon, J., & Mason, S. (2007). Pressure
ulcers and their treatment and effects on
quality of life: Hospital inpatient
perspectives. Journal of Advanced Nursing,
57(5), 494–504.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17284276/
Ware, J., & Sherbourne, C. (1992). The MOS
36-item short-form health survey (SF-36): I.
Conceptual framework and item selection.
Medical Care, 30(6), 473–483.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/1593914/
Zigmond, A., & Snaith, R. (1983). The Hospital
Anxiety and Depression Scale. Acta
Psychiatrica Scandinavica, 67(6), 361–370.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/6880820/
Esta obra está bajo una licencia de
Creative Commons Reconocimiento-No Comercial
4.0 Internacional. Copyright © Madelin Rodríguez
Riscart, Zaily Fuentes Díaz, Irinka Font Rodríguez
y Rolando Rodríguez Puga.
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 11
Noviembre del 2026
Página 36
Declaraciones éticas y editoriales del artículo
Contribución de los autores (Taxonomía CRediT).
Madelin Rodríguez Riscart: conceptualización de la investigación, diseño metodológico, desarrollo del proceso investigativo, análisis formal
de los datos, redacción del borrador original del manuscrito, revisión crítica del contenido científico y supervisión general del estudio.
Zaily Fuentes Díaz: curación y organización de los datos, participación en la recolección de información, validación de los resultados obtenidos
y elaboración de representaciones gráficas y visualización de los datos.
Irinka Font Rodríguez: provisión de recursos académicos y materiales para el desarrollo del estudio, apoyo en la administración del proyecto
investigativo y revisión editorial del manuscrito antes de su publicación.
Rolando Rodríguez Puga: conceptualización de la investigación, diseño metodológico, desarrollo del proceso investigativo, análisis formal de
los datos, redacción del borrador original del manuscrito, revisión crítica del contenido científico y supervisión general del estudio.
Declaración de conflicto de intereses
Los autores declaran que no existe conflicto de intereses en relación con la investigación presentada, la autoría del manuscrito ni la publicación
del presente artículo.
Declaración de financiamiento
La presente investigación no recibió financiamiento específico de agencias públicas, comerciales o de organizaciones sin fines de lucro. En caso
de existir financiamiento institucional o externo, este deberá ser declarado explícitamente por los autores en esta sección.
Declaración del editor
El editor responsable certifica que el proceso editorial del presente artículo se desarrolló conforme a los principios de integridad científica,
transparencia y buenas prácticas editoriales. El manuscrito fue sometido a un proceso de evaluación mediante revisión por pares doble ciego,
garantizando la confidencialidad de la identidad de los autores y revisores durante todo el proceso de dictamen académico. Asimismo, el editor
declara que el artículo cumple con los criterios científicos, metodológicos y éticos establecidos por la revista.
Declaración de los revisores
Los revisores externos que participaron en la evaluación del presente manuscrito declaran haber realizado el proceso de revisión de manera
objetiva, independiente y confidencial. Asimismo, manifiestan que no mantienen conflictos de interés con los autores ni con la investigación
evaluada, y que sus observaciones y recomendaciones se fundamentan exclusivamente en criterios científicos, metodológicos y académicos.
Declaración ética de la investigación
Los autores declaran que la investigación se desarrolló respetando los principios éticos de la investigación científica, garantizando la
confidencialidad de los datos y el respeto a los participantes del estudio. En los casos en que la investigación involucre seres humanos, los
procedimientos deben ajustarse a los principios éticos establecidos en la Declaración de Helsinki y a las normativas institucionales
correspondientes.
Declaración sobre el uso de inteligencia artificial
Los autores declaran que el uso de herramientas de inteligencia artificial, en caso de haberse utilizado durante el proceso de investigación o
redacción del manuscrito, se realizó únicamente como apoyo técnico para mejorar la claridad del lenguaje o el análisis de información,
manteniendo siempre la responsabilidad intelectual sobre el contenido del artículo. Las herramientas de inteligencia artificial no fueron utilizadas
como autoras del manuscrito ni sustituyen la responsabilidad académica de los investigadores.
Disponibilidad de datos
Los datos que respaldan los resultados de esta investigación estarán disponibles previa solicitud razonable al autor de correspondencia,
respetando las normas éticas y de confidencialidad establecidas por la investigación.