Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 6 No. 10.1
Edición Especial UNEMI 2025
Página 553
IMPACTO DE LA PROMOCIÓN DE LA ALIMENTACIÓN SALUDABLE EN EL ESTILO
DE VIDA DE LOS ESTUDIANTES DE QUINTO GRADO DE EDUCACIÓN BÁSICA DE LA
CIUDAD DE GUAYAQUIL
IMPACT OF PROMOTING HEALTHY EATING ON THE LIFESTYLE OF FIFTH-GRADE
STUDENTS IN GUAYAQUIL
Autores: ¹Jeniffer Estefania Robalino Cheme, ²Alexandra Rocío López Bartolomé, ³Marolin
Leonarda González Castro y
4
Saul Rogelio Jiménez Bajaña.
¹ORCID ID:
https://orcid.org/0009-0009-7312-8914
²ORCID ID: https://orcid.org/0009-0000-8371-6650
³ORCID ID: https://orcid.org/0009-0000-3371-3849
4
ORCID ID:
https://orcid.org/0000-0001-9397-9251
¹E-mail de contacto: jrobalinoc2@unemi.edu.ec
²E-mail de contacto: alopezb3@unemi.edu.ec
³E-mail de contacto: mgonzalezc7@unemi.edu.ec
4
E-mail de contacto:
sjimenezb5@unemi.edu.ec
Afiliación:
1*2*3*4*
Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).
Artículo recibido: 15 de Noviembre del 2025
Artículo revisado: 27 de Noviembre del 2025
Artículo aprobado: 15 de Diciembre del 2025
¹Estudiante de Octavo semestre de la carrera de Educación Básica en línea de la Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).
²Estudiante de Octavo semestre de la carrera de Educación Básica en línea de la Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).
³Estudiante de Octavo semestre de la carrera de Educación Básica en línea de la Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).
4
Magíster en Docencia y Currículo obtenido en la Universidad Técnica de Babahoyo, (Ecuador).
Resumen
El objetivo de este estudio fue analizar el
impacto de la promoción de la alimentación
saludable en el estilo de vida de los estudiantes
de quinto grado de educación básica en la
ciudad de Guayaquil. Los objetivos específicos
incluyeron identificar la influencia de los
factores socio-culturales en la actividad física,
determinar el impacto de los factores
económicos en la nutrición, y analizar cómo los
factores políticos afectan el crecimiento físico.
Se utilizó una metodología cuantitativa con una
encuesta a 25 estudiantes de quinto grado,
centrada en sus hábitos alimenticios y su estilo
de vida. Los resultados mostraron que el 41.2%
de los estudiantes afirma que la promoción de
la alimentación saludable tiene un impacto
"siempre" en su estilo de vida, mientras que el
37.5% indicó que la promoción afecta "a
veces". Un 21.2% mencionó que la promoción
"nunca" afecta su estilo de vida. Esto sugiere
que, aunque la mayoría de los estudiantes han
experimentado un cambio positivo en sus
hábitos alimenticios, factores como la
disponibilidad de alimentos saludables y la
influencia socioeconómica afectan la
implementación constante de estos hábitos. La
principal conclusión es que la promoción de la
alimentación saludable tiene un impacto
positivo en la mayoría de los estudiantes, pero
las barreras socioeconómicas y culturales
limitan su efectividad. Es necesario fortalecer
las políticas públicas para garantizar el acceso
equitativo a una nutrición adecuada.
Palabras clave: Alimentación saludable,
Estilo de vida, Nutrición, Hábitos
alimenticios, Políticas públicas.
Abstract
The objective of this study was to analyse the
impact of promoting healthy eating on the
lifestyle of fifth-grade primary school students
in the city of Guayaquil. Specific objectives
included identifying the influence of socio-
cultural factors on physical activity,
determining the impact of economic factors on
nutrition, and analysing how political factors
affect physical growth. A quantitative
methodology was used with a survey of 25
fifth-grade students, focusing on their eating
habits and lifestyle. The results showed that
41.2% of students said that the promotion of
healthy eating ‘always’ has an impact on their
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lifestyle, while 37.5% said that the promotion
‘sometimes’ affects it. Twenty-one point two
per cent mentioned that promotion ‘never’
affects their lifestyle. This suggests that,
although most students have experienced a
positive change in their eating habits, factors
such as the availability of healthy foods and
socio-economic influence affect the consistent
implementation of these habits. The main
conclusion is that the promotion of healthy
eating has a positive impact on most students,
but socioeconomic and cultural barriers limit
its effectiveness. Public policies need to be
strengthened to ensure equitable access to
adequate nutrition.
Palavras-chave: Healthy eating, Lifestyle,
Nutrition, Eating Habits, Public policies.
Resumo
O objetivo deste estudo foi analisar o impacto
da promoção de uma alimentação saudável nos
estilos de vida de alunos do quinto ano do
ensino fundamental em Guayaquil, Equador. Os
objetivos específicos incluíram identificar a
influência de fatores socioculturais na atividade
física, determinar o impacto de fatores
econômicos na nutrição e analisar como os
fatores políticos afetam o crescimento físico.
Foi utilizada uma metodologia quantitativa,
empregando um questionário aplicado a 25
alunos do quinto ano, com foco em seus hábitos
alimentares e estilos de vida. Os resultados
mostraram que 41,2% dos alunos afirmaram
que a promoção de uma alimentação saudável
sempre impacta seus estilos de vida, enquanto
37,5% indicaram que às vezes os afeta. Outros
21,2% relataram que a promoção nunca afeta
seus estilos de vida. Isso sugere que, embora a
maioria dos alunos tenha experimentado uma
mudança positiva em seus hábitos alimentares,
fatores como a disponibilidade de alimentos
saudáveis e a influência socioeconômica afetam
a implementação consistente desses hábitos. A
principal conclusão é que a promoção de uma
alimentação saudável tem um impacto positivo
na maioria dos alunos, mas as barreiras
socioeconômicas e culturais limitam sua
eficácia. O fortalecimento de políticas públicas
é necessário para garantir o acesso equitativo à
nutrição adequada.
Palavras-chave: Alimentação saudável,
Estilo de vida, Nutrição, Hábitos
alimentares, Políticas públicas.
Introducción
La promoción de la alimentación saludable es
fundamental para fomentar estilos de vida
saludables en estudiantes de quinto grado de
educación básica, una etapa clave para la
formación de hábitos alimentarios que perduran
en la vida adulta. Sin embargo, la problemática
radica en la creciente prevalencia de hábitos
alimentarios inadecuados, caracterizados por el
consumo excesivo de alimentos ultra
procesados, ricos en azúcares y grasas
saturadas, y una baja ingesta de frutas, verduras
y nutrientes esenciales. En España, de acuerdo
con un estudio del Ministerio de Sanidad,
Consumo y Bienestar Social (2022), datos
recientes de vigilancia indican que el 34% de
los niños de 6 a 9 años presentan sobrepeso u
obesidad, un porcentaje alarmante que resalta la
creciente preocupación por la salud pública en
el país. Este problema se ve agravado por un
consumo diario insuficiente de frutas y verduras
en más del 60% de esta población, lo que está
directamente relacionado con dietas
desequilibradas y de baja calidad nutricional.
Además, el elevado consumo de snacks
azucarados, bollería industrial y bebidas
carbonatadas, que constituyen más del 20% de
la ingesta calórica diaria promedio de los niños
españoles, contribuye significativamente a la
obesidad infantil.
Mientras que, en Italia, un estudio realizado por
la Organización Mundial de la Salud (2020),
revela que la prevalencia de sobrepeso en niños
alcanza el 21%, un porcentaje considerable que
refleja las dificultades para erradicar hábitos
poco saludables a una edad temprana. Este dato
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es alarmante, ya que a pesar de que las
autoridades de salud pública intentan
implementar políticas para reducir la obesidad
infantil, los comportamientos alimentarios poco
saludables persisten. Solo el 40% de los niños
en Italia cumplen con las recomendaciones de
ingesta de fibra y carbohidratos complejos,
elementos esenciales para una dieta equilibrada.
Por otro lado, un 70% de los niños consume
alimentos ultra procesados al menos tres veces
por semana, lo que agrava aún más el riesgo de
desarrollar enfermedades crónicas, como la
diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares,
enfermedades que antes se asociaban
principalmente con adultos. Por otro lado, en
Francia, un informe de Santé Publique France
(2021), muestra que el 28% de los niños entre 6
y 9 años padecen sobrepeso u obesidad, una
cifra también preocupante que refleja la
prevalencia de una mala nutrición y el
sedentarismo en la población infantil. Un 55%
de estos niños reportan una ingesta insuficiente
de frutas y verduras, lo que indica una baja
conciencia sobre la importancia de llevar una
dieta saludable y equilibrada. Además, el
consumo de alimentos ultra procesados se ha
disparado, siendo un factor clave en el aumento
de la obesidad infantil, ya que estos productos
suelen contener grandes cantidades de azúcares,
grasas saturadas y sodio, lo que favorece el
desarrollo de enfermedades crónicas.
En Quito, según la Encuesta Nacional de Salud
y Nutrición (Instituto Nacional de Estadística y
Censos, 2024), la situación de la obesidad
infantil es alarmante. El estudio revela que 1 de
cada 10 niños menores de cinco años sufre
sobrepeso u obesidad, lo que refleja una
tendencia creciente que se extiende a los
escolares. En niños y adolescentes de 5 a 19
años, se reporta un 28.3% de sobrepeso,
asociado principalmente al alto consumo de
alimentos ultra procesados como snacks,
refrescos y comidas rápidas, que predominan en
el entorno urbano de la capital. Además, la baja
ingesta de nutrientes esenciales como frutas y
verduras y la falta de actividad física
contribuyen a la prevalencia de esta condición.
Este panorama de sobrepeso infantil es
preocupante, ya que aumenta el riesgo de
desarrollar enfermedades crónicas no
transmisibles como la diabetes y la hipertensión
desde una edad temprana.
En Cuenca, los estudios locales también
confirman patrones similares en cuanto a la
prevalencia de la obesidad infantil. Según un
informe del United Nations Children’s Fund
(UNICEF) (2023), el 55% de los escolares en
Cuenca consumen regularmente comida
chatarra, lo que está directamente relacionado
con la obesidad infantil. Además, un 67% de los
encuestados citan la falta de información
nutricional como la barrera principal para
adoptar hábitos alimenticios saludables. Estos
datos son preocupantes, ya que Cuenca, aunque
es una ciudad más pequeña en comparación con
Quito, enfrenta desafíos similares en cuanto a la
disponibilidad de alimentos procesados y la
falta de educación sobre nutrición, en la cual se
reporta un 9.4% de obesidad en la población
infantil, lo que resalta la necesidad de una
mayor sensibilización sobre la importancia de
una dieta balanceada y la actividad física
regular.
En Manabí, la situación no es menos
preocupante. Un estudio reciente realizado por
la Universidad Técnica de Manabí (2023)
señala que el 32% de los niños de 5 a 14 años
en la ciudad tienen sobrepeso, y un 20% de ellos
sufren de obesidad. El consumo de comida
chatarra es igualmente alto, con más del 60% de
los niños en Portoviejo ingiriendo alimentos
ultra procesados a diario. Las bebidas
azucaradas, en particular, ocupan un lugar
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destacado en las dietas de los niños
portovejenses, representando el 15% de su
ingesta calórica total. Este alto consumo de
productos poco saludables, junto con la falta de
actividad física debido al estilo de vida urbano
y el poco acceso a espacios recreativos
adecuados, contribuye al aumento de casos de
obesidad infantil en la ciudad. La educación
nutricional sigue siendo un reto, ya que más del
40% de los padres de familia en Portoviejo
desconocen las recomendaciones básicas de una
dieta equilibrada para sus hijos.
A nivel micro, en la Escuela de Educación
básica particular " Señor De La Divina
Esperanza", la problemática se evidencia en
patrones alimentarios deficientes que impactan
directamente el estado nutricional y el estilo de
vida de los niños en edad escolar.
Observaciones en el entorno escolar muestran
que muchos estudiantes consumen
regularmente alimentos ultra procesados, como
snacks y bebidas azucaradas, durante los
recreos, mientras que la ingesta de frutas,
verduras y proteínas magras es limitada. La
falta de educación nutricional entre los
estudiantes y sus familias, combinada con la
accesibilidad a opciones de comida rápida en
los alrededores de la escuela, contribuye a estos
hábitos. Además, se observa que el consumo
frecuente de alimentos ricos en carbohidratos
simples y grasas saturadas se asocia con menor
rendimiento académico y menor participación
en actividades físicas, lo que afecta el bienestar
general. Estas observaciones destacan barreras
locales, como la falta de conocimiento sobre
alimentación saludable y la influencia de
entornos alimentarios poco favorables,
demandando intervenciones escolares
específicas para fomentar estilos de vida
saludables y mejorar el rendimiento general.
La investigación sobre el impacto de la
promoción de la alimentación saludable en el
estilo de vida de los estudiantes de quinto grado
de educación básica en la ciudad de Guayaquil
se justifica desde los ámbitos social,
pedagógico, práctico y de pertinencia,
considerando la relevancia de abordar los
hábitos alimentarios en un contexto de creciente
obesidad infantil y sus consecuencias en la
salud y el desarrollo integral. Cada ámbito
resalta la importancia de esta investigación para
generar soluciones integrales que beneficien a
la comunidad educativa y al entorno social.
Desde el ámbito social, esta investigación es
relevante porque los hábitos alimentarios
inadecuados en la infancia contribuyen a
problemas de salud pública como la obesidad,
que generan desigualdades sociales y
económicas al aumentar la carga en los sistemas
de salud. Promover una alimentación saludable
en escolares fomenta estilos de vida sostenibles
que pueden extenderse a sus familias y
comunidades, reduciendo la prevalencia de
enfermedades no transmisibles. De acuerdo a
Oudat et al. (2025), las intervenciones
tempranas en nutrición escolar tienen el
potencial de mitigar riesgos de salud a largo
plazo y promover la equidad social al
empoderar a las comunidades con
conocimientos sobre dietas saludables.
En el ámbito pedagógico, la investigación es
significativa porque los hábitos alimentarios
influyen directamente en el rendimiento
académico y el bienestar emocional de los
estudiantes. Una dieta equilibrada mejora la
concentración, la memoria y la participación en
actividades escolares, mientras que el consumo
de alimentos ultraprocesados se asocia con
menor desempeño cognitivo. Este estudio busca
generar estrategias educativas que integren la
promoción de la alimentación saludable en el
currículo escolar, fortaleciendo el desarrollo
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integral de los estudiantes. De acuerdo a
Mukkavilli et al. (2021), los programas
escolares que incorporan educación nutricional
pueden mejorar significativamente los
resultados académicos y el comportamiento en
el aula. Desde el ámbito práctico, esta
investigación es crucial porque proporciona
herramientas concretas para que escuelas,
familias y autoridades locales implementen
programas de promoción de la alimentación
saludable. Al identificar los factores que
influyen en los hábitos alimentarios de los
estudiantes de Guayaquil, se pueden diseñar
intervenciones específicas, como talleres,
campañas de sensibilización o cambios en los
comedores escolares, que sean viables en el
contexto local. De acuerdo a Irizarry et al.
(2025), las intervenciones prácticas en entornos
escolares, como la mejora de menús y la
educación nutricional, son efectivas para
modificar hábitos alimentarios en niños. En
términos de pertinencia, esta investigación
responde a una necesidad local urgente en
Guayaquil, donde los índices de sobrepeso y
obesidad infantil están en aumento,
influenciados por la urbanización y la
accesibilidad a alimentos ultraprocesados.
Abordar esta problemática en estudiantes de
quinto grado es pertinente porque esta etapa es
clave para la formación de hábitos duraderos, y
las intervenciones en este nivel pueden tener un
impacto significativo en la salud futura de la
población. De acuerdo a López et al. (2025), la
relevancia de actuar en contextos locales se ve
respaldada por la importancia de intervenciones
contextualizadas para abordar problemas de
salud pública específicos en comunidades
urbanas.
Materiales y Métodos
Entre los elementos a considerar en este
apartado, se cuentan: el tipo y diseño de
investigación, la población y muestra
(especificando el tipo de muestreo y los criterios
de inclusión / exclusión); técnicas e
instrumentos de recolección de datos, y la
técnica de análisis de datos empleada. La
formulación del problema sería ¿Cuál es el
impacto de la promoción de la alimentación
saludable en el estilo de vida de los estudiantes
de quinto grado de educación básica en la
ciudad de Guayaquil? Entre los objetivos
tenemos los siguientes: Analizar el impacto de
la promoción de la alimentación saludable en el
estilo de vida de los estudiantes de quinto grado
de educación básica de la Escuela de Educación
básica particular " Señor De La Divina
Esperanza"; Identificar la influencia de los
factores socio-culturales en la actividad física
de los estudiantes de quinto grado de educación
básica de la ciudad de Guayaquil; Determinar el
impacto de los factores económicos en la
nutrición de los estudiantes de quinto grado de
educación básica de la ciudad de Guayaquil;
Analizar cómo los factores políticos afectan el
crecimiento físico de los estudiantes de quinto
grado de educación básica de la ciudad de
Guayaquil. Lawrence (2022), lo define como
una dieta que optimiza el desarrollo humano y
previene toda forma de malnutrición. Se basa en
la variedad de alimentos para garantizar una
nutrición adecuada y apoyar la biodiversidad. El
balance entre grupos alimenticios reduce
riesgos de enfermedades y el impacto
ambiental. La moderación en la ingesta calórica
promueve un peso saludable y evita
desperdicios. Esta dieta asegura la seguridad
alimentaria para el presente y el futuro.
James et al., (2022) lo define como un cambio
dietético sostenido que se convierte en un estilo
de vida. Se fundamenta en la motivación interna
y la autonomía para adoptar una dieta
equilibrada. Incorpora hábitos diarios, como
planificar comidas nutritivas, para mantener la
consistencia. Este enfoque requiere aprendizaje
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continuo y alineación con valores personales,
como el bienestar. Así, se integra como una
práctica cotidiana y sostenible. Gaspar et al.,
(2023), lo define como una dieta variada que
incluye todos los grupos alimenticios. Prioriza
alimentos frescos y mínimamente procesados,
limitando azúcares y grasas. Respeta las señales
de hambre y saciedad, adaptándose a
necesidades por etapa de vida. Integra el placer
emocional para enriquecer la experiencia
alimentaria. De acuerdo con el modelo teórico
de Crotta et al. (2024), la alimentación
saludable se conceptualiza de manera integral,
considerando diversas dimensiones que van
más allá de los aspectos estrictamente
nutricionales. En este enfoque, la alimentación
no solo se aborda desde una perspectiva
biológica y nutricional, sino que también se
incorpora una visión sociocultural, económica,
política y ambiental. Esta concepción busca
superar las visiones reduccionistas que han
centrado el debate exclusivamente en los
componentes individuales de los alimentos,
como las calorías, las grasas o los nutrientes
específicos.
Gómez (2021), lo define como la influencia de
prácticas culturales, tradiciones y valores
sociales en la alimentación saludable. Esta
dimensión abarca la selección de alimentos
basada en identidades culturales y hábitos
comunitarios. Promueve el consumo de
alimentos tradicionales que refuerzan la
cohesión social y el patrimonio cultural. La
interacción social durante las comidas fomenta
el bienestar emocional y la adherencia a dietas
saludables. Así, la alimentación saludable se
arraiga en el contexto cultural de cada
comunidad. Swinburn et al., (2022) lo define
como la accesibilidad y asequibilidad de
alimentos nutritivos para lograr una
alimentación saludable esta dimensión
considera el costo de los alimentos y las
desigualdades económicas que limitan el
acceso. Promueve sistemas alimentarios que
prioricen opciones saludables a precios justos.
Busca reducir barreras económicas mediante
circuitos de distribución equitativos. Así,
garantiza que todos los grupos poblacionales
puedan acceder a una dieta balanceada. Hawkes
et al., (2023) lo define como el marco de
políticas públicas que fomenta sistemas
alimentarios saludables y sostenibles esta
dimensión incluye regulaciones para promover
la producción y consumo de alimentos
nutritivos el cual busca incentivar políticas que
limiten alimentos ultraprocesados y apoyen la
agricultura local garantiza entornos
alimentarios que prioricen la salud poblacional.
La teoría del aprendizaje social de Bandura
(1977), citado por Borge et al. (2021) sugieren
que los niños aprenden a comer de manera
saludable al observar a sus padres, maestros y
compañeros. Por ejemplo, si los adultos en la
escuela o en casa consumen frutas, verduras y
cereales integrales, los niños tienden a imitar
estos hábitos, lo que mejora su memoria y
atención en clases como matemáticas o ciencias
encontraron que una dieta de alta calidad, rica
en estos alimentos, está asociada con un mejor
rendimiento cognitivo, mientras que el
consumo excesivo de dulces o papas fritas
puede dificultar la concentración. La teoría del
desarrollo cognitivo de Piaget (1952), citado
por Naveed et al. (2022) indican que los niños
en edad escolar desarrollan gradualmente su
capacidad para entender qué alimentos son
saludables según su etapa cognitiva. En la etapa
de operaciones concretas (7-11 años), los niños
pueden aprender que alimentos como espinacas
o carnes magras, ricos en hierro y zinc, les
ayudan a pensar mejor y a prestar atención en la
escuela, en la cual se destacan que estos
micronutrientes son esenciales para el
desarrollo del cerebro, mejorando la atención y
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la memoria, mientras que su deficiencia puede
causar dificultades para recordar lecciones o
participar en clase el enseñar nutrición de
manera adaptada a su edad fomenta decisiones
alimenticias informadas. La teoría del
comportamiento de salud de Becker (1974),
citado por Lundqvist et al. (2023), sugieren que
los niños son más propensos a adoptar una
alimentación saludable si comprenden sus
beneficios, como tener más energía para jugar y
estudiar, y sienten que pueden controlar sus
elecciones alimenticias. Un desayuno saludable
con avena, frutas o yogur mejora la memoria a
corto plazo y la atención, lo que ayuda a los
niños a obtener mejores resultados en lectura y
matemáticas que los niños que desayunan
regularmente rinden mejor en la escuela,
mientras que saltarse el desayuno o comer
alimentos azucarados puede hacer que se
sientan cansados o distraídos.
De acuerdo a Asensio et al. (2023), el estilo de
vida se define como un constructo complejo y
genérico que engloba patrones integrados de
comportamiento, valores y prácticas cotidianas,
a menudo confundido con comportamientos de
salud específicos, pero que va más allá al incluir
aspectos sociales y culturales que influyen en la
salud general. Según Keyes et al. (2023), el
estilo de vida se concibe como un conjunto de
hábitos y prácticas diarias basadas en evidencia
que enfatizan la prevención de enfermedades
crónicas, incluyendo pilares como la nutrición,
el ejercicio, el sueño y la gestión del estrés, con
el fin de promover la salud integral en lugar de
solo el tratamiento curativo. Para Mollborn et
al. (2021), el estilo de vida se describe como
paquetes integrados de comportamientos de
salud coherentes, sustentados por identidades y
normas grupales, que pueden ser concordantes
(uniformemente saludables o no) o discordantes
(mezcla de hábitos saludables y no saludables),
influenciados por contextos sociales dinámicos
a lo largo del curso de vida. De acuerdo con
García et al. (2022), las dimensiones de la
variable estilo de vida en el contexto de la salud
y el bienestar de los niños incluyen varios
factores fundamentales como la actividad física,
la nutrición y el crecimiento. La actividad física
se refiere a la práctica regular de ejercicio, que
puede incluir una variedad de actividades como
jugar, correr, nadar o participar en deportes, las
cuales son esenciales para el desarrollo físico de
los niños. Estas actividades no solo promueven
la salud física, sino que también tienen un
impacto positivo en el desarrollo cognitivo,
mejorando aspectos como la concentración, la
memoria y las habilidades motoras. Además, la
actividad física regular contribuye a la
prevención de enfermedades como la obesidad,
la diabetes tipo 2 y las enfermedades
cardiovasculares, ya que fortalece el sistema
cardiovascular, mejora la función pulmonar y
regula el metabolismo.
De acuerdo con Veldman et al. (2021), expone
que la actividad física se conceptualiza como un
conjunto de comportamientos motores
voluntarios, como correr, saltar o participar en
juegos escolares, que forman parte del estilo de
vida de los niños y promueven su desarrollo
físico, cognitivo y social. En niños de 6-12 años,
actividades como jugar en el recreo o practicar
deportes en clases de educación física ayudan a
mejorar la concentración en asignaturas como
matemáticas y a prevenir el sedentarismo,
especialmente en entornos con alta exposición a
pantallas. Esta dimensión resalta la importancia
de acumular al menos 60 minutos diarios de
actividad moderada a vigorosa para apoyar la
salud integral. De acuerdo con Czarniecka et al.
(2023), expone que la nutrición se define como
el proceso de consumir una dieta equilibrada
con alimentos como frutas, verduras, proteínas
magras y cereales integrales, integrándose en el
estilo de vida de los niños a través de hábitos
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familiares y escolares. Para niños de 6-12 años,
comer alimentos nutritivos, como un sándwich
de pan integral con vegetales o un yogur con
fruta, les proporciona energía para estudiar y
jugar, además de fortalecer su inmunidad y
prevenir enfermedades. De acuerdo con
Balasundaram y Avulakunta (2023), expone
que el crecimiento se conceptualiza como el
aumento progresivo en el tamaño corporal y las
capacidades psicomotoras de los niños,
influenciado por un estilo de vida que incluye
una nutrición adecuada, actividad física y
descanso. En niños de 6-12 años, un estilo de
vida saludable con una dieta rica en nutrientes y
ejercicio regular, como jugar en el patio o
dormir 9-11 horas por noche, optimiza el
desarrollo físico y mental, apoyando hitos como
el aumento de estatura y la mejora en
habilidades motoras.
La teoría de la autodeterminación de Deci y
Ryan (1985), citado por Keyes et al. (2023),
propone que los niños adoptan un estilo de vida
saludable cuando se sienten motivados
intrínsecamente, es decir, cuando perciben que
sus acciones, como hacer ejercicio o comer
bien, son divertidas y valiosas para ellos. Por
ejemplo, si los niños disfrutan jugar al fútbol en
el recreo o eligen frutas porque les gustan, es
más probable que mantengan un estilo de vida
activo y nutritivo, lo que les ayuda a estar alertas
en clases como matemáticas, en la que
encontraron que un estilo de vida que combina
actividad física regular, una dieta equilibrada y
un sueño adecuado promueve la salud integral
de los niños, mientras que la falta de motivación
o entornos restrictivos puede limitar estos
hábitos. La teoría de los estilos de vida de
Cockerham (2005), citado por Mollborn et al.
(2021), sugiere que el estilo de vida de los niños
está influenciado por patrones sociales, como
las normas de su familia o escuela, que moldean
hábitos como la actividad física, la nutrición y
el descanso. Por ejemplo, si en la escuela se
promueven juegos activos durante el recreo y se
ofrecen almuerzos saludables con verduras, los
niños tienden a adoptar un estilo de vida más
saludable, lo que mejora su energía para
aprender en clases como ciencias, en la que se
encontraron que los estilos de vida saludables,
que integran ejercicio, buena alimentación y
sueño, se refuerzan en entornos que apoyan
estas prácticas, mientras que contextos con
acceso limitado a opciones saludables pueden
dificultarlas.
La teoría de la promoción de la salud de Pender
(1996), citado por Asensio et al. (2023),
sostiene que los niños adoptan un estilo de vida
saludable cuando perciben beneficios claros en
sus acciones y reciben apoyo de su entorno,
como la familia o la escuela. Por ejemplo, si los
niños entienden que dormir bien y comer
alimentos como yogur y frutas les ayuda a
sentirse fuertes para jugar y estudiar, es más
probable que adopten estos hábitos, en la cual
se destacan que un estilo de vida que incluye
actividad física regular, una dieta equilibrada y
un descanso adecuado mejora el bienestar físico
y mental de los niños, mientras que entornos
con exceso de pantallas o alimentos procesados
pueden obstaculizar estos hábitos. La
investigación adoptó un enfoque cuantitativo,
utilizando datos numéricos para analizar la
relación entre alimentación saludable y
desarrollo cognitivo en niños de quinto grado,
mediante estadísticas objetivas. Fue una
investigación básica, orientada a generar
conocimiento teórico sobre cómo los hábitos
alimenticios impactaron la memoria, atención y
rendimiento escolar, sin aplicaciones prácticas
inmediatas. El nivel fue transaccional
descriptivo, describiendo las características de
estas variables en un momento específico, sin
manipularlas. El diseño fue no experimental y
transversal, observando las condiciones
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naturales de los estudiantes en un solo
momento, sin intervenir en sus hábitos. Se
empleó un método analítico, analizando datos
para identificar correlaciones entre
alimentación y cognición mediante
herramientas estadísticas como frecuencias o
porcentajes. La población constó de 120
estudiantes de quinto grado de una institución
educativa. La muestra incluyó 25 estudiantes,
seleccionados por muestreo aleatorio simple,
garantizando representatividad mediante un
generador de números aleatorios. El
instrumento de recolección de datos fue una
encuesta estructurada compuesta por 30
preguntas formuladas en una escala ordinal.
Esta escala permitió clasificar las respuestas en
un rango de frecuencia o acuerdo,
proporcionando datos que facilitaron el análisis
de los hábitos alimenticios de los estudiantes,
como el consumo de frutas y verduras. Las
preguntas fueron cerradas, lo que permitió
obtener respuestas claras y cuantificables.
Además, la encuesta fue validada previamente a
través de un piloto con un pequeño grupo de
estudiantes para asegurar que el instrumento
fuera confiable y efectivo en la recolección de
los datos esperados. El procedimiento comenzó
con el diseño de la encuesta, basándose en las
teorías del Enfoque de Dieta Integral,
Nutrientes Clave y la Influencia del Desayuno.
Posteriormente, se seleccionaron los 25
estudiantes de la muestra utilizando muestreo
aleatorio simple. La encuesta se aplicó en el
entorno escolar, con la autorización previa de
los padres o tutores y la colaboración de los
docentes, en un solo momento para cumplir con
el diseño transversal. Los datos recolectados
fueron procesados mediante análisis estadístico,
utilizando herramientas como tablas de
frecuencia o correlaciones para identificar
relaciones entre las variables. Finalmente, los
resultados fueron interpretados a la luz de las
teorías mencionadas, evaluando si los hábitos
alimenticios saludables se asociaron con un
mejor desarrollo cognitivo.
Resultados y Discusión
A continuación, se establecen los principales
resultados obtenidos en el estudio:
Identificar la influencia de los factores socio-
culturales en la actividad física de los
estudiantes de quinto grado de educación
básica de la ciudad de Guayaquil
Tabla 1. Resultados obtenidos
Ítem
N.
n.
Siempre (alto)
A veces (medio)
n.
Nunca (bajo)
1
25
10
20
9
56
6
24
2
25
14
36
9
56
2
8
3
25
14
48
6
32
5
20
4
25
15
60
8
32
2
8
5
25
10
20
8
52
7
28
16
25
10
40
7
28
8
32
17
25
14
52
7
28
4
20
18
25
12
36
6
36
7
28
19
25
11
24
7
28
7
48
20
25
10
32
8
40
7
28
36.8
Total
38.8
Total
24.4
Fuente: elaboración propia
El análisis de los resultados de la encuesta
aplicada a los estudiantes de quinto grado de
educación básica en Guayaquil revela cómo los
factores socio-culturales influyen en la
actividad física de los estudiantes. El 36.8% de
los estudiantes realiza actividad física de
manera frecuente (siempre), lo que indica una
buena disposición para participar en actividades
físicas. Rodríguez y Sánchez (2023), explica
que este hallazgo puede estar relacionado con el
entorno escolar y familiar, ya que varios
estudios han demostrado que un ambiente de
apoyo social y acceso a actividades físicas
puede fomentar la participación regular. Los
estudiantes que tienen padres y educadores que
promueven la actividad física tienden a
involucrarse más en estas prácticas. Por otro
lado, un 38.8% de los estudiantes realiza
actividad física de forma ocasional, lo que
refleja una participación intermitente. Esto
sugiere que, aunque algunos estudiantes tienen
acceso a actividades deportivas, las barreras
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
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Página 562
socio-culturales, como la falta de tiempo, los
intereses personales o la escasez de recursos,
pueden limitar su frecuencia. Según González et
al. (2021), las barreras socioeconómicas, como
la falta de infraestructura adecuada en
comunidades vulnerables, afectan
negativamente la participación regular en
actividades físicas. Estas limitaciones pueden
generar un patrón de participación esporádica.
Un 24.4% de los estudiantes no realiza
actividad física alguna, lo que subraya la
existencia de barreras importantes, como la
desmotivación o la prevalencia de actividades
sedentarias. Esto puede estar vinculado a la
percepción cultural de que la actividad física no
es una prioridad, especialmente en contextos
donde otras formas de entretenimiento, como
los dispositivos electrónicos, tienen mayor
aceptación. Fernández et al. (2022) argumentan
que, en contextos de baja disponibilidad de
recursos y programas de actividad física en la
escuela, la participación se ve seriamente
afectada, contribuyendo a la inactividad física
de los estudiantes. Finalmente, el impacto de los
factores socio-culturales en la actividad física
de los estudiantes es también influenciado por
el contexto social y cultural en el que se
desarrollan. Zhao et al. (2021), sostienen que
los entornos donde se valora la actividad física
como parte integral de la cultura escolar y
familiar tienen una mayor probabilidad de
fomentar la participación activa entre los
jóvenes. La creación de un entorno favorable
que promueva la actividad física es clave para
mejorar los niveles de participación entre los
estudiantes.
Determinar el impacto de los factores
económicos en la nutrición de los estudiantes
de quinto grado de educación básica de la
ciudad de Guayaquil
Los resultados obtenidos de la encuesta
realizada a los estudiantes de quinto grado de
educación básica en Guayaquil sobre el impacto
de los factores económicos en la nutrición
muestran que un 43.2% de los estudiantes tiene
acceso a alimentos saludables "siempre" (alto).
Este hallazgo sugiere que, en una proporción
considerable de casos, los estudiantes disfrutan
de una alimentación adecuada. Esto puede estar
relacionado con el entorno familiar, ya que los
hogares con mayores recursos económicos
pueden asegurar una dieta balanceada. Según un
estudio de Hernández et al. (2021), el nivel
económico familiar es un factor determinante
en el acceso a una dieta nutritiva, ya que las
familias con ingresos más altos pueden costear
alimentos frescos y saludables que contribuyen
al bienestar de los estudiantes.
Tabla 2. Objetivo específico 2
Ítem
N.
n.
Siempre (alto)
n.
A veces (medio)
n.
Nunca (bajo)
6
25
14
28
7
52
4
20
7
25
14
40
6
36
5
24
8
25
14
48
6
40
5
12
9
25
10
48
11
36
4
16
10
25
14
48
7
40
4
12
21
25
12
48
6
40
7
12
22
25
11
44
11
48
3
16
23
25
13
36
8
36
4
28
24
25
13
44
5
32
7
24
25
25
13
48
7
36
5
16
Total
43.2
Total
39.6
Total
18
Fuente: elaboración propia
Sin embargo, un 39.6% de los estudiantes
reporta que consume alimentos saludables "a
veces", lo que indica una participación
moderada en cuanto a la nutrición adecuada.
Esto puede estar vinculado a limitaciones
económicas, que afectan la regularidad con la
que los estudiantes pueden acceder a productos
nutritivos. En este sentido, López y Rodríguez
(2022), afirman que las restricciones
económicas pueden dificultar la compra
frecuente de alimentos frescos, llevando a las
familias a depender de productos más
económicos y menos nutritivos, lo que afecta la
calidad de la dieta de los estudiantes. El 18% de
los estudiantes, por otro lado, indica que
"nunca" tiene acceso a alimentos saludables, lo
que refleja una falta significativa de recursos
para adquirir alimentos adecuados. En
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
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Página 563
contextos de pobreza, las familias optan por
alimentos más baratos, pero menos nutritivos,
lo que compromete la salud y el desarrollo de
los niños. Según García et al. (2021), la
inseguridad alimentaria derivada de factores
económicos influye directamente en la salud
nutricional de los niños, ya que las familias de
bajos ingresos enfrentan serias dificultades para
acceder a alimentos que cubran sus necesidades
nutricionales básicas. Además, los ítems que
analizan la disponibilidad de alimentos
saludables reflejan cómo los factores
económicos influyen en la alimentación de los
estudiantes. Los estudiantes que provienen de
familias con menor poder adquisitivo tienen
menos acceso a alimentos frescos y saludables,
lo cual se observa en los porcentajes más bajos
de respuestas positivas relacionadas con la
disponibilidad de alimentos saludables. Díaz y
Pérez (2021), indican que las limitaciones
económicas son una barrera importante para
una nutrición adecuada, ya que los hogares con
ingresos bajos no pueden acceder fácilmente a
alimentos ricos en nutrientes, lo que afecta
negativamente la salud de los niños.
Analizar cómo los factores políticos afectan
el crecimiento físico de los estudiantes de
quinto grado de educación básica de la
ciudad de Guayaquil.
Tabla 3. Objetivo específico 3
Ítem
N.
n.
Siempre (alto)
n.
A veces (medio)
n.
Nunca (bajo)
11
25
12
40
6
35
7
15
12
25
12
36
5
28
8
36
13
25
15
60
8
32
2
8
14
25
12
44
1
3
12
53
15
25
8
32
13
52
4
16
26
25
11
40
8
36
6
24
27
25
10
44
10
40
5
16
28
25
12
36
10
52
3
12
29
25
15
60
7
28
3
12
30
25
14
44
8
36
3
20
Total
43.6
Total
34.2
Total
21.2
Fuente: elaboración propia
Los resultados de la encuesta realizada a los
estudiantes de quinto grado de educación básica
en Guayaquil, sobre cómo los factores políticos
afectan su crecimiento físico, revelan diferentes
puntos de vista entre los estudiantes. Un 43.6%
de los estudiantes considera que los factores
políticos afectan "siempre" (alto) su
crecimiento físico, lo que sugiere que muchos
niños creen que las políticas del gobierno, como
las relacionadas con la salud y la nutrición
escolar, tienen un impacto positivo en su
bienestar. Esto podría deberse a que programas
como las campañas de vacunación, la
distribución de alimentos saludables o las
actividades físicas promovidas en las escuelas
les permiten crecer de manera más saludable.
Según González et al. (2023), las políticas
públicas que apoyan la salud de los niños, como
los programas de alimentación en las escuelas,
pueden ser muy útiles para mejorar su salud y
su desarrollo físico. Un 34.2% de los
estudiantes, por otro lado, opina que los factores
políticos afectan su crecimiento físico "a
veces", lo que indica que, aunque notan ciertos
beneficios, estos no son constantes o no siempre
están presentes. Es posible que algunos
estudiantes no tengan acceso regular a ciertos
programas debido a la falta de recursos o porque
las políticas no siempre se aplican de manera
equitativa en todas las áreas. Rodríguez y López
(2022), explican que las políticas públicas a
veces cambian o no se implementan de manera
continua, lo que puede generar desigualdad en
el acceso a los beneficios de la salud, afectando
a algunos estudiantes más que a otros.
Un 21.2% de los estudiantes, sin embargo,
considera que los factores políticos "nunca"
afectan su crecimiento físico, lo que puede
indicar que estos niños no sienten que las
decisiones políticas tengan un impacto directo
en su salud. Puede ser que no vean los efectos
de las políticas, como la mejora en la calidad de
la alimentación o el acceso a actividades físicas,
en su día a día. Hernández y Ramírez (2021),
mencionan que a veces los niños no perciben las
políticas públicas como algo que les beneficie
directamente, especialmente si no hay
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Página 564
seguimiento o si los programas no están bien
distribuidos entre todas las escuelas.
Finalmente, los resultados muestran que
muchos estudiantes están al tanto de la
influencia de las políticas, pero también hay
algunos que no lo ven claramente. Esto resalta
la importancia de mejorar la visibilidad y la
continuidad de las políticas de salud y
educación para que todos los niños, sin importar
su situación, puedan beneficiarse de ellas. Pérez
et al. (2022), afirman que la implementación
continua y el acceso equitativo a estos
programas son fundamentales para garantizar
que todos los estudiantes crezcan de manera
saludable.
Analizar el impacto de la promoción de la
alimentación saludable en el estilo de vida de
los estudiantes de quinto grado de educación
básica de la ciudad de Guayaquil
Los resultados obtenidos de la encuesta
aplicada a los estudiantes de quinto grado de
educación básica en Guayaquil, en relación al
impacto de la promoción de la alimentación
saludable en su estilo de vida, proporcionan una
visión clara sobre cómo las acciones dirigidas a
mejorar los hábitos alimenticios afectan sus
elecciones y comportamientos. El 41.2% de los
estudiantes afirma que la promoción de la
alimentación saludable tiene un impacto
"siempre" (alto) en su estilo de vida, lo que
sugiere que una parte significativa de los
estudiantes ha interiorizado los beneficios de
una alimentación adecuada y realiza esfuerzos
conscientes para incorporar hábitos saludables
en su día a día. Este dato es respaldado por
estudios que indican que las campañas
educativas sobre nutrición en las escuelas
pueden tener efectos positivos en los hábitos
alimenticios de los estudiantes, aumentando su
interés en consumir alimentos más saludables
(González et al., 2023). Por otro lado, un 37.5%
de los estudiantes opina que la promoción de la
alimentación saludable afecta "a veces" (medio)
su estilo de vida, lo que refleja una participación
moderada en cuanto a las decisiones
alimentarias. Esto sugiere que, aunque los
estudiantes están conscientes de los beneficios
de una dieta saludable, existen factores
externos, como el acceso limitado a alimentos
frescos o el entorno social, que pueden
dificultar la implementación constante de estos
hábitos. Según Rodríguez y López (2022), la
implementación de políticas escolares que
promuevan la alimentación saludable tiene un
impacto variable dependiendo del contexto
económico y cultural de cada comunidad.
Tabla 4. Objetivo General
Ítem
N.
n.
Siempre (alto)
n.
A veces (medio)
n.
Nunca (bajo)
1
25
10
20
9
56
6
24
2
25
14
36
9
56
2
8
3
25
14
48
6
32
5
20
4
25
15
60
8
32
2
8
5
25
10
20
8
52
7
28
6
25
14
28
7
52
4
20
7
25
14
40
6
36
5
24
8
25
14
48
6
40
5
12
9
25
10
48
11
36
4
16
10
25
14
48
7
40
4
12
11
25
12
40
6
35
7
15
12
25
12
36
5
28
8
36
13
25
15
60
8
32
2
8
14
25
12
44
1
3
12
53
15
25
8
32
13
52
4
16
16
25
10
40
7
28
8
32
17
25
14
52
7
28
4
20
18
25
12
36
6
36
7
28
19
25
11
24
7
28
7
48
20
25
10
32
8
40
7
28
21
25
12
48
6
40
7
12
22
25
11
44
11
48
3
16
23
25
13
36
8
36
4
28
24
25
13
44
5
32
7
24
25
25
13
48
7
36
5
16
26
25
11
40
8
36
6
24
27
25
10
44
10
40
5
16
28
25
12
36
10
52
3
12
29
25
15
60
7
28
3
12
30
25
14
44
8
36
3
20
Total
41.2
T.
37.53333333
T.
21.2
Fuente: elaboración propia
El 21.2% de los estudiantes, que considera que
la promoción de la alimentación saludable
"nunca" afecta su estilo de vida, indica que no
perciben un impacto directo en sus hábitos
alimenticios. Esto puede deberse a la falta de
apoyo en el hogar, la escasa disponibilidad de
productos saludables o la falta de educación
nutricional continua. Hernández y Ramírez
(2021) señalan que, a pesar de los esfuerzos en
las escuelas para promover la alimentación
saludable, muchos estudiantes no logran aplicar
estos conocimientos de manera constante, ya
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 6 No. 10.1
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Página 565
que las influencias externas, como las
decisiones familiares o la falta de recursos,
pueden limitar la efectividad de estas campañas.
Los ítems relacionados con la frecuencia con la
que los estudiantes eligen alimentos saludables
muestran que, aunque muchos estudiantes
reconocen la importancia de una dieta
equilibrada, la implementación de hábitos
saludables no es uniforme. Es posible que la
falta de recursos o la disponibilidad de
alimentos poco saludables en su entorno afecten
su capacidad para tomar decisiones saludables
en todos los casos. Pérez et al. (2022) afirman
que el acceso a una variedad de alimentos
saludables en las escuelas y comunidades es
clave para fortalecer los hábitos alimenticios
saludables entre los estudiantes.
Conclusiones
El análisis sobre el impacto de la promoción de
la alimentación saludable en el estilo de vida de
los estudiantes de quinto grado de Guayaquil
demuestra que, aunque la mayoría reconoce su
importancia, no todos adoptan hábitos
saludables de manera constante. Un 41.2% de
los estudiantes señala que la promoción influye
"siempre" en sus hábitos, mientras que un
37.5% indica que la influencia ocurre "a veces",
reflejando factores externos como la
disponibilidad de alimentos saludables. Solo un
21.2% no percibe cambios, lo que resalta que
las campañas educativas han tenido un efecto
positivo en la mayoría, aunque aún hay margen
para mejorar su continuidad y acceso a
alimentos saludables. La influencia de los
factores socio-culturales en la actividad física
de los estudiantes es importante, ya que
aquellos que cuentan con un entorno familiar y
escolar favorable suelen participar más en
actividades físicas. Sin embargo, existen
barreras como la falta de tiempo y los intereses
personales que pueden limitar esta
participación. Es esencial que las políticas
educativas y familiares fomenten la integración
de la actividad física en la rutina diaria. Las
campañas de concientización deben tener en
cuenta las realidades socioculturales locales
para garantizar su efectividad y promover
hábitos saludables de forma más inclusiva. Los
factores económicos tienen un impacto
significativo en la nutrición de los estudiantes,
ya que muchos enfrentan dificultades
económicas para acceder a alimentos frescos y
nutritivos. Aunque algunos estudiantes tienen
acceso a una dieta saludable, otros se ven
limitados por la falta de recursos, lo que afecta
la calidad de su alimentación. Las políticas
públicas orientadas a mejorar la seguridad
alimentaria en contextos de bajos ingresos son
cruciales para garantizar que todos los niños, sin
importar su situación económica, tengan acceso
a una alimentación adecuada y balanceada,
promoviendo la equidad en el acceso a la
nutrición. Los factores políticos también juegan
un papel importante en el crecimiento físico de
los estudiantes, especialmente a través de
programas gubernamentales como las
campañas de vacunación, las actividades físicas
escolares y los programas de nutrición. Sin
embargo, la percepción de los estudiantes sobre
el impacto de estos programas varía, lo que
podría reflejar la falta de continuidad o el acceso
desigual a estos beneficios. Para que todos los
estudiantes puedan beneficiarse de estos
programas, las políticas públicas deben ser
consistentes y aplicarse de manera equitativa,
asegurando que lleguen a todos los niños sin
importar su contexto socioeconómico.
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Esta obra está bajo una licencia de
Creative Commons Reconocimiento-No Comercial
4.0 Internacional. Copyright © Jeniffer Estefania
Robalino Cheme, Alexandra Rocío López
Bartolomé, Marolin Leonarda González Castro y
Saul Rogelio Jiménez Bajaña.