Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 1
Enero del 2026
Página 99
REFLEXICIONES SOBRE LA EDUCACIÓN DE LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS DE EDAD
PREESCOLAR COMO NECESIDAD SOCIAL
REFLECTIONS ON THE EDUCATION OF PRESCHOOL GIRLS AND BOYS AS A
SOCIAL NEED
Autores: ¹Karla Dariela Sierra Alarcón, ²Yaquelmi Benitez Reyes, ³Daymis Mariam Sánchez
Riverón y
4
Roberto Inocencio Chávez Chávez.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0009-0007-9944-0282
²ORCID ID: https://orcid.org/0000-0002-0778-6347
³ORCID ID: https://orcid.org/0009-0007-5899-000X
4
ORCID ID:
https://orcid.org/0000-0002-2328-5526
¹E-mail de contacto: ksierraa@estudiantesudg.co.cu
²E-mail de contacto: ybenitezreyes@udg.co.cu
³E-mail de contacto: driveron01@gmail.com
4
E-mail de contacto:
rchavezc@udg.co.cu
Afiliación:
1*2*3*4*
Universidad de Granma, (Cuba).
Artículo recibido: 21 de Diciembre del 2025
Artículo revisado: 23 de Diciembre del 2025
Artículo aprobado: 5 de Enero del 2025
¹Estudiante de 4to año de la Carrera de Excelencia Licenciatura en Educación Preescolar, Acreditada por la Junta de Acreditación
Nacional, (Cuba).
²Licenciada en Educación. Especialidad Agronomía, egresada del Instituto Superior Pedagógico “Blas Roca Calderío”, (Cuba), con 24
años de experiencia Laboral. Posee una maestría otorgada por el Instituto Central de Ciencias Pedagógicas, (Cuba), en la mención
Investigación Educativa.
³Licenciada en Educación Pedagogía-Psicología, Carrera Acreditada de Excelencia por la Junta de Acreditación Nacional, (Cuba). Recién
graduada del curso 2024-2025 con la condición Integral en la Universidad de Granma, (Cuba).
4
Licenciado en Cultura Física egresado del Instituto Superior “Blas Roca Calderío”, (Cuba). Posee una maestría del Instituto Superior
Blas Roca Calderío, (Cuba) mención en Actividad Física Comunitaria.
Resumen
Este artículo es resultado de un proceso
investigativo donde se ofrecen reflexiones en
torno a la educación de las niñas y los niños de
edad preescolar constituyendo una necesidad
social. La edad preescolar constituye una etapa
fundamental en la educación y desarrollo de la
personalidad de las niñas y los niños, en ella se
forman bases psíquicas fundamentales en el
posterior desarrollo infantil y adulta del sujeto.
En este sentido, el papel esencial, lo tienen los
maestros, como educadores profesionales, y es
una responsabilidad principalmente de los
padres, siendo éstos los primeros educadores,
por tanto, la sociedad exige que esta función la
familia la haga bien. En la sociedad la
Educación es un tema, demasiado importante
para dejarla sólo en manos de los maestros.
Palabras clave: Educación, Preescolar,
Maestros, Familia, Necesidad, Social.
Abstract
This article is the result of a research process
where reflections are, offered on the education
of preschool girls and boys, constituting a
social need. The preschool age constitutes a
fundamental stage in the education and
development of the personality of girls and
boys, in which fundamental psychic bases are
formed, in the subsequent childhood and adult
development of the subject. In this sense,
teachers, as professional educators, play he
essential role, and it is a responsibility mainly
of parents, who are the first educators, therefore
society demands that the family perform this
function well. In society, Education is an issue,
too important to be left only in the hands of
teachers.
Keywords: Education, Preschool, Teachers,
Family, Need, Social.
Sumário
Este artigo é resultado de uma pesquisa que
oferece reflexões sobre a educação infantil,
uma necessidade social. A idade pré-escolar é
uma etapa fundamental na educação e no
desenvolvimento da personalidade das
crianças, lançando bases psicológicas
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essenciais para o seu desenvolvimento
posterior na infância e na vida adulta. Nesse
sentido, os professores, como educadores
profissionais, desempenham um papel crucial,
enquanto os pais, como primeiros educadores,
têm a responsabilidade primordial. Portanto, a
sociedade exige que as famílias cumpram essa
função de forma eficaz. A educação é uma
questão importante demais para ser deixada
exclusivamente nas mãos dos professores.
Palavras-chave: Educação, Pré-escola,
Professores, Família, Necessidade Social.
Introducción
La educación cubana ofrece respuestas
educativas a todas las necesidades que se
presentan en el desarrollo psicológico,
fisiológico y social, como expresión del
enfoque inclusivo del sistema, esta concepción
será un elemento esencial a tener en cuenta en
el perfeccionamiento de los diferentes niveles
educativos. La edad preescolar constituye una
etapa fundamental en la educación y desarrollo
de la personalidad de las niñas y los niños, en
ella se forman bases psíquicas fundamentales en
el posterior desarrollo infantil y adulta del
sujeto. En este sentido, el papel esencial lo tiene
las condiciones de vida y educación en su
desarrollo. El desarrollo que se logra en los
primeros años de vida y el papel decisivo de la
educación en su consecución, constituyen
fundamentos del modelo educativo que se
aplica en Cuba en las últimas décadas y cuya
generalización ha permitido la atención a los
niños y niñas de 0 a 6 años, haciendo realidad
su derecho a la educación. El Sistema Nacional
de Educación adquirió una dimensión
humanista, martiana, participativa y
democrática, concretando la política del Estado
cubano de que ésta fuera un derecho de todos,
lo que se revela en hechos tales como: la
realización en 1961 de la campaña de
alfabetización; la rápida extensión de los
servicios educacionales hasta los rincones más
apartados del país; la creación, en 1961, de las
primeras instituciones infantiles para hijos de
madres trabajadoras comprendidos entre los 0 a
6 años de edad, así como la extensión paulatina
de las aulas de preescolar para los niños y niñas
de 5 a 6 años. La concepción materialista-
dialéctica expuesta acerca del
condicionamiento histórico social de las
relaciones entre los hombres y de su actividad
en dicho sistema de relaciones, de la
manifestación de los rasgos contextuales en las
particularidades individuales y su importancia
en la formación y desarrollo del individuo, así
como de la significación de la subjetividad en
toda la vida social constituyen
fundamentaciones de gran valor para la
interpretación de la educación familiar a la luz
de una educación institucional dirigida al
desarrollo del niño de edad preescolar.
Materiales y Métodos
Entre los elementos a considerar en este
apartado, se cuentan: el tipo y diseño de
investigación, la población y muestra
(especificando el tipo de muestreo y los criterios
de inclusión / exclusión); técnicas e
instrumentos de recolección de datos, y la
técnica de análisis de datos empleada.
Resultados y Discusión
La creación del Instituto de la Infancia, fue un
hito en el cuidado y la atención a la niñez
cubana en sus primeros seis años, que, desde
bases jurídicas, científicas y con un verdadero
carácter interdisciplinario e intersectorial,
promovió la promulgación de leyes y decretos,
así como la realización de programas, estudios
e investigaciones científicas. Los resultados
obtenidos, en los propios contextos
económicos, políticos y socioculturales donde
crecía y se desarrollaba la infancia cubana,
propiciaron el perfeccionamiento de los
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cuidados y la educación de las niñas y niños que
asistían a los círculos infantiles y dio inicio a la
conformación de una cultura de atención
integral a este importante período de la vida del
ser humano. Las instituciones educativas
acogen a las niñas y niños, desde edades
tempranas, a partir de ese momento regulan los
contenidos de las materias en una secuencia
temporal determinada. En estas condiciones se
establecen una relación particular entre niños y
maestros en la cual el primero hace demandas
de afectos que pudieran no ser satisfechos en el
grupo familiar y que puede o no lograrlos en el
ambiente escolar. Partiendo del análisis de la
frese de Fidel Castro Ruz cuando expresó: La
educación no se inicia en las escuelas; se inicia
en el instante que la criatura nace. Los primeros
que deben ser esmeradamente educados son los
propios padres […] La educación de los hijos es
una responsabilidad principalmente de los
padres, los primeros educadores, por tanto, la
sociedad exige que esa función la familia la
haga bien. En este sentido, la educación
transciende una relación de espontaneidad,
natural que viene dada por un fenómeno
biológico el nacimiento de un hijo(a), para
adquirir carácter de obligatoriedad que es
reforzada por otras instituciones como la
escuela.
Sin embargo, esto no significa que las
convergencias de estas influencias e incluso las
posibles divergencias entre los mismos,
respondan a las necesidades de las niñas y los
niños porque la educación es un tema complejo,
controvertido, pero, tan importante para la
sociedad que no es posible no orientarlo y
dejarlo a la espontaneidad. Los autores
coinciden en guiar el análisis partiendo de la
definición de las categorías: Educación: en el
sentido amplio, es el conjunto de influencias
formativas que ejerce toda la sociedad sobre el
individuo. En el contexto escolarizado, es el
sistema de influencias consecuentemente
organizado, dirigido y sistematizado sobre la
base de una concepción pedagógica
determinada, cuyo objetivo más general es la
formación multilateral y armónica del
educando, cuyo núcleo esencial debe estar en la
formación de los valores morales, para que se
integre a la sociedad en que vive y contribuya a
su desarrollo y perfeccionamiento. Desarrollo:
es el proceso y el resultado cuya función es la
de formar hombres en plenitud de sus
facultades, tanto espirituales como físicas.
Además, partiendo que educación proviene del
infinitivo educar que es aprender a vivir en
sociedad. Para José Martí: “Educar es depositar
en cada hombre toda la obra humana que le ha
antecedido: es hacer a cada hombre resumen del
mundo viviente, hasta el día en que vive: es
ponerlo al nivel de su tiempo, para que flote
sobre él, y no dejarlo por debajo de su tiempo,
con lo que no podrá salir a flote: es preparar al
hombre para la vida”.
La educación supone interacción entre las
personas que intervienen enseñando y
aprendiendo simultáneamente, en un sistema de
relaciones personales que le confieren una
dinámica particular a este proceso. Es válido e
interesante el hecho de que la educación en su
forma sistemática, planificada es intencional,
pero también hay educación aun en el caso que
no seamos consciente de estar enseñando sin
que exista un propósito o una intención. El
Maestro en los tres contextos de actuación de su
Rol Profesional la escuela, familia y
comunidad, una triada clave para conducir la
educación (Fig. No. 1), entre los códigos de
comunicación se contempla los gritos, insultos,
lenguaje vulgar, si se violan normas de
convivencia y de buena vecindad, enseñan a sus
hijos, a nuestros alumnos, a la generación más
joven patrones comportamentales difíciles de
cambiar. Cuando se observan algunas de estas
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conductas en ellos y con asombro se preguntan
dónde lo habrán aprendido. En la casa no fue
dirán los padres. Los maestros responderán eso
es lo que ven en sus casas. Visto así, la
educación es en esencia, un problema social y
personal.
Figura 1. Contextos de actuación Rol
Profesional del Maestro.
La educación es demasiado importante para
dejarla sólo en manos de los maestros. Por lo
que los padres deben ser agentes más activos
ante el proceso educativo y de las niñas y los
niños. Comprender que la dinámica educativa
incluye a todos los miembros de esa triada, es
una actividad permanente que integra a niñas y
niños, a los maestros, a los padres y a la
comunidad en su conjunto. La educación es un
fenómeno social, producto del desarrollo
histórico alcanzado, en un momento
determinado. Como núcleo del proceso
socializador, ejerce una influencia decisiva en la
formación del hombre a lo largo de toda su vida,
y debe prepararlo para el disfrute y plenitud de
todo aquello que se derive de la misma, acorde
a la sociedad en que vive y desarrolla su vida
contribuyendo con su actuación a su desarrollo
y perfeccionamiento y que el núcleo esencial de
esa formación deben ser los valores morales. Lo
anterior por supuesto requiere un compromiso,
una toma de posición por parte del educador con
respecto los distintos acercamientos
discursivos, es decir, es el encargado de que un
grupo de niñas y niños aprendan. La labor
misma del educador implica una toma de
posición en la medida en que se erige como el
encargado de hacer llegar a los educandos las
concepciones e ideologías de la cultura, por lo
tanto, es este maestro quien, utilizando un
determinado discurso cultural y político, decide
lo que los mismos necesitan para formar parte
de la estructura social en su rol particular.
Visto así desde la concepción de la Pedagogía
cubana actual, parte de un enfoque histórico
cultural, que tienen como base de las ideas de S
L Vigotski, teniendo como premisa el carácter
rector de la educación en su relación con el
desarrollo. Sobre la educación del niño, según
L. S Vigotski, es que el proceso de crecimiento
y diferenciación de las células nerviosas implica
nuevos y sucesivos cambios funcionales, que
determinen el surgimiento de nuevas facultades
y cualidades psíquicas y señaló que al ejercer la
educación su influencia sobre estructuras que
están en franca formación y maduración,
permite actuar directamente sobre los procesos
y facultades que dependen de estas estructuras
y, como consecuencia, accionan sobre el propio
desarrollo humano. Un concepto importante a
ser considerado en la educación es la
socialización. En la trama de relaciones y
vínculos, interacciones e interrelaciones en que
se mueve el hombre, que es un ser social desde
que nace, se destaca la importancia de la
educación como núcleo del proceso
socializador, entendida como las acciones de
preparación del individuo para la vida en los
distintos ámbitos en que se desenvuelve y
desarrolla.
Para Vigotsky, el instrumento cultural se integra
en la psique del sujeto, es parte fundamental de
esta: todas las funciones psíquicas superiores
son relaciones de orden social interiorizadas,
base de la estructura social de la personalidad.
La cuestión es que la socialización, su valor,
radica no solo en hacer del individuo un ser
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social, sino cómo, mediante la interacción
social, se forma el individuo; es decir, cómo se
conforma la psiquis. Los nexos que se establece,
por un lado, entre la educación y los objetivos
sociales a que debe dar respuesta, y, por otro, la
contribución que debe brindar al desarrollo
individual, como dos polos de una cuerda en
tensión que representan los puntos de llegada y
de partida respectivamente en la importancia
del trabajo educacional. En este nexo es donde
más se aprecia la relación socialización-
educación, ya que, mientras la primera se
produce espontáneamente, la educación
impregna una dirección hacia los objetivos
sociales a tales procesos, puesto que no solo se
da en la escuela o círculo infantil, sino también
en otros ámbitos: la familia y la comunidad. Al
respecto Jurado (2002) expresa que la
educación en la actualidad se ha reconfigurado,
convirtiéndose en una práctica cultural que
compromete todos los lugares y edades de las
personas, y que ya no sólo es potestad exclusiva
de la escuela. Desde esta perspectiva la
educación infantil ya no es concebida como una
antesala de la escuela (educación pre-escolar),
sino como un proceso específico y propio de la
edad infantil (educación inicial), que debe ser
abordado desde enfoques integrales y de
desarrollo humano logrando cierta
independencia del clásico sistema escolar.
A criterio de los autores como resultado de la
investigación, la educación, que antaño era
exclusiva de la escuela, se ha convertido en una
práctica cultural que impregna todos los
procesos y espacios sociales de la sociedad
cubana actual. La escuela ha sido desbordada y
la educación ya no tiene como escenarios
exclusivos la familia y la escuela, por el
contrario, su dispersión se encuentra y ubicua
en los procesos de socialización y desarrollo
que logran ser bastante complejos y cambiantes
en la actualidad. Por tanto, es perceptible que el
problema de la educación cobra gran
importancia, pues los nuevos paradigmas
culturales tornan central el problema de la
formación humana (Jurado, 2002). Es el
momento que desde las ciencias se piensen en
las acciones destinadas a mejorar la educación
como proceso en los contextos de la escuela, la
familia y comunidad, aunque en este trabajo se
preste mayor atención en la escuela y la familia.
Con frecuencia se alzan voces que culpabilizan
a una o a otra de los problemas sociales, sin
considerar que estas instituciones reproducen
los males que aquejan a la sociedad.
Asimismo, en ocasiones se juzga que la
educación de las niñas y los niños no es buena
y se critica al círculo infantil, a la escuela y a los
maestros por estos resultados. Por su parte, los
maestros consideran que las deficiencias en el
resultado educativo son una consecuencia de la
poca cooperación de los padres. Muestra de ello
se puede observar la ejercitación de las técnicas
de dinámicas grupales que realizan con padres
y maestros en las cuales deben asumir los
maestros roles de los padres y viceversa y
discutir la cuestión de qué se debe educar en la
(escuela/familia). Por la construcción grupal a
la que se arriba en cada caso quedan espacios
vacíos en "tierra de nadie". Los padres
responsabilizan a la escuela y los maestros a la
familia. Al Hacer una analogía parecería un
juego de tenis en que la pelota es lanzada de un
lado a otro. La educación es una preocupación
de todos, el Estado le asigna una parte
considerable del presupuesto nacional; se
encaminan esfuerzo para el perfeccionamiento
del proceso y los maestros se preparan, se
califican, elevan su profesionalismo, también
con el objetivo de incrementar la calidad de la
educación. Los padres se ocupan de la
educación de las niñas y los niños, aspiran lo
mejor para ellos y el tema principal de
comunicación entre éstos se refiere a su
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actividad en la institución educativa. Por tanto,
se infiere que la educación entonces, forma
parte de las necesidades fundamentales de la
propia familia.
El Ministerio de Educación define los fines y
objetivos de la educación en el país, dicta las
políticas correspondientes en consonancia con
nuestro proyecto social. Por tanto, el fin de la
Educación en Cuba: “Formar a las nuevas
generaciones y a todo el pueblo en la
concepción científica del mundo, es decir, la del
materialismo dialéctico e histórico; desarrollar
en toda su plenitud humana las capacidades
intelectuales, físicas y espirituales del individuo
y fomentar en él, elevados sentimientos y gustos
estéticos; convertir los principios ideopolíticos
y morales comunistas en convicciones
personales y hábitos de conducta diaria.” (Tesis
y Resoluciones 1er Congreso del PCC p 369).
En el Sistema de Educación cubano el primer
eslabón lo constituye la Educación Preescolar
que abarca a las niñas y los niños de cero a seis
años, es decir, desde su nacimiento hasta su
ingreso a la Educación Primaria. Este proceso
es organizado en dos formas diferentes de
aplicación en la práctica: por vía institucional y
por vía no institucional con el fin de alcanzar el
óptimo desarrollo en las niñas y los niños de
estas edades, lo que significa lograr el máximo
desarrollo integral posible en cada uno. Las dos
vías señaladas se concretizan de la siguiente
forma:
La vía institucional, que se realiza en los
Círculos Infantiles y en las aulas de
preescolar para las niñas y los niños de
cinco a seis años en las escuelas primarias.
La vía no institucional para la atención
educativa a los niños de la Primera Infancia
es el Programa Educa a tu Hijo. Este
programa está dirigido a preparar a las
familias para qué a partir de sus propias
experiencias y saberes, realicen acciones
educativas con las niñas y los niños desde
las condiciones del hogar. Tiene un carácter
comunitario y eminentemente
intersectorial.
En él participan representantes de los distintos
organismos estatales y organizaciones sociales
(Salud, Cultura, Deporte, Federación de
Mujeres Cubanas, Asociación Nacional de
Agricultores Pequeños, Comités de Defensa de
la Revolución, entre otras), que operan en la
comunidad, integrados en un Grupo
Coordinador que coordina Educación
Municipal. En su ejecución práctica, para la
orientación a la familia, cuenta con personal
profesional (educadoras y maestras de
preescolar, auxiliares pedagógicas,
bibliotecarias, médicos y enfermeras de la
familia, técnicos de deporte, instructores de
cultura, entre otros), así como también con
personal totalmente voluntario de la comunidad
(amas de casa, jubilados y otros), los que
realizan esta labor sin percibir remuneración
alguna. Este programa se inicia con la atención
a las embarazadas, utilizando los propios
espacios que tiene diseñado el sistema de salud
de nuestro país, a partir de garantizar que
además de la atención clínica se le ofrezcan
orientaciones educativas que aseguran su
preparación para estimular el desarrollo integral
de su niña o niño durante el embarazo y al nacer.
Las niñas y los niños constituyen el más
preciado tesoro y educarlos adecuadamente
desde que nacen es primordial. En este proceso
las familias desempeñan un papel fundamental;
por eso es importante que conozcan cómo
educarlos, para que crezcan sanos, alegres,
felices y lleguen a alcanzar un desarrollo más
pleno. Existen múltiples teorías educativas y es
válido decir que, en última instancia, cada una
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responde a una concepción de la relación entre
la educación y el desarrollo, categorías de la
Pedagogía como Ciencia. Para unos, la
educación debe esperar a que el desarrollo
ocurra; para otros, es un proceso donde ambos
ocurren simultáneamente; otros entienden que
la educación antecede y guía al desarrollo.
(Díaz, 2008)
El Círculo infantil como institución
educativa
La indiscutible importancia de las edades
comprendidas entre 0 y 6 años para todo el
desarrollo integral de las niñas y los niños hace
que en las políticas educativas de nuestro país
se haya entrado seriamente a valorar cómo y por
qué vías sería posible estimular el desarrollo
general infantil: emocional, intelectual, físico,
motriz, social. En este sentido, la Convención
sobre los Derechos del Niño, adoptada por la
Asamblea de las Naciones Unidas en noviembre
de 1989 y ratificada por 191 países, declara
como 7mo principio que "El niño tiene derecho
a recibir educación, que sea gratuita y
obligatoria, por lo menos en las etapas
elementales. Se dará una educación que
favorezca su cultura general y le permita, en
condiciones de igualdad de oportunidades,
desarrollar sus aptitudes y su juicio individual,
su sentido de responsabilidad moral y social, y
llegar a ser un miembro útil de la sociedad". El
centro de Educación Infantil, tal y como hoy se
concibe, ha de ser la piedra angular donde se
produzca la educación del niño y la niña en las
primeras edades, a la vez que sirva de referente
para la formación de los padres en las propias
tareas educativas. (AMEI, 2008)
Martínez (2008) al respecto, plantea "El centro
infantil, por su propia esencia, ha de ser un lugar
en el cual los niños y niñas encuentren las
condiciones para una estancia feliz y un sano
desarrollo de su personalidad. Esto sucede así
cuando en el centro se realiza un trabajo
educativo técnicamente bien dirigido, y en el
cual sus necesidades básicas de afecto,
estimulación y socialización son plenamente
satisfechas." El Sistema cubano de Educación
Preescolar se sustenta en bases integrales que
posibilita a las niñas y los niños, más eficiencia
y calidad de vida en su instrucción. Ejecutivos
de la organización mundial de educación
preescolar significaron que en Cuba los niños de
cero a seis años cuentan con un proceso
educativo de primer orden. El círculo infantil es
la vía institucional de la Educación Preescolar
responsabilizada con lograr el máximo
desarrollo posible de las niñas y los niños,
comprendidos en las edades de cero a seis años
matriculados en dichas instituciones (Silverio,
2002). Como la institución cultural más
importante de la comunidad en la Educación
Preescolar, posee la misión de promover
condiciones educativas favorables para el pleno
desarrollo infantil, así como de su contexto
familiar y comunitario y a la vez, ejercer una
labor sistemática de orientación pedagógica y
metodológica en las aulas de preescolar de las
escuelas primarias y hacia el Programa "Educa
a tu hijo" como vía no institucional para la
atención integral a las niñas y los niños de estas
edades.
El programa de Educación Preescolar consta de
orientaciones metodológicas para su
materialización en la práctica pedagógica, y que
constituyen sugerencias a seguir por los
educadores en su aplicación. En el mismo se
plantea como principio fundamental el situar al
niño como eje central de todo el proceso
educativo para que encuentre por mismo las
relaciones esenciales, sobre la base de los
elementos que el educador organiza de manera
propicia, a su vez que enfoca la educación
preescolar en contacto directo con el medio
circundante, la coeducación desde las más
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tempranas edades y la interrelación estrecha
entre la educación familiar y la social (OEI,
2008). La igualdad de derechos y oportunidades
para todos los grupos sociales, sin distinción de
edad, sexo, color de la piel, de las características
socio-clasistas y territoriales; permite acometer
la educación como una tarea de todos, o sea del
Estado y de la población, a través de las
organizaciones e instituciones. El círculo
infantil posee todas las condiciones técnicas,
higiénicas, humanas, materiales, para satisfacer
una estancia plena y feliz de las niñas y niños, a
través, de un proceso de educación dirigido a su
desarrollo cualitativamente superior, apoyado
por los familiares.
La familia y su influencia en el desarrollo de
la niña y el niño en la edad preescolar
La familia es donde se inicia el proceso de
socialización del niño, constituye la célula
básica de la sociedad de la cual dependen en
gran medida la estructura base de la salud física
y psíquica de las personas. Como grupo
primario, en tanto institución social y fenómeno
universal de carácter natural se desarrolla de
manera activa y sujeta a un proceso histórico.
No hay consenso sobre la definición de familia,
pero existen elementos esenciales que la
distinguen de cualquier otro grupo humano, nos
referimos a: Grupo humano primario, donde las
personas se unen por lazos afectivos o
consanguíneos de forma estable y que forman
un sistema que propicia el cumplimiento de sus
funciones al contribuir al desarrollo de la
personalidad de sus miembros. Según AMEI,
2008, la familia es el grupo humano primario
más importante en la vida del individuo, la
institución más estable de la historia de la
humanidad. El hombre vive en una familia,
aquella en la que nace, y, posteriormente, la que
él mismo crea. Es innegable que cada persona,
al unirse como pareja, aporta a la familia recién
creada su manera de pensar, sus valores y
actitudes; trasmite luego a sus hijos los modos
de actuar con los objetos, las formas de relación
con las personas, las normas de comportamiento
social, que reflejan mucho de lo que cada uno
de ellos, en su temprana niñez y durante toda la
vida, aprendió en sus respectivas familias, para
así crear un ciclo que vuelve a repetirse.
La familia es la célula fundamental de la
sociedad, históricamente, ha devenido como
una institución social que, en estructura,
funciones e integración social, regula
determinadas necesidades y motivaciones
sociales y personales. Las formas típicas de
interrelación y funcionamiento familiar han ido
evolucionando en dependencia de las
formaciones económico- sociales y de las
relaciones de clases imperantes en una sociedad
concreta. Los aportes, que fueron muy valiosos
son los, de Marx y Engels sobre la familia como
relación social; en esta concepción exponen el
doble carácter de dichas relaciones: una
primordialmente biológica y otra, en esencia,
social constitutiva de las relaciones de
cooperación entre los miembros y de cuidado y
educación de los hijos, o sea, de educación
social. En nuestro país muchas de las posiciones
del marxismo, como filosofía orientadora del
proceso educativo, aparecen reflejadas en
trabajos de Patricia Ares al abordar el desarrollo
familiar a un macro nivel y a un micro nivel. La
misma, considera en un nivel macro la
evolución de la familia en un contexto histórico
amplio, es decir, en calidad de institución social
en la cual se reflejan las particularidades propias
de una sociedad, en una etapa histórica concreta
del desarrollo; y en un segundo nivel, micro,
considera a la familia como grupo social que
está determinado por un tipo específico de
relaciones familiares, conformadas
precisamente en el marco de un sistema social
dado y con un determinado funcionamiento en
correspondencia con sus propias regularidades
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internas. Estos postulados favorecen la
fundamentación de la implicación de la familia
en el contexto y la significación del contexto en
las particularidades familiares y del desarrollo
infantil.
Desde la antigüedad los pedagogos han
destacado el papel de la familia en la educación
de sus hijos. J. A. Comenius (1592-1670)
planteó, la importancia de la educación desde
los primeros años de vida, destacando el valor
de la educación, el rol de los padres y la
necesidad de orientarlos para enfrentar la tarea
de la educación de los hijos. Destaca en su
periodización del desarrollo el valor
extraordinario que tiene el papel de la familia y
en particular de la madre en la etapa de 0-6 años.
Su obra "La escuela materna" (1631) se recoge
en la historia esta obra como el primer programa
de educación preescolar a través de la familia,
es decir, como vía no institucional o no formal.
Sobre este tema se destacan también pedagogos
como Pestalozzi (1746-1827) que concedía
tanta importancia a la familia y a la vinculación
hogar-escuela que las aulas que creó para niños
de 4-5 años, las organizaban y estructuraban de
forma semejante a la vida familiar.
Posteriormente, Froebel (1782-1852), creador
de la primera institución preescolar
propiamente dicha, refiere en su concepción
sobre la edad preescolar, que un salón de clases
para estas edades debe ser como "una familia
feliz", enfatizando en el papel de los educadores
(incluyendo los padres) en la atención a las
particularidades individuales de los niños.
Explica, además, la significación que posee la
educación de la familia como vía para mejorar
la sociedad. De Froebel otro aporte a la
educación familiar fue, introducir en las
familias los materiales didácticos que creó para
satisfacer las necesidades de los padres y los
hijos mediante vías que podrían ser
consideradas de carácter comunitario;
incluyendo en dichos materiales el lenguaje y
los aspectos fundamentales para desarrollar el
intelecto de los preescolares.
En los inicios del siglo XX se destacan los
aportes de María Montessori (1880-1952) a la
educación familiar preescolar. Aún, cuando
centra su atención en la educación preescolar
institucional, consideraba que las guías
elaboradas para tales fines debían también tener
referencia para los padres y sugerencias a partir
de las interpretaciones que realiza la educadora
de lo observado en los niños y de esta forma
potenciar en el hogar las fortalezas que poseían
sus hijos. Las investigaciones sobre la familia y
su papel en la educación de los menores, se ha
desarrollado considerablemente desde diversas
disciplinas como la psicología, la sociología y
la pedagogía en la actualidad. Muchas debaten
el controvertido tema acerca de ¿quién tiene la
responsabilidad mayor, la institución educativa
o la familia? Es importante establecer que la
familia es la primera escuela y los padres son
los primeros educadores de los hijos, es el
modelo por excelencia, y la institución
educativa refuerza esa educación con
conocimientos, habilidades, hábitos,
sentimientos, valores, etc., que tienen un
carácter de mayor intencionalidad, y son
expresados en un currículo que, al mismo
tiempo, conduce a los Programas Educativos de
Centro y de las vías no formales.
Según en la Enciclopedia on-line de AMEI,
2008, se asume que el núcleo del proceso
socializador es la educación y se reconoce a la
familia como la primera escuela del niño, en la
cual sin aulas, ni pizarras todo educa, pues
forma sentimientos, actitudes, valores, de la que
solo egresa el individuo cuando va a constituir
la suya propia; se ha de estar de acuerdo en que
es necesario incidir en los padres y los primeros
maestros, con vistas al perfeccionamiento de su
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función educativa, de la acción socializadora
que a esta célula básica de la sociedad le
corresponde. La familia, como modelo social
que trasmite valores sociales, el cual depende
mucho de la sociedad donde está establecida, de
los valores sociales históricamente formados
acerca del matrimonio, la maternidad, las
funciones familiares, la educación de los hijos,
etc. Pero trasmite también valores morales que
son imitados, acerca de las normas y reglas de
conducta, regidas por las llamadas pautas de
crianza. La familia y la escuela como
complementarios educacionales convergen,
entre otros, en un punto común la función
educativa, que entre otras cuestiones
comprende, la satisfacción de necesidades
culturales de sus miembros, la superación y
esparcimiento cultural, así como la educación
de los hijos. Esta función es analizada por
algunos autores como formadora o espiritual-
cultural.
La función educativa de la familia ha tenido
siempre un interés particular para aquellos que
se ocupan de la educación y desarrollo de las
niñas y los niños, especialmente en los seis
primeros años de la vida, en que su influencia
es determinante. Arés, 2008, señala que el
proceso educativo en la familia, de ser
estimulado por la sociedad en sentido general,
responde también a un sistema de regularidades
propias para cada familia, determinado en gran
medida por las normas morales, valores,
tradiciones y criterios acerca de qué debe
educarse en los niños. Siendo imprescindible
comprender que la función educativa de la
familia no es algo dado por su simple existencia,
sino que requiere de todo un proceso de
formación en los padres, en sus familias de
origen y en el medio social en el cual se
desarrollaron, a lo que se une las posibles
transformaciones acaecidas en el sistema de
relaciones familiares y sociales, a partir del
momento en que tienen una nueva descendencia
que les obliga a asumir el papel de primeros
educadores de los hijos que acaban de crear. La
personalidad infantil se estructura en la relación
con los otros, y del predominio de lo positivo o
lo negativo va a depender la consolidación de lo
que habitualmente se denomina como madurez
y equilibrio. De ahí que haya que plantear una
reflexión sobre los distintos modelos de
ambientes familiares y las influencias
educativas que estos pueden tener en las niñas y
los niños. Se puede observar en el siguiente
cuadro (las consecuencias que ejercen sobre los
pequeños los diferentes ambientes familiares,
los cuales han sido extraídos de la experiencia
habitual:
Tabla 1. Estilos de comportamiento familiar e
influencia en las niñas y los niños
Familias rígidas
Tienen por fin imponer a sus hijos sus ideas y opiniones. Existe en
ellas una tendencia general a no querer tener en cuenta las
particularidades de los otros. Las ventajas que presenta son las de
proponer puntos de referencia muy precisos que pueden ayudar a la
toma de conciencia del exterior. Pero cuando la rigidez se combina
con una estrechez de miras y una restricción de intereses, conduce
muy a menudo a las niñas y los niños a actitudes de infantilismo o de
abandono y, más tarde, a una pobreza de la personalidad.
Climas bohemios
La consecuencia de su anarquía es muy frecuente, y destaca una
cierta forma de abandono de los hijos, que si bien no es un abandono
efectivo, sin duda, implica una falta de presencia que provoca un
abandono moral. A los niños les hace falta puntos de referencia en la
vida y bases suficientes que puedan garantizarles un sentimiento de
seguridad.
Padres ansiosos
Si su actitud va acompañada de perfeccionismo, como suele ocurrir
a menudo, hacen que sobre los hijos graviten bastantes tensiones;
este se siente espiado, estrechamente vigilado, cada uno de sus gestos
hace nacer el temor. La ansiedad de los padres provoca la ansiedad
de los hijos.
Padres infantiles
Se niegan a tomar conciencia de mismos en cuanto padres y
retroceden ante toda toma de responsabilidades, son a menudo
producto de padres posesivos. En estas circunstancias, les será muy
difícil a los pequeños situarse con relación a las figuras de sus padres,
corriendo el riesgo de no encontrar su propia identidad ni la de los
demás. En algunas ocasiones se ha dado el caso de que los niños
asumen demasiado pronto responsabilidades, en contraposición a sus
padres, convirtiéndose en pequeños adultos.
Padres incoherentes
La incoherencia de los padres deja a los infantes desprovistos de
defensas, presentando reacciones de desconcierto total, que se
manifiestan muy a menudo en una agitación absolutamente
improductiva.
Padres demasiados
indulgentes
Proporcionan a los hijos todo lo que desean: el resultado de este tipo
de reacción es en general catastrófico, ya que la niña o el niño no
soportarán ningún tipo de frustración.
Padres excesivamente
unidos
Es el caso de aquellas parejas en las que su vocación de pareja es
mucho más fuerte que la de padres. Las niñas y los niños se pueden
sentir frustrados, prescribiéndose en ellos una nostalgia por un
contacto más íntimo con los adultos, nostalgia que puede
transformarse en agresividad contra ellos.
Padre dominante
Los hijos de este tipo de padre se muestran a menudo tímidos o
inhibidos, incapaces de decidir por mismos, dificultando su
madurez. O, por el contrario, puede dar lugar a niñas y niños rebeldes
y autoritarios.
Madre dominante
Sucede cuando se da el caso de que la madre sea dominante y el padre
infantil. Los hijos encontrarán sin duda dificultades para equilibrar
su personalidad. Las niñas, al identificarse con la madre, tienen el
peligro de hacerse dominantes; los niños faltos de un modelo
apropiado de identificación tendrán tendencia a la indecisión y
augura cierta blandura.
Fuente: elaboración propia
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La Educación Infantil tiene la expectativa de
que la familia constituye su agente educativo
principal, y espera de ella apoyo, coordinación
e intercambio comunicativo; es por eso, que,
como parte de su quehacer pedagógico,
organiza a los padres, los educa, los capacita
mediante numerosas vías. Al mismo tiempo, los
padres mantienen una expectativa del centro de
Educación Infantil, o de la vía no formal en caso
de no asistir a un centro, que ayuden a
desarrollar a sus niñas o niños, que los
socialicen, que los encaminen intelectualmente.
En este doble sistema de expectativas entre la
familia y la Educación Infantil, los niños son los
vínculos que unen ambos agentes educativos, y
sobre la base de su formación y educación, se
concibe todo el sistema mutuo de
interrelaciones (AMEI, 2008). En la medida en
que la institución se vincule a la familia, irá
tendiendo un puente que posibilitará la
vinculación de los padres a las actividades que
ella convoque. El trabajo con la familia
favorece la relación educador-educando
mediante el conocimiento de la composición
familiar, formas de crianza, valores,
costumbres, normas, sentimientos, estrategias
de solución de problemas del entorno familiar.
Al respecto, González (1991) expresa "Le
corresponde a la escuela la continuación y el
complemento primeramente de la educación
recibida por el niño en el medio familiar y en
muchas cosas debe compensar déficits
importantes en la educación familiar"
Por su parte, Peralta (1998), se refirió
propiamente a la educación preescolar
institucionalizada enunciando que "el
kindergarten no sólo tiene la tarea de apoyar o
complementar la educación de la casa, sino
influir en lo que sea necesario indirectamente en
las familias, ¡aun directamente con mucho
tino!". La vinculación familia-institución
presupone una doble proyección: la institución,
proyectándose hacia la familia para conocer sus
posibilidades, necesidades, condiciones reales
de vida, capacitando y orientando a los padres
para lograr en el hogar la continuidad de las
tareas educativas: la familia, ofreciendo a la
institución información, apoyo y sus
posibilidades como potencial educativo. Sobre
esto opina López (2001) que debe lograrse la
coherencia en la dirección de estas dos
influencias, de forma tal que se conjuguen
armónicamente y una refuerce a la otra. Con
similar criterio Núñez (1999) explica que las
familias están indisolublemente ligadas a los
centros educacionales en la consecución de su
objetivo principal: educar a los hijos y que a
pesar de que ambas instituciones poseen sus
especificidades en cuanto a los objetivos,
métodos, procedimientos educativos,
contenidos, entre otros., estos deben realizar
una labor educativa coherente de una manera
que constituyen (familia y educadores)
similares ejemplos y patrones de conducta a
imitar por los pequeños en el proceso de su
formación.
Los autores consideran que entre las
expectativas de los padres con relación a los
centros de Educación Infantil está, que ofrezcan
a sus niñas y niños una educación esmerada, que
los ayude a seguir creciendo en la espiral de la
vida, con afecto, cuidados y atención. Por otra
parte, muchos padres esperan que los
educadores de sus hijos, especialistas en el
difícil arte de educar, les capaciten, ofreciendo
orientaciones y métodos concretos sobre cómo
educarlos de la mejor forma; también los
elementos necesarios para conocer los
requerimientos psicopedagógicos de cada
nuevo nivel escolar sobre las regularidades y
características de la etapa del desarrollo en que
se encuentran sus pequeños. Es evidente que
han de ser los centros de Educación Infantil el
punto de confluencia de padres, hijos y
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maestros, por ello se afirma que educar es cosa
de tres. El objetivo común de la familia y de la
institución educativa es, de manera indiscutible,
conseguir la formación integral y armónica de
las niñas y los niños. Ambas vías de actuación
han de incidir en una misma dirección para
garantizar la estabilidad y el equilibrio, factores
indispensables para su adecuado desarrollo. Al
respecto, Fidel Castro Ruz, Líder de la
Revolución, ha manifestado reiteradamente que
“educar es preparar al hombre desde que
empieza a tener conciencia, para cumplir los
más elementales deberes sociales, para producir
los bienes materiales y los bienes espirituales
que la sociedad necesita...''
Es reconocido como principio pedagógico el
carácter sistémico que se apoya en que la
consideración multifuncional se realiza
coordinadamente de forma tal que cada uno de
los elementos es parte del todo y la alteración o
cambio de enfoque de alguno de ellos afecta al
resto. Que corresponde al centro en sus
relaciones con la familia, para influir en el
proceso educativo intrafamiliar y lograr la
convergencia de las acciones sobre el educando.
No obstante, se debe tener en cuenta que la
familia cumplirá su función formativa en la
medida en que las condiciones de vida creadas
por la sociedad, las relaciones sociales
instauradas y el desarrollo de la conciencia
social, contribuyan a la formación de un
determinado modo de vida hogareño. Hay que
enfocar el proceso educativo familiar como la
actividad de un grupo socialmente
condicionado, y comprenderlo en sus
referencias socioclasistas. La Psicología y la
Pedagogía, al revelar elementos del proceso de
la formación de la personalidad en el seno de la
familia, hizo posible el surgimiento de la
educación a padres como actividad pedagógica
específica. Esta consiste en un sistema de
influencias psicológicamente dirigidas,
encaminadas a elevar la preparación de los
familiares adultos y estimular su participación
consciente en la formación de su descendencia,
en coordinación con los centros de Educación
Infantil. La educación a la familia suministra
conocimientos, ayuda a argumentar opiniones,
desarrolla actitudes y convicciones, estimula
intereses y consolida motivaciones: contribuye
a integrar la concepción del mundo en los
padres. Una eficiente educación a la familia
debe preparar a los padres para su
autodesarrollo, de tal forma que se auto
eduquen y se autorregulen en el desempeño de
su función formativa con sus hijos. La
educación familiar, con un carácter intencional
y dirigido, se realiza mediante diferentes vías.
Entre las más usuales y productivas se
encuentran:
Las escuelas de padres.
Las consultas de familia.
Encuentros individuales.
Las visitas al hogar.
Las reuniones de padres.
La participación en el aula: talleres,
encuentros, entre otros.
Como se aprecia, el centro infantil puede
contribuir decisivamente a la elevación de la
cultura de la familia; no obstante, esta
potencialidad de la institución, se dimensiona
cuando incluye en estos propósitos a la
comunidad más cercana, cuando utiliza las
posibilidades educativas de esta, sus recursos
materiales y, fundamentalmente, humanos;
cuando identifica aquellas personas que por su
autoridad, prestigio, experiencia y preparación
pueden participar en los propósitos de lograr la
educación familiar. Es por ello que evaluar la
efectividad de las acciones que se realizan con
la familia reviste una importancia capital a los
fines del trabajo y la función social que tiene el
centro infantil, pues ello repercute de modo
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directo en la consecución de los objetivos que
se plantea la institución infantil en la primera
infancia. El círculo infantil recibe a las niñas y
los niños al año de nacidos o posteriormente, le
compete entonces a dicha institución, ejercer
sus funciones de centro metodológico y cultural
de la Educación Preescolar en la comunidad, y
en especial, con las ejecutoras del Programa
"Educa a tu hijo" para garantizar la preparación
de las familias previo ingreso de sus hijos(as) a
dicho centro infantil. Le corresponde, además,
mantener las interrelaciones con las restantes
agencias educativas de la comunidad para en
conjunto y de forma permanente, proyectar
acciones con el objeto de fortalecer la labor
educativa hacia las familias y con carácter
recíproco, de la institución y de la comunidad.
La educación de las familias por las
instituciones educacionales cubanas se ha
enfocado de diferentes formas. En el Programa
de Educación Preescolar (MINED, 1994) se
valora esta actividad como una interrelación
que presupone al centro proyectándose hacia la
familia, para conocer sus posibilidades y
necesidades con vista a que los padres
continúen en el hogar la labor educativa, y a la
vez, la familia hacia la institución para ofrecer
información, apoyo y todas sus posibilidades
como potencial educativo. Según Rodríguez
(2002) no considera que la proyección del
centro hacia la familia sea solamente de
continuidad, más que ello, se trata de preparar a
la familia para que pueda desarrollar, con
autonomía el proceso educacional con sus hijos
en sus condiciones de vida pertrecharlas de las
herramientas (métodos y procedimientos) para
desarrollar con éxito dichos procesos. Por estas
razones se hace necesario y pertinente organizar
procesos, para la preparación de las familias
desde las as institucionales y no
institucionales, sustentadas en métodos
didácticos y participativos que favorezcan el
enriquecimiento mutuo y las relaciones de
bilateralidad familia-institución.
Conclusiones
La educación de las niñas y los niños de edad
preescolar constituye una obra de infinito amor,
compromiso y responsabilidad social, ya que en
esta etapa se establecen las bases emocionales,
cognitivas, éticas y sociales que acompañarán al
ser humano durante toda su vida. Educar en la
primera infancia no se limita a la transmisión de
conocimientos, sino que implica el cuidado
integral del niño y la niña como sujetos de
derechos, respetando su individualidad, ritmo
de desarrollo y contexto sociocultural. El amor
pedagógico se manifiesta en la creación de
ambientes seguros, afectivos y estimulantes que
favorezcan la curiosidad, la creatividad, la
autoestima y la confianza. Desde esta
perspectiva, la educación preescolar se
convierte en un acto profundamente humano,
donde el vínculo afectivo entre educadores,
familia y comunidad resulta esencial para
garantizar un desarrollo armónico y pleno. La
educación es una categoría eterna de la sociedad
que inicia desde el nacimiento de las niñas y los
niños y se proyecta a lo largo de toda su vida,
siendo la etapa preescolar un momento decisivo
para la formación integral del ser humano. En
estos primeros años se configuran aprendizajes
fundamentales relacionados con el lenguaje, el
pensamiento, la socialización, la autonomía y la
regulación emocional, los cuales influyen
directamente en los procesos educativos
posteriores. Concebir la educación como un
proceso continuo permite comprender que la
educación inicial no es una etapa aislada, sino
el cimiento sobre el cual se construye el
desarrollo personal, académico y social. Por
ello, invertir en educación preescolar representa
una necesidad social estratégica, ya que
contribuye a reducir desigualdades, fortalecer la
cohesión social y promover ciudadanos críticos,
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solidarios y comprometidos con su entorno. La
educación de las niñas y los niños en edad
preescolar implica la participación activa y
corresponsable de toda la sociedad, incluyendo
a la familia, la institución educativa, el Estado y
la comunidad en general. La calidad de la
educación infantil no depende exclusivamente
del docente, sino de un trabajo articulado que
garantice condiciones adecuadas de bienestar,
protección, salud y aprendizaje. La familia
cumple un rol insustituible como primer agente
educativo, mientras que el sistema educativo
debe ofrecer propuestas pedagógicas inclusivas,
contextualizadas y de calidad. Asimismo, el
Estado tiene la obligación de generar políticas
públicas que prioricen la educación inicial
como derecho fundamental y como inversión
social. En este sentido, la educación preescolar
se consolida como una responsabilidad
colectiva, cuyo impacto trasciende al individuo
y contribuye al desarrollo sostenible y
equitativo de la sociedad.
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