
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 2.2
Edición Especial II 2026
Página 885
interactivo, lúdico y positivo que reduce la
ansiedad y mejora la disposición para enfrentar
desafíos matemáticos. Posteriormente, desde las
teorías sustantivas que fundamentan esta
variable, la propuesta de Piaget (1952) indica que
los niños construyen el conocimiento mediante
la interacción directa con el entorno, por lo que
en las etapas preoperacional y de operaciones
concretas requieren experiencias manipulativas
para comprender conceptos. Así, los materiales
manipulativos permiten transformar estructuras,
explorar relaciones y visualizar ideas, lo que
promueve el tránsito del pensamiento concreto al
abstracto. De manera complementaria, Vygotsky
(1978) expone que el aprendizaje se produce
mediante la mediación y la interacción social, de
modo que los manipulativos actúan como
herramientas dentro de la Zona de Desarrollo
Próximo al facilitar que el estudiante avance con
el apoyo del docente.
Además, Kolb (1984) plantea que el aprendizaje
inicia con la experiencia concreta, por lo que los
manipulativos constituyen el punto de partida del
ciclo de aprendizaje al brindar oportunidades de
exploración, prueba, reorganización de ideas y
conceptualización, generando aprendizajes más
significativos y duraderos. La variable
dependiente, entendida como el aprendizaje de
las matemáticas, se concibe como el desarrollo
de nociones lógico-matemáticas y de
comprensión conceptual en los estudiantes, de
modo que, según Pacheco (2022), implica la
capacidad de construir y operar con conceptos
matemáticos números, operaciones, relaciones y
lógica mediante experiencias concretas que
permiten avanzar desde lo manipulable hacia lo
abstracto. En consecuencia, el aprendizaje
matemático se vincula de forma directa con el
fortalecimiento del razonamiento lógico y con la
capacidad para resolver problemas,
especialmente cuando se incorporan materiales
concretos que favorecen la interiorización de
estructuras conceptuales. En coherencia con esta
idea, bajo un enfoque contemporáneo en
investigación educativa, el aprendizaje de las
matemáticas se entiende como un proceso
complejo y multifacético en el que los
estudiantes construyen ideas fundamentales
relacionadas con número, operaciones, espacio,
magnitudes, relaciones y forma, comprendiendo
sus propiedades y conexiones tal como menciona
Jonsson (2020).
Al mismo tiempo, desarrollan habilidades
procedimentales que les permiten operar con
precisión y fluidez, mientras fortalecen su
razonamiento lógico y su estructura conceptual,
es decir, la capacidad de pensar
matemáticamente, deducir, generalizar,
argumentar, resolver problemas y aplicar
estrategias tanto en ejercicios rutinarios como en
situaciones nuevas y abiertas. Además, este
conocimiento debe ser útil y transferible a
distintos contextos, de modo que el estudiante
demuestre flexibilidad cognitiva y comprensión
profunda. Cuando el aprendizaje es significativo
y se apoya en experiencias contextualizadas o
manipulativas, también interviene un
componente afectivo que incrementa el
compromiso, el interés y el sentido de logro,
consolidando el proceso de aprendizaje. En
relación con las dimensiones de la variable, la
frecuencia de uso se refiere a cuán a menudo los
estudiantes emplean materiales manipulativos
durante las clases, lo que permite medir el nivel
de exposición a este recurso; así, como señala
García (2022), la repetición y la constancia
potencian el efecto pedagógico, dado que una
mayor regularidad se asocia con aprendizajes
más estables. De manera complementaria, la
variedad o tipología de materiales comprende los
distintos manipulativos utilizados, tales como
bloques base-diez, regletas, cubos, materiales
geométricos y recursos virtuales; por ello, según
Lafay et al. (2022), la “transparencia conceptual”