Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 4.1
Edición Especial IV 2026
exigencias administrativas y la ampliación del
población estudiada. En el nivel meso,
correspondiente al área regional, el burnout
docente se relaciona directamente con las
rol docente hacia funciones socioemocionales
han intensificado la carga laboral, generando
condiciones
propicias
para
el
desgaste
condiciones
organizacionales
de
las
profesional. Asimismo, a raíz de la pandemia y
la implementación del teletrabajo, se evidenció
un aumento significativo del estrés docente
debido a la sobrecarga laboral y a la limitada
capacidad de adaptación de los sistemas de
gestión educativa (Pazos, 2021).
instituciones educativas. En América Latina,
especialmente cuando hay limitaciones de
recursos,
se
han
identificado
niveles
significativos de agotamiento emocional y
riesgo de desarrollar el síndrome (Anzules et al.,
2021; Ordóñez et al., 2023).
A nivel macro, el síndrome de burnout docente
se configura como una problemática global
asociada a las transformaciones estructurales
Tenemos investigaciones como las de Pujol,
(2021) en donde se evidencia; una alta presencia
de factores asociados al burnout en docentes
argentinos, ya que más del 90% de los docentes
reporta elevadas demandas laborales y más del
60% presenta altos niveles de agotamiento
emocional. Del mismo modo Villamizae y
González, (2024) evidenció una baja incidencia
de burnout, ya que solo el 21.4% de los docentes
presentó señales de agotamiento emocional, sin
detectarse la presencia del síndrome en la
muestra, sin embargo, aunque la incidencia es
menor a las anteriores, no deja de ser una
problemática que puede ir en aumento si no se
controla de manera preventiva.
del
sistema educativo. En investigación
realizadas en España como las de Romero et al.,
(2023) describe; que el 90.3% de las personas
investigadas, tienden a presentar este síndrome,
y se evidencia de manera negativa en la
autoeficacia y enfoque al momento de enseñar.
De igual manera, Mohamed y Mohamed (2022)
muestran incidencia; de burnout en los docentes
investigados un 62% con un grado alto, un 33%
con un grado medio y un 5% con baja incidencia
de este síndrome, por lo que se debe tomar en
consideración la elaboración de estrategias para
afrontar esta problemática.
Otros estudios muestran niveles altos de
incidencia en mujeres donde; Se evidencian
niveles altos de agotamiento emocional en el
profesorado (M = 5.30), especialmente en
Sin
embargo,
otros
estudios
muestran
resultados distintos; por ejemplo, Santana y
Peña (2024) en su artículo donde encontró; que
el 60% de sus participantes presentan poca
incidencia de burnout, y un 30% si tienen
presencia del síndrome. Almeida et al., (2026)
muestra; que los resultados obtenidos tienen
presentan una variabilidad de un 14.3% en la
presencia de burnout es decir que las estrategias
aplicadas redujeron en cierto grado la influencia
del burnout. Andrade y Pereira (2022), exponen
lo siguiente; entre los resultados obtenidos se
evidencia que la presencia de burnout en el
41,6% de los docentes, aunque solo el 0,3%
presenta niveles severos, lo que indica una
incidencia moderada del síndrome en la
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mujeres,
lo
que
indica
una
presencia
significativa de burnout (Sáez et al., 2025).
También artículos como el de Cresp et al.,
(2025) evidenciando; un 59.3% del total de los
docentes investigados con presencia alta de
burnout. Otro caso similar corresponde al
estudio de Martin et al., (2024) evidencian un
nivel moderado de burnout (43,94%); sin
embargo, se observa un nivel alto en el
cansancio emocional (49,24%) y en la carga
laboral (51,52%), lo que indica un riesgo
significativo en los docentes. A nivel micro, en
Ecuador, el síndrome de burnout docente se