Ciencia y Educación  
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)  
Vol. 7 No. 5.1  
Edición Especial UNEMI 2026  
CIUDADANÍA DIGITAL CRÍTICA Y PARTICIPACIÓN DEMOCRÁTICA ESCOLAR EN  
ESTUDIANTES DE EDUCACIÓN BÁSICA SUPERIOR  
CRITICAL DIGITAL CITIZENSHIP AND DEMOCRATIC PARTICIPATION IN SCHOOLS  
AMONG UPPER BASIC EDUCATION STUDENTS  
Autores: ¹Yessica Yesenia Moyano Benítez, ²Heidy Malena Freire Bohórquez, ³Jennifer Daniela  
Morán Castro y 4Milton Alfonso Criollo Turusina.  
3ORCID ID: https://orcid.org/0009-0007-3568-1220  
¹E-mail de contacto: ymoyanob@unemi.edu.ec  
²E-mail de contacto: hfreireb2@unemi.edu.ec  
³E-mail de contacto: jmoranc16@unemi.edu.ec  
4E-mail de contacto: mcriollot2@unemi.edu.ec  
Afiliación: 1*2*3*4*Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).  
Artículo recibido: 20 de Mayo del 2026  
Artículo revisado: 22 de Mayo del 2026  
Artículo aprobado: 24 de Mayo del 2026  
¹Estudiante de Octavo semestre, de la carrera de Educación Básica modalidad en Línea de la Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).  
²Estudiante de Octavo semestre, de la carrera de Educación Básica modalidad en Línea de la Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).  
³Estudiante de Octavo semestre, de la carrera de Educación Básica modalidad en Línea de la Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).  
4Licenciado en Ciencias de la Educación, egresado de la Universidad de Guayaquil, (Ecuador). Magíster en Docencia Universitaria,  
egresado de la Universidad César Vallejo, (Perú). Doctorante en Educación, en la Universidad César Vallejo, (Perú).  
Resumen  
alcanzó un Alfa de Cronbach de 0,889,  
interpretado como alta consistencia interna.  
Los resultados mostraron relaciones positivas,  
moderadas y significativas entre la dimensión  
afectiva (r = 0,592; p < 0,001), cognitiva (r =  
0,637; p < 0,001), conductual (r = 0,682; p <  
0,001) y la participación democrática escolar.  
Asimismo, la relación general entre ciudadanía  
digital crítica y participación democrática  
escolar fue positiva alta y significativa (r =  
0,704; p < 0,001). Se concluye que el  
fortalecimiento de una ciudadanía digital  
El estudio tuvo como propósito determinar la  
relación entre la ciudadanía digital crítica y la  
participación  
democrática  
escolar  
en  
estudiantes de Educación Básica Superior de la  
Unidad Educativa Bernardo Valdivieso, Loja,  
2026. La investigación respondió a la  
comprender  
afectivas, cognitivas  
conductuales vinculadas al uso crítico de los  
entornos digitales se asocian con la  
intervención estudiantil en normas, diálogo,  
acuerdos, resolución de conflictos y defensa de  
necesidad  
capacidades  
de  
cómo  
las  
y
crítica  
favorece  
prácticas  
democráticas  
derechos  
dentro  
de  
la  
vida  
escolar.  
escolares más responsables, dialogantes y  
comprometidas con el bien común.  
Palabras clave: Ciudadanía digital crítica,  
Metodológicamente, se desarrolló un estudio  
de tipo básico, enfoque cuantitativo, diseño no  
experimental  
asociativo. La población estuvo conformada  
por 153 estudiantes, mientras que la muestra  
y
alcance  
correlacional  
Participación  
democrática,  
Educación Básica Superior.  
democrática,  
Alfabetización  
Convivencia  
mediática,  
quedó  
seleccionados  
integrada  
por  
31  
participantes  
muestreo no  
Abstract  
mediante  
The purpose of this study was to determine the  
relationship between critical digital citizenship  
and school democratic participation among  
upper basic education students at Unidad  
Educativa Bernardo Valdivieso, Loja, 2026.  
The research addressed the need to understand  
probabilístico por conveniencia. Para la  
recolección de información se aplicó una  
encuesta mediante un cuestionario estructurado  
de 24 ítems, distribuido en dos bloques de 12  
reactivos y valorado con escala Likert de cinco  
puntos. La confiabilidad global del instrumento  
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how affective, cognitive, and behavioral  
Metodologicamente, foi desenvolvido um  
estudo de tipo básico, abordagem quantitativa,  
delineamento não experimental e alcance  
correlacional associativo. A população foi  
composta por 153 estudantes, enquanto a  
amostra foi integrada por 31 participantes  
selecionados por meio de amostragem não  
probabilística por conveniência. Para a coleta de  
informações foi aplicado um questionário  
estruturado de 24 itens, distribuído em dois  
blocos de 12 questões e avaliado com escala  
Likert de cinco pontos. A confiabilidade global  
do instrumento alcançou um Alfa de Cronbach  
de 0,889, interpretado como alta consistência  
interna. Os resultados mostraram relações  
positivas, moderadas e significativas entre a  
dimensão afetiva (r = 0,592; p < 0,001),  
capacities related to the critical use of digital  
environments are associated with student  
involvement in rules, dialogue, agreements,  
conflict resolution, and rights advocacy within  
school life. Methodologically, the study was  
basic in nature, with a quantitative approach, a  
non-experimental design, and an associative  
correlational scope. The population consisted  
of 153 students, while the sample included 31  
participants selected through non-probabilistic  
convenience sampling. Data were collected  
through a survey using a structured 24-item  
questionnaire, organized into two 12-item  
blocks and measured with a five-point Likert  
scale. The overall reliability of the instrument  
reached a Cronbach’s alpha of 0.889,  
interpreted as high internal consistency. The  
cognitiva  
(r  
=
0,637;  
p
<
0,001),  
results  
showed  
positive,  
moderate,  
and  
comportamental (r = 0,682; p < 0,001) e a  
participação democrática escolar. Da mesma  
forma, a relação geral entre cidadania digital  
crítica e participação democrática escolar foi  
positiva alta e significativa (r = 0,704; p <  
0,001). Conclui-se que o fortalecimento de uma  
cidadania digital crítica favorece práticas  
democráticas escolares mais responsáveis,  
dialógicas e comprometidas com o bem comum.  
Palavras-chave: Cidadania digital crítica,  
significant relationships between the affective  
dimension (r = 0.592; p < 0.001), cognitive  
dimension (r = 0.637; p < 0.001), behavioral  
dimension (r = 0.682; p < 0.001), and school  
democratic participation. Likewise, the overall  
relationship between critical digital citizenship  
and school democratic participation was high,  
positive, and significant (r = 0.704; p < 0.001).  
It is concluded that strengthening critical  
digital citizenship favors more responsible,  
Participação  
democrática,  
democrática,  
Alfabetização  
Coexistência  
midiática,  
dialogical,  
and  
common-good-oriented  
democratic school practices.  
Ensino superior básico.  
Keywords:  
Democratic  
Critical  
participation,  
digital  
citizenship,  
Democratic  
Introducción  
coexistence, Media literacy, Higher basic  
education.  
En el marco de la educación contemporánea, la  
ciudadanía digital crítica y la participación  
democrática escolar constituyen ejes esenciales  
para la formación integral del estudiantado. En  
una sociedad atravesada por flujos permanentes  
de información, redes sociales y entornos  
virtuales, no basta con que los estudiantes  
accedan a herramientas tecnológicas; resulta  
indispensable que desarrollen criterios para  
Sumário  
O estudo teve como objetivo determinar a  
relação entre a cidadania digital crítica e a  
participação democrática escolar em estudantes  
da Educação Básica Superior da Unidade  
Educacional Bernardo Valdivieso, Loja, 2026.  
A pesquisa respondeu à necessidade de  
compreender como as capacidades afetivas,  
cognitivas e comportamentais vinculadas ao uso  
crítico dos ambientes digitais se associam à  
intervenção estudantil em normas, diálogo,  
acordos, resolução de conflitos e defesa de  
analizar  
contenidos,  
reconocer  
riesgos,  
argumentar con fundamento y actuar con  
responsabilidad. De este modo, la escuela  
asume el desafío de formar sujetos capaces de  
intervenir con conciencia ética, sentido crítico y  
direitos  
dentro  
da  
vida  
escolar.  
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compromiso ciudadano. Bajo este enfoque, la  
determinar la relación entre apoyo social, uso de  
medios digitales y participación política en  
línea. Aplicaron un enfoque cuantitativo  
correlacional, con encuesta online, escala Likert  
y modelamiento SEM en 6.855 participantes;  
57,2% fueron mujeres. Los coeficientes  
evidenciaron asociaciones positivas entre apoyo  
social y uso digital (β = 0,427) y entre uso  
digital y participación política (β = 0,686), lo  
que permite advertir que la ciudadanía digital  
crítica requiere mediación social y espacios de  
respaldo relacional.  
problemática surge cuando el uso cotidiano de  
la tecnología no se acompaña de procesos  
educativos orientados a la reflexión, el  
discernimiento y la participación responsable.  
En  
numerosos  
contextos  
escolares,  
los  
estudiantes interactúan de manera constante en  
espacios digitales, pero no siempre cuentan con  
herramientas para identificar desinformación,  
discursos agresivos o prácticas que debilitan la  
convivencia. Esta situación también limita su  
involucramiento en experiencias democráticas  
dentro de la escuela, donde opinar, dialogar,  
proponer y decidir debería convertirse en una  
práctica formativa permanente y significativa.  
Aunado a lo anterior, en Ghana se observan  
avances parciales en ciudadanía digital, aunque  
persisten diferencias que limitan su proyección  
participativa. Salifu et al. (2025), en Gender  
disparities in digital citizenship: Insights from  
economics students in higher education,  
analizaron diferencias de género en ciudadanía  
digital. Utilizaron metodología cuantitativa,  
diseño transversal correlacional, técnica de  
encuesta e instrumento Digital Citizenship  
Scale en 247 estudiantes; 52,6% fueron  
hombres y 47,4% mujeres. Los resultados  
mostraron mayor puntuación en habilidades  
técnicas (M = 5,13) y menor en activismo  
político en internet (M = 3,30); además, los  
hombres alcanzaron una media de 3,58 frente a  
2,99 en mujeres. Este comportamiento deja ver  
que el dominio tecnológico no siempre se  
traduce en participación democrática digital  
inclusiva.  
Desde  
esta  
perspectiva,  
en  
Taiwán  
la  
problemática se relaciona con las brechas de  
acceso digital que condicionan la formación  
cívica escolar. Chen et al. (2024), en Influences  
of internet  
access on civic knowledge  
measurement in Taiwan, analizaron si el acceso  
a internet incidía en la medición del  
conocimiento  
cívico.  
Desarrollaron  
una  
investigación cuantitativa, correlacional, con  
análisis secundario de datos del ICCS 2016,  
mediante evaluación DIF y regresión latente.  
Identificaron seis ítems con funcionamiento  
diferencial; cinco de ellos, equivalentes al  
83,3%, favorecieron a estudiantes con internet  
en casa. Estos hallazgos sugieren que la  
desigualdad digital interfiere en el aprendizaje  
cívico y debilita condiciones para una  
participación democrática más equitativa.  
En Estados Unidos la problemática se expresa  
En esta línea, en China la problemática revela  
que la participación política digital no depende  
únicamente del acceso tecnológico, sino  
también del soporte social que rodea a los  
jóvenes. Yang et al. (2025), en Resilience under  
the chilling effect: how social support and  
en  
la  
débil  
consolidación  
sostenidas  
de  
prácticas  
la  
participativas  
durante  
adolescencia. Lanza et al. (2025), en Adolescent  
volunteering in the United States: associations  
with friendship and behavior outcomes,  
examinaron la relación entre voluntariado y  
digital  
media  
reshape  
online  
political  
ajuste  
social.  
Desarrollaron  
un  
estudio  
participation among Chínese youth, buscaron  
cuantitativo correlacional de corte transversal,  
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mediante análisis de la National Survey of  
juego  
y
aprendizajes  
sociopolíticos,  
Children’s Health. Reportaron que 46%  
evidenciando niveles todavía modestos de  
apropiación política juvenil. A la luz de lo  
expuesto, en Brasil, Rubim et al. (2025), en  
Exclusão digital e seus impactos sobre a  
proficiência no ENEM: um estudo com  
concluintes do ensino médio de baixa renda  
entre 2015 e 2023, investigaron el impacto del  
acceso domiciliario a internet y computador en  
estudiantes de bajos ingresos. Utilizaron una  
participaba  
en  
voluntariado,  
28%  
tenía  
dificultades para mantener amistades, 34%  
había sufrido acoso, 12% había acosado a otros  
y 7% presentaba problemas de conducta. En ese  
marco, la menor implicación prosocial aparece  
asociada con vínculos sociales más frágiles y  
con menores bases para el desarrollo de hábitos  
democráticos duraderos.  
metodología  
cuantitativa  
con  
modelos  
Bajo este enfoque, en Guatemala, Arévalo  
(2025), mediante Democracia, universidad  
pública y participación estudiantil, analizó las  
condiciones de la participación estudiantil en la  
Universidad de San Carlos. El estudio recurrió  
a una encuesta aplicada a estudiantes de Ciencia  
estadísticos sobre una muestra de 1,5 millones  
de alumnos del tercer año de secundaria.  
Aunque el resumen accesible no detalla todos  
los porcentajes descriptivos internos, sí permite  
advertir la magnitud del problema: se analizó el  
100% de una cohorte masiva de egresados  
pobres, mostrando que la exclusión digital sigue  
afectando trayectorias educativas y, con ello,  
limita condiciones básicas para una ciudadanía  
escolar más crítica e informada.  
Política  
para  
y
examinar  
debilidad  
percepciones  
democrática.  
de  
exclusión  
Los  
resultados revelaron que apenas 15,10%  
consideró suficientes los espacios cívicos,  
38,80% valoró la enseñanza ciudadana como  
poco efectiva o inefectiva, 44,10% se sintió  
frecuentemente motivado para participar en  
elecciones externas y 37,70% manifestó apatía.  
Ese panorama deja ver una cultura participativa  
aún frágil, intermitente y vulnerable al  
desencanto institucional.  
Partiendo de esta premisa, en Colombia,  
Restrepo  
(2023),  
en  
Redes  
en las  
sociales  
y
participación  
política  
elecciones  
presidenciales de 2022 en Colombia, examinó  
el papel de las plataformas digitales en la  
movilización  
política  
contemporánea.  
El  
trabajo se desarrolló con enfoque cuantitativo y  
análisis de redes, atendiendo el comportamiento  
digital en el proceso electoral. Entre los datos  
que recupera el estudio, Colombia registraba  
cerca de 38 millones de usuarios activos en  
redes sociales y, en un estudio postelectoral  
citado por la autora, 65,3% de los encuestados  
afirmó ser usuario habitual, frente a 34,7% que  
no lo era. Esto sugiere que la conectividad  
amplía la exposición política, aunque no  
garantiza participación crítica ni sostenida. En  
virtud de lo expuesto, en Cuenca, provincia del  
Azuay, Indacochea et al. (2025), en Relación de  
las habilidades cognitivas y el desarrollo escolar  
en estudiantes del subnivel media, buscaron  
En este contexto, en Argentina, Imhoff et al.  
(2024),  
en  
el  
artículo  
Videojuegos  
y
socialización política: evaluación del potencial  
político de los videojuegos, se propusieron  
explorar  
la  
relación  
entre  
aprendizajes  
sociopolíticos, eficacia y participación políticas  
en docentes y estudiantes de nivel superior.  
Aplicaron una metodología cuantitativa, de tipo  
correlacional y transversal, con técnica de  
encuesta e instrumentos psico políticos en 750  
participantes; 52,5% fueron mujeres, 74%  
estudiantes y 83% pertenecía a universidades  
públicas. Los datos mostraron asociaciones  
significativas, como r = .199 entre horas de  
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determinar la relación entre ambas variables en  
la Unidad Educativa Dr. Benigno Malo.  
Aplicaron metodología cuantitativa,  
reflexivas. A partir de esta realidad, en la  
población estudiantil de Educación Básica  
Superior de la Unidad Educativa Bernardo  
investigación correlacional, técnica de campo e  
instrumentos psicopedagógicos validados; la  
muestra registró 102 casos válidos, equivalentes  
Valdivieso,  
de  
la  
ciudad  
de  
Loja,  
la  
problemática  
puede  
manifestarse  
en  
dificultades para discernir la veracidad de los  
contenidos que circulan en medios digitales,  
argumentar con fundamento, dialogar con  
respeto y participar de forma activa en los  
espacios democráticos de la vida escolar. En  
esta muestra, tales limitaciones no solo  
comprometen la convivencia cotidiana, sino  
que también restringen la construcción de una  
cultura participativa sólida, consciente y  
coherente con las exigencias formativas del  
contexto educativo actual.  
al  
100%.  
Los  
resultados  
mostraron  
correlaciones significativas con p < 0,05, lo que  
deja entrever que debilidades cognitivas limitan  
trayectorias escolares más sólidas.  
En consonancia con ello, en el escenario  
ecuatoriano  
vinculado  
a
Ambato  
y
a
problemáticas juveniles comparables, Tello et  
al. (2024), en Adolescentes de Pujilí: Adicción  
al internet y su impacto en la adaptación  
conductual escolar, examinaron la relación  
entre uso problemático de internet y adaptación  
Dado este escenario, la investigación encuentra  
una sólida razón de ser en el tejido social,  
porque la ciudadanía digital crítica ya no  
constituye un aprendizaje accesorio, sino una  
necesidad para convivir, informarse y participar  
responsablemente en comunidades atravesadas  
por pantallas, plataformas y flujos permanentes  
de información. En esa línea, Rivera et al.  
(2025) sostienen que la alfabetización mediática  
e informacional, asumida como política pública,  
fortalece la credibilidad de los contenidos y  
contribuye a cerrar brechas digitales. Desde esa  
perspectiva, estudiar esta relación permite  
responder a una demanda social concreta:  
formar estudiantes capaces de discernir,  
dialogar y actuar con responsabilidad en  
conductual.  
Desarrollaron  
un  
estudio  
cuantitativo, no experimental y correlacional,  
mediante encuesta, con el IAC y la EAIL en 205  
estudiantes. Hallaron 75,6% con adicción leve,  
100% de adaptación educativa alta y apenas  
36,10% de adaptación familiar, patrón que  
sugiere tensiones digitales con efectos escolares  
y socioemocionales.  
En el marco de esta  
discusión, la problemática de la ciudadanía  
digital crítica y la participación democrática  
escolar adquiere una relevancia creciente en los  
sistemas  
educativos  
contemporáneos.  
La  
Organización de las Naciones Unidas para la  
Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)  
advierte que la educación para la ciudadanía  
global en la era digital debe preparar a los  
estudiantes para acceder, analizar críticamente,  
crear y compartir información de manera  
responsable, especialmente en redes sociales y  
otros entornos digitales. Esta orientación  
permite reconocer que no basta con incorporar  
escenarios  
democráticos  
cada  
vez  
más  
mediados por lo digital.  
Toda vez que los problemas escolares necesitan  
respuestas aplicables y no solo descripciones  
teóricas, este estudio posee una utilidad  
operativa evidente para la institución educativa.  
La comprensión de cómo se vincula la  
ciudadanía digital crítica con la participación  
democrática escolar puede orientar decisiones  
tecnología  
al  
aula;  
también  
resulta  
indispensable formar criterio, juicio ético y  
compromiso participativo para evitar prácticas  
superficiales, desinformadas o escasamente  
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sobre normas de convivencia, acompañamiento  
y la participación en un momento decisivo de la  
trayectoria escolar. En consonancia con ello,  
Teves et al. (2025) señalan que la convivencia  
democrática se relaciona positivamente con el  
clima escolar, lo cual refuerza la relevancia de  
estudiar esta problemática en un escenario  
educativo concreto y plenamente vigente.  
estudiantil, uso pedagógico de redes y  
prevención de conflictos derivados de la  
interacción virtual. En ese sentido, Saez y  
López (2025) muestran que la escuela enfrenta  
el desafío de formar ciudadanos digitales en  
contextos donde los jóvenes producen y  
consumen  
contenidos  
que  
moldean  
sus  
Conviene precisar que la ciudadanía digital  
crítica puede entenderse como una formación  
integral que rebasa el uso técnico de  
dispositivos y plataformas, pues implica actuar  
de manera segura, ética y reflexiva dentro de los  
entornos virtuales. En esa dirección, López et  
al. (2024) sostienen que este constructo articula  
educación, empoderamiento, protección y  
acceso a las tecnologías, de modo que el sujeto  
no solo interactúa en línea, sino que comprende  
las implicaciones de sus decisiones, protege su  
información y participa con responsabilidad en  
la vida digital. De forma complementaria, la  
ciudadanía digital crítica también puede  
concebirse como la capacidad de analizar,  
valorar y producir contenidos con criterio,  
especialmente en escenarios saturados de  
información. Desde esta mirada, Rivera et al.  
(2025) explican que la alfabetización mediática  
e informacional constituye una base sustantiva,  
porque permite cuestionar críticamente lo que  
se lee, se escucha y se consume en medios y  
plataformas.  
vínculos, sus percepciones y sus formas de  
convivencia. Por ello, la investigación ofrece  
insumos concretos para diseñar estrategias de  
intervención acordes con la realidad estudiantil.  
En el terreno formativo, el valor de esta  
investigación se sostiene en su aporte al  
quehacer pedagógico, pues permite repensar la  
enseñanza no solo como transmisión de  
contenidos,  
sino  
como  
construcción  
de  
capacidades para convivir, deliberar y participar  
con sentido ético. Analizar estas variables  
favorece la generación de experiencias de  
aprendizaje donde el estudiante no sea un  
receptor pasivo, sino un sujeto que reflexiona  
argumenta y se involucra en decisiones  
colectivas. En coherencia con ello, Zavala et al.  
(2024)  
evidencian  
que  
las  
estrategias  
vivenciales fortalecen la competencia de  
participación democrática en estudiantes de  
educación secundaria, lo que respalda la  
necesidad de enfoques pedagógicos activos,  
contextualizados y orientados al ejercicio  
ciudadano dentro de la escuela.  
Así, la variable no se limita al acceso  
tecnológico, sino que incorpora discernimiento,  
credibilidad de fuentes y toma de decisiones  
informadas frente a los mensajes que circulan  
en el ecosistema digital. En sintonía con este  
planteamiento, la ciudadanía digital crítica  
puede definirse, además, como una práctica de  
convivencia consciente que exige reconocer  
problemas, dialogar sobre ellos y responder de  
manera responsable frente a las dinámicas de las  
redes sociales. Al respecto, Saez y López (2025)  
De cara al contexto institucional, la pertinencia  
del estudio se vuelve aún más clara al situarse  
en estudiantes de Educación Básica Superior de  
la Unidad Educativa Bernardo Valdivieso, en la  
ciudad de Loja, un nivel en el que se consolidan  
hábitos de interacción, juicio crítico y  
posicionamiento frente a la vida colectiva.  
Indagar esta relación en dicha población resulta  
oportuno porque aporta evidencia situada para  
comprender cómo se configuran la convivencia  
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muestran que educar para la convivencia digital  
que los jóvenes se expresan, se relacionan y  
enfrentan tensiones en entornos digitales, lo que  
permite comprender esta dimensión como un  
soporte esencial para una convivencia virtual  
respetuosa y reflexiva.  
supone ayudar a los estudiantes a identificar  
experiencias en redes, comprender conflictos y  
cuestionar la naturalización de violencias en  
línea. Bajo esta lógica, la ciudadanía digital  
crítica involucra reflexión, juicio ético y  
compromiso con interacciones más respetuosas  
y democráticas.  
En el plano del pensamiento crítico, la  
dimensión cognitiva alude a la capacidad de  
interpretar, analizar y valorar de forma razonada  
la información que circula en el entorno digital.  
No basta con acceder a contenidos; resulta  
indispensable examinar su veracidad, reconocer  
intencionalidades y construir criterios propios  
para tomar postura frente a ellos. Al respecto,  
Hernández et al. (2024) sostienen que la  
Desde una perspectiva sustantiva, la ciudadanía  
digital crítica puede comprenderse como una  
construcción formativa que integra la manera en  
que las personas piensan, valoran y actúan  
dentro de los entornos digitales. En este sentido,  
Webster (2025) plantea que la ciudadanía  
digital y su educación no deben reducirse al  
dominio instrumental de la tecnología, sino  
entenderse como un proceso más amplio,  
alfabetización  
mediática, informacional y  
digital integra conocimientos, habilidades y  
actitudes que permiten a los ciudadanos  
desenvolverse críticamente ante los medios y la  
organizado  
afectivas y conductuales, mediante las cuales el  
individuo interpreta críticamente la  
en  
dimensiones  
cognitivas,  
información.  
Desde  
esta  
perspectiva,  
la  
dimensión cognitiva constituye una base  
decisiva para ejercer una ciudadanía digital  
verdaderamente crítica.  
información, desarrolla sensibilidad ética frente  
a su interacción en línea y asume prácticas  
responsables en la vida digital. Bajo esta  
mirada, la variable adquiere un sentido  
Desde su expresión práctica, la dimensión  
conductual se manifiesta en las acciones  
concretas que el estudiante desarrolla en los  
escenarios digitales, tales como participar con  
responsabilidad, verificar información antes de  
compartirla y utilizar recursos tecnológicos con  
sentido formativo y ético. Esta dimensión  
traduce el pensamiento y los valores en  
comportamientos observables dentro de la  
cultura digital. En este sentido, Méndez (2025)  
señala que la alfabetización informacional en  
educación secundaria fortalece la formación  
ciudadana cuando promueve no solo el manejo  
técnico de recursos, sino también usos  
profundamente  
educativo,  
porque  
supone  
formar estudiantes capaces de participar en  
espacios virtuales con criterio, respeto y  
conciencia de las implicaciones sociales de sus  
decisiones.  
Desde una comprensión socioformativa, la  
dimensión afectiva de la ciudadanía digital  
crítica se relaciona con las disposiciones  
emocionales y éticas que orientan la interacción  
de los estudiantes en espacios virtuales. Esta  
dimensión implica sensibilidad frente al otro,  
autorregulación  
en  
la  
comunicación  
y
conciencia del efecto que pueden generar los  
mensajes difundidos en redes. En esa línea,  
Otero (2024) plantea que el uso de redes  
responsables,  
reflexivos  
y
socialmente  
comprometidos de la información, rasgo que da  
sustento a una conducta digital crítica y  
consciente. En rigor, la Teoría de la ciudadanía  
digital, propuesta por Mike Ribble en 2007,  
sociales  
se  
vincula  
con  
habilidades  
socioemocionales que influyen en la manera en  
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permite comprender la variable como un  
ecosistema mediático complejo. Esta teoría  
resulta especialmente pertinente porque integra  
pensamiento crítico, lectura de medios y  
proceso formativo orientado a que las personas  
participen en los entornos digitales de manera  
responsable, segura y éticamente fundada.  
Desde esta perspectiva, la ciudadanía digital no  
se limita al manejo instrumental de dispositivos,  
sino que abarca normas de comportamiento,  
ejercicio de derechos y toma de decisiones  
conscientes en la red. En consonancia con esta  
lectura, López et al. (2024) sostienen que la  
ciudadanía digital se ha consolidado como un  
campo vinculado con inclusión, participación y  
uso responsable de las tecnologías, lo que  
refuerza su valor como base conceptual para  
estudiar prácticas digitales con sentido social y  
educativo.  
responsabilidad  
indispensables  
comunicativa,  
elementos  
con  
para desenvolverse  
autonomía en la cultura digital contemporánea.  
Desde una evidencia reciente, Rivera et al.  
(2025) explican que la alfabetización mediática  
e informacional constituye un eje estratégico  
para fortalecer la credibilidad de los contenidos,  
reducir brechas y preparar a la ciudadanía para  
un consumo y producción mediática más  
consciente, aspecto que sustenta con claridad  
esta teoría en el campo educativo actual.  
En atención a esta perspectiva, la participación  
democrática escolar puede comprenderse como  
un proceso de involucramiento real del  
De cara a este horizonte, la Teoría de la  
ciudadanía digital crítica, formulada por  
estudiantado  
en  
la  
vida  
institucional,  
Moonsun  
Choi  
en  
2016,  
amplía  
esa  
especialmente en la construcción de acuerdos,  
el respeto de normas compartidas y la  
resolución de conflictos desde una lógica de  
corresponsabilidad. No se trata únicamente de  
opinar, sino de asumir un lugar activo dentro de  
la comunidad educativa, con capacidad para  
incidir en decisiones que afectan la convivencia  
cotidiana. En esa dirección, Tume (2024)  
plantea que la convivencia participativa y  
democrática en la escuela se articula alrededor  
de la participación estudiantil, las normas de  
convivencia, la responsabilidad, la democracia  
y el manejo de conflictos, elementos que  
permiten entender esta variable como una  
práctica colectiva y formativa.  
comprensión al subrayar que no basta con  
comportarse adecuadamente en internet, sino  
que también es necesario cuestionar las  
relaciones de poder, las desigualdades y las  
violencias que circulan en los espacios digitales.  
Bajo este enfoque, la formación ciudadana en  
línea exige reflexión, juicio ético y capacidad de  
problematizar lo que parece normalizado en  
redes y plataformas. En esa dirección, Saez y  
López (2025) muestran que la convivencia  
digital en la escuela debe enseñarse desde una  
mirada crítica, capaz de identificar problemas,  
reconocer  
experiencias  
en  
redes  
y
desnaturalizar violencias, lo cual dialoga de  
manera directa con la propuesta sustantiva de  
Choi.  
Sobre este fundamento, la participación  
democrática escolar también puede definirse  
como una experiencia relacional que fortalece  
el clima escolar cuando los estudiantes son  
escuchados, dialogan, ejercen liderazgo y se  
reconocen en un entorno de justicia e inclusión.  
Desde esta mirada, la democracia en la escuela  
no se agota en mecanismos formales, sino que  
Bajo una proyección más amplia, la Teoría de  
la alfabetización mediática e informacional,  
impulsada por la UNESCO en 2011, concibe la  
formación ciudadana digital como la capacidad  
de acceder, evaluar, interpretar y producir  
información de manera crítica dentro de un  
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se expresa en interacciones cotidianas donde la  
manera reflexiva y justa. Así, participar  
democráticamente dentro de la escuela significa  
aprender a escuchar, deliberar, consensuar y  
actuar con sentido ético en favor del bien  
común, rasgos que otorgan a esta variable un  
profundo valor pedagógico, ciudadano y social.  
voz del alumno adquiere valor pedagógico y  
social. En este sentido, Teves et al. (2025)  
sostienen que la convivencia democrática  
integra  
dimensiones  
como  
participación,  
diálogo y resolución de conflictos, justicia y  
equidad, convivencia pacífica, autonomía y  
liderazgo, e inclusión y diversidad, lo que  
permite concebir esta variable como una  
condición sustantiva para una vida escolar más  
equitativa y participativa.  
A la luz de esta delimitación, la dimensión  
normas de convivencia y valores democráticos  
se comprende como el conjunto de principios,  
acuerdos y referentes éticos que orientan la vida  
escolar hacia el respeto mutuo, la equidad y la  
participación responsable. Esta dimensión no se  
agota en el cumplimiento formal de reglas, sino  
que implica interiorizar valores que legitiman la  
convivencia con otros en un marco de  
reconocimiento y corresponsabilidad. En esa  
dirección, Correa (2024) sostiene que las  
prácticas democráticas en la escuela se articulan  
estrechamente con los valores de la persona y  
con acciones pedagógicas inclusivas que  
fortalecen la democratización del currículo y la  
vida institucional.  
En correspondencia con ello, la participación  
democrática escolar puede asumirse, además,  
como una expresión concreta de la formación  
ciudadana, mediante la cual los estudiantes  
aprenden a ejercer derechos, cumplir deberes,  
deliberar con otros y comprometerse con el  
bienestar común desde el contexto escolar. Esta  
variable posee, por tanto, un alcance ético y  
cívico, porque prepara a los sujetos para  
intervenir de manera responsable en los asuntos  
colectivos. Bajo esa lectura, Colmenares (2024)  
sostiene que la formación ciudadana debe  
entenderse como un ejercicio activo y  
responsable, sustentado en el conocimiento de  
derechos y deberes y en el respeto a los demás,  
En relación con lo anterior, la dimensión  
diálogo, acuerdos y resolución de conflictos  
alude  
a
la  
capacidad  
de  
construir  
la  
entendimientos  
compartidos  
mediante  
aspecto  
que  
otorga  
a
la  
participación  
escucha, la deliberación y la búsqueda de  
salidas pacíficas frente a las tensiones  
cotidianas del entorno escolar. Desde esta  
perspectiva, la participación democrática exige  
aprender a conversar con respeto, negociar  
posiciones y transformar el conflicto en  
oportunidad formativa. En este sentido, Onofre  
et al. (2025) advierten que los conflictos en el  
aula no deberían resolverse desde esquemas  
autoritarios, sino a través de una mediación  
docente que favorezca habilidades sociales,  
convivencia dialogante y respuestas más justas  
y educativas. Bajo una comprensión ciudadana  
más amplia, la dimensión defensa de derechos  
humanos y fortalecimiento de la democracia  
democrática escolar un sentido profundamente  
educativo y social.  
En  
clave  
formativa,  
la  
participación  
democrática escolar puede comprenderse,  
según el modelo teórico de Zavala et al. (2024),  
como una competencia que se construye en la  
experiencia cotidiana del estudiante cuando  
aprende a convivir con otros desde el respeto, el  
diálogo y la defensa de los derechos humanos.  
Desde esta mirada, la variable no se reduce a  
intervenir  
ocasionalmente  
en  
actividades  
escolares, sino que implica involucrarse en la  
elaboración de normas de convivencia, asumir  
acuerdos colectivos y resolver conflictos de  
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refiere a la formación de estudiantes capaces de  
esa dirección, Mota (2025) señala que el  
constructivismo social de Vygotsky ofrece un  
enfoque integral para atender la diversidad y  
reconocer su dignidad, respetar la de los demás  
y comprometerse con prácticas orientadas al  
bien común y a la justicia social. No se trata solo  
de conocer derechos y deberes, sino de  
asumirlos como base para intervenir éticamente  
en la vida colectiva. Al respecto, Sánchez et al.  
(2024) plantean que la formación ciudadana  
resulta decisiva para promover participación  
activa, valores democráticos y construcción de  
sociedades más justas, lo que otorga a esta  
dimensión un marcado sentido político y  
educativo.  
fortalecer  
el  
acompañamiento  
docente,  
promoviendo un ambiente educativo inclusivo  
y colaborativo, rasgos que dialogan claramente  
con una formación democrática en la escuela.  
Llevada al terreno del entendimiento común, la  
Teoría de la acción comunicativa, planteada por  
Jürgen Habermas en 1981, aporta una base  
especialmente valiosa para interpretar la  
participación democrática escolar como una  
práctica  
argumentación y la búsqueda de acuerdos  
legítimos. Bajo este enfoque, participar  
democráticamente implica escuchar, justificar  
posiciones reconocer al otro como  
sustentada  
en  
la  
palabra,  
la  
Bajo este prisma pedagógico, la Teoría de la  
democracia y la educación, formulada por John  
Dewey en 1916, concibe la escuela como un  
espacio de vida compartida en el que se aprende  
a participar, deliberar y construir lo común  
desde la experiencia. Su aporte resulta decisivo  
para comprender la participación democrática  
escolar, porque la participación democrática  
escolar no se reduce al cumplimiento de  
normas, sino que se fortalece cuando el  
estudiante interviene activamente en una  
comunidad de aprendizaje. En correspondencia  
con ello, Prince (2024) destaca que la pedagogía  
social de Dewey se sustenta en la interacción  
comunitaria, las experiencias previas y la  
democracia participativa articulada con el  
trabajo colaborativo.  
y
interlocutor válido dentro de la vida colectiva.  
En sintonía con esta idea, Mena (2025) recupera  
a Habermas para subrayar la importancia del  
diálogo público en la revitalización de la  
democracia, aunque también advierte que los  
entornos comunicativos pueden distorsionarse  
cuando ciertos discursos se amplifican y otros  
se silencian, cuestión que vuelve aún más  
necesaria una educación escolar centrada en la  
comunicación ética y deliberativa.  
En la actualidad, la formación de los estudiantes  
no puede limitarse al dominio instrumental de  
la tecnología, puesto que el entorno digital  
también exige criterio, responsabilidad y  
capacidad para participar de manera consciente  
en la vida escolar. En este marco, la ciudadanía  
digital crítica se convierte en un componente  
esencial para que los adolescentes analicen la  
información que consumen, regulen sus  
interacciones en línea y asuman posturas  
respetuosas frente a los demás. Cuando estas  
capacidades no se consolidan adecuadamente,  
la participación democrática escolar puede  
verse afectada, debilitando el diálogo, la  
Mirada desde la interacción social, la Teoría  
sociocultural del aprendizaje, propuesta por Lev  
Vygotsky en 1934, permite entender que la  
participación democrática escolar se construye  
en relación con otros, mediante el diálogo, la  
mediación y la cooperación cotidiana. Desde  
esta perspectiva, el estudiante no aprende a  
convivir democráticamente en soledad, sino en  
escenarios donde intercambia significados,  
negocia acuerdos y desarrolla capacidades  
sociales con acompañamiento pedagógico. En  
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convivencia y la construcción de acuerdos  
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dentro de la comunidad educativa. Por ello,  
surge la necesidad de plantear el siguiente  
problema de investigación: ¿cuál es la relación  
entre ciudadanía digital crítica y participación  
La investigación fue de tipo básico, porque su  
propósito central no consistió en aplicar un  
programa de intervención ni en transformar de  
forma inmediata una práctica institucional, sino  
en ampliar la comprensión teórica sobre la  
relación entre ciudadanía digital crítica y  
participación democrática escolar. Su aporte se  
orientó a producir conocimiento disciplinar  
sobre dos construcciones educativas de alta  
relevancia en la formación adolescente y en la  
convivencia escolar contemporánea. El estudio  
se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, dado  
que las manifestaciones de ciudadanía digital  
crítica y participación democrática escolar  
fueron traducidas en datos organizables,  
democrática  
escolar  
en  
estudiantes  
de  
Educación Básica Superior de la Unidad  
Educativa Bernardo Valdivieso, Loja, 2026?  
Se plantea como objetivo general determinar la  
relación entre ciudadanía digital crítica y  
participación  
democrática  
escolar  
en  
estudiantes de Educación Básica Superior de la  
Unidad Educativa Bernardo Valdivieso, Loja,  
2026. En aporte significativo se construyen los  
objetivos específicos, que se encaminan en la  
búsqueda de determinar la relación entre  
comparables  
e
interpretables  
mediante  
dimensión  
afectiva  
y
la  
participación  
procedimientos de medición. Esta elección fue  
coherente con la necesidad de observar  
tendencias, frecuencias y niveles de relación  
entre las respuestas emitidas por los estudiantes  
de la muestra. Por ello, se privilegió una  
democrática escolar de la muestra, identificar la  
relación entre dimensión cognitiva y la  
participación democrática escolar del objeto de  
estudio, evaluar la relación entre dimensión  
conductual y la participación democrática  
escolar de la unidad de análisis.  
aproximación  
objetiva,  
sistemática  
y
verificable, en la que cada respuesta fue  
codificada con claridad y convertida en  
evidencia para contrastar el comportamiento  
conjunto de los componentes estudiados.  
Bajo esta línea de análisis, la investigación se  
orienta a comprobar si la ciudadanía digital  
crítica constituye un factor asociado de manera  
significativa con la participación democrática  
escolar en los estudiantes de Educación Básica  
Superior de la Unidad Educativa Bernardo  
Valdivieso. Desde esta perspectiva, la hipótesis  
investigativa sostiene que existe una relación  
significativa entre ambas variables, mientras  
que la hipótesis nula plantea la inexistencia de  
dicha relación. De este modo, el trabajo  
permitirá obtener evidencia para comprender si  
el desarrollo de competencias críticas en el  
En  
términos  
metodológicos,  
el  
trabajo  
respondió a un diseño no experimental, puesto  
que no se manipularon deliberadamente las  
condiciones  
componentes analizados ni se introdujeron  
tratamientos pedagógicos sobre los  
en  
que  
se  
expresaron  
los  
participantes. El fenómeno fue observado tal  
como se presentó en su escenario habitual,  
respetando la dinámica cotidiana de la  
institución educativa. Esta decisión permitió  
examinar con mayor fidelidad las prácticas,  
percepciones y comportamientos que formaron  
parte de la experiencia estudiantil.En cuanto a  
su profundidad analítica, el estudio se ubicó en  
un alcance correlacional asociativo, debido a  
ámbito  
digital fortalece  
la  
participación  
estudiantil en los espacios democráticos  
escolares, aportando una base clara para futuras  
decisiones pedagógicas e institucionales.  
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que se buscó identificar la existencia, dirección  
Con el mismo criterio de simetría interna, el  
segundo bloque abordó la participación  
e intensidad de la relación entre ciudadanía  
digital crítica y participación democrática  
escolar, así como entre las dimensiones  
democrática escolar con 12 ítems organizados  
en tres dimensiones: normas de convivencia y  
valores democráticos; diálogo, acuerdos y  
resolución de conflictos; y defensa de derechos  
humanos y fortalecimiento de la democracia.  
Esta organización aseguró correspondencia  
entre los componentes del estudio, sus  
dimensiones, indicadores e ítems.  
afectiva,  
cognitiva  
y
conductual  
y
la  
participación democrática escolar. Por esta  
razón, el análisis no pretendió establecer  
causalidad, sino reconocer la fuerza de  
asociación entre los componentes estudiados.  
La población estuvo conformada por 153  
estudiantes de Educación Básica Superior de la  
Unidad Educativa Bernardo Valdivieso, de la  
ciudad de Loja, matriculados en el período  
académico correspondiente al año 2026. Para  
concretar el trabajo empírico, la muestra quedó  
establecida en 31 estudiantes, considerados  
como unidad de análisis directa de la  
investigación. Esta cantidad permitió trabajar  
con un grupo manejable, accesible y coherente  
con las condiciones reales del levantamiento de  
información en el centro educativo. Para la  
elección de los participantes se utilizó un  
muestreo no probabilístico por conveniencia,  
La escala valorativa adoptada fue de tipo Likert  
de cinco puntos, por considerarse adecuada para  
captar con mayor precisión la intensidad de las  
percepciones y  
comportamientos  
de  
los  
estudiantes frente a los enunciados del  
cuestionario. Las opciones de respuesta se  
organizaron de la siguiente manera: Siempre =  
5, Casi siempre = 4, A veces = 3, Casi nunca =  
2 y Nunca = 1. Para fortalecer la calidad técnica  
del instrumento, el contenido fue sometido a  
juicio de tres expertos, quienes revisaron  
claridad, pertinencia, coherencia y relevancia de  
los ítems antes de su aplicación definitiva.  
debido  
a
que  
los  
estudiantes  
fueron  
En referencia al rigor científico, el instrumento  
fue sometido al coeficiente Alfa de Cronbach,  
en el que se estableció un índice global de  
0,889, lo que determinó una confiabilidad alta.  
seleccionados según criterios de disponibilidad,  
acceso institucional y factibilidad operativa. En  
el plano operativo, la técnica principal de  
recolección fue la encuesta, por tratarse del  
Este  
resultado  
significó  
que  
los  
ítems  
medio  
más  
adecuado  
para  
registrar  
mantuvieron  
una consistencia  
interna  
percepciones, comportamientos y frecuencias  
de actuación de manera simultánea en el grupo  
estudiado.  
homogénea con los componentes estudiados.  
Respecto del procesamiento de los datos, la  
información se recogió de forma directa en el  
En lo relativo al instrumento, se diseñó un  
cuestionario estructurado único integrado por  
aula, previa autorización  
organización del cronograma de aplicación.  
Luego, las respuestas fueron revisadas,  
codificadas y transferidas a una matriz de  
análisis para detectar omisiones,  
institucional y  
24  
ítems  
distribuidos  
en  
dos  
bloques  
equivalentes. El primer bloque correspondió a  
ciudadanía digital crítica y contó con 12 ítems  
organizados en tres dimensiones: afectiva,  
cognitiva y conductual. Cada dimensión se  
desarrolló mediante dos indicadores y cada  
indicador quedó representado por dos ítems.  
inconsistencias y patrones de respuesta.  
Además, se efectuó la prueba de normalidad,  
sobre los puntajes totales. El valor de  
significancia fue p = 0,132; al ser superior a  
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0,05, se indica que la distribución es normal.  
principios de respeto, no maleficencia y uso  
honesto de la información. Ello implicó evitar  
cualquier procedimiento que generara presión,  
Por ello, considerando que los ítems fueron  
trabajados con escala Likert y analizados  
mediante puntajes totales, se empleó el  
coeficiente de correlación de Pearson para  
responder al objetivo general y a los objetivos  
específicos.  
incomodidad  
o
estigmatización  
en  
los  
estudiantes, así como interpretar los datos con  
rigor, sin alterarlos ni forzar conclusiones  
ajenas a la evidencia. En correspondencia con  
ello, Romero et al. (2025) señalaron que la  
En resguardo de la autonomía de los  
participantes, la investigación asumió el  
consentimiento informado como una exigencia  
irrenunciable. Antes de aplicar el cuestionario,  
se explicó con lenguaje claro el propósito del  
investigación  
educativa  
debe  
resguardar  
consentimiento, anonimato y confidencialidad  
como parte de un proceder ético coherente en  
todas sus etapas.  
estudio,  
la  
naturaleza  
el uso  
voluntaria  
académico  
de  
de  
la  
la  
Resultados y Discusión  
participación,  
A continuación, se presenta el objetivo  
específico 1: Identificar la relación entre la  
información y la posibilidad de retirarse sin  
consecuencias. Este aspecto cobró especial  
valor porque el trabajo involucró estudiantes y  
requirió transparencia desde el inicio del  
proceso. En esa dirección, Calle et al. (2025)  
advirtieron que el consentimiento informado  
solo cumple su función ética cuando realmente  
aclara el manejo de la información y los  
posibles riesgos vinculados al resguardo de los  
datos. En protección de la intimidad de la  
muestra, el estudio garantizó confidencialidad y  
anonimato durante todas sus fases. Ningún  
cuestionario incluyó nombres propios, y la  
dimensión  
afectiva  
y
la  
participación  
democrática escolar de la muestra. Con base en  
la tabla 1, se identificó una relación positiva  
moderada y estadísticamente significativa entre  
la dimensión afectiva de la ciudadanía digital  
crítica y la participación democrática escolar. El  
coeficiente de Pearson alcanzó r = 0,592, con  
una significancia bilateral de p < 0,001, lo cual  
permite  
afirmar  
que  
las  
disposiciones  
emocionales,  
la  
empatía  
digital  
se  
y
la  
autorregulación  
comunicativa  
asocian  
favorablemente con la intervención estudiantil  
en prácticas democráticas dentro de la  
institución. En términos concretos, cuando los  
estudiantes controlan sus reacciones en línea,  
consideran el impacto de sus mensajes y evitan  
conductas agresivas en entornos digitales,  
tienden a mostrar mayor disposición para  
respetar normas, escuchar a sus compañeros,  
dialogar y participar en decisiones colectivas.  
Desde esta perspectiva, la relación hallada  
confirma que la dimensión afectiva no  
constituye un componente secundario de la  
identificación  
de  
cada  
estudiante  
fue  
reemplazada por códigos alfanuméricos para  
impedir  
asociaciones  
directas  
con  
las  
respuestas.  
Del mismo modo, los resultados se presentaron  
de forma agrupada, evitando cualquier  
exposición individual. Sobre este punto, Díaz y  
García (2024) remarcaron que la  
confidencialidad debe preservarse en todo  
momento para asegurar privacidad, anonimato  
y uso responsable de la información recabada.  
ciudadanía  
digital,  
sino  
una  
base  
Desde  
una  
perspectiva  
de  
integridad  
socioemocional que sostiene la convivencia  
democrática en la escuela.  
investigativa, también se observaron los  
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Tabla 1. Correlación de la dimensión afectiva y la participación democrática escolar  
Correlaciones  
Dimensión afectiva  
Correlación de Pearson  
Sig. (bilateral)  
Dimensión afectiva  
Participación democrática escolar  
1
31  
0,592  
0,000  
31  
N
Participación democrática escolar  
Correlación de Pearson  
Sig. (bilateral)  
0,592  
0,000  
31  
1
31  
N
Fuente: Elaboración propia.  
Este resultado dialoga con Yang et al. (2025),  
quienes evidenciaron que el apoyo social y el  
uso digital se vinculan con la participación  
política juvenil, lo que permite comprender que  
la interacción digital necesita soporte relacional  
se asocia con vínculos más frágiles, mientras  
que Sáez y López (2025) sostuvieron que la  
convivencia digital escolar exige reconocer  
experiencias,  
conflictos  
y
violencias  
naturalizadas en línea. En consecuencia, el  
resultado obtenido sugiere que educar la  
sensibilidad digital favorece una participación  
escolar más respetuosa, empática y deliberativa.  
La tabla 2 evidencia los resultados del objetivo  
específico 2: Determinar la relación entre la  
para  
transformarse  
en  
participación  
significativa. De manera similar, Otero (2024)  
advirtió que las habilidades socioemocionales  
influyen en la forma en que los jóvenes se  
expresan y enfrentan tensiones en redes  
sociales. Asimismo, Lanza et al. (2025)  
mostraron que la menor implicación prosocial  
dimensión  
cognitiva  
y
la  
participación  
democrática escolar de la unidad de análisis.  
Tabla 2. Correlación de la dimensión cognitiva y la participación democrática escolar  
Correlaciones  
Dimensión cognitiva  
Correlación de Pearson  
Sig. (bilateral)  
Dimensión cognitiva  
Participación democrática escolar  
1
31  
0,637  
0,000  
31  
N
Participación democrática escolar  
Correlación de Pearson  
Sig. (bilateral)  
0,637  
0,000  
31  
1
31  
N
Fuente: Elaboración propia  
A partir de la tabla 2, se observó una relación  
positiva moderada y significativa entre la  
dimensión cognitiva de la ciudadanía digital  
crítica y la participación democrática escolar. El  
valor de r = 0,637, acompañado de una  
significancia de p < 0,001, evidencia que la  
capacidad para analizar información, evaluar  
fuentes digitales y reconocer intencionalidades  
comunicativas se vincula de manera importante  
con la participación estudiantil en espacios  
democráticos. Dicho de otro modo, los  
estudiantes que verifican contenidos antes de  
compartirlos diferencian información confiable  
de opiniones sin sustento y reconocen posibles  
manipulaciones digitales muestran mejores  
condiciones para opinar con fundamento,  
argumentar sus puntos de vista y participar de  
forma crítica en la vida escolar. A la luz de lo  
expuesto, el resultado obtenido refuerza la  
importancia del pensamiento crítico como eje  
de la formación ciudadana en contextos  
mediados por tecnología. Chen et al. (2024)  
evidenciaron que las brechas de acceso a  
internet pueden incidir en la medición del  
conocimiento cívico, lo cual muestra que el  
desarrollo cognitivo de la ciudadanía depende  
de condiciones digitales equitativas. En  
concordancia con ello, Salifu et al. (2025)  
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encontraron que las habilidades técnicas no  
actitudes para desenvolverse críticamente ante  
la información. En consecuencia, la dimensión  
cognitiva aparece como un puente entre el uso  
siempre se traducen en activismo político en  
línea, por lo que el acceso y el dominio  
instrumental requieren complementarse con  
juicio crítico. Asimismo, Rubim et al. (2025)  
demostraron que la exclusión digital afecta  
de  
medios  
digitales  
y
la  
participación  
democrática informada dentro del aula. La tabla  
3 evidencia el objetivo específico 3: Evaluar la  
relación entre la dimensión conductual y la  
participación democrática escolar del objeto de  
estudio.  
trayectorias  
Hernández et al. (2024) sostuvieron que la  
alfabetización mediática, informacional y  
digital integra conocimientos, habilidades y  
educativas,  
mientras  
que  
Tabla 3. Correlación de la dimensión conductual y la participación democrática escolar  
Correlaciones  
Dimensión conductual  
Correlación de Pearson  
Sig. (bilateral)  
Dimensión conductual  
Participación democrática escolar  
1
31  
0,682  
0,000  
31  
N
Participación democrática escolar  
Correlación de Pearson  
Sig. (bilateral)  
0,682  
0,000  
31  
1
31  
N
Fuente: elaboración  
Según los datos de la tabla 3, la dimensión  
conductual de la ciudadanía digital crítica  
mantuvo una relación positiva moderada-alta y  
significativa con la participación democrática  
escolar. El coeficiente r = 0,682, con p < 0,001,  
permite sostener que las acciones concretas  
asociadas al uso ético de la tecnología, la  
participación responsable en línea y el reporte  
de contenidos violentos o discriminatorios se  
relacionan de forma consistente con la vida  
democrática escolar. En este sentido, no basta  
con saber analizar información o sentir empatía  
digital; también resulta necesario actuar  
responsablemente, utilizar la tecnología con  
fines formativos, respetar la privacidad de otros  
y participar en comunidades digitales de manera  
declarativos. Restrepo (2023) mostró que la  
conectividad amplía la exposición política,  
aunque no garantiza participación crítica ni  
sostenida, lo que coincide con la necesidad de  
convertir el acceso digital en actuación  
responsable. De forma análoga, Arévalo (2025)  
identificó fragilidad en los espacios cívicos y  
apatía estudiantil, situación que permite  
comprender que la participación requiere  
prácticas sostenidas y no intervenciones  
ocasionales.  
Además, Zavala et al. (2024)  
evidenciaron que las estrategias vivenciales  
fortalecen la competencia de participación  
democrática, mientras que Tume (2024) vinculó  
la convivencia participativa con normas,  
responsabilidad, democracia y manejo de  
conflictos. Por consiguiente, la dimensión  
conductual se configura como el componente  
más cercano a la participación democrática  
escolar, porque traduce el criterio digital en  
acciones éticas, colaborativas y comprometidas  
con el bien común. La figura 1 muestra el  
objetivo general, sobre, determinar la relación  
constructiva.  
Bajo  
esta  
lectura,  
el  
reconocimiento aparece como la dimensión con  
mayor fuerza relacional frente al En este  
sentido, el hallazgo pone en evidencia que la  
ciudadanía digital crítica alcanza mayor fuerza  
cuando  
se  
expresa  
en  
comportamientos  
observables y no solo en conocimientos  
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entre ciudadanía digital crítica y participación  
democrática escolar en estudiantes de  
(2025) planteó que la ciudadanía digital integra  
dimensiones  
conductuales,  
cognitivas,  
lo cual  
afectivas  
coincide con  
y
Educación Básica Superior de la Unidad  
Educativa Bernardo Valdivieso, Loja, 2026.  
el  
comportamiento observado en el presente  
estudio, donde las tres dimensiones se asociaron  
positivamente  
con  
la  
participación.  
En  
consonancia con ello.  
Rivera et al. (2025) explicaron que la  
alfabetización mediática informacional  
e
fortalece la credibilidad de los contenidos y  
contribuye a reducir brechas digitales, aspecto  
indispensable para participar con fundamento.  
Del mismo modo, Teves et al. (2025)  
sostuvieron que la convivencia democrática se  
relaciona positivamente con el clima escolar,  
mientras que Colmenares (2024) afirmó que la  
formación ciudadana exige conocimiento de  
derechos, deberes y respeto a los demás. En  
definitiva, el resultado general muestra que  
formar ciudadanos digitales críticos no solo  
mejora el uso de tecnología, sino que también  
fortalece la cultura democrática de la institución  
educativa.  
Figura 1: Gráfico de dispersión entre  
ciudadanía digital crítica y participación  
democrática escolar  
Fuente: Elaboración propia.  
Con base en la figura 1, se evidenció una  
relación positiva alta y estadísticamente  
significativa entre la ciudadanía digital crítica y  
la participación  
democrática  
escolar. El  
coeficiente de Pearson fue r = 0,704, con p <  
0,001, lo cual permitió aceptar la hipótesis  
investigativa y rechazar la hipótesis nula. Este  
resultado indicó que, a mayor desarrollo de  
ciudadanía digital crítica, mayor tendencia a  
participar de manera democrática en la escuela.  
Conclusiones  
En síntesis, se concluyó que existió una relación  
positiva alta y estadísticamente significativa  
entre la ciudadanía digital crítica y la  
participación  
democrática  
escolar  
en  
estudiantes de Educación Básica Superior de la  
Unidad Educativa Bernardo Valdivieso, Loja,  
2026, con un coeficiente de Pearson de r = 0,704  
y una significancia de p < 0,001. Este resultado  
permitió aceptar la hipótesis investigativa,  
debido a que las competencias digitales críticas  
se vincularon de manera consistente con la  
capacidad estudiantil para participar en normas  
compartidas, diálogo, acuerdos, resolución de  
conflictos y defensa de derechos dentro de la  
vida escolar. En cuanto a la dimensión afectiva,  
se concluyó que existió una relación positiva  
moderada y significativa con la participación  
En  
otras  
palabras,  
los  
estudiantes  
que  
combinaron sensibilidad ética, pensamiento  
crítico y conductas responsables en los entornos  
digitales presentaron mejores condiciones para  
involucrarse en normas compartidas, diálogo  
respetuoso, solución de conflictos, defensa de  
derechos y fortalecimiento de la democracia  
escolar. Sobre la base de lo expuesto, la relación  
general obtenida permite sostener que la  
ciudadanía digital crítica funciona como una  
condición formativa relevante para robustecer  
la participación democrática escolar. Webster  
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e0003.  
comunicativo  
favorecieron  
disposiciones  
democráticas como el respeto, la escucha y la  
convivencia. Por ello, la educación digital debe  
incorporar componentes socioemocionales que  
ayuden a los estudiantes a interactuar con  
sensibilidad ética tanto dentro como fuera de la  
escuela. Respecto de la dimensión cognitiva, se  
determinó que su relación con la participación  
democrática escolar fue positiva moderada y  
significativa, con un valor de r = 0,637 y p <  
0,001. Este hallazgo demostró que analizar  
críticamente la información, verificar fuentes y  
reconocer intencionalidades digitales fortaleció  
la posibilidad de opinar con fundamento,  
argumentar y tomar decisiones responsables en  
espacios escolares.  
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En consecuencia, la alfabetización mediática e  
informacional  
debe  
asumirse  
como  
una  
prioridad pedagógica para consolidar una  
ciudadanía escolar informada. La dimensión  
conductual presentó una relación positiva  
Aula  
Virtual,  
5(12),  
e350.  
moderada-alta  
y
significativa  
con  
la  
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investigador y la ética: La incansable lucha  
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mediante r = 0,682 y p < 0,001. Este resultado  
permitió reconocer que las prácticas digitales  
responsables se tradujeron en mayores niveles  
de compromiso democrático. El uso ético de la  
tecnología, la participación respetuosa en línea  
y la denuncia de contenidos violentos o  
discriminatorios contribuyeron a fortalecer una  
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Alfabetización mediática, informacional y  
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de  
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cultura  
participativa. En tal sentido, la institución  
educativa debe promover experiencias  
escolar  
más  
justa,  
inclusiva  
y
Archivonomía,  
Información,  
Bibliotecología  
38(99),  
e
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formativas donde el estudiante no solo aprenda  
sobre ciudadanía digital, sino que la practique  
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Contribución de los autores (Taxonomía CRediT)  
Yessica Yesenia Moyano Benítez: curación y organización de los datos, participación en la recolección de información, validación de los resultados  
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y buenas prácticas editoriales. El manuscrito fue sometido a un proceso de evaluación mediante revisión por pares doble ciego, garantizando la  
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cumple con los criterios científicos, metodológicos y éticos establecidos por la revista.  
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