Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 8.1
Edición Especial VIII 2026
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EDUCACIÓN EMOCIONAL Y CONVIVENCIA ESCOLAR EN ESTUDIANTES DE NIVEL
SECUNDARIO
EMOTIONAL EDUCATION AND SCHOOL COEXISTENCE IN SECONDARY SCHOOL
STUDENTS
Autores: ¹Karen Katherine Paredes Angulo y ²Steven Arturo Torres Burgos.
¹ORCID ID: https://orcid.org/0009-0000-6230-6417
²ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-9299-3254
¹E-mail de contacto: kparedesa4@unemi.edu.ec
²E-mail de contacto: storresb5@unemi.edu.ec
Afiliación:
1*2*
Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).
Artículo recibido: 15 de Agosto del 2026.
Artículo revisado: 17 de Agosto del 2026.
Artículo aprobado: 17 de Agosto del 2026.
¹Licenciada en Educación Básica, graduada de la Universidad Técnica de Babahoyo. (Ecuador). Magíster en Educación Básica en la
Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).
2
Licenciado en Cultura Física, graduado de la Universidad de Guayaquil, (Ecuador). Magíster en Pedagogía de la Cultura Física mención
Educación Física Inclusiva. Doctor en educación física por CECEIX, (México).
Resumen
La educación emocional constituye un
componente esencial para el desarrollo integral
del estudiantado y para la construcción de
ambientes escolares caracterizados por el
respeto, la inclusión y la convivencia pacífica.
En este contexto, la presente investigación tuvo
como objetivo determinar la relación entre la
educación emocional y la convivencia escolar
en estudiantes de nivel secundario. El estudio
se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con
un diseño no experimental, de corte transversal
y alcance correlacional. La población estuvo
conformada por 420 estudiantes de educación
secundaria, de los cuales se seleccionó una
muestra probabilística de 201 participantes
mediante muestreo aleatorio simple. Para la
recolección de la información se aplicaron dos
cuestionarios tipo Likert previamente
validados por juicio de expertos y con
adecuados índices de confiabilidad = 0,931
para educación emocional y α = 0,918 para
convivencia escolar). El procesamiento
estadístico se realizó mediante IBM SPSS
Statistics versión 29, utilizando estadística
descriptiva y el coeficiente de correlación de
Spearman, debido a la ausencia de normalidad
en los datos. Los resultados evidenciaron que
tanto la educación emocional como la
convivencia escolar presentaron niveles
predominantemente medios (55,7 % y 58,7 %,
respectivamente). Asimismo, se identificó una
correlación positiva alta y estadísticamente
significativa entre ambas variables (ρ = 0,742;
p < 0,001), confirmándose la hipótesis de
investigación. Las dimensiones competencia
social (ρ = 0,809) y regulación emocional =
0,782) mostraron las asociaciones más
elevadas con la convivencia escolar. Se
concluye que el fortalecimiento de las
competencias emocionales favorece
significativamente la mejora de las relaciones
interpersonales, la resolución pacífica de
conflictos y el clima escolar, por lo que se
recomienda incorporar programas permanentes
de educación emocional dentro del currículo de
educación secundaria como estrategia para
promover una convivencia escolar más
inclusiva, participativa y orientada al bienestar
integral del estudiantado.
Palabras clave: Educación emocional,
Convivencia escolar, Competencias
socioemocionales, Desarrollo Integral,
Ambientes escolares.
Abstract
Emotional education is an essential component
of students’ holistic development and of
creating school environments characterized by
respect, inclusion, and peaceful coexistence. In
this context, the objective of this study was to
determine the relationship between emotional
education and school coexistence among
secondary school students. The study
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employed a quantitative approach, with a non-
experimental, cross-sectional design and a
correlational scope. The population consisted
of 420 secondary school students, from whom
a probabilistic sample of 201 participants was
selected using simple random sampling. To
collect the data, two Likert-scale
questionnaires were administered; these had
been previously validated through expert
review and had adequate reliability coefficients
= 0.931 for emotional education and α =
0.918 for school coexistence). Statistical
analysis was performed using IBM SPSS
Statistics version 29, employing descriptive
statistics and Spearman’s correlation
coefficient due to the lack of normality in the
data. The results showed that both emotional
education and school social interaction were
predominantly at moderate levels (55.7% and
58.7%, respectively). Furthermore, a high and
statistically significant positive correlation was
identified between the two variables = 0.742;
p < 0.001), confirming the research hypothesis.
The dimensions of social competence =
0.809) and emotional regulation = 0.782)
showed the strongest associations with school
social climate. It is concluded that
strengthening emotional competencies
significantly promotes the improvement of
interpersonal relationships, peaceful conflict
resolution, and the school climate; therefore, it
is recommended that permanent emotional
education programs be incorporated into the
secondary education curriculum as a strategy to
promote a more inclusive and participatory
school environment oriented toward the
holistic well-being of students.
Keywords: Emotional education, School
coexistence, Socio-emotional skills, Holistic
development, School environments.
Sumário
A educação emocional constitui uma
componente essencial para o desenvolvimento
integral dos alunos e para a construção de
ambientes escolares caracterizados pelo
respeito, pela inclusão e pela convivência
pacífica. Neste contexto, a presente
investigação teve como objetivo determinar a
relação entre a educação emocional e a
convivência escolar em alunos do ensino
secundário. O estudo foi desenvolvido com
uma abordagem quantitativa, com um desenho
não experimental, de corte transversal e de
âmbito correlacional. A população foi
constituída por 420 alunos do ensino
secundário, dos quais foi selecionada uma
amostra probabilística de 201 participantes
através de amostragem aleatória simples. Para
a recolha de informação, foram aplicados dois
questionários do tipo Likert, previamente
validados por peritos e com índices de
fiabilidade adequados = 0,931 para a
educação emocional e α = 0,918 para a
convivência escolar). O processamento
estatístico foi realizado através do IBM SPSS
Statistics versão 29, utilizando estatística
descritiva e o coeficiente de correlação de
Spearman, devido à ausência de normalidade
nos dados. Os resultados revelaram que tanto a
educação emocional como a convivência
escolar apresentaram níveis
predominantemente médios (55,7 % e 58,7 %,
respetivamente). Além disso, identificou-se
uma correlação positiva elevada e
estatisticamente significativa entre ambas as
variáveis (ρ = 0,742; p < 0,001), confirmando a
hipótese de investigação. As dimensões
«competência social» (ρ = 0,809) e «regulação
emocional» = 0,782) apresentaram as
associações mais elevadas com a convivência
escolar. Conclui-se que o reforço das
competências emocionais favorece
significativamente a melhoria das relações
interpessoais, a resolução pacífica de conflitos
e o clima escolar, pelo que se recomenda a
incorporação de programas permanentes de
educação emocional no currículo do ensino
secundário como estratégia para promover uma
convivência escolar mais inclusiva,
participativa e orientada para o bem-estar
integral dos alunos.
Palavras-chave: Educação emocional,
Convivência escolar, Habilidades
socioemocionais, Desenvolvimento holístico,
Ambientes escolares.
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Introducción
La educación emocional se ha consolidado
durante las últimas décadas como un
componente esencial de la formación integral,
al reconocerse que el aprendizaje no depende
exclusivamente del desarrollo cognitivo, sino
también de la capacidad del estudiante para
comprender, expresar y regular sus emociones.
Estas competencias contribuyen al bienestar
psicológico, la resiliencia, la motivación
académica y la calidad de las relaciones
interpersonales, por lo que su incorporación en
los procesos educativos resulta fundamental
para responder a las demandas actuales de la
escuela. En este sentido, la UNESCO (2024)
sostiene que las competencias
socioemocionales son indispensables para
promover una educación inclusiva, equitativa y
de calidad, mientras que la OECD (2023)
destaca su relación con el rendimiento
académico, la adaptación escolar, la toma
responsable de decisiones y el establecimiento
de relaciones sociales saludables.
Esta dimensión adquiere especial relevancia
durante la adolescencia, etapa caracterizada por
importantes transformaciones biológicas,
cognitivas, emocionales y sociales. Durante la
educación secundaria, los estudiantes
experimentan una creciente necesidad de
autonomía, consolidación de la identidad e
intensificación de las relaciones con sus pares,
circunstancias que pueden generar
oportunidades de desarrollo, pero también
situaciones de vulnerabilidad frente a
conflictos, violencia, ansiedad, exclusión y
dificultades de adaptación. En este contexto, la
escuela trasciende la transmisión de
conocimientos y se convierte en un espacio
privilegiado para el fortalecimiento de la
empatía, la comunicación asertiva, la
cooperación y la resolución pacífica de
conflictos. Al respecto, Brackett et al. (2019) y
Mahoney et al. (2021) señalan que mayores
competencias emocionales se relacionan con
una mejor adaptación escolar, mayor bienestar
psicológico y menores dificultades en las
relaciones interpersonales.
La evidencia también demuestra que los
programas estructurados de aprendizaje
socioemocional pueden producir efectos
favorables sobre el comportamiento y las
relaciones escolares. Taylor et al. (2022)
reportaron beneficios asociados con la
disminución de conductas agresivas, el
fortalecimiento de habilidades prosociales y la
mejora del rendimiento académico,
evidenciando que sus efectos pueden
mantenerse después de la intervención. Desde
esta perspectiva, la educación emocional puede
constituir un factor protector frente a diferentes
problemáticas que afectan la convivencia
escolar, especialmente cuando forma parte de la
planificación educativa y se desarrolla de
manera sistemática.
Por su parte, la convivencia escolar comprende
las relaciones, normas, valores y prácticas
mediante las cuales estudiantes, docentes,
directivos y familias construyen cotidianamente
el ambiente institucional. No se limita a la
ausencia de violencia o problemas
disciplinarios, sino que implica generar
condiciones de respeto, inclusión, participación
y resolución dialogada de los conflictos. Los
centros educativos con mejores niveles de
convivencia suelen presentar menores
manifestaciones de violencia y mayores niveles
de satisfacción, compromiso y participación
estudiantil (UNESCO, 2024). Sin embargo,
fenómenos como el acoso escolar, el
ciberacoso, la discriminación y otras formas de
agresión continúan afectando el bienestar y las
trayectorias educativas de niños y adolescentes
en distintos contextos (UNICEF, 2023). En
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América Latina, esta problemática adquiere
especial importancia debido a las desigualdades
sociales, económicas y culturales que
condicionan las experiencias educativas. La
CEPAL (2023) advierte que estas condiciones
incrementan la exposición de niños y
adolescentes a factores que pueden afectar su
bienestar emocional y sus relaciones escolares,
por lo que resulta necesario fortalecer las
políticas dirigidas al desarrollo socioemocional.
De manera complementaria, la evidencia
regional señala que los estudiantes con mayores
niveles de inteligencia emocional muestran
mejores indicadores de integración social,
menor participación en conductas violentas y
mayor disposición para solucionar conflictos
mediante estrategias cooperativas (Extremera et
al., 2023). Estos hallazgos refuerzan la
necesidad de promover modelos educativos que
integren el bienestar emocional con la
construcción de una convivencia democrática e
inclusiva.
En Ecuador, el desarrollo socioemocional y la
convivencia escolar han adquirido mayor
presencia dentro de las políticas orientadas a
promover una cultura de paz y prevenir la
violencia en las instituciones educativas. No
obstante, continúan presentándose dificultades
relacionadas con conflictos interpersonales,
manifestaciones de violencia verbal y física,
problemas disciplinarios y limitaciones en la
regulación emocional y la resolución pacífica
de desacuerdos. Estas situaciones son
especialmente relevantes durante la
adolescencia, debido a la influencia que las
relaciones con los pares ejercen sobre la
identidad, la autoestima, el bienestar y la
permanencia dentro del sistema educativo. En
consecuencia, fortalecer competencias como la
empatía, el autocontrol, la comunicación
asertiva y la responsabilidad social constituye
una alternativa pedagógica pertinente para
favorecer relaciones escolares más respetuosas
y cooperativas. A pesar del crecimiento de la
evidencia internacional y regional, en el
contexto ecuatoriano todavía resultan limitadas
las investigaciones que analizan conjuntamente
la educación emocional y la convivencia escolar
en estudiantes de educación secundaria
mediante procedimientos que permitan
establecer la relación entre ambas variables.
Este vacío dificulta disponer de evidencia
contextualizada para orientar programas
institucionales, estrategias pedagógicas y
decisiones educativas dirigidas al
fortalecimiento del bienestar y de las relaciones
interpersonales dentro de las instituciones.
En función de esta problemática, el objetivo del
presente estudio es analizar la relación entre la
educación emocional y la convivencia escolar
en estudiantes de educación secundaria, con la
finalidad de generar evidencia que contribuya al
diseño de estrategias pedagógicas orientadas al
fortalecimiento de las competencias
socioemocionales y a la construcción de
ambientes escolares más inclusivos,
respetuosos y participativos
Materiales y métodos
La presente investigación se desarrolló bajo un
enfoque cuantitativo, debido a que tuvo como
propósito analizar la relación existente entre la
educación emocional y la convivencia escolar
mediante la recolección de datos numéricos
obtenidos a través de instrumentos
estandarizados y su posterior procesamiento
estadístico. Este enfoque permitió medir
objetivamente el comportamiento de las
variables de estudio, establecer asociaciones
entre ellas y contrastar las hipótesis planteadas
mediante procedimientos inferenciales
sustentados en evidencia empírica. Según
Hernández-Sampieri y Mendoza (2023), la
investigación cuantitativa facilita la explicación
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de fenómenos educativos mediante el análisis
estadístico de los datos, favoreciendo la
obtención de resultados objetivos, confiables y
susceptibles de generalización dentro de
poblaciones con características similares.
Asimismo, este enfoque proporciona un mayor
nivel de precisión en la medición de las
variables y permite determinar la magnitud de
la relación existente entre los constructos
analizados. La elección del enfoque cuantitativo
respondió a la necesidad de generar evidencia
científica que permitiera comprender la
influencia de la educación emocional sobre la
convivencia escolar en estudiantes de nivel
secundario mediante indicadores medibles y
comparables. En consecuencia, la metodología
adoptada garantizó el rigor científico requerido
para responder al objetivo general de la
investigación y asegurar la validez de las
conclusiones obtenidas.
El estudio correspondió a un diseño no
experimental, debido a que las variables fueron
observadas en su contexto natural sin
manipulación deliberada por parte del
investigador. De igual manera, presentó un
corte transversal, puesto que la información fue
recopilada en un único momento del periodo
académico, permitiendo describir la situación
existente durante el tiempo de aplicación de los
instrumentos. En cuanto a su alcance, la
investigación fue de tipo correlacional, ya que
buscó determinar la relación estadísticamente
significativa entre la educación emocional y la
convivencia escolar sin establecer relaciones de
causalidad.
Este tipo de diseño resulta ampliamente
utilizado en investigaciones educativas donde el
propósito consiste en identificar asociaciones
entre variables psicológicas, pedagógicas y
sociales presentes dentro del contexto escolar.
Hernández-Sampieri y Mendoza (2023) señalan
que los estudios correlacionales permiten
estimar el grado de asociación entre dos o más
variables mediante coeficientes estadísticos
apropiados, aportando evidencia útil para la
formulación de propuestas de intervención
educativa. En este sentido, el diseño
seleccionado permitió analizar cómo las
variaciones observadas en los niveles de
educación emocional se relacionan con las
condiciones de convivencia escolar
manifestadas por los estudiantes participantes.
Por tanto, la metodología empleada resulta
coherente con el objetivo de la investigación y
con las características propias del fenómeno
educativo analizado.
La investigación se desarrolló en una institución
educativa de nivel secundario perteneciente al
sistema educativo ecuatoriano durante el
periodo lectivo 20262027. La población
estuvo constituida por 420 estudiantes
matriculados entre primero y tercero de
bachillerato, quienes conformaron el universo
de estudio. Para determinar el tamaño muestral
se aplicó la fórmula correspondiente a
poblaciones finitas, considerando un nivel de
confianza del 95 %, un margen de error del 5 %
y valores de probabilidad de éxito y fracaso de
0,50, obteniéndose una muestra de 201
estudiantes. La selección de los participantes se
efectuó mediante un muestreo probabilístico
aleatorio simple, procedimiento que garantizó
que cada integrante de la población tuviera la
misma probabilidad de ser seleccionado.
Como criterios de inclusión se consideraron
estudiantes regularmente matriculados en la
institución, con asistencia continua durante el
periodo académico y cuyos representantes
legales otorgaron el consentimiento informado
para su participación. Asimismo, se solicitó el
asentimiento voluntario de los estudiantes, en
correspondencia con los principios éticos
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aplicables a investigaciones desarrolladas con
población adolescente. Se excluyeron aquellos
participantes que presentaron ausencias
prolongadas durante el proceso de aplicación de
los instrumentos, así como quienes entregaron
cuestionarios incompletos o con información
insuficiente para su procesamiento estadístico.
Estos criterios permitieron mantener la calidad
de los datos obtenidos y garantizar la adecuada
conformación de la muestra analizada. En
correspondencia con el objetivo de determinar
la relación entre la educación emocional y la
convivencia escolar, se formuló como
**hipótesis general de investigación (H₁) que
existe una relación positiva y estadísticamente
significativa entre la educación emocional y la
convivencia escolar en estudiantes de nivel
secundario. En contraposición, la hipótesis nula
(H₀) establece que no existe una relación
estadísticamente significativa entre ambas
variables en la población estudiada. De manera
específica, se planteó que la conciencia
emocional se relaciona significativamente con
la convivencia escolar (H₁₁); que la regulación
emocional mantiene una relación
estadísticamente significativa con la
convivencia escolar (H₁₂); y que la competencia
social se relaciona significativamente con la
convivencia escolar (H₁₃). Estas hipótesis
permitieron orientar el análisis estadístico tanto
de la relación global entre las variables como de
la asociación existente entre las principales
dimensiones de la educación emocional y la
convivencia escolar.
Tabla 1. Operacionalización de las variables.
Variable
Dimensiones
Indicadores
Instrumento
Escala
Educación
emocional
Conciencia emocional
Identificación de emociones,
reconocimiento emocional
Cuestionario
Likert
15
Regulación emocional
Control de impulsos, manejo del estrés,
autorregulación
Cuestionario
Likert
15
Autonomía emocional
Autoestima, autoconfianza, responsabilidad
Cuestionario
Likert
15
Competencia social
Empatía, comunicación asertiva,
cooperación
Cuestionario
Likert
15
Competencias para la vida y el
bienestar
Toma de decisiones, resiliencia, adaptación
Cuestionario
Likert
15
Convivencia
escolar
Relaciones interpersonales
Respeto, inclusión, colaboración
Cuestionario
Likert
15
Resolución de conflictos
Mediación, diálogo, negociación
Cuestionario
Likert
15
Cumplimiento de normas
Responsabilidad, disciplina
Cuestionario
Likert
15
Clima escolar
Seguridad, sentido de pertenencia,
participación
Cuestionario
Likert
15
Fuente: Elaboración propia.
La recolección de la información se realizó
mediante la aplicación de dos cuestionarios
estructurados con escala tipo Likert de cinco
categorías de respuesta, comprendidas entre 1 =
Nunca y 5 = Siempre. El primer instrumento
evaluó la educación emocional a través de las
dimensiones propuestas por Bisquerra, mientras
que el segundo midió la convivencia escolar
considerando las dimensiones ampliamente
utilizadas en la literatura especializada sobre
clima y convivencia educativa. Ambos
cuestionarios fueron adaptados al contexto
ecuatoriano a partir de instrumentos
previamente validados en investigaciones
internacionales, respetando sus fundamentos
conceptuales y adecuando únicamente aspectos
relacionados con el lenguaje utilizado para
facilitar su comprensión por parte de los
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estudiantes. La aplicación de los instrumentos
se efectuó de forma presencial dentro de las
aulas de clase, bajo la supervisión del
investigador y con el apoyo de las autoridades
institucionales, garantizando condiciones
homogéneas durante el proceso de recolección
de datos.
Antes de su aplicación definitiva se desarrolló
una prueba piloto con 30 estudiantes
pertenecientes a una institución educativa con
características similares a la población objeto de
estudio, permitiendo identificar posibles
dificultades de comprensión y realizar los
ajustes necesarios para optimizar la calidad de
los instrumentos. Este procedimiento
contribuyó a fortalecer la precisión de las
mediciones y la confiabilidad de los datos
obtenidos durante la investigación.
La validez de contenido de los instrumentos fue
determinada mediante juicio de cinco expertos,
todos con grado académico de doctor y
experiencia en investigación educativa,
psicometría y educación socioemocional. Cada
especialista evaluó la claridad, pertinencia,
coherencia y relevancia de los ítems empleando
una matriz de valoración diseñada para este
propósito. Las observaciones emitidas
permitieron reformular algunos enunciados y
mejorar la estructura general de ambos
cuestionarios antes de su aplicación definitiva.
Posteriormente, la confiabilidad fue estimada
mediante el coeficiente alfa de Cronbach,
utilizando la información obtenida durante la
prueba piloto. Los resultados evidenciaron un
alfa de 0,931 para el cuestionario de educación
emocional y 0,918 para el instrumento de
convivencia escolar, valores considerados de
excelente consistencia interna según los
criterios establecidos por Nunnally y Bernstein
(1994). Adicionalmente, se efectuó un Análisis
Factorial Exploratorio, obteniéndose un índice
Kaiser-Meyer-Olkin (KMO) de 0,914 y una
prueba de esfericidad de Bartlett
estadísticamente significativa (χ² = 2984,57; p <
0,001), resultados que confirmaron la
adecuación de la matriz de correlaciones y
respaldaron la validez de constructo de los
instrumentos empleados en la investigación.
El procesamiento y análisis de la información se
realizó mediante el programa IBM SPSS
Statistics versión 29. Inicialmente se desarrolló
un análisis descriptivo utilizando frecuencias,
porcentajes, medias y desviaciones estándar
para caracterizar el comportamiento de las
variables y de sus respectivas dimensiones.
Posteriormente, se verificó la distribución de los
datos mediante la prueba de normalidad de
Kolmogorov-Smirnov, considerando el tamaño
de la muestra. En función de los resultados
obtenidos se seleccionó el coeficiente de
correlación de Spearman, debido a que las
variables presentaron una distribución no
normal (p < 0,05).
Asimismo, se estableció un nivel de
significancia de 0,05, aceptándose la hipótesis
de investigación cuando el valor de p resultó
inferior a dicho criterio. Los resultados fueron
organizados en tablas elaboradas conforme a las
normas de la American Psychological
Association (APA, 7.ª edición), acompañadas
de análisis interpretativos sustentados en la
literatura científica reciente, garantizando la
coherencia entre los objetivos, las hipótesis y
las conclusiones del estudio. Desde el punto de
vista ético, la investigación respetó los
principios de autonomía, beneficencia, no
maleficencia, justicia y confidencialidad
establecidos para las investigaciones con seres
humanos. Antes de iniciar la recolección de
datos se obtuvo la autorización de las
autoridades de la institución educativa, así
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como el consentimiento informado de los
representantes legales y el asentimiento
voluntario de los estudiantes participantes. Se
garantizó el carácter anónimo de la información
mediante la codificación de los cuestionarios,
evitando la recopilación de datos que
permitieran identificar individualmente a los
participantes.
Los datos obtenidos fueron utilizados
exclusivamente con fines científicos y
académicos, asegurando su almacenamiento
seguro y el acceso restringido únicamente al
equipo investigador. Asimismo, durante todas
las fases del estudio se respetaron los principios
de integridad científica, transparencia
metodológica y confidencialidad, procurando
que la investigación contribuyera al
fortalecimiento del conocimiento sobre la
educación emocional y la convivencia escolar
sin generar riesgos físicos, psicológicos o
sociales para los estudiantes participantes. De
esta manera, el estudio cumplió con los
estándares éticos internacionalmente aceptados
para la investigación educativa y garantizó la
protección de los derechos de todos los
involucrados.
Resultados y Discusión
La presente investigación tuvo como propósito
analizar la relación entre la educación
emocional y la convivencia escolar en
estudiantes de nivel secundario. En esta primera
parte se presentan los resultados descriptivos
correspondientes a la caracterización de la
muestra, así como los niveles observados en las
variables objeto de estudio. La información
obtenida mediante los cuestionarios fue
procesada utilizando el programa IBM SPSS
Statistics versión 29, aplicando estadísticos
descriptivos que permitieron identificar la
distribución porcentual de los participantes en
cada una de las categorías establecidas.
Posteriormente, en las siguientes secciones del
estudio, estos resultados serán complementados
mediante el análisis correlacional que permitirá
contrastar las hipótesis formuladas.
Tabla 2. Distribución de los estudiantes según
el sexo.
Sexo
Porcentaje (%)
Masculino
47,3
Femenino
52,7
Total
100,0
Fuente: Elaboración propia.
La distribución de los participantes evidencia
una adecuada representatividad de ambos sexos
dentro de la muestra analizada, observándose
una ligera predominancia de estudiantes del
sexo femenino, quienes representan el 52,7 %
del total, mientras que el 47,3 % corresponde al
sexo masculino. Esta diferencia porcentual
resulta reducida y no compromete el equilibrio
de la muestra, permitiendo realizar análisis
estadísticos sin sesgos importantes derivados de
la composición por sexo. La presencia de
estudiantes de ambos grupos favorece la
representatividad de la población escolar y
fortalece la validez externa de los resultados
obtenidos durante la investigación.
Asimismo, la distribución observada refleja una
composición similar a la registrada
habitualmente en las instituciones de educación
secundaria del contexto ecuatoriano, donde la
matrícula estudiantil suele mantenerse
relativamente equilibrada entre hombres y
mujeres. Desde el punto de vista metodológico,
esta característica resulta favorable para el
análisis correlacional posterior, ya que
disminuye la probabilidad de que las diferencias
encontradas respondan a una
sobrerrepresentación de alguno de los grupos
participantes. En consecuencia, la muestra
presenta condiciones adecuadas para continuar
con el análisis de las variables relacionadas con
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la educación emocional y la convivencia
escolar.
Tabla 3. Distribución de los estudiantes según
año de estudio.
Año de secundaria
Frecuencia (n)
Porcentaje (%)
Primero
69
34,3
Segundo
67
33,3
Tercero
65
32,4
Total
201
100,0
Fuente: Elaboración propia.
Los resultados muestran una distribución
homogénea de los estudiantes entre los
diferentes niveles de educación secundaria,
observándose porcentajes muy similares para
primero (34,3 %), segundo (33,3 %) y tercero
(32,4 %). Esta composición equilibrada
favorece la representatividad del estudio, al
permitir que las percepciones relacionadas con
la educación emocional y la convivencia escolar
sean analizadas considerando las distintas
etapas del proceso formativo de los
adolescentes. Desde el punto de vista del
desarrollo evolutivo, esta distribución resulta
particularmente importante debido a que las
competencias emocionales experimentan
cambios progresivos conforme aumenta la edad
y la madurez psicológica de los estudiantes.
Del mismo modo, las experiencias de
convivencia escolar pueden variar en función
del grado de escolaridad, las responsabilidades
académicas y las relaciones establecidas con
compañeros y docentes. La homogeneidad
observada evita que los resultados sean
influenciados por una concentración excesiva
de participantes pertenecientes a un único nivel
educativo, fortaleciendo así la confiabilidad de
las comparaciones posteriores. En
consecuencia, la muestra presenta una adecuada
distribución por año de estudio que respalda la
calidad metodológica de la investigación.
Tabla 4. Nivel de educación emocional de los
estudiantes.
Nivel
Frecuencia (n)
Porcentaje (%)
Bajo
41
20,4
Medio
112
55,7
Alto
48
23,9
Total
201
100,0
Fuente: Elaboración propia.
Los resultados obtenidos evidencian que la
mayor parte de los estudiantes presenta un nivel
medio de educación emocional,
correspondiente al 55,7 % de la muestra,
mientras que el 23,9 % alcanza un nivel alto y
el 20,4 % se ubica en el nivel bajo. Estos
hallazgos permiten inferir que, aunque la
mayoría del alumnado posee competencias
emocionales moderadamente desarrolladas,
todavía existe un grupo considerable de
estudiantes que manifiesta dificultades
relacionadas con el reconocimiento,
comprensión y regulación de sus emociones.
La predominancia del nivel medio sugiere que
las habilidades socioemocionales se encuentran
en proceso de consolidación, situación
esperable durante la etapa de la adolescencia,
caracterizada por importantes cambios
psicológicos y sociales. Sin embargo, el
porcentaje de estudiantes ubicado en el nivel
bajo constituye un aspecto que merece atención
institucional, ya que limitaciones en la
regulación emocional pueden influir
negativamente sobre las relaciones
interpersonales, el rendimiento académico y la
adaptación escolar. Por otra parte, la presencia
de un grupo de estudiantes con nivel alto
evidencia que las competencias emocionales
pueden desarrollarse adecuadamente cuando
existen experiencias educativas favorables,
apoyo familiar y oportunidades para fortalecer
habilidades relacionadas con la empatía, la
comunicación y el autocontrol. En términos
generales, los resultados indican la necesidad de
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implementar programas permanentes de
educación emocional que permitan fortalecer
las competencias socioemocionales del
conjunto de estudiantes y reducir las diferencias
observadas entre los distintos niveles de
desarrollo emocional.
Tabla 5. Nivel de convivencia escolar percibido
por los estudiantes.
Nivel
Frecuencia (n)
Porcentaje (%)
Bajo
37
18,4
Medio
118
58,7
Alto
46
22,9
Total
201
100,0
Fuente: Elaboración propia.
La distribución de los resultados muestra que el
58,7 % de los estudiantes percibe un nivel
medio de convivencia escolar dentro de la
institución educativa, mientras que el 22,9 %
considera que la convivencia alcanza un nivel
alto y el 18,4 % la ubica en un nivel bajo. Estos
resultados reflejan una percepción general
moderadamente favorable respecto a las
relaciones interpersonales, el respeto entre
compañeros, el cumplimiento de normas y el
ambiente institucional; sin embargo, también
evidencian oportunidades importantes de
mejora para fortalecer la calidad de la
convivencia escolar.
El predominio del nivel medio indica que,
aunque existen condiciones que favorecen la
interacción respetuosa entre los miembros de la
comunidad educativa, todavía persisten
situaciones de conflicto, dificultades
comunicativas o problemas de integración que
limitan el desarrollo de un clima escolar
plenamente positivo. Asimismo, el porcentaje
correspondiente al nivel bajo sugiere la
presencia de estudiantes que experimentan
dificultades relacionadas con la percepción de
seguridad, inclusión o resolución pacífica de
conflictos dentro del establecimiento educativo.
Desde una perspectiva pedagógica, estos
resultados ponen de manifiesto la necesidad de
fortalecer estrategias institucionales orientadas
al desarrollo de competencias
socioemocionales, la mediación escolar y la
construcción de una cultura basada en el
diálogo, la cooperación y el respeto mutuo. En
consecuencia, la información obtenida
confirma que la convivencia escolar constituye
un ámbito susceptible de fortalecimiento
mediante intervenciones educativas dirigidas al
desarrollo integral de los estudiantes.
Los resultados descriptivos evidencian que
tanto la educación emocional como la
convivencia escolar presentan un predominio
del nivel medio entre los estudiantes
participantes. Este comportamiento estadístico
sugiere que ambas variables muestran un
desarrollo moderado, identificándose
oportunidades para fortalecer las competencias
emocionales y mejorar las relaciones
interpersonales dentro del contexto escolar.
Tabla 6. Nivel de las dimensiones de la
educación emocional.
Dimensión
Bajo
(%)
Medio
(%)
Alto
(%)
Media
DE
Conciencia
emocional
18,4
56,2
25,4
3,61
0,68
Regulación
emocional
24,9
54,2
20,9
3,42
0,71
Autonomía
emocional
21,4
55,7
22,9
3,51
0,69
Competencia
social
17,9
54,7
27,4
3,72
0,66
Competencias
para la vida y el
bienestar
19,9
57,2
22,9
3,58
0,67
Fuente: Elaboración propia.
Asimismo, la distribución equilibrada de la
muestra según sexo y año de estudio
proporciona condiciones metodológicas
adecuadas para realizar el análisis inferencial de
las variables, el cual permitirá determinar la
existencia y magnitud de la relación entre la
educación emocional y la convivencia escolar
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mediante la prueba de correlación de Spearman.
Los resultados obtenidos constituyen una base
sólida para profundizar en el análisis de las
dimensiones específicas de cada variable y
contrastar las hipótesis planteadas en la
investigación.
Los resultados de la tabla 6 evidencian que
todas las dimensiones de la educación
emocional presentan un predominio del nivel
medio, con porcentajes superiores al 54 %, lo
que confirma que las competencias
socioemocionales de los estudiantes se
encuentran en proceso de consolidación. La
dimensión con mayor desarrollo corresponde a
la competencia social (Media = 3,72), situación
que indica que la mayoría de los participantes
demuestra una adecuada capacidad para
interactuar con sus compañeros, trabajar
colaborativamente y establecer relaciones
interpersonales relativamente positivas dentro
del contexto escolar. En contraste, la regulación
emocional registra la media más baja (3,42) y el
mayor porcentaje de estudiantes ubicados en el
nivel bajo (24,9 %), reflejando dificultades para
controlar impulsos, manejar la frustración y
responder de manera equilibrada ante
situaciones emocionalmente complejas.
Este comportamiento resulta consistente con las
características propias de la adolescencia, etapa
en la que continúan desarrollándose las
funciones ejecutivas responsables del
autocontrol y la autorregulación. Asimismo, las
dimensiones relacionadas con la conciencia
emocional, la autonomía emocional y las
competencias para la vida presentan valores
intermedios que evidencian fortalezas
importantes, aunque todavía susceptibles de
mejora mediante programas sistemáticos de
educación emocional. En conjunto, estos
resultados sugieren que las instituciones
educativas deben priorizar estrategias
orientadas al fortalecimiento de la regulación
emocional, considerando que esta competencia
constituye uno de los principales factores
protectores frente a los conflictos escolares y las
conductas disruptivas.
Tabla 7. Nivel de las dimensiones de la convivencia escolar.
Dimensión
Bajo (%)
Medio (%)
Alto (%)
Media
DE
Relaciones interpersonales
17,9
56,2
25,9
3,69
0,64
Resolución de conflictos
25,4
53,7
20,9
3,39
0,73
Cumplimiento de normas
18,9
58,2
22,9
3,56
0,69
Clima escolar
19,4
56,2
24,4
3,63
0,67
Fuente: Elaboración propia.
Las dimensiones que conforman la convivencia
escolar muestran un comportamiento similar al
observado en la educación emocional,
predominando nuevamente el nivel medio en
todas las categorías analizadas. La dimensión
relaciones interpersonales presenta la media
más elevada (3,69), indicando que los
estudiantes perciben un ambiente relativamente
favorable para la interacción cotidiana con sus
compañeros y docentes. Sin embargo, la
dimensión resolución de conflictos alcanza la
media más baja (3,39) y concentra el porcentaje
más alto de estudiantes en el nivel bajo (25,4
%), evidenciando dificultades para resolver
desacuerdos mediante estrategias
fundamentadas en el diálogo, la negociación y
la mediación. Estos resultados sugieren que los
conflictos escolares continúan siendo
gestionados, en muchos casos, mediante
respuestas impulsivas o poco efectivas,
situación que puede afectar la calidad del clima
institucional y el bienestar colectivo. Por otra
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parte, las dimensiones relacionadas con el
cumplimiento de normas y el clima escolar
presentan niveles moderadamente favorables,
reflejando que la institución mantiene
condiciones aceptables de organización y
convivencia, aunque todavía existen
oportunidades de mejora para consolidar una
cultura institucional sustentada en la
participación, la inclusión y el respeto mutuo.
En términos generales, los resultados ponen de
manifiesto que el fortalecimiento de las
competencias emocionales podría constituir una
estrategia pertinente para mejorar
especialmente la capacidad de resolución
pacífica de conflictos dentro de la comunidad
educativa.
Tabla 8. Estadísticos descriptivos de las variables de estudio.
Variable
Media
Mediana
Desviación estándar
Mínimo
Máximo
Educación emocional
3,57
3,60
0,63
1,82
4,94
Convivencia escolar
3,56
3,58
0,61
1,90
4,88
Fuente: Elaboración propia.
Los estadísticos descriptivos muestran que las
dos variables presentan medias prácticamente
equivalentes, situándose alrededor de 3,5
puntos en una escala de cinco categorías, lo cual
confirma que tanto la educación emocional
como la convivencia escolar alcanzan un
desarrollo moderado dentro de la población
investigada. La reducida diferencia entre la
media y la mediana evidencia una distribución
relativamente equilibrada de las puntuaciones,
mientras que las desviaciones estándar
inferiores a una unidad indican una dispersión
moderada de los datos alrededor de la media,
reflejando cierta homogeneidad en las
respuestas emitidas por los estudiantes.
Asimismo, los valores mínimos y máximos
observados demuestran que la muestra incluye
participantes con niveles muy diversos de
desarrollo emocional y percepción de la
convivencia escolar, aspecto que fortalece el
análisis correlacional posterior al existir
suficiente variabilidad entre las observaciones.
Desde una perspectiva metodológica, estos
resultados respaldan la calidad de los datos
obtenidos y permiten avanzar hacia el análisis
inferencial con condiciones estadísticas
adecuadas. Además, la similitud observada
entre ambas variables constituye un primer
indicio de la posible existencia de una relación
positiva entre la educación emocional y la
convivencia escolar, hipótesis que será
comprobada mediante la aplicación del
coeficiente de correlación de Spearman. En
consecuencia, el comportamiento descriptivo
de los datos proporciona una base sólida para el
contraste de hipótesis y el análisis de la
asociación entre los constructos estudiados.
Con el propósito de contrastar las hipótesis
planteadas en la investigación, previamente se
verificó el comportamiento estadístico de los
datos mediante una prueba de normalidad. Los
resultados obtenidos permitieron determinar el
procedimiento inferencial más adecuado para
establecer la relación entre la educación
emocional y la convivencia escolar.
Posteriormente, se aplicó el coeficiente de
correlación de rangos de Spearman (ρ), debido
a que las variables presentaron una distribución
no normal. El nivel de significancia adoptado
fue de α = 0,05, aceptándose la hipótesis de
investigación cuando el valor de p fue inferior a
dicho criterio. En la tabla 9 los resultados de la
prueba de normalidad de Kolmogorov-Smirnov
muestran valores de significancia inferiores a
0,05 para ambas variables, específicamente p =
0,000 para educación emocional y p = 0,001
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para convivencia escolar. Estos resultados
indican que las puntuaciones obtenidas no
siguen una distribución normal, motivo por el
cual se rechazó la hipótesis de normalidad y se
descartó la utilización de pruebas paramétricas
como el coeficiente de correlación de Pearson.
Tabla 9. Prueba de normalidad de
Kolmogorov-Smirnov.
Variable
Estadístico
gl
Sig. (p)
Educación emocional
0,091
201
0,000
Convivencia escolar
0,086
201
0,001
Fuente: Elaboración propia.
Desde el punto de vista metodológico, esta
situación resulta frecuente en investigaciones
desarrolladas mediante escalas tipo Likert,
donde la distribución de las respuestas suele
presentar ligeras asimetrías derivadas de las
características propias de la percepción humana
y del comportamiento de los participantes. En
consecuencia, el procedimiento estadístico más
apropiado para analizar la asociación entre
ambas variables fue el coeficiente de
correlación de Spearman, el cual permite
estimar la intensidad y dirección de la relación
entre variables ordinales o con distribución no
normal.
La adecuada selección de esta prueba garantiza
la validez de los resultados inferenciales y
fortalece el rigor metodológico del estudio,
asegurando que las conclusiones obtenidas
respondan al comportamiento real de los datos
analizados. En la tabla 10 la aplicación del
coeficiente de correlación de Spearman
permitió identificar una correlación positiva alta
y estadísticamente significativa entre la
educación emocional y la convivencia escolar
(ρ = 0,742; p < 0,001). Este resultado evidencia
que, conforme aumentan los niveles de
desarrollo de las competencias emocionales de
los estudiantes, también mejora
significativamente la calidad de la convivencia
escolar percibida dentro de la institución
educativa. La magnitud del coeficiente obtenido
indica una asociación considerable entre ambas
variables, confirmando que la educación
emocional constituye un factor estrechamente
vinculado con la construcción de relaciones
interpersonales basadas en el respeto, la
cooperación y la resolución pacífica de
conflictos.
Tabla 10. Correlación entre educación
emocional y convivencia escolar (Spearman).
Variables
ρ de
Spearman
Sig.
(p)
Interpretación
Educación
emocional
Convivencia
escolar
0,742
0,000
Correlación
positiva alta
Fuente: Elaboración propia.
Desde una perspectiva pedagógica, estos
hallazgos sugieren que el fortalecimiento
sistemático de habilidades como la conciencia
emocional, la regulación afectiva, la empatía y
la comunicación asertiva puede generar mejoras
importantes en el clima escolar y en la
interacción cotidiana entre los miembros de la
comunidad educativa. Asimismo, el nivel de
significancia obtenido demuestra que la
probabilidad de que esta relación haya ocurrido
por azar es inferior al 0,1 %, otorgando una
elevada confianza estadística a los resultados
alcanzados. En consecuencia, la evidencia
empírica respalda el supuesto teórico que
fundamenta la investigación y confirma que la
educación emocional desempeña un papel
determinante en el fortalecimiento de la
convivencia escolar durante la educación
secundaria. En la tabla 11 se evidencia que
todas las competencias emocionales mantienen
relaciones positivas y estadísticamente
significativas con la convivencia escolar,
confirmando que el desarrollo emocional
influye de manera integral sobre la calidad de
las relaciones establecidas dentro del contexto
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educativo. La competencia social presentó la
asociación más elevada (ρ = 0,809), indicando
que las habilidades relacionadas con la empatía,
la cooperación, la comunicación efectiva y el
establecimiento de relaciones interpersonales
constituyen los factores que mayor incidencia
poseen sobre la convivencia escolar.
Tabla 11. Correlación entre las dimensiones de la educación emocional y la convivencia escolar.
Dimensión de la educación emocional
ρ de Spearman
Sig. (p)
Nivel de correlación
Conciencia emocional
0,631
0,000
Positiva alta
Regulación emocional
0,782
0,000
Positiva alta
Autonomía emocional
0,615
0,000
Positiva moderadamente alta
Competencia social
0,809
0,000
Positiva muy alta
Competencias para la vida y el bienestar
0,689
0,000
Positiva alta
Fuente: Elaboración propia.
La regulación emocional presentó una
correlación positiva alta con la convivencia
escolar = 0,782), lo que indica que la
capacidad para controlar impulsos, gestionar
emociones negativas y afrontar conflictos
favorece relaciones escolares más respetuosas y
pacíficas. Asimismo, la conciencia emocional,
las competencias para la vida y la autonomía
emocional mostraron asociaciones positivas
relevantes, evidenciando que las distintas
dimensiones de la educación emocional
contribuyen de manera complementaria al
fortalecimiento de la convivencia escolar. En
conjunto, estos resultados respaldan la
necesidad de promover intervenciones
integrales que desarrollen reconocimiento
emocional, autorregulación, habilidades
sociales y toma responsable de decisiones.
Tabla 12. Contraste de hipótesis específicas
Hipótesis específica
Resultado
H₁₁: La conciencia emocional se relaciona
significativamente con la convivencia
escolar.
Aceptada (ρ =
0,631; p < 0,001)
H₁₂: La regulación emocional se relaciona
significativamente con la convivencia
escolar.
Aceptada (ρ =
0,782; p < 0,001)
H₁₃: La competencia social se relaciona
significativamente con la convivencia
escolar.
Aceptada (ρ =
0,809; p < 0,001)
Fuente: Elaboración propia.
En el contraste de hipótesis, se aceptó la
hipótesis general (H₁) y se rechazó la hipótesis
nula (H₀), debido a que la correlación entre
educación emocional y convivencia escolar fue
positiva, alta y estadísticamente significativa
= 0,742; p < 0,001). Esto confirma la existencia
de una relación significativa entre ambas
variables en los estudiantes analizados.
Los resultados descriptivos e inferenciales
permiten concluir que los estudiantes
participantes presentan niveles
predominantemente medios tanto en educación
emocional como en convivencia escolar,
identificándose fortalezas en las dimensiones
relacionadas con la competencia social y las
relaciones interpersonales, así como
oportunidades de mejora en la regulación
emocional y la resolución de conflictos. El
análisis correlacional confirmó una asociación
positiva alta y estadísticamente significativa
entre ambas variables, demostrando que el
fortalecimiento de las competencias
emocionales favorece el desarrollo de
ambientes escolares más respetuosos,
cooperativos e inclusivos.
Asimismo, el análisis por dimensiones
evidenció que la competencia social y la
regulación emocional constituyen los factores
que mayor influencia ejercen sobre la
convivencia escolar, destacándose como
componentes prioritarios para el diseño de
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programas de intervención educativa. En
conjunto, estos hallazgos aportan evidencia
empírica que respalda la incorporación
sistemática de la educación emocional dentro
del currículo de educación secundaria como una
estrategia para mejorar el clima institucional,
prevenir los conflictos escolares y promover el
bienestar integral de los estudiantes. Esta
evidencia proporciona una base sólida para la
discusión de los resultados a la luz de la
literatura científica nacional e internacional,
aspecto que se desarrolla en la siguiente sección
del artículo.
Los resultados evidenciaron un predominio del
nivel medio de educación emocional entre los
estudiantes de secundaria, lo que sugiere que las
competencias relacionadas con el
reconocimiento, comprensión y regulación de
las emociones se encuentran todavía en proceso
de consolidación durante la adolescencia.
Aunque una proporción importante mostró
capacidades adecuadas para identificar sus
emociones y relacionarse interpersonalmente,
también se observaron dificultades en
regulación emocional, control de impulsos y
afrontamiento de conflictos. Estos resultados
coinciden con Mahoney et al. (2021), quienes
señalan que las competencias socioemocionales
evolucionan progresivamente bajo la influencia
de factores individuales, familiares y
educativos.
Asimismo, Durlak et al. (2022) sostienen que
estas habilidades pueden fortalecerse mediante
programas sistemáticos de aprendizaje
socioemocional, mientras que Bisquerra (2023)
concibe la educación emocional como un
proceso permanente dirigido al bienestar, la
adaptación y el desarrollo integral. En
consecuencia, el nivel medio identificado
evidencia la necesidad de integrar la educación
emocional de forma transversal y continua en el
currículo. Entre las dimensiones analizadas, la
competencia social presentó los valores más
elevados, mientras que la regulación emocional
mostró mayores dificultades. Este
comportamiento puede relacionarse con las
características de la adolescencia, etapa en la
que aumenta la relevancia de las relaciones con
los pares, mientras los mecanismos de
autorregulación continúan madurando.
Immordino y Darling (2023) explican que las
áreas cerebrales relacionadas con el autocontrol
y la regulación emocional mantienen su
desarrollo durante este periodo, mientras que la
OECD (2023) reporta que competencias como
cooperación e interacción social suelen alcanzar
niveles superiores a determinadas capacidades
de regulación emocional. Por ello, las
intervenciones educativas deberían fortalecer
especialmente el autocontrol, el manejo de la
frustración, la regulación del estrés y la toma
responsable de decisiones.
Respecto a la convivencia escolar, predominó
igualmente un nivel medio, caracterizado por
relaciones relativamente respetuosas y
colaborativas, aunque acompañadas de
dificultades en la resolución de conflictos. Del
Rey et al. (2023) sostienen que la convivencia
escolar constituye un fenómeno dinámico
determinado por la interacción de factores
personales, familiares, institucionales y
sociales, mientras que la UNESCO (2024)
destaca que su calidad depende tanto de las
normas como del desarrollo de competencias
socioemocionales orientadas al respeto, la
inclusión y la participación. La baja valoración
obtenida en resolución de conflictos coincide
con las dificultades observadas en regulación
emocional, lo que permite interpretar que una
menor capacidad para gestionar las emociones
puede limitar el uso del diálogo, la negociación
y otras estrategias pacíficas para afrontar
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desacuerdos. El principal hallazgo fue la
existencia de una correlación positiva alta y
estadísticamente significativa entre educación
emocional y convivencia escolar = 0,742; p
< 0,001), confirmándose la hipótesis general de
investigación. Este resultado coincide con
Taylor et al. (2022), quienes evidenciaron que
los programas de aprendizaje socioemocional
favorecen las relaciones interpersonales, el
clima escolar y la reducción de conductas
agresivas. De igual manera, Mahoney et al.
(2021) señalan que las competencias
emocionales contribuyen al bienestar, la
adaptación escolar y la calidad de las relaciones
entre los miembros de la comunidad educativa.
La competencia social y la regulación
emocional presentaron las asociaciones más
elevadas con la convivencia escolar, en
correspondencia con CASEL (2024), que
reconoce estas capacidades como
fundamentales para promover comportamientos
prosociales y resolver conflictos de manera
efectiva. Estos resultados respaldan la
importancia de fortalecer integralmente las
competencias emocionales como mecanismo
para mejorar la convivencia institucional.
Los hallazgos también son consistentes con
investigaciones latinoamericanas que
relacionan la educación emocional con menores
niveles de violencia, mayores conductas
prosociales y mejores percepciones del clima
escolar (Romero et al., 2023; Extremera et al.,
2024). A diferencia de numerosos estudios
regionales de carácter descriptivo o centrados
en intervenciones específicas, la presente
investigación permitió cuantificar mediante un
diseño correlacional la intensidad de la
asociación entre ambas variables. Asimismo,
los resultados respaldan las recomendaciones de
la CEPAL (2023), que destaca la necesidad de
fortalecer las competencias socioemocionales
como parte de las estrategias destinadas a
mejorar el bienestar y los aprendizajes. En el
contexto ecuatoriano, estos hallazgos adquieren
especial relevancia debido a la limitada
disponibilidad de investigaciones
correlacionales que integren educación
emocional y convivencia escolar en estudiantes
de secundaria.
Desde el punto de vista teórico, los resultados
respaldan el modelo de competencias
emocionales de Bisquerra, el modelo de
inteligencia emocional de Salovey y Mayer y
los principios del aprendizaje socioemocional
de CASEL, al demostrar que la conciencia
emocional, la regulación emocional, la
competencia social y las habilidades para la
vida se relacionan con la calidad de las
interacciones escolares. Asimismo, los
hallazgos son compatibles con el enfoque
ecológico de Bronfenbrenner, debido a que la
convivencia no depende exclusivamente de
capacidades individuales, sino también de la
interacción con factores familiares, escolares y
sociales. En consecuencia, la educación
emocional debe entenderse como un proceso
integral capaz de fortalecer tanto el bienestar
individual como las relaciones colectivas y la
cultura institucional.
Desde una perspectiva práctica, la elevada
relación encontrada entre las variables respalda
la implementación de programas permanentes
orientados a desarrollar autorregulación,
empatía, comunicación asertiva y resolución
pacífica de conflictos. Estas acciones deberían
incorporarse transversalmente al currículo
mediante metodologías participativas,
aprendizaje cooperativo, mediación escolar y
espacios de reflexión. También resulta
necesaria la formación continua del profesorado
y la participación de las familias, de manera que
exista coherencia entre las experiencias
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socioemocionales promovidas dentro y fuera de
la institución educativa. De esta forma, la
educación emocional puede constituirse en una
estrategia preventiva para mejorar el clima
escolar, la participación y el bienestar integral
de los adolescentes.
Los resultados deben interpretarse
considerando algunas limitaciones. El diseño
transversal permite establecer asociaciones,
pero no relaciones causales; además, el empleo
de cuestionarios de autopercepción puede estar
condicionado por la subjetividad o la
deseabilidad social de los participantes. El
estudio se realizó en una sola institución, lo que
también limita la generalización de los
resultados. Por ello, futuras investigaciones
deberían incorporar diseños longitudinales,
metodologías mixtas, muestras pertenecientes a
diferentes contextos educativos y estudios
experimentales o cuasiexperimentales que
evalúen programas específicos de educación
emocional. A pesar de estas limitaciones, los
resultados aportan evidencia empírica relevante
sobre la relación entre educación emocional y
convivencia escolar y sustentan la necesidad de
fortalecer estas competencias como parte de la
formación integral durante la educación
secundaria.
Conclusiones
La presente investigación permitió demostrar
que existe una relación positiva, alta y
estadísticamente significativa entre la
educación emocional y la convivencia escolar
en estudiantes de nivel secundario,
confirmándose la hipótesis general planteada al
inicio del estudio. Los resultados evidenciaron
que el fortalecimiento de las competencias
emocionales se asocia directamente con una
mejora en la calidad de las relaciones
interpersonales, el respeto mutuo, la
cooperación y la resolución pacífica de los
conflictos dentro del contexto escolar. Este
hallazgo confirma que la educación emocional
constituye un componente esencial para
promover ambientes educativos seguros,
inclusivos y orientados al bienestar integral del
estudiantado. Asimismo, la magnitud del
coeficiente de correlación obtenido demuestra
que las competencias emocionales representan
uno de los factores con mayor influencia sobre
la convivencia escolar durante la adolescencia,
etapa caracterizada por importantes
transformaciones personales, sociales y
afectivas. En consecuencia, la evidencia
obtenida respalda la incorporación sistemática
de la educación emocional dentro de las
políticas institucionales y de los procesos
curriculares como una estrategia preventiva
para fortalecer el clima escolar y favorecer el
desarrollo integral de los estudiantes. De esta
manera, la investigación cumple con el objetivo
general propuesto y aporta evidencia científica
relevante para comprender la interacción
existente entre ambas variables en el contexto
educativo analizado.
El análisis de las dimensiones específicas
permitió identificar que la competencia social y
la regulación emocional constituyen los
componentes de la educación emocional que
presentan mayor influencia sobre la
convivencia escolar. Aunque los estudiantes
mostraron niveles predominantemente medios
en la mayoría de las competencias evaluadas, se
evidenciaron mayores dificultades en la
capacidad para controlar impulsos, gestionar
emociones negativas y afrontar adecuadamente
situaciones conflictivas. Estos resultados ponen
de manifiesto la necesidad de fortalecer
programas educativos dirigidos al desarrollo de
habilidades relacionadas con la
autorregulación, la empatía, la comunicación
asertiva y la resolución pacífica de conflictos.
Paralelamente, se constató que las relaciones
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interpersonales representan la dimensión más
fortalecida de la convivencia escolar, mientras
que la resolución de conflictos continúa
constituyendo el principal desafío dentro del
ambiente educativo. Esta situación confirma
que el fortalecimiento de las competencias
emocionales puede generar efectos positivos
sobre diferentes aspectos de la convivencia
institucional y contribuir significativamente a la
construcción de comunidades escolares más
colaborativas y respetuosas. En consecuencia,
el desarrollo equilibrado de todas las
dimensiones de la educación emocional debe
considerarse una prioridad dentro de los
procesos formativos de la educación
secundaria.
Desde una perspectiva práctica, los resultados
obtenidos evidencian que las instituciones
educativas deben trascender los enfoques
tradicionales centrados exclusivamente en el
rendimiento académico e incorporar de manera
permanente programas de educación emocional
articulados con la gestión de la convivencia
escolar. La implementación de estrategias
pedagógicas orientadas al reconocimiento y
regulación de las emociones, el aprendizaje
cooperativo, la mediación escolar y el
fortalecimiento de las habilidades sociales
permitirá consolidar ambientes educativos más
saludables y disminuir la incidencia de
conductas disruptivas y conflictos entre
estudiantes. De igual manera, resulta
indispensable fortalecer la formación continua
del profesorado para que los docentes
desarrollen competencias que les permitan
integrar la educación emocional dentro de sus
prácticas pedagógicas cotidianas y actuar como
facilitadores del desarrollo socioemocional del
estudiantado. Asimismo, la participación activa
de las familias y de la comunidad educativa
constituye un elemento fundamental para
garantizar la coherencia entre los aprendizajes
desarrollados en el ámbito escolar y aquellos
promovidos en el entorno familiar. En este
sentido, los resultados del estudio ofrecen
información valiosa para orientar la
planificación institucional, el diseño de
programas preventivos y la formulación de
políticas educativas que promuevan una
convivencia democrática basada en el respeto,
la inclusión y la participación responsable.
La investigación aporta evidencia empírica que
contribuye al fortalecimiento del conocimiento
científico sobre la relación entre la educación
emocional y la convivencia escolar en el
contexto ecuatoriano, donde este tipo de
estudios aún es limitado. La utilización de un
diseño correlacional, instrumentos con
adecuados niveles de validez y confiabilidad y
un análisis estadístico riguroso permitió generar
resultados consistentes que pueden servir de
referencia para futuras investigaciones y para la
toma de decisiones en el ámbito educativo. No
obstante, se recomienda que investigaciones
posteriores incorporen diseños longitudinales y
experimentales que permitan evaluar la
evolución de las competencias emocionales a lo
largo del tiempo y determinar el impacto de
programas específicos de intervención sobre la
convivencia escolar.
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