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del año 2021-2024, y 2026 correlacionaron de
manera casi nula y baja (positiva y negativa) y
no significativas con la mayoría de las pruebas
de fuerza de 2025.
Las correlaciones negativas, de moderadas a
altas, en el promedio de puntaje del año 2025
con todas las fuerzas, indican que los
deportistas que registraron menores niveles de
fuerza máxima en el tren superior durante el año
2025 tendieron a obtener mejores puntajes en el
puntaje del año 2025, lo que sugiere que la
fuerza máxima, medida en estos ejercicios, no
es un predictor directo del rendimiento en tiro
con arco, y que incluso podría ser perjudicial
cuando no se encuentra adecuadamente
contextualizada dentro de la preparación
específica del deporte (Tabla 4).
Para finalizar, las correlaciones entre las
pruebas de fuerza entre sí (dentro del mismo
año y entre años) fueron, en su gran mayoría,
positivas y, extremadamente altas y
significativas (r > 0,900, p < 0,01), lo que indica
una alta consistencia y redundancia en las
mediciones de fuerza máxima realizadas. De ahí
que, las asociaciones con el rendimiento tienden
a ser similares entre los diferentes ejercicios.
Sin embargo, al contrastar estos resultados con
los promedios de puntaje, se observó que las
correlaciones más relevantes, por su magnitud y
significancia, fueron aquellas de tipo negativo,
lo que refuerza la idea de que la fuerza máxima
general del tren superior, evaluada mediante el
plan de entrenamiento, no guarda una relación
directa ni positiva con el rendimiento en tiro con
arco (Tabla 4).
Cabe considerar, que se destacó la correlación
casi perfecta y altamente significativa entre los
promedios de puntaje de 2021 y 2024 (r = 0,958,
p < 0,01), lo que indicó una consistencia
excepcional en el rendimiento de los arqueros a
lo largo de esos años (trienios), quienes
registraron altos puntajes en 2021 mantuvieron
un nivel sobresaliente en 2024. Al mismo
tiempo, se encontraron correlaciones fuertes y
significativas entre los años 2024 y 2025 (r =
0,872, p < 0,01), así como entre 2024 y 2026 (r
= 0,869, p < 0,01). Asimismo, la asociación
entre 2025 y 2026 resultó ser positiva y alta, de
magnitud considerable (r = 0,695, p < 0,05), lo
que indicó una continuidad en el nivel
competitivo a corto plazo.
Por otro lado, la relación entre 2022 y 2026
alcanzó un coeficiente de correlación de 0,927
(p < 0,01), positivo y alto; casi perfecto, lo que
evidenció una sorprendente estabilidad
interanual, pese a la distancia temporal de
cuatro años, y sugiere que el rendimiento en
2022 podría ser un marcador de referencia para
el éxito competitivo a largo plazo, pasando de
una correlación de una correlación positiva y
baja en el 2023, y finalizando con un resultado
casi perfecto para el 2026 (Tabla 4).
En contraste, algunas correlaciones no
alcanzaron significancia estadística, como las
observadas entre 2021 y 2022 (r = 0,423, p >
0,05), 2021 y 2023 (r = 0,387, p > 0,05), y 2022
y 2023 (r = 0,331, p > 0,05), con resultados
positivos, bajos y moderados, lo que podría
interpretarse como una mayor variabilidad en el
rendimiento durante los primeros años del
período evaluado. No obstante, a partir de 2023,
las correlaciones comenzaron a incrementarse
progresivamente, alcanzando valores
significativos en 2024, lo que sugiere una
consolidación del rendimiento y una mayor
predictibilidad del desempeño conforme con el
avance del ciclo competitivo (Tabla 4).
En conclusión, los resultados de la Tabla 4
indicaron que el rendimiento en tiro con arco,
medido a través de los puntajes promedio
anuales, mostró una alta consistencia interna a
lo largo de los años evaluados, con
correlaciones que variaron desde bajas (r ≈
0,33) hasta muy fuertes (r > 0,90), y con un
claro incremento en la magnitud de las
asociaciones a partir del año 2023.