RELACIÓN ENTRE EL ESTRÉS PERCIBIDO Y LA PRESENCIA DE GASTROENTERITIS
EN ADULTOS DE MEDIANA EDAD
RELATIONSHIP BETWEEN PERCEIVED STRESS AND THE PRESENCE OF
GASTROENTERITIS IN MIDDLE-AGED ADULTS
Autores:
¹Jan Carlos De la Rosa Montes de Oca, ²Steven Arturo Torres Burgos.
¹ORCID ID:
https://orcid.org/0009-0005-6288-3050
²ORCID ID:
https://orcid.org/0000-0001-9299-3254
¹E-mail de contacto:
jdelarosad@unemi.edu.ec
²E-mail de contacto:
storresb5@unemi.edu.ec
Afiliación:
1*2*
Universidad Estatal de Milagro, (Ecuador).
Artículo recibido: 5 de Septiembre del 2026.
Artículo revisado: 14 de Septiembre del 2026.
Artículo aprobado: 14 de Septiembre del 2026.
¹Médico, graduado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, especialista en Medicina Interna y Gastroenterología. Magíster en
Educación, Salud Pública, Medicina Interna y Gestión. Maestrante en Educación Superior mención Docencia e Investigación.
²Licenciado en Cultura Física, graduado de la Universidad de Guayaquil, (Ecuador). Magíster en Pedagogía de la Cultura Física mención
Educación Física Inclusiva. doctor en educación física por CECEIX, (México).
Resumen
El
estrés
percibido
puede
acompañarse
de
respuestas fisiológicas capaces de modificar el
funcionamiento
gastrointestinal,
aunque
su
relación
con
la
presencia
de
gastroenteritis
requiere
ser
examinada
sin
establecer
asociaciones
causales
anticipadas.
El
objetivo
de la investigación fue analizar la relación entre
el
estrés
percibido
y
la
presencia
de
gastroenteritis en adultos de mediana edad. Se
desarrolló
un
estudio
cuantitativo,
correlacional,
no
experimental
y
de
corte
transversal, con la participación de 63 adultos.
El estrés percibido se evaluó mediante la Escala
de Estrés Percibido, mientras que la presencia
de gastroenteritis se registró mediante una ficha
estructurada.
Los
datos
fueron
analizados
mediante
estadística
descriptiva,
tablas
de
contingencia,
prueba
de
chi-cuadrado
de
independencia y V de Cramer para estimar la
magnitud
de
la
asociación.
Los
resultados
mostraron
que
el
27,0
%
de
los
participantes
presentó estrés bajo, el 46,0 % moderado y el
27,0 % alto. La gastroenteritis estuvo presente
en 24 adultos (38,1 %) y ausente en 39 (61,9 %).
Su frecuencia aumentó conforme se incrementó
el
nivel
de
estrés
percibido:
11,8
%
en
participantes con estrés bajo, 37,9 % en aquellos
con
nivel
moderado
y
64,7
%
entre
quienes
presentaron
estrés
alto.
Se
identificó
una
asociación
estadísticamente
significativa
entre
ambas variables (χ² = 10,05; gl = 2; p = 0,007),
con una magnitud moderada
(V de Cramer
=
0,399).
Se
concluye
que
mayores
niveles
de
estrés percibido estuvieron asociados con una
mayor
presencia
de
gastroenteritis
en
los
adultos
estudiados,
sin
que
esta
relación
implique
causalidad
debido
al
carácter
correlacional y transversal de la investigación.
Palabras
clave:
Estrés
percibido,
Gastroenteritis,
Adultos,
Inflamación
estomacal, Sistema digestivo.
Abstract
Perceived
stress
can
be
accompanied
by
physiological
responses
capable
of
altering
gastrointestinal
function,
although
the
relationship between stress and the presence of
gastroenteritis
requires
examination
without
presuming causal associations. The aim of this
study was to analyze the relationship between
perceived
stress
and
the
presence
of
gastroenteritis
in
middle-aged
adults.
A
quantitative,
correlational,
non-experimental,
cross-sectional
study
was
conducted
with
63
adult
participants.
Perceived
stress
was
assessed
using
the
Perceived
Stress
Scale,
while
the
presence
of
gastroenteritis
was
recorded
using
a
structured
form.
Data
were
analyzed
using
descriptive
statistics,
contingency
tables,
the
chi-square
test
of
independence, and Cramer's V to estimate the
magnitude
of
the
association.
The
results
showed that 27.0% of participants experienced
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(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
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low stress, 46.0% moderate stress, and 27.0%
high
stress.
Gastroenteritis was present
in
24
adults
(38.1%)
and
absent
in
39
(61.9%).
Its
frequency
increased
alongside
the
level
of
perceived
stress:
11.8%
among
participants
with
low
stress,
37.9%
among
those
with
moderate stress, and 64.7% among those with
high
stress.
A
statistically
significant
association
was
identified
between
the
two
variables (χ² = 10.05; df = 2; p = 0.007), with a
moderate magnitude (Cramer's V = 0.399). It is
concluded that higher levels of perceived stress
were
associated
with
a
higher
prevalence
of
gastroenteritis in the adults studied; however,
this
relationship
does
not
imply
causality,
given
the
correlational
and
cross-sectional
nature of the research.
Keywords: Perceived stress, Gastroenteritis,
Adults,
Stomach
inflammation,
Digestive
system.
Sumário
O stresse percebido pode ser acompanhado de
respostas
fisiológicas
capazes
de
modificar
o
funcionamento
gastrointestinal,
embora
a
sua
relação com a presença de gastroenterite exija
análise
sem
o
estabelecimento
de
associações
causais precipitadas. O objetivo da investigação
foi analisar a relação entre o stresse percebido e
a presença de gastroenterite em adultos de meia-
idade.
Realizou-se
um
estudo
quantitativo,
correlacional,
não
experimental
e
de
corte
transversal, com a participação de 63 adultos. O
stresse percebido foi avaliado através da Escala
de Stress Percecionado, enquanto a presença de
gastroenterite foi registada através de uma ficha
estruturada.
Os
dados
foram
analisados
mediante
estatística
descritiva,
tabelas
de
contingência,
teste
qui-quadrado
de
independência
e
V
de
Cramer
para
estimar
a
magnitude
da
associação.
Os
resultados
mostraram
que
27,0%
dos
participantes
apresentaram um stress baixo, 46,0% moderado
e
27,0%
elevado.
A
gastroenterite
esteve
presente em 24 adultos (38,1%) e ausente em 39
(61,9%). A sua frequência aumentou à medida
que o nível de stress percebido se elevou: 11,8%
nos participantes com stress baixo, 37,9% nos
que tinham um nível moderado e 64,7% entre
os que apresentaram stress elevado. Identificou-
se uma associação estatisticamente significativa
entre ambas as variáveis (χ² = 10,05; gl = 2; p =
0,007), com magnitude moderada (V de Cramer
= 0,399). Conclui-se que níveis mais elevados
de
stresse
percebido
estiveram
associados
a
uma
maior
presença
de
gastroenterite
nos
adultos
estudados,
sem
que
esta
relação
implique
causalidade,
devido
ao
carácter
correlacional e transversal da investigação.
Palavras-chave:
Estresse
percebido,
Gastroenterite,
Adultos,
Inflamação
estomacal, Sistema digestório.
Introducción
La salud gastrointestinal mantiene una relación
estrecha con factores biológicos, psicológicos y
ambientales que intervienen de manera conjunta
en el equilibrio del organismo. Entre ellos, el
estrés ha recibido creciente atención debido a
los
cambios
fisiológicos
que
puede
generar
cuando las demandas del entorno son valoradas
por
la
persona
como
difíciles
de
afrontar.
Su
influencia
no
se
limita
al
estado
emocional,
pues
involucra
respuestas
neuroendocrinas,
inmunológicas
y
autonómicas
con
capacidad
para modificar diferentes funciones corporales.
En el sistema digestivo, estas respuestas pueden
expresarse
mediante
variaciones
de
la
motilidad, la secreción, la sensibilidad visceral,
la
permeabilidad
intestinal
y
la
actividad
inmunitaria.
Leigh
et
al.
(2023)
explican
que
las
consecuencias
fisiológicas
del
estrés
se
manifiestan
con
frecuencia
en
el
tracto
gastrointestinal
y
que
la
exposición
crónica
puede
provocar
cambios
desfavorables
en
distintos
componentes
de
su
funcionamiento.
Desde
esta
perspectiva,
estudiar
el
estrés
percibido
permite
aproximarse
a
la
forma
en
que
las
personas
experimentan
las
exigencias
cotidianas
y
analizar
su
posible
relación
con
determinadas alteraciones de la salud digestiva.
El
interés
no
radica
únicamente
en
conocer
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cuánto
estrés
enfrenta
un
individuo,
sino
en
comprender cómo lo percibe y en qué medida
esa valoración puede relacionarse con su estado
de salud.
El
estrés
percibido
constituye
una
valoración
subjetiva
de
las
situaciones
que
una
persona
considera impredecibles, difíciles de controlar o
superiores
a
los
recursos
disponibles
para
afrontarlas. Esta característica explica por qué
individuos
expuestos
a
circunstancias
semejantes
pueden
presentar
respuestas
psicológicas
y
fisiológicas
diferentes.
Su
medición
ha
adquirido
importancia
en
la
investigación sanitaria porque permite estudiar
una
dimensión
que
no
puede
ser
establecida
únicamente
mediante
la
presencia
objetiva
de
acontecimientos estresantes.
Du et al. (2023), al estudiar la evaluación del
estrés
percibido
en
personas
con
dispepsia
funcional, resaltaron la importancia de disponer
de instrumentos con propiedades adecuadas de
confiabilidad
y
validez
para
examinar
la
dimensión
psicológica
vinculada
con
los
problemas gastrointestinales. La valoración del
estrés
adquiere
particular
interés
durante
la
mediana edad, etapa en la que pueden coincidir
responsabilidades
familiares,
laborales,
económicas y sociales capaces de incrementar
las demandas experimentadas cotidianamente.
Estas
circunstancias
no
implican
necesariamente la aparición de una enfermedad
gastrointestinal, pero justifican examinar si los
niveles
de
estrés
percibido
presentan
algún
patrón de asociación con problemas digestivos
específicos. La comprensión contemporánea de
la
relación
entre
estrés
y
funcionamiento
digestivo se ha fortalecido a partir del estudio
del
eje
microbiota-intestino-cerebro.
Este
sistema de comunicación bidireccional integra
señales
procedentes
del
sistema
nervioso
central,
sistema
nervioso
entérico,
microbiota
intestinal,
sistema
inmunitario
y
mecanismos
neuroendocrinos,
permitiendo
que
determinadas
experiencias
psicológicas
produzcan
respuestas
fisiológicas
en
el
tracto
gastrointestinal.
Leigh et al. (2023) describen que el estrés agudo
y
crónico
puede
afectar
diversos
procesos
gastrointestinales y que sus efectos dependen de
la
intensidad,
duración
y
características
de
la
exposición.
Schneider
et
al.
(2023)
aportaron
evidencia
sobre
mecanismos
neuro
inmunológicos
mediante
los
cuales
el
estrés
psicológico puede transmitirse hacia el intestino
y
participar
en
procesos
inflamatorios
y
alteraciones
de
la
motilidad.
Tales
hallazgos
contribuyen
a
explicar
por
qué
el
estado
psicológico
y
la
función
gastrointestinal
no
deben
analizarse
como
fenómenos
completamente
independientes.
No
obstante,
reconocer esta comunicación tampoco autoriza
a considerar el estrés como causa automática de
cualquier enfermedad digestiva. La naturaleza
multifactorial
de
estos
trastornos
exige
diferenciar
los
mecanismos
fisiológicos
plausibles
de
las
asociaciones
que
realmente
puedan
demostrarse
en
una
población
determinada.
La
gastroenteritis
constituye
una
alteración
gastrointestinal caracterizada habitualmente por
manifestaciones como diarrea, dolor o malestar
abdominal,
náuseas
y
vómitos,
cuya
presentación puede variar según su etiología y
las
características
particulares
de
la
persona
afectada. En los cuadros infecciosos intervienen
distintos
agentes
capaces
de
ingresar
al
organismo
mediante
alimentos,
agua
contaminada
o
contacto
con
fuentes
de
infección, por lo que su aparición se encuentra
condicionada
por
múltiples
factores
epidemiológicos.
Esta
diversidad
etiológica
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obliga a evitar explicaciones reduccionistas que
atribuyan
la
enfermedad
exclusivamente
a
variables
psicológicas.
La
literatura
científica
disponible tampoco permite establecer que un
nivel elevado de estrés percibido constituya, por
sí solo, una causa directa de gastroenteritis. Un
estudio poblacional realizado por Bergh et al.
(2018)
encontró
incluso
que
una
menor
resiliencia
frente
al
estrés
durante
la
adolescencia
no
se
asoció
con
un
incremento
posterior
de
infecciones
gastrointestinales,
resultado
contrario
a
la
hipótesis
inicialmente
planteada por los
investigadores. Este tipo de
evidencia
demuestra
que
la
relación
entre
condiciones
psicológicas
e
infecciones
gastrointestinales
continúa
siendo
compleja
y
que
sus
resultados
pueden
variar
según
las
características
de
la
población,
la
exposición
estudiada
y
la
manera
en
que
se
mide
el
componente psicológico. Precisamente esa falta
de
uniformidad
respalda
la
necesidad
de
continuar examinando la relación sin anticipar
una dirección causal.
Otros hallazgos han mostrado, sin embargo, que
determinados
factores
psicológicos
pueden
acompañar
una
mayor
susceptibilidad
gastrointestinal
bajo
condiciones
específicas.
Wouters
et
al.
(2016)
estudiaron
una
cohorte
expuesta
a
agua
contaminada
con
norovirus,
Giardia
lamblia
y
Campylobacter
jejuni
y
encontraron que la ansiedad figuraba entre los
factores
asociados
con
el
desarrollo
de
gastroenteritis
infecciosa.
Los
autores
plantearon
que
la
comorbilidad
psicológica
podía
incrementar
parcialmente
el
riesgo
de
síndrome
de
intestino
irritable
postinfeccioso
mediante
una
mayor
susceptibilidad
a
desarrollar
inicialmente
gastroenteritis.
Este
resultado resulta relevante porque proporciona
evidencia empírica de una posible interacción
entre
factores
psicológicos,
respuesta
inmunitaria y enfermedad gastrointestinal, pero
también obliga a conservar una interpretación
prudente.
La
investigación
se
desarrolló
en
circunstancias
particulares
de
exposición
a
microorganismos
y
evaluó
variables
psicológicas que no son equivalentes en todos
sus
componentes
al
estrés
percibido.
Por
esa
razón,
sus
resultados
no
deben
trasladarse
automáticamente
a
otras
poblaciones.
Su
utilidad
para
el
presente
estudio
reside
en
demostrar que las variables psicológicas pueden
formar
parte
de
un
conjunto
más
amplio
de
factores
relacionados
con
la
susceptibilidad
gastrointestinal y que esta relación merece ser
examinada
mediante
diseños
específicamente
orientados a ella.
La
relación
entre
acontecimientos
gastrointestinales
y
factores
psicológicos
también ha sido estudiada desde la perspectiva
de
las
consecuencias
posteriores
a
una
infección.
Black
et
al.
(2022),
mediante
una
revisión sistemática de factores asociados con
trastornos
de
la
interacción
intestino-cerebro
relacionados con dolor abdominal, identificaron
tanto
la
gastroenteritis
como
el
estrés
y
los
trastornos
psicológicos
entre
los
factores
consistentemente
vinculados
con
estos
problemas en población adulta e infantil. Esta
coexistencia
resulta
significativa
porque
muestra que las experiencias gastrointestinales
y
psicológicas
pueden
interactuar
dentro
de
trayectorias
clínicas
complejas,
en
lugar
de
comportarse como fenómenos aislados.
A
su
vez,
la
literatura
sobre
trastornos
postinfecciosos
ha
descrito
que
el
malestar
psicológico
previo
o
concomitante
con
episodios de gastroenteritis puede influir en la
persistencia
posterior
de
determinadas
manifestaciones
digestivas.
La
evidencia
acumulada
se
concentra
principalmente
en
síndrome de intestino irritable, dispepsia y otros
trastornos
de
la
interacción
intestino-cerebro,
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mientras que son menos frecuentes los estudios
que examinan directamente el estrés percibido
frente
a
la
presencia
de
gastroenteritis
como
variables
centrales.
Esta
diferencia
constituye
un
espacio
de
investigación
que
puede
abordarse
mediante
estudios
correlacionales
desarrollados
en
poblaciones
adultas
claramente delimitadas.
La
mediana
edad
ofrece
un
contexto
particularmente
pertinente
para
estudiar
esta
relación
debido
a
la
concurrencia
de
transformaciones
personales
y
responsabilidades que pueden modificar tanto la
exposición
al
estrés
como
determinadas
conductas
vinculadas
con
la
salud.
Las
obligaciones laborales, familiares y económicas
pueden
coexistir
con
modificaciones
en
los
patrones
de
alimentación,
descanso,
actividad
física y utilización de servicios sanitarios. Estas
condiciones generan un escenario en el que la
percepción de estrés puede presentar diferencias
importantes
entre
individuos
aun
cuando
compartan
características
sociodemográficas
semejantes.
La presencia de gastroenteritis, por otra parte,
puede
estar
condicionada
por
factores
que
incluyen
hábitos
higiénicos,
manipulación
y
consumo de alimentos, condiciones sanitarias,
exposición a personas enfermas y antecedentes
particulares de salud. Analizar ambas variables
requiere,
por
tanto,
reconocer
que
una
asociación estadística no equivale a demostrar
que
una
sea
responsable
de
la
otra.
Esta
precisión
resulta
especialmente
importante
en
investigaciones
de
naturaleza
correlacional,
donde el propósito consiste en establecer si las
variables
cambian
de
manera
relacionada
y
determinar
la
fuerza
y
dirección
de
dicha
relación.
Un
abordaje
de
estas
características
permite estudiar el problema con mayor rigor y
evita
atribuciones
clínicas
que
excedan
las
posibilidades
explicativas
del
diseño.
La
evidencia
disponible
muestra
que
existe
una
base
fisiológica
y
epidemiológica
suficiente
para
profundizar
en
el
vínculo
entre
experiencias
psicológicas
y
funcionamiento
gastrointestinal, aunque persisten interrogantes
cuando el análisis se concentra específicamente
en
estrés
percibido
y
gastroenteritis.
Los
trabajos de Leigh et al. (2023) y Schneider et al.
(2023)
permiten
comprender
mecanismos
mediante los
cuales el
estrés puede repercutir
sobre
la
fisiología
y
la
respuesta
intestinal,
mientras
que
Wouters
et
al.
(2016)
aporta
evidencia
epidemiológica
de
la
interacción
entre factores psicológicos y susceptibilidad a
gastroenteritis
infecciosa
en
un
contexto
determinado.
Al mismo tiempo, los resultados de Bergh et al.
(2018) advierten que esta relación no presenta
un comportamiento uniforme, lo que refuerza la
necesidad de obtener evidencia en poblaciones
distintas
antes
de
formular
conclusiones
generales.
Bajo
estas
consideraciones,
la
presente
investigación
se
desarrolló
con
63
adultos de mediana edad y se orientó a examinar
ambas
variables
sin
atribuir
de
antemano
una
relación causal entre ellas. En correspondencia
con
el
problema
planteado,
el
objetivo
fue
analizar la relación entre el estrés percibido y la
presencia
de
gastroenteritis
en
adultos
de
mediana edad, con el propósito de determinar la
existencia,
dirección
y
magnitud
de
la
asociación
entre
ambas
variables
en
la
población estudiada.
Materiales y Métodos
La investigación se desarrolló bajo un enfoque
cuantitativo, con alcance correlacional, diseño
no experimental y corte transversal. Se buscó
determinar
la
existencia
y
magnitud
de
la
relación entre el estrés percibido y la presencia
de
gastroenteritis,
sin
manipular
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deliberadamente
las
variables
ni
establecer
relaciones causales. Este planteamiento resulta
pertinente debido a que la evidencia disponible
reconoce
posibles
asociaciones
entre
estrés
psicológico
y
funcionamiento
gastrointestinal,
aunque
advierte
que
estas
relaciones
son
multifactoriales
y
no
necesariamente
causales
(Ma et al., 2023; Leigh et al., 2023).
La población estuvo conformada por 63 adultos
de
mediana
edad,
incorporados
mediante
un
procedimiento censal, debido a que fue posible
acceder a la totalidad de los participantes. Como
criterios de inclusión se consideraron pertenecer
al
grupo
etario
definido,
aceptar
voluntariamente la participación y disponer de
información
completa
sobre
las
variables
investigadas.
Se
excluyeron
los
registros
incompletos
que
impidieran
determinar
la
puntuación de estrés percibido o establecer la
presencia o ausencia de gastroenteritis.
Las
variables
centrales
fueron
el
estrés
percibido
y
la
presencia
de
gastroenteritis.
El
estrés percibido se abordó como la valoración
individual de situaciones recientes consideradas
impredecibles,
incontrolables
o
difíciles
de
afrontar y fue tratado cuantitativamente a partir
de
la
puntuación
obtenida
mediante
el
instrumento
seleccionado.
Esta
delimitación
resulta
relevante
porque
el
estrés
percibido
constituye
una
forma
específica
de
estrés
psicológico
y
no
debe
confundirse
con
ansiedad,
depresión
o
resiliencia
(Ma
et
al.,
2023). La gastroenteritis se registró como una
variable
dicotómica,
diferenciando
entre
presencia
y
ausencia
durante
el
período
establecido,
evitando
considerar
síntomas
gastrointestinales
inespecíficos
como
equivalentes automáticos de la enfermedad.
Los
datos
fueron
procesados
mediante
estadística
descriptiva
para
caracterizar
las
variables
y
posteriormente
mediante
análisis
inferencial
orientado
a
determinar
su
asociación. La interpretación de los resultados
se realizó desde una perspectiva correlacional,
considerando que mecanismos relacionados con
la comunicación intestino-cerebro, la respuesta
inmunitaria
y
la
función
gastrointestinal
proporcionan
plausibilidad
biológica
a
esta
relación, pero no permiten establecer causalidad
directa
(Leigh
et
al.,
2023;
Schneider
et
al.,
2023).
Tabla 1.
Operacionalización de las variables.
Variable
Definición operacional
Dimensiones/indicadores
Medición
Estrés percibido
Valoración realizada por el participante sobre el
grado en que las situaciones recientes de su vida
fueron experimentadas como estresantes,
impredecibles o difíciles de controlar
Percepción de impredecibilidad; percepción
de falta de control; sobrecarga percibida;
capacidad percibida de afrontamiento
Puntuación total del
instrumento y
clasificación por nivel
Presencia de
gastroenteritis
Registro de presencia o ausencia de
gastroenteritis dentro del período de referencia
definido para el estudio
Presencia del episodio; manifestaciones
gastrointestinales compatibles; período de
ocurrencia
Variable dicotómica:
presencia/ausencia
Fuente: Elaboración propia.
Para
medir
el
estrés
percibido
se
empleó
la
Escala
de
Estrés
Percibido
(Perceived
Stress
Scale,
PSS),
desarrollada
originalmente
por
Cohen,
Kamarck
y
Mermelstein
(1983),
instrumento ampliamente utilizado para valorar
el grado en que las circunstancias de la vida son
percibidas como estresantes. La escala permitió
obtener una puntuación cuantitativa del estrés
percibido
a
partir
de
las
respuestas
proporcionadas
por
cada
participante,
manteniendo
el
procedimiento
de
puntuación
establecido para el instrumento. Los reactivos
formulados
en
sentido
positivo
fueron
recodificados
antes
de
calcular
la
puntuación
Ciencia y Educación
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Vol. 7 No. 9.1
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total,
de
acuerdo
con
las
instrucciones
correspondientes
a
la
escala.
Una
puntuación
superior
representó
una
mayor
percepción
de
estrés,
mientras
que
puntuaciones
inferiores
indicaron una menor intensidad de la variable.
La
aplicación
se
realizó
bajo
condiciones
homogéneas
y
mediante
instrucciones
iguales
para
los
63
participantes,
procurando
reducir
diferencias
derivadas
del
procedimiento
de
administración.
La utilización de un instrumento estandarizado
permitió evitar la elaboración de una medida ad
hoc
de
estrés
y
proporcionó
una
base
más
consistente para el posterior análisis estadístico.
La información relacionada con gastroenteritis
se
recopiló
mediante
una
ficha
estructurada
destinada a registrar la presencia o ausencia del
episodio
durante
el
período
establecido
en
la
investigación.
El
registro
consideró
la
existencia de manifestaciones gastrointestinales
compatibles
con
el
cuadro
estudiado
y
evitó
clasificar
como
gastroenteritis
cualquier
molestia digestiva aislada sin correspondencia
con
los
criterios
definidos.
La
ficha
también
permitió
organizar
información
básica
necesaria para caracterizar a los participantes y
controlar la integridad de los registros antes del
procesamiento estadístico.
La variable fue codificada de forma dicotómica
para facilitar su incorporación a la base de datos
y
su
comparación
con
los
niveles
y
puntuaciones de estrés percibido. No se utilizó
esta información para establecer etiología viral,
bacteriana
o
parasitaria,
puesto
que
esa
determinación habría requerido procedimientos
diagnósticos
que
excedían
el
alcance
correlacional
del
estudio.
De
este
modo,
la
medición
se
mantuvo
ajustada
al
objetivo
de
analizar
la
presencia
de
gastroenteritis
y
su
relación
con
el
estrés
percibido,
sin
formular
inferencias
clínicas
que
no
estuvieran
respaldadas por el procedimiento aplicado. El
procedimiento comenzó con la organización de
los
participantes
y
la
explicación
de
los
propósitos
generales
de
la
investigación,
el
carácter
voluntario
de
la
participación
y
las
condiciones
de
confidencialidad
aplicadas
al
tratamiento
de
la
información.
Una
vez
obtenido el consentimiento correspondiente, se
administró el instrumento para medir el estrés
percibido
y
se
completó
la
ficha
destinada
al
registro de gastroenteritis.
La
recopilación
se
realizó
utilizando
criterios
uniformes, procurando que las instrucciones y
condiciones de aplicación fueran equivalentes
para
todos
los
participantes.
Posteriormente,
cada
registro
fue
codificado
mediante
un
identificador
numérico
para
evitar
el
uso
de
nombres
durante
el
procesamiento
de
la
información. Los datos fueron revisados con el
propósito
de
identificar
omisiones,
inconsistencias
o
registros
que
no
cumplieran
los criterios establecidos antes de incorporarlos
a la matriz definitiva. Una vez concluido este
proceso,
las
variables
fueron
codificadas
y
organizadas para efectuar el análisis estadístico
correspondiente.
Tabla
2.
Correspondencia
entre
objetivos,
variables y análisis estadístico.
Propósito
analítico
Variable/indicador
Procedimiento
Caracterizar el
estrés percibido
Puntuación y niveles
de estrés percibido
Frecuencias,
porcentajes y
estadísticos
descriptivos
Determinar la
presencia de
gastroenteritis
Presencia/ausencia
Frecuencias y
porcentajes
Comparar la
presencia de
gastroenteritis
según nivel de
estrés
Nivel de estrés ×
gastroenteritis
Tabla de
contingencia
Determinar la
relación entre las
variables
Estrés percibido ×
presencia de
gastroenteritis
Prueba de
asociación y
medida de
magnitud
correspondiente
Fuente: Elaboración propia.
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El
análisis
estadístico
se
estructuró
en
dos
niveles.
En
la
fase
descriptiva
se
calcularon
frecuencias
y
porcentajes
para
las
variables
categóricas,
junto
con
medidas
de
tendencia
central y dispersión para la puntuación de estrés
percibido,
de
acuerdo
con
su
distribución.
Posteriormente
se
construyeron
tablas
de
contingencia para examinar el comportamiento
de
la
presencia
de
gastroenteritis
según
los
niveles
de
estrés
percibido.
Para
contrastar
la
asociación entre las variables categorizadas se
utilizó
la
prueba
de
chi-cuadrado
de
independencia,
verificando
previamente
el
cumplimiento
de
sus
supuestos;
cuando
las
frecuencias
esperadas
no
permitieron
satisfacerlos, se recurrió a la prueba exacta de
Fisher.
La
magnitud
de
la
asociación
se
estimó
mediante
una
medida
de
tamaño
del
efecto
apropiada
para
variables
categóricas,
con
el
propósito de complementar la interpretación del
valor de significación. Se estableció un nivel de
significación estadística de α = 0,05, por lo que
valores
de
p
inferiores
a
0,05
fueron
considerados
evidencia
estadística
de
asociación.
La
interpretación
final
se
realizó
considerando conjuntamente la distribución de
los
datos,
la
significación
estadística
y
la
magnitud
de
la
relación,
evitando
atribuir
causalidad a los resultados obtenidos.
La
hipótesis
de
investigación
estableció
que
existe
una
relación
estadísticamente
significativa
entre
el
estrés
percibido
y
la
presencia
de
gastroenteritis
en
los
adultos
de
mediana edad estudiados. En correspondencia,
la
hipótesis
nula
planteó
que
no
existe
una
relación
estadísticamente
significativa
entre
ambas
variables.
La
contrastación
se
realizó
manteniendo
como
referencia
el
nivel
de
significación
previamente
establecido
y
sin
interpretar
una
eventual
asociación
como
evidencia de que el estrés percibido fuera causa
directa
de
gastroenteritis.
Esta
precaución
fue
coherente
con
el
diseño
transversal
y
no
experimental empleado, que permite identificar
asociaciones entre variables, pero no demostrar
temporalidad ni causalidad. La formulación de
las hipótesis mantuvo correspondencia directa
con el objetivo general y con la naturaleza de las
variables analizadas. De esta manera, objetivo,
operacionalización,
instrumentos
y
procedimientos
estadísticos
conservaron
una
misma lógica metodológica.
El
estudio
respetó
los
principios
de
participación
voluntaria,
confidencialidad,
privacidad
y
utilización
responsable
de
la
información.
Los
participantes
recibieron
información
suficiente
sobre
la
finalidad
académica
de
la
investigación
antes
de
proporcionar su consentimiento y conservaron
la
posibilidad
de
retirarse
sin
consecuencias.
Los registros fueron tratados mediante códigos
y
la
información
obtenida
se
utilizó
exclusivamente para los propósitos establecidos
en el estudio. No se incorporaron nombres ni
otros elementos de identificación personal en la
matriz
destinada
al
análisis
estadístico.
Del
mismo modo, la institución relacionada con el
proceso
de
investigación
permaneció
sin
identificar
en
el
manuscrito,
preservando
la
confidencialidad acordada. El procesamiento y
presentación
de
los
resultados
se
realizó
de
manera
agregada,
de
forma
que
ninguna
información individual permitiera reconocer a
los participantes.
Resultados y Discusión
Los
resultados
obtenidos
permitieron
caracterizar
inicialmente
el
nivel
de
estrés
percibido
de
los
63
adultos
participantes
y,
posteriormente,
examinar
su
relación
con
la
presencia
de
gastroenteritis.
El
análisis
se
desarrolló siguiendo la secuencia establecida en
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Página 922
la
metodología,
comenzando
con
estadísticos
descriptivos y continuando con el contraste de
asociación entre las variables. La puntuación de
estrés percibido evidenció diferencias entre los
participantes, con una mayor concentración en
los niveles moderado y alto. De los 63 adultos
evaluados,
17
presentaron
un
nivel
bajo
de
estrés, 29 se ubicaron en el nivel moderado y 17
alcanzaron el
nivel
alto. Esto
significa que el
73,0 % de los participantes se concentró entre
las categorías moderada y alta, mientras que el
27,0
%
correspondió
al
nivel
bajo.
La
distribución
obtenida
permitió
disponer
de
grupos
suficientemente
diferenciados
para
examinar posteriormente el comportamiento de
la
gastroenteritis
según
el
nivel
de
estrés
percibido.
Tabla 3.
Distribución de los participantes según nivel de estrés percibido.
Nivel de estrés percibido
Frecuencia
Porcentaje
Bajo
17
27,0
Moderado
29
46,0
Alto
17
27,0
Total
63
100,0
Fuente: Elaboración propia.
La Tabla 3 muestra que el nivel moderado fue
el más frecuente, con 29 participantes (46,0 %).
Los niveles bajo y alto registraron 17 adultos
cada
uno,
equivalentes
al
27,0
%
respectivamente.
Aunque
la
distribución
no
mostró predominio absoluto de una categoría,
prácticamente tres de cada cuatro participantes
se
situaron
en
niveles
moderado
o
alto.
Este
comportamiento
adquiere
relevancia
para
el
objetivo de la investigación, dado que permitió
analizar si el incremento en el nivel de estrés se
acompañaba de diferencias en la presencia de
gastroenteritis. La distribución también mostró
que
la
exposición
percibida
al
estrés
no
se
concentró
exclusivamente
en
los
valores
extremos,
sino
que presentó
una composición
heterogénea
dentro
del
grupo
estudiado.
En
relación con la segunda variable, se identificó la
presencia
de
gastroenteritis
en
24
de
los
63
participantes,
mientras
que
39
no
registraron
esta
condición.
En
términos
porcentuales,
los
casos representaron el 38,1 % de la población
estudiada
y
la
ausencia
de
gastroenteritis
correspondió
al
61,9
%.
Estos
resultados
indicaron que la gastroenteritis estuvo presente
en más de un tercio de los adultos evaluados,
aunque
la
categoría
predominante
fue
la
correspondiente a quienes no la presentaron. La
distribución permitió posteriormente establecer
comparaciones
entre
los
distintos
niveles
de
estrés percibido y determinar si la proporción de
casos se modificaba conforme aumentaba esta
variable.
Tabla 4.
Presencia de gastroenteritis en los adultos estudiados.
Gastroenteritis
Frecuencia
Porcentaje
Presente
24
38,1
Ausente
39
61,9
Total
63
100,0
Fuente: Elaboración propia.
El
análisis
conjunto
de
las
variables
mostró
diferencias
claras
en
la
frecuencia
de
gastroenteritis
según
el
nivel
de
estrés
percibido. Entre los 17 participantes con estrés
bajo se identificaron 2 casos de gastroenteritis,
equivalentes
al
11,8
%
de
ese
grupo.
En
los
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adultos
con
estrés
moderado,
11
de
los
29
participantes presentaron gastroenteritis, lo que
representó el 37,9 %. La proporción alcanzó su
valor
más
elevado
entre
quienes
presentaron
estrés
alto,
donde
11
de
los
17
adultos
registraron
gastroenteritis,
equivalente
al
64,7
%.
Se
observó,
por
tanto,
un
incremento
progresivo
de
la
presencia
de
gastroenteritis
conforme aumentó el nivel de estrés percibido.
La
diferencia
entre
los
extremos
fue
considerable:
la
presencia
de
gastroenteritis
pasó del 11,8 % en el nivel bajo al 64,7 % en el
nivel alto.
Tabla 5.
Presencia de gastroenteritis según nivel de estrés percibido.
Nivel de estrés
Gastroenteritis presente
Gastroenteritis ausente
Total
% con gastroenteritis
Bajo
2
15
17
11,8
Moderado
11
18
29
37,9
Alto
11
6
17
64,7
Total
24
39
63
38,1
Fuente: Elaboración propia.
La distribución presentada en la Tabla 5 reveló
un gradiente consistente entre ambas variables.
Mientras aproximadamente uno de cada nueve
participantes
con
estrés
bajo
presentó
gastroenteritis, la proporción aumentó a más de
uno
de
cada
tres
entre
aquellos
con
estrés
moderado y se aproximó a dos de cada tres en
el
grupo
con
estrés
alto.
En
sentido
complementario, la ausencia de gastroenteritis
disminuyó
conforme
se
incrementó
el
estrés:
representó el 88,2 % en el nivel bajo, el 62,1 %
en
el
moderado
y
el
35,3
%
en
el
alto.
Esta
progresión
constituyó
el
principal
patrón
descriptivo
encontrado
en
el
estudio.
Los
resultados sugirieron que los niveles superiores
de estrés percibido estuvieron acompañados por
una mayor frecuencia de gastroenteritis en los
participantes
evaluados,
aunque
la
naturaleza
correlacional
de
la
investigación
no
permite
interpretar
esta
tendencia
como
evidencia
de
causalidad.
Con el propósito de determinar si las diferencias
observadas podían atribuirse a una asociación
estadísticamente
significativa,
se
aplicó
la
prueba
de
chi-cuadrado
de
independencia.
El
contraste
produjo
un
valor
χ²
=
10,05
con
2
grados de libertad y una significación
de p
=
0,007.
Dado
que
el
valor
de
p
fue
inferior
al
nivel de significación establecido (α = 0,05), se
rechazó la hipótesis nula de independencia entre
las
variables.
El
resultado
indicó
que
la
distribución
de
la
presencia
de
gastroenteritis
difirió
significativamente
según
el
nivel
de
estrés
percibido.
Para
complementar
la
significación
estadística
se
calculó
V
de
Cramer, cuyo valor fue 0,399, mostrando una
asociación
de
magnitud
moderada
entre
las
variables. La interpretación conjunta de ambos
indicadores confirmó que el patrón observado
en
la
tabla
de
contingencia
no
se
limitó
a
diferencias descriptivas entre los grupos.
Tabla
6.
Asociación
entre
nivel
de
estrés
percibido y presencia de gastroenteritis.
Prueba
estadística
Valor
gl
p
Interpretación
Chi-cuadrado
de Pearson
10,05
2
0,007
Asociación
estadísticamente
significativa
V de Cramer
0,399
—
—
Magnitud moderada
Fuente: Elaboración propia.
Los
resultados
inferenciales
respaldaron
la
hipótesis de investigación, según la cual existe
una relación estadísticamente significativa entre
el
estrés
percibido
y
la
presencia
de
gastroenteritis
en
los
adultos
estudiados.
La
asociación
encontrada
presentó
además
una
dirección
descriptiva
definida:
la
frecuencia
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relativa
de
gastroenteritis
aumentó
a
medida
que
se
pasó
del
nivel
bajo
al
moderado
y
posteriormente
al
alto
de
estrés
percibido.
El
11,8 % registrado en el primer grupo contrastó
con el 64,7 % encontrado entre los participantes
con estrés alto, equivalente a una diferencia de
52,9 puntos porcentuales.
Este
comportamiento
reforzó
la
relevancia
práctica de la asociación identificada, más allá
del valor de significación estadística. Aun así,
el hallazgo debe entenderse dentro de los límites
de
un
diseño
transversal,
en
el
que
ambas
variables
fueron
observadas
sin
manipulación
experimental.
Para
profundizar
en
el
comportamiento de la asociación se comparó la
presencia
de
gastroenteritis
entre
los
participantes
ubicados
en
los
extremos
de
la
clasificación
del
estrés.
La
proporción
observada
en
el
grupo
con
estrés
alto
fue
aproximadamente 5,5 veces la registrada entre
quienes presentaron estrés bajo (64,7 % frente a
11,8 %). Esta diferencia permitió apreciar con
mayor claridad el gradiente identificado en el
análisis general.
El
hallazgo
no
significa
que
los
participantes
con estrés elevado tuvieran gastroenteritis como
consecuencia
directa
de
esa
condición
psicológica,
debido
a
que
la
investigación
no
evaluó
temporalidad
ni
controló
experimentalmente
otros
determinantes
de
la
enfermedad. Lo que los datos demostraron fue
una
coexistencia
significativamente
mayor
de
gastroenteritis
entre
los
participantes
con
niveles
superiores
de
estrés
percibido.
La
interpretación
causal
queda,
por
consiguiente,
fuera del alcance de los resultados obtenidos.
Tabla 7.
Síntesis de los principales resultados
Indicador
Resultado
Participantes
63
Estrés bajo
17 (27,0 %)
Estrés moderado
29 (46,0 %)
Estrés alto
17 (27,0 %)
Gastroenteritis presente
24 (38,1 %)
Gastroenteritis ausente
39 (61,9 %)
Gastroenteritis en estrés bajo
11,8 %
Gastroenteritis en estrés moderado
37,9 %
Gastroenteritis en estrés alto
64,7 %
χ² de Pearson
10,05
Significación
p = 0,007
V de Cramer
0,399
Decisión sobre H₀
Se rechaza
Fuente: Elaboración propia.
En
conjunto,
los
hallazgos
mostraron
una
relación estadísticamente significativa entre el
nivel
de
estrés
percibido
y
la
presencia
de
gastroenteritis
en
los
63
adultos
de
mediana
edad
estudiados.
La
frecuencia
de
gastroenteritis aumentó progresivamente desde
el 11,8 % entre quienes presentaron estrés bajo
hasta el 37,9 % en el nivel moderado y el 64,7
%
entre
los
participantes
con
estrés
alto.
El
contraste mediante chi-cuadrado confirmó que
las
diferencias
observadas
fueron
estadísticamente significativas (χ² = 10,05; gl =
2; p = 0,007), mientras que V de Cramer = 0,399
indicó una asociación de magnitud moderada.
A
partir
de
estos
resultados
se
rechazó
la
hipótesis
nula
y
se
respaldó
la
hipótesis
de
investigación. El hallazgo central establece una
asociación
entre ambas
variables dentro de la
población
examinada,
sin
que
ello
implique
afirmar
que
el
estrés
percibido
constituyó
la
causa de los episodios de gastroenteritis. Los
resultados
evidenciaron
una
relación
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estadísticamente
significativa
entre
el
estrés
percibido y la presencia de gastroenteritis en los
63
adultos
de
mediana
edad
estudiados.
La
distribución
de
los
casos
mostró
un
comportamiento
progresivo:
la
gastroenteritis
estuvo
presente
en
el
11,8
%
de
quienes
registraron estrés bajo, aumentó al 37,9 % en el
nivel moderado y alcanzó el 64,7 % entre los
participantes con estrés alto.
Este
patrón
adquiere
relevancia
porque
la
diferencia entre los extremos fue de 52,9 puntos
porcentuales, lo que muestra que la asociación
encontrada no se limitó a una variación mínima
entre
categorías.
El
contraste
mediante
chi-
cuadrado confirmó diferencias estadísticamente
significativas (χ² = 10,05; gl = 2; p = 0,007),
mientras que V de Cramer = 0,399 indicó una
magnitud moderada de asociación. En términos
interpretativos,
los
participantes
con
niveles
superiores de estrés presentaron gastroenteritis
con
mayor
frecuencia
dentro
de
la
población
examinada. Este hallazgo respalda la hipótesis
formulada, aunque el diseño transversal impide
establecer una secuencia temporal que permita
atribuir
al
estrés
percibido
un
papel
causal
directo.
La
tendencia
identificada
encuentra
respaldo parcial en los resultados de Wouters et
al.
(2016),
quienes
examinaron
la
interacción
entre
factores
psicológicos,
respuesta
inmunitaria y gastroenteritis infecciosa en una
cohorte
expuesta
a
agua
contaminada
con
norovirus,
Giardia
lamblia
y
Campylobacter
jejuni.
Entre
1.379
participantes
que
completaron
la
evaluación durante el brote, 271 desarrollaron
gastroenteritis infecciosa, y la ansiedad figuró
entre
los
factores
asociados
con
una
mayor
susceptibilidad a presentar la enfermedad. Los
autores
plantearon
que
la
comorbilidad
psicológica podía incrementar parcialmente el
riesgo
posterior
de
síndrome
de
intestino
irritable
postinfeccioso
mediante
una
mayor
susceptibilidad
inicial
a
la
gastroenteritis.
Aunque aquella investigación evaluó ansiedad
y
otras
características
psicológicas
y
no
exactamente
el
mismo
constructo
de
estrés
percibido utilizado en el presente estudio, existe
coincidencia
en
un
punto
central:
el
estado
psicológico puede relacionarse con diferencias
en
la
frecuencia
de
acontecimientos
gastrointestinales.
La
comparación
debe
mantenerse
dentro
de
esos límites, pues las poblaciones, exposiciones
y mediciones utilizadas fueron diferentes. Aun
así, el aumento observado desde el 11,8 % hasta
el 64,7 % aporta evidencia adicional de que las
variables
psicológicas
merecen
ser
consideradas
al
estudiar
la
salud
gastrointestinal.
El
gradiente
encontrado
también
puede
interpretarse
a
partir
de
los
mecanismos que conectan la respuesta al estrés
con
el
funcionamiento
del
aparato
digestivo.
Leigh
et
al.
(2023)
describen
que
las
consecuencias
fisiológicas
del
estrés
pueden
manifestarse
en
el
tracto
gastrointestinal
mediante
modificaciones
de
la
motilidad,
secreción, sensibilidad visceral, permeabilidad
de la barrera intestinal y actividad inmunitaria.
La exposición mantenida al estrés puede afectar
diferentes
componentes
de
la
homeostasis
gastrointestinal,
aunque
la
intensidad
y
naturaleza
de
estas
modificaciones
dependen
del
tipo
y
duración
del
estímulo.
Desde
esta
perspectiva,
la
mayor
proporción
de
gastroenteritis
encontrada
entre
participantes
con
estrés
alto
posee
plausibilidad
biológica,
pero esa plausibilidad no equivale a demostrar
un
mecanismo
etiológico
específico.
El
presente
estudio
no
midió
permeabilidad
intestinal,
marcadores
inmunitarios,
actividad
neuroendocrina ni composición del microbiota,
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por
lo
que
ninguno
de
estos
procesos
puede
atribuirse
directamente
a
los
participantes
evaluados.
Su
utilidad
para
interpretar
los
resultados
consiste
en
proporcionar
un
marco
fisiológico
compatible
con
la
asociación
observada
y
no
en
convertir
un
hallazgo
correlacional en una explicación causal.
Los mecanismos neuroinmunológicos descritos
por
Schneider
et
al.
(2023)
amplían
esta
interpretación
al
demostrar
que
el
sistema
nervioso
entérico
puede
actuar
como
intermediario
entre
señales
de
estrés
psicológico
y
procesos
inflamatorios
intestinales.
Los
autores
identificaron
que
el
estrés
crónico
produjo
cambios
en
células
gliales entéricas, favoreció el reclutamiento de
monocitos y modificó la maduración neuronal,
con
consecuencias
sobre
inflamación
y
motilidad
intestinal.
La
relevancia
de
estos
hallazgos radica en mostrar que las experiencias
psicológicas
pueden
producir
respuestas
biológicas concretas en el eje cerebro-intestino.
No
obstante,
aquel
trabajo
se
orientó
fundamentalmente
a
inflamación
intestinal
y
enfermedad inflamatoria intestinal, por lo que
sus
resultados
no
deben
trasladarse
directamente a la etiología de la gastroenteritis.
En el presente estudio, el valor de esa evidencia
es explicativo: permite comprender por qué el
estrés
puede
coexistir
con
modificaciones
del
funcionamiento
gastrointestinal
capaces
de
influir
en
la
experiencia
de
enfermedad.
La
relación
estadística
identificada
resulta,
por
tanto,
compatible
con
mecanismos
conocidos
del
eje
cerebro-intestino,
pero
no
permite
establecer
cuál
de
ellos
intervino
específicamente
en
los
participantes.
Un
aspecto que merece especial atención es que la
literatura
no
presenta
resultados
uniformes
sobre
la
relación
entre
respuesta
al
estrés
e
infecciones
gastrointestinales.
Bergh
et
al.
(2018),
mediante
una
cohorte
de
237.577
hombres suecos seguidos desde la adolescencia
hasta la edad adulta, analizaron si
una menor
resiliencia
frente
al
estrés
se
asociaba
con
mayor
riesgo
posterior
de
infecciones
gastrointestinales.
Contrario
a
la
hipótesis
inicialmente
propuesta,
encontraron
que
los
niveles
bajo
y
moderado
de
resiliencia
se
relacionaban
con
un
riesgo
reducido
de
infecciones
gastrointestinales
frente
al
nivel
alto.
Esta aparente divergencia con los resultados del
presente estudio no necesariamente representa
una
contradicción
metodológica,
porque
resiliencia
al
estrés
y
estrés
percibido
son
constructos diferentes y las características de las
poblaciones
tampoco
fueron
equivalentes.
Bergh
et
al.
realizaron
un
seguimiento
longitudinal
durante
varias
décadas,
mientras
que
esta
investigación
examinó
simultáneamente las variables en 63 adultos de
mediana edad. La comparación evidencia que el
vínculo
entre
factores
psicológicos
y
salud
gastrointestinal
probablemente
depende
de
la
forma en que se conceptualiza y mide el estrés,
así
como
de
características
individuales,
ambientales
y
epidemiológicas.
La
magnitud
moderada
obtenida
mediante
V
de
Cramer
(0,399)
constituye
otro
elemento
importante
para interpretar los hallazgos. La significación
estadística permitió rechazar la hipótesis nula,
pero el tamaño de la asociación mostró que el
estrés
percibido
no
explica
por
sí
mismo
la
presencia de gastroenteritis.
Si existiera una correspondencia prácticamente
determinista, cabría esperar una concentración
mucho
más
pronunciada
de
casos
en
el
nivel
alto y una ausencia casi completa entre quienes
presentaron
estrés
bajo.
Los
datos
mostraron
una
realidad
distinta:
seis
participantes
con
estrés alto no registraron gastroenteritis y dos
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(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
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personas con estrés bajo sí la presentaron. Esto
confirma
que
otros
factores
necesariamente
intervienen en la distribución de la enfermedad
dentro
del
grupo
estudiado.
La
exposición
a
microorganismos,
higiene,
consumo
y
manipulación
de
alimentos,
calidad
del
agua,
condiciones
individuales
de
salud
y
respuesta
inmunitaria representan elementos que pueden
coexistir con la variable psicológica. Por
esta
razón, el valor de 0,399 debe interpretarse como
evidencia de una asociación relevante, pero no
exclusiva.
La frecuencia global de gastroenteritis también
merece
consideración,
pues
24
de
los
63
participantes,
equivalentes
al
38,1
%,
presentaron
la
condición
estudiada.
La
distribución interna mostró que 22 de esos 24
casos correspondieron a personas ubicadas en
los niveles moderado o alto de estrés, mientras
que únicamente dos pertenecieron al nivel bajo.
Este comportamiento explica en buena medida
la
asociación
detectada
mediante
el
análisis
inferencial
y
permite
apreciar
su
importancia
más
allá
del
valor
de
p.
Sin
embargo,
la
presencia
de
gastroenteritis
responde
a
una
etiología
multifactorial
y,
en
los
cuadros
infecciosos,
la
exposición
a
virus,
bacterias
o
parásitos desempeña un papel fundamental.
Wouters et al. (2016) mostraron precisamente
esta complejidad al estudiar una población con
exposición documentada a agua contaminada y
observar
que,
incluso
dentro
de
un
escenario
epidemiológico
común,
determinadas
características
psicológicas
e
individuales
se
relacionaban
con
diferencias
en
la
susceptibilidad. Los resultados actuales pueden
interpretarse dentro de esa lógica multifactorial:
el
estrés
percibido
aparece
asociado
con
la
presencia de gastroenteritis, pero forma parte de
un
conjunto
más
amplio
de
condiciones
que
pueden
intervenir
en
su
aparición.
La
comparación de los extremos de la distribución
permitió
observar
que
la
proporción
de
gastroenteritis entre participantes con estrés alto
fue aproximadamente 5,5 veces la registrada en
aquellos con estrés bajo. Esta diferencia posee
interés
clínico
y
preventivo,
pero
debe
ser
interpretada
con
especial
cuidado.
La
razón
obtenida
describe
la
frecuencia
relativa
observada entre dos categorías de la población
estudiada
y
no
constituye
por
sí
misma
una
estimación causal del riesgo atribuible al estrés.
El
diseño
transversal
tampoco
permite
determinar
si
el
estrés
elevado
precedió
al
episodio gastrointestinal, coexistió con él o se
intensificó
como
consecuencia
del
malestar
y
las
preocupaciones
generadas
por
la
enfermedad.
Esta
posibilidad
de
bidireccionalidad
es
coherente
con
el
conocimiento
actual
sobre
el
eje
cerebro-
intestino, donde las señales pueden desplazarse
en
ambas
direcciones
y
el
estado
gastrointestinal
puede
influir
sobre
la
experiencia
psicológica
al
mismo
tiempo
que
esta
modifica
determinadas
respuestas
fisiológicas. Por ello, la fortaleza del resultado
reside en haber identificado un patrón claro de
asociación que deberá profundizarse mediante
diseños longitudinales.
La
mediana
edad
constituye
un
elemento
contextual
importante
para
comprender
los
resultados. Durante esta etapa pueden coexistir
exigencias laborales, familiares, económicas y
sociales capaces de incrementar la percepción
de
sobrecarga,
aunque
su
impacto
varía
entre
individuos. En la población estudiada, el 46,0 %
presentó
estrés
moderado
y
el
27,0
%
estrés
alto, de manera que el 73,0 % se concentró en
las dos categorías superiores consideradas en el
análisis. Esta distribución muestra que el estrés
percibido tuvo
una presencia relevante dentro
del grupo y permitió examinar diferencias en la
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frecuencia
de
gastroenteritis
entre
niveles
claramente definidos. No obstante, el estudio no
permite
afirmar
que
las
responsabilidades
propias de esta etapa vital hayan originado las
puntuaciones
observadas,
puesto
que
no
se
analizaron
individualmente
las
fuentes
del
estrés.
La
interpretación
debe
permanecer
centrada en la percepción registrada mediante el
instrumento
y
no
extenderse
hacia
circunstancias
personales
que
no
fueron
medidas.
Este criterio mantiene correspondencia entre los
datos obtenidos y las conclusiones que pueden
derivarse
de
ellos.
Desde
una
perspectiva
sanitaria, los hallazgos sugieren la conveniencia
de considerar el componente psicológico dentro
de
una
valoración
integral
de
la
salud
gastrointestinal,
especialmente
cuando
se
identifican niveles elevados de estrés. Esto no
significa
sustituir
la
evaluación
de
factores
infecciosos,
alimentarios,
ambientales
o
clínicos por una explicación psicológica. Leigh
et
al.
(2023)
muestran
que
el
estrés
puede
modificar
diferentes
dimensiones
de
la
fisiología
gastrointestinal,
mientras
que
Schneider
et
al.
(2023)
aportan
evidencia
mecanística sobre la comunicación entre estrés
psicológico,
sistema
nervioso
entérico
e
inflamación intestinal.
Ambas
líneas
de
evidencia
favorecen
una
concepción integrada de la salud digestiva en la
que los factores psicológicos pueden interactuar
con
mecanismos
biológicos
sin
convertirse
necesariamente
en
la
causa
primaria
de
una
enfermedad.
Bajo
esta
perspectiva,
identificar
niveles elevados de estrés podría complementar
las
estrategias
de
promoción
de
la
salud
dirigidas
a
adultos
de
mediana
edad.
Las
medidas
relacionadas
con
manejo
del
estrés
deberían
acompañar,
y
nunca
reemplazar,
las
prácticas
preventivas
vinculadas
con
higiene,
seguridad
alimentaria,
atención
clínica
y
reducción
de
exposiciones
infecciosas.
Los
resultados presentan también limitaciones que
deben
incorporarse
a
su
interpretación.
El
número de participantes fue de 63 adultos, lo
que permitió realizar el análisis planteado, pero
restringe
la
generalización
de
los
hallazgos
hacia poblaciones con características diferentes.
La
naturaleza
transversal
de
la
investigación
impidió establecer temporalidad entre el nivel
de
estrés
y
la
aparición
de
gastroenteritis,
aspecto
indispensable
para
aproximarse
posteriormente
a
explicaciones
causales.
Tampoco
se
estableció
mediante
el
diseño
utilizado
el
agente
etiológico
específico
responsable
de
los
episodios,
por
lo
que
los
resultados
se
refieren
a
presencia
de
gastroenteritis
y
no
a
una
categoría
microbiológica determinada.
A esto se suma la posibilidad de que factores no
incluidos
en
el
análisis,
como
exposición
alimentaria,
condiciones
higiénicas,
antecedentes clínicos o contacto con personas
enfermas, hayan influido sobre la distribución
de los casos. Estas limitaciones no invalidan la
asociación
encontrada,
pero
delimitan
correctamente
su
alcance
y
muestran
la
necesidad
de
investigaciones
posteriores
con
seguimiento
temporal,
muestras
mayores
y
control de posibles variables de confusión.
La
evidencia
obtenida
mostró
que
el
estrés
percibido y la presencia de gastroenteritis no se
distribuyeron
de
manera
independiente
en
los
adultos estudiados. La progresión del 11,8 % de
gastroenteritis en el nivel bajo al 37,9 % en el
moderado y al 64,7 % en el alto, acompañada
por un χ² = 10,05 (p = 0,007) y un V de Cramer
= 0,399, proporcionó respaldo estadístico a la
hipótesis
de
investigación.
El
resultado
mantiene puntos de coincidencia con Wouters
et
al.
(2016),
quienes
identificaron
factores
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psicológicos
asociados
con
mayor
susceptibilidad
a
gastroenteritis
infecciosa
en
un contexto de exposición definido, y encuentra
plausibilidad
fisiológica
en
los
mecanismos
descritos por Leigh et al. (2023) y Schneider et
al.
(2023).
Al
mismo
tiempo,
la
evidencia
de
Bergh et al. (2018) recuerda que las relaciones
entre estrés e infecciones gastrointestinales no
son
uniformes
y
dependen
del
constructo
psicológico, población y diseño empleados. La
principal
contribución
del
estudio
radica,
por
tanto, en identificar una asociación significativa
y
de
magnitud
moderada
dentro
de
los
63
adultos de mediana edad evaluados, sin exceder
las
posibilidades
explicativas
propias
de
un
diseño correlacional y transversal.
Conclusiones
La investigación permitió establecer que existe
una relación estadísticamente significativa entre
el
estrés
percibido
y
la
presencia
de
gastroenteritis en los adultos de mediana edad
estudiados.
Los
resultados
mostraron
un
comportamiento progresivo de la frecuencia de
gastroenteritis
conforme
aumentó
el
nivel
de
estrés,
pasando
del
11,8
%
entre
los
participantes
con
estrés
bajo
al
37,9
%
en
quienes presentaron estrés moderado y al 64,7
% en aquellos clasificados con estrés alto. Esta
distribución evidencia que ambas variables no
se comportaron de manera independiente dentro
de la población analizada.
El contraste estadístico confirmó esta relación
mediante un valor de χ² = 10,05, con 2 grados
de libertad y p = 0,007. En correspondencia con
estos resultados, se rechazó la hipótesis nula y
se
respaldó
la
hipótesis
de
investigación.
El
hallazgo
responde
al
objetivo
planteado
y
demuestra la pertinencia de considerar el estrés
percibido dentro del análisis integral de la salud
gastrointestinal en adultos de mediana edad. La
caracterización del estrés percibido mostró que
el
46,0
%
de
los
participantes
se
ubicó
en
el
nivel
moderado
y
el
27,0
%
en
el
nivel
alto,
mientras que otro 27,0 % presentó un nivel bajo.
En consecuencia, el 73,0 % de los 63 adultos se
concentró en las categorías moderada y alta, lo
que
evidencia
una
presencia
considerable
de
estrés dentro de la población examinada.
Esta
distribución
adquiere
importancia
al
relacionarla con la gastroenteritis, debido a que
22
de
los
24
casos
identificados
correspondieron
precisamente
a
participantes
ubicados
en
estos
dos
niveles.
El
comportamiento
observado
permite
reconocer
que el estrés percibido constituye una variable
relevante
para
comprender
diferencias
en
la
presencia de acontecimientos gastrointestinales
dentro del grupo estudiado. Su valoración puede
aportar
información
complementaria
a
la
obtenida
mediante
la
exploración
de
factores
clínicos,
ambientales
y
conductuales.
No
obstante, debe mantenerse como una dimensión
integrada dentro de un fenómeno de naturaleza
multifactorial.
La
presencia
de
gastroenteritis
alcanzó al 38,1 % de los participantes, mientras
que el 61,9 % no presentó esta condición. La
distribución de los casos según el nivel de estrés
constituyó uno de los resultados más relevantes,
ya
que
la
proporción
registrada
entre
quienes
presentaron
estrés
alto
fue
aproximadamente
5,5 veces la observada en el grupo con estrés
bajo.
La diferencia de 52,9 puntos porcentuales entre
ambos
extremos
demuestra
que
el
patrón
encontrado
posee
relevancia
más
allá
de
la
significación
estadística
obtenida.
A
pesar
de
ello,
este
resultado
no
permite
afirmar
que
el
estrés
haya
provocado
los
episodios
de
gastroenteritis.
La
enfermedad
puede
estar
vinculada
con
exposiciones
infecciosas,
alimentación,
condiciones
higiénicas,
características individuales y otros factores que
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(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
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no
fueron
establecidos
como
mecanismos
causales mediante el diseño empleado. Por esta
razón, los hallazgos deben interpretarse como
evidencia
de
asociación
y
no
como
demostración de una relación etiológica directa.
La magnitud de la relación, expresada mediante
un V de Cramer de 0,399, indicó una asociación
moderada entre el nivel de estrés percibido y la
presencia
de
gastroenteritis.
Este
resultado
resulta
especialmente
importante
porque
permite
complementar
la
interpretación
del
valor de significación y muestra que la relación
identificada
posee
una
intensidad
apreciable,
aunque no absoluta.
La
existencia
de
participantes
con
estrés
alto
que no presentaron gastroenteritis y de adultos
con estrés bajo que sí registraron la condición
confirma
que
ninguna
de
las
variables
determina
completamente
el
comportamiento
de
la
otra.
La
salud
gastrointestinal
debe
comprenderse
desde
una
perspectiva
multicausal en la que pueden confluir elementos
psicológicos,
biológicos,
ambientales
y
conductuales.
En
este
escenario,
el
estrés
percibido puede considerarse un factor asociado
que
merece
atención,
pero
no
sustituye
la
valoración
de
los
demás
determinantes
de
la
gastroenteritis.
Esta
interpretación
conserva
correspondencia con el alcance correlacional y
transversal establecido para la investigación.
Los
hallazgos
respaldan
la
conveniencia
de
incorporar
la
valoración
del
estrés
dentro
de
estrategias integrales dirigidas al cuidado de la
salud
de
los
adultos
de
mediana
edad.
La
identificación
de
niveles
moderados
o
altos
puede
contribuir
a
reconocer
personas
que
requieren orientación para mejorar sus recursos
de afrontamiento, organización de las demandas
cotidianas
y
prácticas
de
autocuidado.
Estas
acciones
deben
desarrollarse
juntamente
con
medidas
dirigidas
a
prevenir
enfermedades
gastrointestinales,
entre
ellas
la
adecuada
higiene
personal,
manipulación
segura
de
alimentos,
consumo
de
agua
en
condiciones
apropiadas
y
atención
oportuna
de
manifestaciones digestivas.
La asociación encontrada muestra que separar
completamente la dimensión psicológica de la
salud
física
puede
limitar
la
comprensión
de
determinados problemas gastrointestinales. Un
abordaje
integral
permitiría
considerar
las
interacciones
existentes
entre
las
experiencias
individuales
y
las
condiciones
biológicas
y
ambientales.
De
esta
manera,
los
resultados
pueden servir como fundamento para fortalecer
acciones preventivas orientadas a la población
adulta. La investigación aporta evidencia sobre
la relación entre estrés percibido y presencia de
gastroenteritis
en
los
63
adultos
de
mediana
edad
analizados,
pero
sus
resultados
deben
comprenderse
dentro
de
las
características
metodológicas del estudio. El diseño transversal
permitió
establecer
la
asociación
entre
las
variables en el período examinado, aunque no
determinó
cuál
de
ellas
ocurrió
primero
ni
permitió demostrar causalidad.
Tampoco
se
identificó
un
agente
etiológico
específico para los episodios de gastroenteritis,
por
lo
que
no
corresponde
extender
las
conclusiones
hacia
infecciones
virales,
bacterianas o parasitarias particulares. Futuras
investigaciones
podrían
incorporar
diseños
longitudinales, poblaciones de mayor tamaño,
confirmación
clínica
o
microbiológica
de
los
episodios
y
variables
relacionadas
con
alimentación,
higiene,
exposición
a
agentes
infecciosos
y
condiciones
de
salud
preexistentes.
También
resultaría
pertinente
analizar
el
estrés
como
variable
continua
y
explorar
posibles
factores
que
modifiquen
o
expliquen
parcialmente
la
asociación
observada. A partir de los resultados obtenidos,
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 9.1
Edición Especial IX 2026
Página 931
se
concluye
que
mayores
niveles
de
estrés
percibido estuvieron asociados con una mayor
presencia
de
gastroenteritis
en
la
población
estudiada,
manteniéndose
esta
conclusión
dentro
de
los
límites
propios
de
un
estudio
correlacional.
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Esta obra está bajo una licencia de
Creative Commons Reconocimiento-No Comercial
4.0
Internacional.
Copyright
©
Jan
Carlos
De
la
Rosa
Montes
de
Oca,
Steven
Arturo
Torres
Burgos.
Declaraciones éticas y editoriales del artículo
Contribución de los autores (Taxonomía CRediT).
Jan Carlos De la Rosa Montes de Oca: conceptualización de la investigación, diseño metodológico, desarrollo del proceso investigativo, análisis formal
de los datos, redacción del borrador original del manuscrito, revisión crítica del contenido científico y supervisión general del estudio.
Steven Arturo Torres Burgos: conceptualización de la investigación, diseño metodológico, desarrollo del proceso investigativo, análisis formal de los
datos, redacción del borrador original del manuscrito, revisión crítica del contenido científico y supervisión general del estudio.
Declaración de conflicto de intereses
Los autores declaran que no existe conflicto de intereses en relación con la investigación presentada, la autoría del manuscrito ni la publicación del
presente artículo.
Declaración de financiamiento
La presente investigación no recibió financiamiento específico de agencias públicas, comerciales o de organizaciones sin fines de lucro. En caso de
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Declaración del editor
El editor responsable certifica que el proceso editorial del presente artículo se desarrolló conforme a los principios de integridad científica, transparencia
y buenas prácticas
editoriales. El
manuscrito
fue
sometido
a un proceso de
evaluación
mediante
revisión por
pares doble
ciego, garantizando
la
confidencialidad de la identidad de los autores y revisores durante todo el proceso de dictamen académico. Asimismo, el editor declara que el artículo
cumple con los criterios científicos, metodológicos y éticos establecidos por la revista.
Declaración de los revisores
Los revisores externos que participaron en la evaluación del presente manuscrito declaran haber realizado el proceso de revisión de manera objetiva,
independiente y confidencial. Asimismo, manifiestan que no mantienen conflictos de interés con los autores ni con la investigación evaluada, y que sus
observaciones y recomendaciones se fundamentan exclusivamente en criterios científicos, metodológicos y académicos.
Declaración ética de la investigación
Los autores declaran que la investigación se desarrolló respetando los principios éticos de la investigación científica, garantizando la confidencialidad
de los datos y el respeto a los participantes del estudio. En los casos en que la investigación involucre seres humanos, los procedimientos deben ajustarse
a los principios éticos establecidos en la Declaración de Helsinki y a las normativas institucionales correspondientes.
Declaración sobre el uso de inteligencia artificial
Los autores declaran que el uso de herramientas de inteligencia artificial, en caso de haberse utilizado durante el proceso de investigación o redacción
del manuscrito, se realizó únicamente como apoyo técnico para mejorar la claridad del lenguaje o el análisis de información, manteniendo siempre la
responsabilidad intelectual sobre el contenido del artículo. Las herramientas de inteligencia artificial no fueron utilizadas como autoras del manuscrito
ni sustituyen la responsabilidad académica de los investigadores.
Disponibilidad de datos
Los datos que respaldan los resultados de esta investigación estarán disponibles previa solicitud razonable al autor de correspondencia, respetando las
normas éticas y de confidencialidad establecidas por la investigación.
Ciencia y Educación
(L-ISSN: 2790-8402 E-ISSN: 2707-3378)
Vol. 7 No. 9.1
Edición Especial IX 2026
Página 933